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Archive for the ‘Economía’ Category

Índice tentativo de la serie

La concentración atmosférica máxima tolerable de CO2 es un parámetro que ha sufrido también los efectos de la moderación. La concentración atmosférica máxima tolerable será aquella que evite el rebasamiento de un incremento máximo de la temperatura media de la Tierra que sea considerada intolerable en sus impactos y consecuencias, normalmente con una probabilidad likely (66%).

Recordemos siempre que lo que realmente cuenta a efectos de forzamiento climático es la concentración de gases de efecto invernadero en la atmósfera en cada momento. No las emisiones, en el sentido de que una disminución de las mismas, si no fuera absolutamente drástica, seguiría haciendo aumentar esa concentración. La bien estudiada limitación perceptiva que consiste en confundir flujos con acumulaciones (264) está detrás de esta frecuente confusión de quien no está prevenido frente a ella.

Para los economistas ortodoxos es correcto un mundo a +3ºC con riesgo de 4,5 o más

En todo caso el incremento máximo de temperatura es, en último término, una elección que no corresponde a la comunidad científica. Sin embargo, a la vista de lo que en cada momento ésta pueda considerar un daño excesivo, no ha dejado de sugerir, siquiera implícitamente, valores máximos que supongan un umbral previo a lo considerado intolerable. (más…)

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“This analysis is nuts!”[1] – Steve Keen, economista post-keynesiano (119)

Índice tentativo de la serie

Vimos en la entrada anterior algunas características generales del IPCC que llevan a la moderación de sus resultados, moderación que se acumula a distintos efectos psicológicos y sociológicos a lo largo del proceso de avance de la ciencia descritos anteriormente. Hoy ponemos el foco en la intervención de la economía en su contacto con las ciencias del clima, que en este organismo tiene lugar parcialmente en el Grupo de Trabajo II y totalmente en el III.

 

Es de rigor comenzar constatando en el Grupo de Trabajo III (en adelante WG III) una preocupación y una consideración de las cuestiones éticas y de justicia muy pobre en informes anteriores. Dedica a estas cuestiones un capítulo completo (120), junto a una discusión franca del alcance y las limitaciones de la economía (121) en relación al problema en cuestión que resulta de gran interés, aun constatando que en el resto del informe se hace caso bastante omiso de estas consideraciones de fondo. Una explicación a este dualismo sería la necesidad reglamentaria de basarse en la literatura académica estándar, que en la economía mainstream obvia sistemáticamente entrar en conflicto con los fundamentos, desde luego los éticos.

Pero que el Grupo de Trabajo III dedique el informe a Elinor Ostrom a toda página xiii (122), único premio Nobel de Economía concedido a un(a) no economista es en todo caso una buena señal. Su trabajo (123) en relación a la auto-organización colectiva, no necesariamente gubernamental, como respuesta al vector neoliberal de la tragedia de los comunes (124) – como algunas veces se califica al problema climático desde posiciones conservadoras (125) – es realmente notable  (126) y podría ser un atisbo del inicio de alguna transición en este WG III.

Economistas de movimiento perpetuo y siempre moderado

Es muy interesante atender también aquí a la membresía y autoría del WGIII, como hicieron investigadores del Institut de Ciència i Tecnologia Ambientals de Bellaterra (Barcelona) y publicaron en Nature Climate Change. Observaron que en este grupo de trabajo el dominio de economistas y unos cuantos ingenieros es prácticamente total, y que de los 35 coordinadores de los distintos capítulos sólo tres procedían de ciencias sociales que no fueran económicas, mientras que la importancia de esta ausencia es bien sentida (127).  Además, la institución para la que esa mayoría de economistas más había trabajado en algún momento de su carrera era el Banco Mundial (128), lo que desde luego comporta un sesgo condicionante en términos de status quo. El 49% son economistas neoclásicos o ingenieros, y sólo el 15% fueron formados como científicos sociales distintos a los economistas mainstream[2]. (más…)

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“Pensar en el futuro lejano en términos de descuento estándar es tener una incómoda sensación de que hay algo que está mal en algún sitio[1] … Desgraciadamente, los economistas han sido incapaces, hasta la fecha, de reconciliar la intuición moral con la teoría económica[2].”

Negacionismo Uno y Trino

Richard Tol

Richard Tol

Hace unas semanas John Cook, alma del blog Skeptical Science, publicó un ensayo en el Huffington Post donde efectuaba una analogía entre el negacionismo climático y la función de onda de la mecánica cuántica. Decía que hay básicamente tres tipos de negacionismo. El negacionismo tipo 1 consistiría en negar, directamente, la existencia del calentamiento global. El negacionismo tipo 2 no lo niega, pero asegura que de ningún modo el CO2 representa un forzamiento significativo (o insiste machaconamente en que no está demostrado) y que lo que ocurre no es más que una manifestación de la variabilidad natural del sistema climático. Finalmente, los argumentos negacionistas tipo 3 señalan que, aún cuando las dos afirmaciones anteriores fueran ciertas, los impactos del cambio climático no son tan disruptores de los ecosistemas y las sociedades, tal como de hecho afirma el grueso de la comunidad científica y resulta bastante evidente para todo el mundo. El negacionismo en general, e incluso algunos negacionistas individuales, sostienen esas tres afirmaciones de forma simultánea (3). Cuenta Cook que, cuando se añade un observador, la función de onda del personaje colapsa hacia uno de los tres estados.

A mí me recordó cuando en mis años de colegial me decían que Dios era Uno y Trino.

Pero Richard S.J. Tol no pertenece a ninguna de estas trinidades. (más…)

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Texto publicado en la revista mexicana Equilibrio, febrero de 2013. Versión original en web aquí.

Decision makingSostenibilidad sólo hay una: extraer de la Tierra una cantidad de recursos a un ritmo igual o inferior al que ésta sea capaz de regenerar, y emitir residuos a la naturaleza (tierra, mar y aire) a un ritmo igual o inferior al que ésta, junto a nosotros, seamos capaces de reciclar. Es lo que ha venido en denominarse sostenibilidad fuerte.

Esta definición, a todas luces intuitiva y clara, ha sido subvertida en uno de los ejercicios de persuasión más ejemplares que jamás se hayan dado. Así, poco después de la cumbre de Río de Janeiro de 1992, donde se origina el concepto, comenzó a tomar cuerpo una nueva definición promovida por el poder económico. Éste acababa de lograr el éxito de sancionar en los acuerdos finales una visión liberal y economicista del medio ambiente, y se organizó poco después para reforzar esta idea, redefinirla, y decantarla más hacia sus intereses. (más…)

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Entrada perteneciente a la serie “Cambio climático: ¿cuánto es demasiado?” Cap. 3: Historia de los +2 ºC – 4: Combinar clima y economía (1): Una explicación del escepticismo climático de origen económico

Hay distintas formas de determinar un límite en la temperatura media de la Tierra. Una de ellas es emplear exclusivamente los denominados modelos climáticos, eligiendo un suceso geofísico intolerable y analizando bajo qué condiciones de temperatura podría producirse el fenómeno. Aunque volveremos a ello, hemos visto ya las dificultades que tiene este procedimiento, en términos de distribución de probabilidades y, singularmente, de los juicios de valor que hay que resolver previamente. Sin abandonar el terreno de las ciencias geofísicas, una variante consiste en determinar cuál es el umbral de estabilidad del sistema climático alrededor de las condiciones actuales.

Una tercera forma es añadir los aspectos económicos a los modelos climáticos, por lo general integrando ecuaciones de ambos mundos, lo que se efectúa en los denominados modelos integrados económico-climáticos. Estos modelos integrados pueden ser empleados para realizar los denominados análisis coste-beneficio, que son los que acabarán conduciéndonos a nuestro protagonista, el punto focal de los +2 ºC.

Antes de examinar la integración de estos dos mundos, y examinar sus resultados, conviene conocer cada uno de ellos por separado. Ello nos llevará a una conclusión sorprendente. (más…)

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William D. Nordhaus ilustrando a los climatólogos en marzo de 2009

Antes de examinar los fundamentos que llevaron a los “+2 ºC” a convertirse en un punto focal en política climática conviene revisar someramente el recorrido de esta cifra a lo largo del tiempo, examinando qué atributos ha ido recibiendo en el trayecto.

Según el economista Richard Tol, alguien muy próximo al negacionismo[16] y que defiende un valor de temperatura límite superior a +2 ºC, el dato “+ 2 ºC” surgió espontáneamente a finales de los años 80 durante una cena, siendo mencionada en una conferencia plenaria del día siguiente y naciendo, así, una leyenda (77,78). Sin embargo, no ofrece dato alguno que soporte dicha afirmación.

En cambio, Carlo Jaeger, climatólogo europeo de primer nivel adscrito al Potsdam Institute for Climate Impact Research (Alemania), nos señala con mejor erudición que el verdadero origen se encuentra en los primeros trabajos del economista de tinte neoclásico William D. Nordhaus (79). Nordhaus quien, junto al premio Nobel Paul Samuelson, es coautor de uno de los libros de texto sobre macroeconomía más estudiados en las universidades del mundo entero, fue el primer miembro de esta profesión en darse cuenta, en los años 70, de la importancia de las emisiones de dióxido de carbono y de su influencia en el clima. (más…)

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“El desarrollo sostenible implica un cambio sustantivo de paradigma de implicaciones globales sin precedentes.”

La segunda parte del documento Environment and Development Challenges: The Imperative to Act (en adelante Bru2012), cuya presentación y primera parte dedicada al diagnóstico comentamos aquí, trata de las respuestas que los autores estiman necesarias para abordar el problema de la sostenibilidad. Que es necesario un cambio de paradigma está ya bastante claro para todo el mundo salvo para los fundamentalistas. Veamos hoy qué nos aconsejan estos laureados autores para alcanzar el paradigma alternativo basado en el mercado que nos proponen, y dejemos los comentarios para la próxima y última entrada de esta serie.

Bru2012 establece en primer lugar los objetivos a alcanzar:

“En 2050, el mundo deberá haber reducido los niveles absolutos de emisiones por un factor mínimo de 2,5, lo que requiere una reducción de las emisiones por unidad de producto de alrededor de 8 si la economía fuera en 2050 tres veces la actual … Para estabilizar el cambio climático es preciso que la intensidad energética se reduzca a nivel global a un ritmo del 3-4 % anual.”

Incide además en la necesaria preservación de la biodiversidad, concepto que recorre todo el documento en paralelo al cambio climático:

“La biodiversidad y los ecosistemas naturales son fundamentales (foundational) para resolver la crisis climática, pues su conservación puede atenuar el ritmo de avance del cambio climático, aumentar la capacidad adaptativa de las personas y los ecosistemas, salvar vidas, y mantener el sustento de múltiples formas a medida que el clima de la Tierra va cambiando.”

A la hora de señalar un camino, Bru2012, y tras el aviso de que atender sólo al requerimiento de las emisiones no es solución, establece la condición previa: (más…)

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“Frente a una emergencia absoluta y sin precedentes, la sociedad no tiene otra opción que tomar acciones drásticas para evitar el derrumbe de la civilización. O bien cambiamos de caminos y construimos un nuevo tipo de sociedad global, o bien serán cambiados sin nuestra intervención.”

De esta contundente forma se expresan los autores en el muy importante y reciente documento promovido por la Universidad de Stanford y titulado Environment and Development Challenges: The Imperative to Act (en adelante Bru2012), firmado por 16 eminencias Blue Planet Laureates lideradas por Gro Harlem Brundtland. El texto, de 23 páginas, está dividido en dos partes: diagnóstico y actuaciones. Vayamos hoy por lo primero.

La importancia del documento de cara a Rio+20 viene dada, naturalmente, por la autoridad de los firmantes, comenzando por la propia Gro Harlem Brundtland. Recordemos que el concepto actual de desarrollo sostenible, término que se ha convertido en cotidiano y que tanta veces se emplea indebidamente, tiene su origen precisamente en un informe que emitió la ‘comisión Brundtland’ en 1987, titulado “Nuestro futuro común”. Este informe estuvo en la base de las deliberaciones, la terminología y las conclusiones de la Cumbre de la Tierra de Rio de Janeiro en 1992. Por cierto que Brundtland, que fue por tres veces primera ministra de Noruega, y que atiende a las reuniones del Club Bilderberg, fue objetivo militar del fundamentalista cristiano Anders Behring Breivik en su asesinato masivo del año pasado. Escapó por poco.

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The Economist 13.02.2012

Bajo el título “Slash emissions, fly by zeppelin” (reduce las emisiones, viaja en zepelín), la prestigiosa revista británica The Economist nos recuerda, en un artículo publicado anteayer en uno de sus blogs, su pesimismo con respecto a la posibilidad de evitar el cambio climático catastrófico (1). Esta posición oficial fue ya establecida el pasado diciembre en ocasión de la conferencia de Durban: el órgano neoliberal por excelencia cree que es imposible alcanzar el objetivo de los + 2ºC (2). [Para saber cómo sería un mundo con sólo dos grados más (uno más que ahora), vea aquí.]

Tras el consabido negacionismo climático inicial de este tipo de publicaciones, reflejo del negacionismo hacia si mismo inherente a las ‘ciencias’ económicas, el Economist basculó, a principios de la pasada década, hacia las posiciones del negacionismo light del danés Bjorn Lomborg, el ecologista escéptico, a quien promocionaron exhaustivamente (3,4). Reconocieron el problema, pero minusvaloraron sus consecuencias. El método consiste en efectuar una lectura sesgada de los informes científicos, extrayendo las conclusiones más favorables a sus posiciones al elegir, entre los márgenes de incertidumbre que se presentan, los más suaves, por mucho que esté bien claro que son los menos verosímiles. (más…)

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Entrada anterior: 2: Dos grados más ¿respecto a qué? ¿Qué es lo realmente importante?

Mucha gente puede creer que dato tan importante para el futuro de todos nosotros como los +2 ºC procede, y es fruto, de un análisis riguroso, resultado de un proceso científico realizado con todas las de la ley y sancionado finalmente por el máximo órgano de autoridad científica: el IPCC. Por el contrario, veremos en este capítulo y en el siguiente la pobre fundamentación – y, por tanto, la carencia de credibilidad – del incremento máximo de la temperatura media de la Tierra que (algunas) naciones dicen que es la opinión de la comunidad científica (26).

Con notable éxito, la propia disciplina de la economía lleva siglos empeñada en abarcar todo el espacio-tiempo, incluyendo la totalidad de nuestras mentes y comportamientos[20], hasta el punto de esforzarse en cuantificarlo todo en términos monetarios. Rebasa así el terreno que le es propio, pero ha encontrado habilidades y complicidades suficientes como para presentar sus resultados al público como si las leyes de la naturaleza fueran a ser las suyas y el mundo fuera a hacerles caso a pesar de que su marco de validez, si alguna vez lo tuvo, hace ya décadas que ha sido rebasado. Hace esto en lugar de atender, como sería razonable esperar, a las leyes de la física como marco de referencia ineludible de la actividad económica. (más…)

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Mariano Marzo, en trabajos de campo (abril 2009)

Mariano Marzo es catedrático de estratigrafía de la Universidad de Barcelona, y especialista en recursos energéticos. Llevaba años deseando que alguien con la autoridad científica suficiente dijera, en alguna lengua peninsular, las cosas que él dice. He ido siguiendo alguna de sus intervenciones relacionadas, principalmente, con la escasez energética, casi siempre en medios minoritarios. Cuando supe que, el pasado 21 de marzo, pronunciaba la conferencia de inauguración del II Fòrum sobre Medi Ambient i Món Local promovido por la Diputación de Barcelona, me organicé para ser uno de los asistentes.

Mariano Marzo se ha preparado a conciencia:

–          Esto yo no lo he dicho y usted está buscando indebidamente un titular. Los datos que manejo son todos de fuentes oficiales (Agencia Internacional de la Energía, por ejemplo) y están a disposición de todo el mundo, también de usted.

Algo así le respondió, sólo levemente alterado, Mariano Marzo a un periodista que le entrevistaba para una televisión local después del acto, y que le inquirió acerca de sus predicciones apocalípticas. (más…)

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“Nadie tiene una dicha eterna.” – Plauto

Klaus Schwab, fundador y CEO del Foro Económico Mundial

Mientras me doy tiempo para superar la mini-crisis que me supone tener montones de páginas escritas (¡centenares!) pero no acabar todavía de convencerme ninguna de ellas para ser publicada por aquí, me van llegando cosas de las que creo que debo mantener informados a mis lectores asiduos. Que nunca serán tantos como yo quisiera, pero no son pocos ya. Me referiré a tres documentos, todos ellos llegados ayer mismo.

El que mayor impacto me ha causado es el del Foro Económico Mundial, denominado Global Risks 2011, que es presentado como a la vez informador y provocador. Ni en lugar tan dado a la moderación y el mantenimiento del statu quo como condición de negocio resulta ya posible el lenguaje suave y el temple de gaitas.

El informe dice dos cosas. La primera, que el sistema Tierra (es decir, el físico-socio-económico) está tan al límite de sus forzamientos que no admite ya más impactos sin romperse. La segunda cosa que dice es que sufrirá más impactos.

The World is in no position to face major, new shocks[1] … Sin embargo, como demuestra este informe, nos enfrentamos a riesgos globales cada vez más grandes, a la perspectiva de un contagio rápido a través de sistemas cada vez más conectados y la amenaza de impactos desastrosos.” (1)

Convendrán conmigo en que el empleo de lenguaje de esta guisa en el más conservador (en lo económico) de los foros del mundo no presagia nada bueno. Vean sino en la foto el ademán (más…)

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The Economist, 27/11/2010

The Economist, 27/11/2010

The Economist, el medio liberal por excelencia – y a su vez una de las revistas de más prestigio en todo el mundo – no hace mucho que se convirtió a la razón climática, como comentamos en esta entrada:  “En cuestión de cambio climático no hace falta inventarse nada; la verdad … ya da bastante miedo”. Del clásico negacionismo original de la mayoría de los economistas parece haber saltado, en poco tiempo, a la cruda realidad. Da la impresión de haber dejado atrás el negacionismo posibilista – a saber, no negar el problema pero creer que puede ser detenido mediante tecnología, etc. – y nos advierte ahora de que el cambio climático ‘no será detenido’: “It won’t be stopped, but its effects can be made less bad.”

Dos posibilidades. Una, el argumento economicista clásico adquiere carta de naturaleza: puesto que no podemos hacer nada, no hagamos nada en mitigación, o poco, o sólo lo que dé dinero. O sea, mantengamos el statu quo. Simplemente, adaptémonos y, aunque esté bien claro que la velocidad del cambio superará con mucho la capacidad de adaptación de la inmensa mayoría de nosotros, allá cada uno. Todo muy liberal, como está de moda.

Otra, que se han dado ya cuenta de que los avances científicos conocidos a lo largo de 2010 van apuntando a la dramática conclusión de que el sistema ya habría sido desestabilizado, y que cambiará de estado (de forma más o menos súbita) hagamos lo que hagamos, y ya comienzan a preparar al personal.

A la espera de una entrada de actualización científica al respecto que estoy preparando, juzgue el lector.

Ver editorial traducido:

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The end of cheap coal

Reservas mundiales de carbón. Fuente: World Energy Council. Mencionado en Richard Heinberg and David Fridley (2010)

Que este blog tenga el nombre que tiene es debido no sólo a que parece fácil de recordar. Eso vino después. Lo decidí así porque el primero que no me lo creía, cuando me inicié, era yo. Desde luego era presa de los condicionantes cognitivos que he expresado aquí (esa entrada ha sido recientemente revisada de cara a su publicación en la revista del Centro Nacional de Educación Ambiental, pdf aquí). Me refería, en el momento del bautizo, a la gravedad del cambio climático, y también a la profundidad y amplitud del movimiento negacionista, que vi coincidente con el de la maquinaria de persuasión del consumismo creciente y la cultura neoliberal, o sea, del capitalismo salvaje. Como en el viaje climático tuve que interesarme por la energía, supe del problema del pico del petróleo. Pero parecía todavía lejos, alrededor de 2030.

Ya con el blog en marcha (¡hemos cumplido el primer año!) se ha sabido que el pico del petróleo ha sido ya alcanzado alrededor de 2008, y que la crisis económica actual se debe en muy buena parte a este hecho físico inevitable. Parecía increíble hace sólo un año, y desde luego yo no me lo hubiera creído. El pico del gas natural, se decía, era el que quedaba para 2030. Carbón, sin embargo, lo había para centenares de años, y su pico se suponía para finales de siglo o dentro ya del siguiente. De modo que, aún con las muchas más emisiones que el carbón produce por unidad de energía útil generada, si no evitábamos el cambio climático por lo menos tendríamos energía, electricidad, procedente del carbón, para la (inmensamente) dolorosa adaptación.

Pero ¡ay! Ayer, la revista científica de mayor prestigio mundial, Nature, publicó un artículo (acceso por suscripción), destinado a tener un impacto monumental, según el cual todos los cálculos basados en la disponibilidad futura de carbón, a saber, el futuro económico mundial, están mal, y hay que revisarlos con urgencia. No sólo están mal, sino muy mal. Es decir: el pico energético del carbón podría producirse ¡el año próximo! En todo caso, lo más probable es que sea dentro de esta década.

¿Verdad que parece increíble? (más…)

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Conocí a Gail E. Tverberg por casualidad, pues cuando anoté en mi agenda un acto en Cosmocaixa (Barcelona) sobre la energía no figuraba en el panel. Al final el panel fue de auténtico lujo, y ahí estaba Gail E. Tverberg, editora del web The Oil Drum y residente en Atlanta.

Justo el día antes acababa yo de atrevirme a una primera incursión por el mundo de la macroeconomía, tras el estímulo que me produjo la asistencia a un acto singular. Alguien que sabía mucho realizó un comentario a esa entrada, que incluía una objeción a la que no supe responder. Pero lo que el comentarista cuestionaba y yo no supe aclararle lo había visto en la web The Oil Drum. Así que, al terminar el acto, abordé inmediatamente a Gail (a quien había supuesto, no sé por qué, del género masculino) y no sólo encontré la respuesta a la inquietud de mi comentarista que después publiqué. Tambien conocí a una señora afable, encantadora, y muy, muy preocupada. Gail  tuvo la amabilidad de responder por escrito a distintas preguntas para los lectores de este blog. (más…)

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Hace poco asistí, por invitación, a un acto relativamente privado en el que se reunían personas de cierta relevancia, todas ellas defensoras de la economía liberal. Las intervenciones tuvieron un gran nivel, no en vano estaban los principales expertos catalanes en liberalismo económico. Salí de ahí sorprendido por varios motivos.

No fue uno de ellos que, en unas dos horas, ni una sola palabra se refiriera al medio ambiente ni desde luego al cambio climático, que eso ya lo daba por descontado antes de entrar. También daba por descontado, mientras el metropolitano me acercaba al lugar de reunión, que la termodinámica no formaría parte de la estructura de personalidad de las personas ahí reunidas, economistas, empresarios o licenciados en derecho en su mayoría. Ni mucho menos pensaba que aquella gente creyera que había que comenzar a organizar la retirada, pues la necesidad del crecimiento, desde luego para un liberal, pero también para (casi) todo economista, es un auténtico dogma de fe. (más…)

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Bjorn Lomborg

Bjorn Lomborg, falto de simetría

Hace pocos días me escribió un lector sugiriéndome que dedicara una entrada a rebatir los argumentos negacionistas de Bjørn Lomborg, cosa que le acepté comprometiéndome a hacerlo durante el mes de septiembre. Tendré que renegociar con él este pacto pues, súbitamente, nos enteramos de que Lomborg, el danés guaperas, ha cambiado de posición. Bueno, el dice que no, que, como economista, creía que era mejor dedicar el dinero a adaptación que a mitigación (nada decía de otros usos alternativos del dinero mucho más opinables), y que ahora, tras una encuesta de su instituto en el marco del proyecto empresarial Copenhaguen Consensus (no confundir con la Conferencia política), unos señores muy inteligentes han situado la preocupación por el cambio climático a un nivel mucho mayor que hace seis años.

De modo que ahora dice que si, (más…)

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En 2004 fue Business Week, en 2008 el Financial Times comenzó a decantarse … y el pasado marzo fue The Economist. No es la primera vez que trata el asunto, claro, pero nunca su posicionamiento ha sido tan contundente.

Cuando la revista económica de mayor prestigio, portavoz del liberalismo ilustrado, dedica un número al cambio climático, redacta un informe sin equívocos y editorializa con esta expresión, es que algo puede estar cambiando en los círculos del poder real. Aunque también podría ser que estuviéramos solamente frente a una (tardía) toma de conciencia del competente (y anónimo) equipo de redacción del Economist.

El tiempo nos lo dirá. Entretanto, veamos algunos párrafos del editorial titulado ‘Spin, science and climate change’, del 18 de marzo pasado. (más…)

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“La oscuridad nos envuelve a todos, pero mientras el sabio tropieza en alguna pared, el ignorante permanece tranquilo en el centro de la estancia.” – Jacques Anatole France – Novelista y premio Nobel francés

Frustrated will - Financial Times

El deseo frustrado de actuar para el bien común - Pulse si desea leerlo

Hasta hace bien poco tiempo, el asunto del cambio climático era, entre las élites empresariales, un tema tabú. En las políticas también, con mayor intensidad de negación o descafeína cuanto más a la derecha. Yo sufrí esta situación severamente, en carne cruda, en 2004 y 2006. Cuando quise tratar el tema en una revista técnica que entonces dirigía fui despedido, y cuando intenté organizar un congreso, denominado Tecnokioto (Tecnologías para la reducción de gases de efecto invernadero), no obtuve, a pesar de ir bien apadrinado, ni un solo euro de la industria ni de las administraciones. Son cosas que tengo olvidadas en favor de la necesaria unidad, pero que pagué muy caras, en bolsillo y en salud.

Hoy en día el discurso negacionista ya no se lo creen ni ellos, aunque, entretanto, les venga bien para ganar tiempo. Aún cuando puedan pensar, con ningún fundamento, que se exagera la peligrosidad climática, se dan cuenta de que a sus organizaciones nunca les harían correr el riesgo al que ahora están sometiendo el entorno en que operan, a saber, el planeta entero. Saben que hay que hacer algo, pero no acaban de decidirse a qué carta jugar. Ven a algunos de sus colegas, todavía pocos, extremadamente alarmados. Por ahora les miran todavía con ese aire de suficiencia que da el cargo y creerse situado en la posición de los ‘realistas’, esos que siempre creen saber dónde está el ‘sentido común’ y que saben ‘tomar decisiones’. Que por algo han llegado donde están.

Así que las élites, que sólo se creen a si mismas y, si acaso, a algún economista de prestigio, se apuntan con cierto retraso a las conclusiones a las que llegó Sir Nicholas Stern. (más…)

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