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Archive for the ‘Economía’ Category

Índice tentativo de la serie

La concentración atmosférica máxima tolerable de CO2 es un parámetro que ha sufrido también los efectos de la moderación. La concentración atmosférica máxima tolerable será aquella que evite el rebasamiento de un incremento máximo de la temperatura media de la Tierra que sea considerada intolerable en sus impactos y consecuencias, normalmente con una probabilidad likely (66%).

Recordemos siempre que lo que realmente cuenta a efectos de forzamiento climático es la concentración de gases de efecto invernadero en la atmósfera en cada momento. No las emisiones, en el sentido de que una disminución de las mismas, si no fuera absolutamente drástica, seguiría haciendo aumentar esa concentración. La bien estudiada limitación perceptiva que consiste en confundir flujos con acumulaciones (264) está detrás de esta frecuente confusión de quien no está prevenido frente a ella.

Para los economistas ortodoxos es correcto un mundo a +3ºC con riesgo de 4,5 o más

En todo caso el incremento máximo de temperatura es, en último término, una elección que no corresponde a la comunidad científica. Sin embargo, a la vista de lo que en cada momento ésta pueda considerar un daño excesivo, no ha dejado de sugerir, siquiera implícitamente, valores máximos que supongan un umbral previo a lo considerado intolerable. (más…)

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“This analysis is nuts!”[1] – Steve Keen, economista post-keynesiano (119)

Índice tentativo de la serie

Vimos en la entrada anterior algunas características generales del IPCC que llevan a la moderación de sus resultados, moderación que se acumula a distintos efectos psicológicos y sociológicos a lo largo del proceso de avance de la ciencia descritos anteriormente. Hoy ponemos el foco en la intervención de la economía en su contacto con las ciencias del clima, que en este organismo tiene lugar parcialmente en el Grupo de Trabajo II y totalmente en el III.

 

Es de rigor comenzar constatando en el Grupo de Trabajo III (en adelante WG III) una preocupación y una consideración de las cuestiones éticas y de justicia muy pobre en informes anteriores. Dedica a estas cuestiones un capítulo completo (120), junto a una discusión franca del alcance y las limitaciones de la economía (121) en relación al problema en cuestión que resulta de gran interés, aun constatando que en el resto del informe se hace caso bastante omiso de estas consideraciones de fondo. Una explicación a este dualismo sería la necesidad reglamentaria de basarse en la literatura académica estándar, que en la economía mainstream obvia sistemáticamente entrar en conflicto con los fundamentos, desde luego los éticos.

Pero que el Grupo de Trabajo III dedique el informe a Elinor Ostrom a toda página xiii (122), único premio Nobel de Economía concedido a un(a) no economista es en todo caso una buena señal. Su trabajo (123) en relación a la auto-organización colectiva, no necesariamente gubernamental, como respuesta al vector neoliberal de la tragedia de los comunes (124) – como algunas veces se califica al problema climático desde posiciones conservadoras (125) – es realmente notable  (126) y podría ser un atisbo del inicio de alguna transición en este WG III.

Economistas de movimiento perpetuo y siempre moderado

Es muy interesante atender también aquí a la membresía y autoría del WGIII, como hicieron investigadores del Institut de Ciència i Tecnologia Ambientals de Bellaterra (Barcelona) y publicaron en Nature Climate Change. Observaron que en este grupo de trabajo el dominio de economistas y unos cuantos ingenieros es prácticamente total, y que de los 35 coordinadores de los distintos capítulos sólo tres procedían de ciencias sociales que no fueran económicas, mientras que la importancia de esta ausencia es bien sentida (127).  Además, la institución para la que esa mayoría de economistas más había trabajado en algún momento de su carrera era el Banco Mundial (128), lo que desde luego comporta un sesgo condicionante en términos de status quo. El 49% son economistas neoclásicos o ingenieros, y sólo el 15% fueron formados como científicos sociales distintos a los economistas mainstream[2]. (más…)

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“Pensar en el futuro lejano en términos de descuento estándar es tener una incómoda sensación de que hay algo que está mal en algún sitio[1] … Desgraciadamente, los economistas han sido incapaces, hasta la fecha, de reconciliar la intuición moral con la teoría económica[2].”

Negacionismo Uno y Trino

Richard Tol

Richard Tol

Hace unas semanas John Cook, alma del blog Skeptical Science, publicó un ensayo en el Huffington Post donde efectuaba una analogía entre el negacionismo climático y la función de onda de la mecánica cuántica. Decía que hay básicamente tres tipos de negacionismo. El negacionismo tipo 1 consistiría en negar, directamente, la existencia del calentamiento global. El negacionismo tipo 2 no lo niega, pero asegura que de ningún modo el CO2 representa un forzamiento significativo (o insiste machaconamente en que no está demostrado) y que lo que ocurre no es más que una manifestación de la variabilidad natural del sistema climático. Finalmente, los argumentos negacionistas tipo 3 señalan que, aún cuando las dos afirmaciones anteriores fueran ciertas, los impactos del cambio climático no son tan disruptores de los ecosistemas y las sociedades, tal como de hecho afirma el grueso de la comunidad científica y resulta bastante evidente para todo el mundo. El negacionismo en general, e incluso algunos negacionistas individuales, sostienen esas tres afirmaciones de forma simultánea (3). Cuenta Cook que, cuando se añade un observador, la función de onda del personaje colapsa hacia uno de los tres estados.

A mí me recordó cuando en mis años de colegial me decían que Dios era Uno y Trino.

Pero Richard S.J. Tol no pertenece a ninguna de estas trinidades. (más…)

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Texto publicado en la revista mexicana Equilibrio, febrero de 2013. Versión original en web aquí.

Decision makingSostenibilidad sólo hay una: extraer de la Tierra una cantidad de recursos a un ritmo igual o inferior al que ésta sea capaz de regenerar, y emitir residuos a la naturaleza (tierra, mar y aire) a un ritmo igual o inferior al que ésta, junto a nosotros, seamos capaces de reciclar. Es lo que ha venido en denominarse sostenibilidad fuerte.

Esta definición, a todas luces intuitiva y clara, ha sido subvertida en uno de los ejercicios de persuasión más ejemplares que jamás se hayan dado. Así, poco después de la cumbre de Río de Janeiro de 1992, donde se origina el concepto, comenzó a tomar cuerpo una nueva definición promovida por el poder económico. Éste acababa de lograr el éxito de sancionar en los acuerdos finales una visión liberal y economicista del medio ambiente, y se organizó poco después para reforzar esta idea, redefinirla, y decantarla más hacia sus intereses. (más…)

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Entrada perteneciente a la serie “Cambio climático: ¿cuánto es demasiado?” Cap. 3: Historia de los +2 ºC – 4: Combinar clima y economía (1): Una explicación del escepticismo climático de origen económico

Hay distintas formas de determinar un límite en la temperatura media de la Tierra. Una de ellas es emplear exclusivamente los denominados modelos climáticos, eligiendo un suceso geofísico intolerable y analizando bajo qué condiciones de temperatura podría producirse el fenómeno. Aunque volveremos a ello, hemos visto ya las dificultades que tiene este procedimiento, en términos de distribución de probabilidades y, singularmente, de los juicios de valor que hay que resolver previamente. Sin abandonar el terreno de las ciencias geofísicas, una variante consiste en determinar cuál es el umbral de estabilidad del sistema climático alrededor de las condiciones actuales.

Una tercera forma es añadir los aspectos económicos a los modelos climáticos, por lo general integrando ecuaciones de ambos mundos, lo que se efectúa en los denominados modelos integrados económico-climáticos. Estos modelos integrados pueden ser empleados para realizar los denominados análisis coste-beneficio, que son los que acabarán conduciéndonos a nuestro protagonista, el punto focal de los +2 ºC.

Antes de examinar la integración de estos dos mundos, y examinar sus resultados, conviene conocer cada uno de ellos por separado. Ello nos llevará a una conclusión sorprendente. (más…)

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William D. Nordhaus ilustrando a los climatólogos en marzo de 2009

Antes de examinar los fundamentos que llevaron a los “+2 ºC” a convertirse en un punto focal en política climática conviene revisar someramente el recorrido de esta cifra a lo largo del tiempo, examinando qué atributos ha ido recibiendo en el trayecto.

Según el economista Richard Tol, alguien muy próximo al negacionismo[16] y que defiende un valor de temperatura límite superior a +2 ºC, el dato “+ 2 ºC” surgió espontáneamente a finales de los años 80 durante una cena, siendo mencionada en una conferencia plenaria del día siguiente y naciendo, así, una leyenda (77,78). Sin embargo, no ofrece dato alguno que soporte dicha afirmación.

En cambio, Carlo Jaeger, climatólogo europeo de primer nivel adscrito al Potsdam Institute for Climate Impact Research (Alemania), nos señala con mejor erudición que el verdadero origen se encuentra en los primeros trabajos del economista de tinte neoclásico William D. Nordhaus (79). Nordhaus quien, junto al premio Nobel Paul Samuelson, es coautor de uno de los libros de texto sobre macroeconomía más estudiados en las universidades del mundo entero, fue el primer miembro de esta profesión en darse cuenta, en los años 70, de la importancia de las emisiones de dióxido de carbono y de su influencia en el clima. (más…)

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“El desarrollo sostenible implica un cambio sustantivo de paradigma de implicaciones globales sin precedentes.”

La segunda parte del documento Environment and Development Challenges: The Imperative to Act (en adelante Bru2012), cuya presentación y primera parte dedicada al diagnóstico comentamos aquí, trata de las respuestas que los autores estiman necesarias para abordar el problema de la sostenibilidad. Que es necesario un cambio de paradigma está ya bastante claro para todo el mundo salvo para los fundamentalistas. Veamos hoy qué nos aconsejan estos laureados autores para alcanzar el paradigma alternativo basado en el mercado que nos proponen, y dejemos los comentarios para la próxima y última entrada de esta serie.

Bru2012 establece en primer lugar los objetivos a alcanzar:

“En 2050, el mundo deberá haber reducido los niveles absolutos de emisiones por un factor mínimo de 2,5, lo que requiere una reducción de las emisiones por unidad de producto de alrededor de 8 si la economía fuera en 2050 tres veces la actual … Para estabilizar el cambio climático es preciso que la intensidad energética se reduzca a nivel global a un ritmo del 3-4 % anual.”

Incide además en la necesaria preservación de la biodiversidad, concepto que recorre todo el documento en paralelo al cambio climático:

“La biodiversidad y los ecosistemas naturales son fundamentales (foundational) para resolver la crisis climática, pues su conservación puede atenuar el ritmo de avance del cambio climático, aumentar la capacidad adaptativa de las personas y los ecosistemas, salvar vidas, y mantener el sustento de múltiples formas a medida que el clima de la Tierra va cambiando.”

A la hora de señalar un camino, Bru2012, y tras el aviso de que atender sólo al requerimiento de las emisiones no es solución, establece la condición previa: (más…)

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