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El origen y el centro del negacionismo climático organizado se encuentra en los Estados Unidos, desde donde se proyectó con fuerza a los demás países anglosajones como Canadá, el Reino Unido y Australia, aunque con un éxito relativo menor. Pero el resto del mundo ha resultado también dañinamente irradiado por la insensatez y la deshumanización de algunos científicos a la caza de prebendas y subvenciones energizantes.

El mallorquín Luis Pomar es geólogo estratígrafo, porque estudia los estratos geológicos; y es endésico porque es la Fundación Endesa quien financia a D. Luis, a través de la Cátedra Guillem Colom Casasnovas de la Universitat de les Illes Balears. La colonización corporativa de la Universidad tiene estas cosas: condiciona el pensamiento. Bueno, tal vez solo condicione la pluma y la salmodia, y haga que uno viva sin vivir en sí y se le acabe notando hasta en el rostro, y no solo por su dureza.

Fardando de Endesa

Ah, no, la pluma no, que D. Luis no tiene una sola publicación científica sobre el clima que aparezca ni en Google Academics ni en Research.net, sino que se basta con un único ppt infumable accesible solo desde su web corporativizada. Cargado de gráficos y muy descargado de referencias normalizadas, pretende dar apariencia de erudición mientras su intención no es otra que la de confundir al personal, pues por algo mezcla verdades y medias verdades con falsedades flagrantes. D. Luis, de hecho, no tiene ni idea de ciencia climática, pero algún estímulo le habrá llevado a infiltrarse forzadamente en este campo. Seguir leyendo »

Josep Cabayol, director de la ONG Sicom (Solidaritat i comunicació) tuvo a bien invitarme a su programa “Emergencia climátca”, que se emite cada sábado en Ràdio 4 (la emisora de Radio Nacional en catalán) a las ocho de la mañana. Hablamos de algunos de los motivos que dan lugar a esa supuesta ley del “peor de lo esperado“. Se trata de un efecto que, con escasas excepciones, acontece en el proceso de avance del conocimiento en ciencias naturales en el caso de que el área de indagación resulte especialmente sensible y delicado por sus presumibles consecuencias sociales de alto voltaje (aunque algunos de sus eslabones se han observado también en otras circunstancias). El clima y la energía son dos campos paradigmáticos en este sentido, pues en ellos este efecto es particularmente perceptible al explorador atento. Para comprender el problema basta con tener siempre presente que la ciencia, aparte de un método, es sobretodo un proceso.

El sábado 26 de septiembre tuvimos el lujo de contar como contertulios a Antonio Turiel, Doctor en Ciencias Físicas y Matemáticas e Investigador Sénior del CSIC – cuyo libro “Petrocalipsis” acaba de salir a la venta – y a Carlos de Castro, hombre también intelectualmente polifacético licenciado en Ciencias Físicas, doctor en Ingeniería por la Universidad de Valladolid y profesor titular en esa Universidad, experto asimismo en límites energéticos (¡y en Gaia! – aunque esta faceta no llegó a surgir en esta ocasión).

SIgue el enlace al podcast, Seguir leyendo »

Artículo con Juan Carlos Barba en El Confidencial

https://blogs.elconfidencial.com/economia/grafico-de-la-semana/2020-09-15/leguina-negacionismo-climatico_2748064/

El número de suscriptores y los accesos a este blog han aumentado bruscamente en los últimos días, más o menos duplicándose. Me gustaría que ocurriera lo mismo con los blogs y canales de las personas que han suscrito la Declaración Decrecimiento, y que tal vez hayan quedado ocultos entre el gran número de firmantes que no se expresan por esas vías.

Para favorecerlo, le ruego que se dé un tiempito para pasearse tranquilamente por los enlaces que siguen. Muchos lectores de este blog ya conocen algunos o todos, pero entre el buen número de suscriptores recientes debe haber algunos que no los conozcan. Especialmente si usted es joven, no deje de disfrutar de los videos de Birch.

Y no dejen de recomendar los que les gusten a sus amig@s. ¡Aunque sean de Facebook!

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[Actualizado a las 15:40]

Queridos lectores, solo después de una rueda de prensa que se celebró ayer en Barcelona pensada para denunciar la censura, pero sobre todo para dar a conocer la Declaración sobre decrecimiento, he tenido noticia de que los enlaces a este blog ya pueden incluirse con normalidad en esa red social. Me lo han dicho, porque desde esta madrugada yo ya no estoy. La noche anterior Juan Bordera, a propósito de la redacción en curso de unos textos para El Salto, Contexto y La Marea, me señaló que la web de Gaia Vince había sido normalizada por los censores, comprobando sin embargo que este seguía bloqueado – como así seguía ocurriendo a lo largo de toda la mañana de ayer.

Todavía es pronto para hacer una valoración completa de la acción y del alcance de la declaración, y probablemente no me corresponda a mí hacerla. Pero nótese que la idea no era tanto defender el trabajo de este autor frente a las calumnias que recibía cuando un usuario quería enlazar hacia este blog. Con los apoyos de tan alto nivel que había recibido y que publiqué aquí el pasado viernes me daba por más que satisfecho. Se trataba de otra cosa, algo de mayor ambición. Seguir leyendo »

As a result of Facebook’s censorship of different blogs on climate change, including this one, a group of media and people have promoted this statement, which is being published today simultaneously in all of them.

Español | Català | Galego | Euskera | Français | Deutsch

Signatories of the Declaration

The undersigned, a broad group of scientists, philosophers, economists, engineers, and communicators about the ecological crisis and problems related to climate and energy, condemn Facebook’s censorship of perspectives that have a verifiable scientific basis but which diverge from the official discourse to which the general public and professionals are generally exposed.

The British scientific writer Gaia Vince, who publishes in Science, New Scientist, and The Guardian has seen her web site censored by Facebook.

In Spain, this kind of censorship has begun with Facebook’s blocking of links to Ferran Puig Vilar’s blog on climate change and related issues, “Usted no se lo Cree”, which was founded in 2009 and given an award by the Fundación Biodiversidad, which was presented at that time by Teresa Ribera, who is now Spain’s Minister of Ecological Transition.

Since at least last August, when a user tries to link to one of these blogs, Facebook prevents posting the link, and displays one or another alert saying that these web sites do not meet their “community standards”, or even that they generate spam, which is completely false. This causes a double harm: It robs people of the opportunity to access the information. And it insinuates an accusation of falsehood. Indeed, it both suppresses and defames.

We affirm that the work of both of these authors is distinguished by its scientific rigor and intellectual honesty, and we condemn this attack on freedom of expression.

We, the signers of this complaint, many of whom are editors of various blogs and spaces of communication and sharing of information on the Internet (see the list at the end), share the following points of view concerning the crisis of civilization and existence that is in progress:

  • The gravity of climate change is much greater than what is commonly affirmed in the mainstream media. The Paris Accords are clearly inadequate, and even counterproductive.
  • The social and economic crisis that is now unfolding is a result of the ecological crisis and, in particular, the lack of responses to the energy crisis that began in the middle of the last decade and that soon will greatly and rapidly worsen, according to the best scientific studies of recent years.
  • The consequences of the ecological, climate, and energy crises are existential. The irreparable damage that we are doing to the systems which support life on the Earth, and life itself, is turning back on ourselves. And the energy crisis (brought about by the end of abundant fossil energy and the inability of so-called “renewable” energy sources to supply the quantity and kinds of energy that are used, will prevent the implementation of responses that once might have been feasible.
  • The current socioeconomic paradigm of industrial development, characterized by its short-term and individualistic approach, is becoming increasingly dysfunctional and is inherently incapable of addressing these problems. Along these lines, the treatment of information as a “product” discourages these questions, which are considered uncomfortable and contrary to business objectives, from coming to the attention of the general public and becoming a subject of open debate.
  • Technology is needed to facilitate certain individual and social processes, and for the progress and prosperity of Humanity. However, the dominant discourse that sees technology as the only valid or viable answer to these problems is profoundly mistaken and highly dangerous. There is no, and nor will there likely be, advanced technology that does not require the use of fossil fuels, nor can there be a greater technological complexity without an increase in net energy and availability of the materials that the systems require for their design, manufacture, operation, and disposal. And if, as we are indeed seeing, net energy is decreasing and various materials are becoming scarce, it will not be possible to develop technological systems to the necessary scale in time to avoid or even soften the damage.
  • The prevailing cultural paradigm traps us behind walls of perception that limit consideration of the ecological and ethical harms that are being done, but these walls are rapidly coming down. The recent pandemia is showing us a milder example of what is to come.

Many of us who have signed below are persons known and recognized for our work in spreading awareness of these problems of sustainability. We are highly educated and occupy posts of high or very high importance and responsibility. We are not speculating. We have broad and deep knowledge of the evidence for, and the implications of, the propositions that we are articulating, and we know that the conclusions that dominate discourse in society are not supported by the best available science, as these fail to take sufficient account of physical and social limits.

Though the exact moment at which this crisis with multiple causes will be come into public awareness as the genuine global emergency that it is is difficult to predict with precision, many of us believe that we already find ourselves inexorably immersed in a crisis of civilization of cultural and moral origin without precedent in the history of humanity.

In 2015, the “Last Call” manifesto, signed, among others, by political leaders – some of whom are currently in positions of responsibility in the Spanish government – affirmed:

“Today, there is mounting evidence indicating that the path of unlimited growth is similar to a slow motion genocide. The end of cheap energy, the catastrophic scenarios of climate change, and geopolitical conflicts over natural resources illustrate that the years of seemingly unlimited progress are forever gone. To cope with this challenge, the flimsy mantra of sustainable development is not enough; nor is betting on eco-efficient technologies or a supposed transition to any “green economy”. Indeed, all these versions of friendly development disguise plans for the general commodification of natural resources and ecosystemic services.”

We who have signed this declaration and complaint share this diagnosis, even if we may have varying ideas on how to address the problems and challenges we are facing. However, one view that we maintain in common is the urgent necessity of a systemic, orderly, just, and democratic process of material and energetic degrowth, especially in the countries and individuals of highest purchasing power, including a majority of persons of the “Western” world[1].

It is these who are principally responsible for the rapid worsening of the situation and who are failing to address the tremendous risks that this situation represents for human development and for present and future life on the planet. The majority of these risks continue to lack adequate coverage in the media.

In all probability it is our solidly supported positions and objections to perpetual economic growth as the pillar of human development that motivate censorship of free expressions that explore these matters rigorously. The lack of public exposure to these problems is precisely the reason why degrowth, and the ecological economics school proposals, still appear as not sufficiently pursued.

For this reason, as a response to this inappropriate and arbitrary behavior of Facebook, and as a means of protest and pressure, some of us who have still maintained a profile in this social media application are going to cease all activity in it.

As a collective we demand that Facebook respect freedom of expression, and particularly of the scientific community, and that it restore the integrity and good reputation of the censored blogs.

We also demand that persons and institutions of power, and the media, begin to accord these perspectives the crucial importance and relevance that the gravity of the situation in which we find ourselves demands.

[1] About 10% of the world’s population is responsible for about 50% of CO2 emissions

Signatories of the Declaration

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Com a conseqüència de la censura de Facebook a diferents blocs sobre canvi climàtic, entre ells aquest, un grup de mitjans i persones han promogut aquesta declaració, que està éssent publicada avui simultàniament a tots ells.

Español | Galego | Euskera | English | French | Deutsch

Declaració

Signataris de la Declaració

Els qui subscrivim aquest text, un ampli grup de científics, filòsofs, economistes, enginyers i divulgadors de la crisi ecològica i la problemàtica de les crisis climàtica i energètica, denunciem la censura per part de Facebook de narratives amb base científica comprovable però no coincidents amb el discurs oficial que arrliba a el gran públic i als professionals.

La divulgadora científica britànica Gaia Vince, que publica a Science, New Scientist i The Guardian, ha vist la seva web censurada per Facebook.

A Espanya, aquesta censura s’ha iniciat amb el bloqueig per part de Facebook als enllaços al bloc sobre canvi climàtic i temes relacionats “Usted no se lo Cree” de Ferran Puig Vilar, fundat el 2009 i premiat per la Fundació Biodiversitat, premi lliurat al seu moment per l’actual ministra de Transició Ecològica, Teresa Ribera.

Des d’almenys el passat mes d’agost, quan una persona usuària vol enllaçar a un d’aquests blocs, Facebook li respon amb diferents missatges d’alerta, segons els quals aquests llocs web no compleixen les seves “community standards” o bé que realitzen spam , la qual cosa és rotundament falsa. Això causa un doble dany: d’una banda es furta l’accés a aquesta informació; per altra, de manera sibil·lina es projecta una vetllada acusació de falsedat: en definitiva, es fa callar i es calúmnia.

Nosaltres afirmem que el rigor científic i l’honestedat intel·lectual caracteritzen el treball de tots dos autors de forma destacada i denunciem aquest atac a la llibertat d’expressió.

Les persones que subscrivim aquesta denúncia, moltes d’elles editores de diferents blocs i espais de comunicació i divulgació a Internet (veure llistat al final), compartim les següents constatacions en relació amb la crisi civilitzatòria i existencial en curs:

  • La gravetat del canvi climàtic és molt més gran del que s’acostuma a afirmar als mitjans de comunicació convencionals. Els acords de París són manifestament insuficients, i fins i tot contraproduents.
  • La crisi econòmica i social en curs és una conseqüència de la crisi ecològica i, en particular, de l’absència de respostes a la crisi energètica que es va iniciar a mitjans de la dècada passada i s’incrementarà i aprofundirà properament de forma manifesta i molt accelerada, segons els millors estudis científics dels últims anys.
  • Les conseqüències de la crisi ecològica, climàtica i energètica són existencials. El dany irreparable que estem causant als sistemes de suport de la vida a la Terra, i a la vida mateixa, s’està revoltant ja contra nosaltres, i la crisi energètica (arran de la fi de l’energia fòssil abundant i la incapacitat de les anomenades energies “renovables” per suplir-la en usos i escala) impedirà la implementació de respostes que fins ara podrien haver estat viables.
  • L’actual paradigma socioeconòmic de desenvolupament industrial, caracteritzat per la seu curt terminisme i l’individualisme metodològic, resulta progressivament disfuncional i és intrínsecament incapaç d’abordar aquests problemes. En aquest marc, la consideració de la informació com a “producte” impedeix que aquestes qüestions, considerades incòmodes o inadequades per al propòsit empresarial, arribin a el gran públic i puguin ser objecte de debat obert.
  • La tecnologia és necessària per tal de facilitar certs processos individuals i socials, i per al progrés i la prosperitat de la Humanitat. No obstant això, el discurs dominant que afirma que la tecnologia és l’única resposta vàlida o viable a aquests problemes és profundament erroni i altament perillós. No hi ha, ni presumiblement hi haurà, tecnologia avançada que no requereixi del concurs de l’energia fòssil, ni tampoc una major complexitat tecnològica sense un augment de l’energia neta i de la disponibilitat dels materials que els sistemes requereixen per al seu disseny, fabricació, funcionament i desmantellament. I si, com estem comprovant, l’energia neta disminueix i diferents materials escassegen, no serà possible desenvolupar a l’escala que seria necessària sistemes tecnològics adequats a temps d’evitar o fins i tot esmorteir el dany.
  • El paradigma cultural ens confina en una bombolla perceptiva intramurs que limita la consideració del dany ecològic i ètic extramurs, però el setge s’està estrenyent a gran velocitat. La recent pandèmia ens està mostrant un exemple moderat del que ha de venir.

Moltes de les persones sotasignants som gent coneguda i reconeguda per la nostra activitat divulgativa de tots aquests problemes de sostenibilitat. Compartim nivells de formació i ocupació d’alt o molt alt nivell i responsabilitat. No estem especulant. Coneixem àmplia i profundament els fonaments i les implicacions de les proposicions que enunciem, i sabem que les conclusions que dominen el discurs de la societat no estan fonamentades en la millor ciència disponible en no tenir en consideració suficient els límits físics i socials.

Encara que el moment precís en què aquesta crisi multifactorial hagi de ser públicament percebuda com l’autèntica emergència global que constitueix sigui difícil de predir amb precisió, molts creiem que ens trobem ja inexorablement immersos en una crisi civilitzatòria d’origen cultural i moral sense precedents en la història de la humanitat.

El 2015, el manifest “Última llamada”, subscrit, entre altres persones, per polítics – alguns d’ells actualment en càrrecs amb responsabilitat de govern – afirmava:

“Avui s’acumulen les notícies que indiquen que la via del creixement és ja un genocidi a càmera lenta. El declivi de la disponibilitat d’energia barata, els escenaris catastròfics del canvi climàtic i les tensions geopolítiques pels recursos mostren que les tendències de progrés del passat estan fent fallida. Davant d’aquest desafiament no n’hi ha prou amb els mantres cosmètics del desenvolupament sostenible, ni la simple aposta per tecnologies ecoeficients, ni una suposada “economia verda” que encobreix la mercantilització generalitzada dels béns naturals i els serveis ecosistèmics “.

Els qui subscrivim aquesta declaració i denúncia compartim aquest diagnòstic, però alberguem respostes diverses en relació amb la forma d’abordar els problemes i reptes als quals ens enfrontem. No obstant això, un criteri que mantenim en comú és la imperiosa i urgent necessitat d’un decreixement (material i energètic) sistèmic, ordenat, just i democràtic, especialment el dels països i els individus amb major poder adquisitiu, entre els quals ens trobem una part majoritària de les persones del món “occidental”[1].

Són aquests els principals responsables del galopant deteriorament de la situació i de l’omissió dels enormes riscos que representa per al desenvolupament humà i la vida present i futura sobre el planeta, la majoria dels quals segueixen sense tenir presència suficient als mitjans de comunicació .

Amb tota probabilitat són les nostres posicions i objeccions en contra del creixement econòmic perpetu com a pilar fonamental de desenvolupament humà, sòlidament fonamentades, les que motiven la censura de les expressions lliures que les descriuen amb rigor. L’omissió a l’opinió pública de la situació i la problemàtica que descrivim i denunciem és precisament la causa que el decreixement i les propostes de l’economia ecològica, apareguin encara com a insuficientment desenvolupades.

En conseqüència, com a resposta a aquest espuri i arbitrari comportament de Facebook i com a mesura de protesta i de pressió, alguns de nosaltres que encara manteníem un perfil en aquesta xarxa social hi cessarem tota activitat.

Com a col·lectiu exigim a Facebook que respecti la llibertat d’expressió, i singularment la de base científica, i que en tot cas restitueixi la integritat i el bon nom dels blocs censurats.

Així mateix, demanem als poders públics i mitjans de comunicació que comencin a atorgar a aquestes perspectives la importància i la rellevància crucials que es corresponen amb la gravetat de la situació en què ens trobem.

[1] Al voltant del 10% de la població mundial és responsable de prop del 50% de les emissions de CO2

Signataris de la Declaració

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Como consecuencia de la censura de Facebook a distintos blogs sobre cambio climático, entre ellos éste, un grupo de medios y personas han promovido esta declaración, que está siendo publicada hoy simultáneamente en todos ellos.

Català | Galego | Euskera | English | Français | Deutsch

Declaración

Quienes suscriben este texto, un amplio grupo de científicos, filósofos, economistas, ingenieros y divulgadores de la crisis ecológica y la problemática de las crisis climática y energética, denunciamos la censura por parte de Facebook de narrativas con base científica  comprobable pero no coincidentes con el discurso oficial que llega al gran público y a los profesionales.

La divulgadora científica británica Gaia Vince, que publica en Science, New Scientist y The Guardian ha visto su web censurado por Facebook.

En España, dicha censura se ha iniciado con el bloqueo por parte de Facebook a los enlaces al blog sobre cambio climático y temas relacionados “Usted no se lo Cree” de Ferran Puig Vilar, fundado en 2009 y premiado por la Fundación Biodiversidad, premio entregado en su día por la actual Ministra de Transición Ecológica, Teresa Ribera.

Desde por lo menos el pasado mes de agosto, cuando una persona usuaria desea enlazar a uno de estos blogs, Facebook le responde con distintos mensajes de alerta, según los cuales dichos sitios web no cumplen con sus normas comunitarias (community standards) o bien que realizan spam, lo cual es rotundamente falso. Esto causa un doble daño: por una parte se hurta el acceso a esa información; por otra, de manera sibilina se proyecta una velada acusación de falsedad: en definitiva, se acalla y se calumnia.

Afirmamos que el rigor científico y la honestidad intelectual caracterizan el trabajo de ambos autores de forma destacada y denunciamos este ataque a la libertad de expresión.

Las personas que suscribimos esta denuncia, muchas de ellas editoras de diferentes blogs y espacios de comunicación y divulgación en Internet (ver listado al final), compartimos  las siguientes constataciones en relación con la crisis civilizatoria y existencial en curso:

  • La gravedad del cambio climático es mucho mayor de lo que se suele afirmar en los medios de comunicación convencionales. Los acuerdos de París son manifiestamente insuficientes, e incluso contraproducentes.
  • La crisis económica y social en ciernes es una consecuencia de la crisis ecológica y, en particular, de la ausencia de respuestas a la crisis energética que comenzó a mediados de la década pasada y se va a incrementar y profundizar próximamente de forma evidente y muy acelerada, según los mejores estudios científicos de los últimos años.
  • Las consecuencias de la crisis ecológica, climática y energética son existenciales. El irreparable daño que estamos causando a los sistemas de soporte de la vida en la Tierra, y a la vida misma, se está revolviendo ya contra nosotros, y la crisis energética (a raíz del fin de la energía fósil abundante y la incapacidad de las llamadas energías ‘”renovables” para suplirla en usos y escala) impedirá la implementación de respuestas otrora tal vez viables.
  • El actual paradigma socioeconómico de desarrollo industrial, caracterizado por su cortoplacismo e individualismo metodológico, resulta progresivamente disfuncional y es intrínsecamente incapaz de abordar estos problemas. En este marco, la consideración de la información como “producto” impide que estas cuestiones, consideradas incómodas o inadecuadas para el propósito empresarial, lleguen al gran público y puedan ser objeto de debate abierto.
  • La tecnología es necesaria para facilitar ciertos procesos individuales y sociales, y para el progreso y la prosperidad de la Humanidad. Sin embargo, el discurso dominante que afirma que la tecnología es la única respuesta válida o viable a estos problemas es profundamente erróneo y altamente peligroso. No hay, ni presumiblemente habrá, tecnología avanzada que no requiera del concurso de la energía fósil, ni tampoco una mayor complejidad tecnológica sin un aumento de la energía neta y de la disponibilidad de los materiales que los sistemas requieren para su diseño, fabricación, funcionamiento y desmantelamiento. Y si, como estamos comprobando, la energía neta disminuye y distintos materiales escasean, no va a ser posible desarrollar a la escala que sería necesaria sistemas tecnológicos adecuados a tiempo de evitar o incluso amortiguar el daño.
  • El paradigma cultural nos confina en una burbuja perceptiva intramuros que limita la consideración del daño ecológico y ético extramuros, pero el cerco se está estrechando a gran velocidad. La reciente pandemia nos está mostrando un ejemplo moderado de lo que está por venir.

Muchas de las personas abajo firmantes somos gente conocida y reconocida por nuestra actividad divulgativa de todos estos problemas de sostenibilidad. Compartimos niveles de formación y ocupación de alto o muy alto nivel y responsabilidad. No estamos especulando. Conocemos amplia y profundamente los fundamentos e implicaciones  de las proposiciones que enunciamos, y sabemos que las conclusiones que dominan el discurso de la sociedad no están fundamentadas en la mejor ciencia disponible al no tener en consideración suficiente los límites físicos y sociales.

Aunque el momento preciso en que esta crisis multifactorial vaya a ser públicamente percibida como la auténtica emergencia global que constituye sea difícil de predecir con precisión, muchos creemos que nos encontramos ya inexorablemente inmersos en una crisis civilizatoria de origen cultural y moral sin precedentes en la historia de la humanidad.

En 2015, el manifiesto “Última llamada”, suscrito, entre otras personas, por políticos – algunos de ellos actualmente en cargos con responsabilidad de gobierno – afirmaba:

“Hoy se acumulan las noticias que indican que la vía del crecimiento es ya un genocidio a cámara lenta. El declive en la disponibilidad de energía barata, los escenarios catastróficos del cambio climático y las tensiones geopolíticas por los recursos muestran que las tendencias de progreso del pasado se están quebrando. Frente a este desafío no bastan los mantras cosméticos del desarrollo sostenible, ni la mera apuesta por tecnologías ecoeficientes, ni una supuesta “economía verde” que encubre la mercantilización generalizada de bienes naturales y servicios ecosistémicos”.

Quienes suscribimos esta declaración y denuncia compartimos este diagnóstico, pero albergamos respuestas diversas en relación con la forma de abordar los problemas y retos a los que nos enfrentamos. Sin embargo, un criterio que mantenemos en común es la imperiosa y urgente necesidad de un decrecimiento (material y energético) sistémico, ordenado, justo y democrático, especialmente el de los países y los individuos con mayor poder adquisitivo, entre los que nos encontramos una parte mayoritaria de las personas del mundo “occidental”[1].

Son éstos los principales responsables del galopante deterioro de la situación y de la omisión de los magníficos riesgos que representa para el desarrollo humano y la vida presente y futura sobre el planeta, la mayoría de los cuales siguen sin tener presencia suficiente en los medios de comunicación.

Con toda probabilidad son nuestras posiciones y objeciones en contra del crecimiento económico perpetuo como pilar fundamental del desarrollo humano, sólidamente fundamentadas, las que  motivan la censura de las expresiones libres que las describen con rigor. La omisión a la opinión pública de la situación y la problemática que describimos y denunciamos es precisamente la causa de que el decrecimiento y las propuestas de la economía ecológica aparezcan todavía como insuficientemente desarrolladas.

En consecuencia, como respuesta a este espurio y arbitrario comportamiento de Facebook y como medida de protesta y de presión, algunos de nosotros que aún manteníamos un perfil en esa red social vamos a cesar toda actividad en ella.

Como colectivo exigimos a Facebook que respete la libertad de expresión, y singularmente la de base científica, y que en todo caso restituya la integridad y el buen nombre de los blogs censurados.

Asimismo, demandamos a los poderes públicos y medios de comunicación que comiencen a otorgar a estas perspectivas la importancia y la relevancia cruciales que resultan acordes con la gravedad de la situación en la que nos encontramos.

[1] Alrededor del 10% de la población mundial es responsable de cerca del 50% de las emisiones de CO2

Suscriben esta Declaración

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Apoyos de la comunidad del clima en respuesta a la censura de este blog en Facebook

Actualización 08/09/2020: Declaración contra la censura en Facebook

Uno de los mensajes que Facebook presenta cuando alguien intenta enlazar con este blog

Queridos lectores, desde por lo menos principios de agosto, sin que FB haya dado señal alguna ni me haya consultado para nada, los usuarios que quieren, en sus perfiles, muros o páginas, enlazar a http://ustednoselocree.com, o a cualquiera de sus páginas, son advertidos de que eso no es posible porque este blog viola sus “normas comunitarias” (community standards) y/o que este blog emplea técnicas de spam. Esto último es desde luego totalmente falso, bullshit, pues los únicos correos que se emiten son los que advierten a los suscriptores de la publicación de un nuevo post, y por supuesto han explicitado su consentimiento para ello. Usted sabe perfectamente que todos los blogs con suscripción operan de la misma manera. Y lo de los estándares está por ver, pues ya me gustaría saber qué estándar de las narices resulta que este blog no cumple cuando el rigor y la sólida fundamentación argumental han sido sus principales guías desde el primer momento.

¡Eso es peor de lo esperado! “Facebook no quiere que usted se lo crea”, se ha apuntado irónicamente.

El día 8 de agosto tuve conocimiento de esta circunstancia, que pude comprobar por mí mismo. Desde entonces me consta que una buena cantidad de usuarios han hecho llegar sus quejas a los administradores, sin que se haya producido reacción alguna. Hasta hoy, silencio total. Seguir leyendo »

“El hombre … aún habla de una batalla contra la naturaleza olvidándose que, en el caso de ganar, se encontraría él mismo en el bando perdedor.” – Ernst F. Schumacher(760)

En su obra Esperanza en la oscuridad, Rebecca Solnit describe escenas históricas donde emerge lo mejor de la especie humana y reconstruye sociedades que han sido devastadas por fenómenos extremos, de origen humano o natural(727). La necesidad de ayudar es el título de uno de sus capítulos, donde muestra cómo, tras un desastre, la pulsión de amor es ubicua, brilla una solidaridad antes desconocida alcanzando a todo lo importante mientras las tendencias a la barbarie son activamente contenidas. Vamos a tener que ejercer esta cualidad abundantemente en el futuro. Estamos en un nuevo escenario que nos brinda una oportunidad para extraer lo mejor de nosotros mismos.

En este sentido, antes de sumergirme en mi estilo habitual permítame también, querido lector, un preámbulo gozoso relacionado con el párrafo anterior. Esta crisis tiene un punto ético de altísima categoría. Tal vez en el futuro veamos que hemos sido pasto de un discurso fabricado – tipo 11-S – pero aun así afirmo y me congratulo del hecho de que es preciso reconocer y asentir éticamente al hecho de que la detención y confinamiento de medio mundo se hace ahora, principalmente, para poder atender a nuestros mayores y a las personas más vulnerables en términos sanitarios. En efecto, entre los menores de 50 años la mortalidad es muy baja o todos parecen poder tener acceso a un respirador si lo requieren. Aunque me inquieto por su perdurabilidad, lo que ahora estamos haciendo es intentar contrarrestar la tendencia natural a que, previendo la saturación del sistema sanitario, se deje morir sobre todo a los mayores. Al mismo tiempo surgen mascarillas populares por todas partes y grupos de ingenieros diseñan respiradores fáciles de fabricar masivamente.

Veo esto como algo extraordinario, aunque me inquiete por la perdurabilidad de este sentimiento, en este momento muy mayoritario pero que algunos gobiernos como el español parecen comenzar a orillar. Lo interesante es que este es un comportamiento de difícil marcha atrás. Si volvieran a aumentar las muertes por relajación de la normativa motivada económicamente, la demanda social para volver a las medidas drásticas sería enorme.

Me inquieta también la reacción de las élites, todavía no manifestada más allá de lo propagandístico y de proseguir su política de intercambio – y no de donación – consiguiendo prebendas adicionales, actuales o futuras, por parte del estado. Pero es todavía selectivo geográfica y afectivamente: ayer, 8.500 niños murieron por desnutrición, solo en África. Hoy, otros tantos.

El colapso era esto

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“On a planet 4C hotter, all we can prepare for is extinction.” – Oliver Tickell(667)

Informe de 2012 financiado y asumido por el Banco Mundial

También James Hansen – como tantos otros – se ha unido a quienes aventuran la superación de los 1,5 ºC en la década de los 2030s como muy tarde(668), en coherencia con su anuncio reciente de una aceleración en curso del aumento de la temperatura(669) que otros avalan.

Por otra parte, que la superación de los +2 ºC es “virtualmente cierta” lo sabemos ya desde hace por lo menos una década(670). ‘It’s over’(671) (se acabó), decían, incluso cuando se creía todavía que 2 ºC eran soportables(672). El prestigioso Massachusetts Institute of Technology (MIT) apuntaba en 2015 que, si la sensibilidad climática estuviera en la zona superior del margen 2-4,5 ºC, los +2 ºC se alcanzarían en 2030-2035, y que si fuera menor se superarían en todo caso poco después de mitad de siglo(673). El Global Energy Tracker elaborado por las universidades australianas de Queensland y Griffith apunta también a la década de 2030(674). Manola Brunet, presidenta de la Comisión de Climatología de la Organización Meteorológica Mundial, afirmaba hace pocos meses que los +2 ºC pueden tranquilamente alcanzarse en 2035-2040(675).

A la misma conclusión llegaba implícitamente un informe de la consultora Price Waterhouse Cooper en 2012, al concluir que eran necesarias mejoras en la “intensidad de carbono” del PIB superiores al 5% anual durante 40 años a partir de 2013(676), contando naturalmente con que el crecimiento económico en términos de PIB debía proseguir. Y de hecho llega a la misma conclusión todo informe que exija acciones termodinámicamente imposibles de este cariz mágico – como a menudo ocurre en los del propio IPCC – por mucho que las vistan de retórica posibilista tipo challenging, unprecedented, etc.

Poner premisas o condiciones imposibles para ofrecer resultados digestibles a la clientela es una forma de moderación inmoderada, pero siempre que los autores sean bien explícitos en cuanto a la inverosimilitud de los escenarios que se plantean, lo que rara vez es el caso.

¿Qué ocurre a partir de entonces? Seguir leyendo »

“We were surprised by the intensity of the changes we saw, how rapidly oxygen is going down in the ocean and how large the effects on marine ecosystems are.” – Andreas Oschlies, 2019(615)

Fuente: Foto redbrickstock.com/Alamy

Junto a las imponentes olas de calor marinas y la acidificación que hemos visto en sendos capítulos anteriores son también poco conocidos los efectos de la notable pérdida de oxígeno de los océanos (hipoxia). Esta situación resulta letal para muchas especies y altera los ecosistemas marinos de modo fundamental. En rigor se habla de zonas OMZ (Oxigen Minimum Zones), definidas como aquellos volúmenes oceánicos cuya concentración de oxígeno disuelto es inferior a 2 mg/litro. Pero amplias zonas del este del Pacífico y del norte del Océano Índico son ya casi completamente anóxicas.

El calentamiento, la acidificación y la desoxigenación que, entre otras consecuencias, afectan a la producción primaria del fitoplancton, son considerados históricamente los principales agentes agresores del medio marino(616), con la particularidad de que en nuestro tiempo se están dando todos a la vez y acelerándose. Todo ello, junto a la pesca industrial, ha conducido ya a los denominados desiertos marinos, zonas hipóxicas o anóxicas que solo albergan una vida anaeróbica bastante elemental.

Desoxigenación subestimada en alcance y velocidad de expansión

El oxígeno disuelto en los océanos ha disminuido durante el siglo XX(617). Seguir leyendo »

“We are entering an unknown territory of marine ecosystem change.” – Andy Ridgwell(552)

Disolución de caparazones y ruptura de cadenas tróficas

Lo más grave que les ocurre a los océanos no lo veremos en los termómetros, sino en los medidores de pH y en los seres que sufren la disminución de esa variable. Es algo de lo que se habla demasiado poco, pero su impacto sobre el conjunto de la biosfera marina, y sobre todos nosotros, es verdaderamente serio, tanto o más que las olas de calor marinas. Es la acidificación de los océanos debida a la absorción de CO2, un gas levemente ácido que altera la química de los mares, decisivamente para su biología. Al igual que en la atmósfera, esto no ocurre gratis. Puede, de hecho, salir tan caro como toda la vida marina. La acidificación altera la especiación química y los ciclos biogeoquímicos de muchas especies y compuestos marinos, y entre sus efectos más conocidos se encuentra la reducción del nivel de saturación de carbonato cálcico(553). La acidificación de los océanos se está produciendo a una velocidad más rápida de lo esperado(554), de hecho mayor que cualquier episodio de acidificación ocurrido en los últimos 300 millones de años, algunos de ellos asociados a extinciones masivas(555).

Su importancia es tan grande que fue incluido en uno de los nueve conocidos límites planetarios, separándolo del cambio climático aunque su causa originaria sea común(556). Y el problema es tan serio que, hace ya más de diez años, el conjunto de todas las academias científicas del mundo, reunidas en el InterAcademy Council, efectuó un llamamiento desesperado a la comunidad internacional para que comprendiera la gravedad de este problema concreto, algo así como la otra cara del cambio climático. Pero ¿ha oído usted a los medios hablar de este asunto durante todos estos años?

Veamos. Seguir leyendo »

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“The insidious thing about climate change is there’s nowhere to hide from it.” – Terry Hugues(478)

Esquema de los componentes críticos y sus alteraciones en el océano y la criosfera (IPCC SROCC Chap. 1. Fig. 3)

¿Y los océanos? ¿Cuál es el impacto del cambio climático en los océanos? ¿Es peor de lo esperado? Los océanos son más importantes en el sistema climático de lo que en general puede parecer sobre todo a quienes habitan zonas interiores. Son, de hecho, decisivos.

Ocupan los dos tercios de la superficie de la Tierra, sus corrientes distribuyen energía y nutrientes a lo ancho del globo, absorben y emiten CO2 y otros gases de efecto invernadero, y albergan los denominados bosques ocultos[1]Son tan importantes para el sistema climático que acumulan más 90% (!) de la energía en exceso que acumula el planeta entero debido al efecto invernadero aumentado por nuestras emisiones, y absorben el 25% de estas mediante distintos mecanismos. Nótese pues que de toda la energía en exceso solo una pequeña parte del calentamiento global, de solo el 2,3%, reside en la atmósfera – y es la parte que, hasta ahora, más nos ha preocupado(479).

Pero alguien dijo que el problema del calentamiento global es, en realidad, el problema del calentamiento de los océanos(480). Tal vez por ser especialmente frágiles, lo que se comprueba históricamente al constatar sus alteraciones mayores y extinciones masivas a circunstancias en principio menores, como la elevación del istmo de Panamá entre otros(481).

Una nota gaiana

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[Actualización de la entrada anterior sobre el empeoramiento de las previsiones sobre el aumento del nivel del mar]

[Actualizado 23/01/2020]

Imágenes por satélite del Delta del Ebro el 22/01/2020 comparado con la normalidad hasta ahora. Nota: los píxeles azules no distinguen entre agua dulce o salada

Riesgo de inundación previsto para 2050 en un escenario de altas emisiones. Imagen obtenida mediante la herramienta Coastal Risk Screening Tool

El gráfico de la izquierda, correspondiente a una imagen del satélite del programa Copérnico, muestra el Delta del Ebro el día 22/01/2020 tras el paso de la primera ola de la tormenta Gloria, comparado con la normalidad hasta ese día. Para interpretar esta imagen por satélite hay que tener la precaución de considerar que los píxeles azules corresponden tanto a agua salada como a agua dulce de lluvia, y es por tanto prematuro atribuir todo el agua a la invasión marina. Sin embargo, las primeras informaciones apuntan a que el mar llegó a penetrar hasta 3 km hacia el interior del delta.

La imagen siguiente muestra el alcance de las inundaciones previsto para 2050 entregada por la herramienta “Coastal Risk Screening Tool” de Climate Central[i]. Esta herramienta fue desarrollada hace un año a partir de un informe de Climate Central donde advertía que el impacto costero era peor de lo esperado[ii], y cuyo soporte teórico fue publicado en Nature Communications a finales de octubre[iii].

De modo que hoy nos hemos encontrado con un adelanto de lo que estas previsiones, revisadas a peor hace menos de un año, prevén para 2050.

Dos veces peor de lo esperado. Seguir leyendo »

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“There’s no scenario that stops sea level rise in this century. We’ve got to deal with this indefinitely.” – Michael Oppenheimer, 2019

El aumento del nivel del mar es una de las consecuencias del calentamiento global menos valoradas, principalmente porque, a diferencia del incremento de temperatura es, en esta primera fase, poco perceptible por los sentidos. Además es una consecuencia de este último y responde mucho más lentamente. Pero su importancia se visibiliza algo más cuando tenemos en cuenta que una estimación simple apunta a que un aumento de 10 cm pone en riesgo costero una cantidad de personas en número de 20 millones(432).

El aumento del nivel del mar se produce por la fusión de los grandes casquetes de hielo (Groenlandia y la Antártida), de los glaciares, de la extracción de aguas freáticas y en buena medida también por la dilatación térmica de los océanos al aumentar su temperatura. Nótese que el nivel del mar es como el termómetro de mercurio en relación a la temperatura media de la Tierra: cuanto mayor la temperatura, mayor la fusión de los distintos hielos del planeta (Groenlandia, Antártida, glaciares terrestres) y mayor la expansión volumétrica de los océanos(433); cuanto menor, más nieve, más hielo, que naturalmente se resta del nivel del mar.

El gráfico del encabezamiento, elaborado por David Archer, prestigioso glaciólogo de la Universidad de Chicago, lo muestra con claridad. También muestra que, al duplicarse la concentración atmosférica de CO2 y alcanzarse +3 ºC (como mínimo), cosa que ocurrió en el Plioceno hace tres millones años y es previsible que se alcance dentro de este siglo, el nivel del mar correspondiente era 50 m superior al actual. Claro que el proceso de fusión de los hielos es mucho más lento que el del incremento de temperatura y este nivel extraordinario, al que el planeta estaría condenado, se produciría a lo largo de siglos y quizás algún milenio, según fuera evolucionando a su vez la temperatura, y en todo caso a distintos ritmos, en general poco predictibles.

Extrema moderación hidrológica del IPCC

En relación a la moderación exhibida por el IPCC con respecto a esta crítica cuestión es muy interesante examinar la evolución de las predicciones acerca del incremento del nivel del mar para 2100. A principios de los 80 la Agencia de Protección Medioambiental estadunidense (EPA) aventuró valores entre 144 y 200 cm, si bien consideraba que 3,5 m no podían descartarse(434). Este estudio previo no está considerado en el gráfico, que se limita a los distintos informes del IPCC, comenzando en 1990.

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“Es peor, mucho peor, de lo que imaginas.” – David Wallace-Wells

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Muchas personas están confundidas respecto a la gravedad de los impactos correspondientes a un aumento de la temperatura media de la Tierra de +2 ºC, creyendo que la comunidad científica ha establecido alguna vez este umbral como un límite de seguridad. Esto no es así en absoluto: se trata de un acuerdo político al que la ciencia intenta anticipar sus impactos. La historia de los +2ºC viene de lejos, y en su determinación se han empleado incluso consideraciones de orden religioso.

En relación a cuál es, si existe, el límite de seguridad en términos de temperatura cabe destacar también aquí la constatación de la misma constante de revisión a peor en relación a los impactos esperables del cambio climático a igualdad de circunstancias, por ejemplo de temperatura, en los sucesivos informes. Esto es de especial importancia y significación, pues lo que más preocupa a los humanos es, precisamente, cuáles están siendo y vayan a ser los impactos del calentamiento global más allá de las consabidas, y temidas, olas de calor. Seguir leyendo »

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Respondiendo al encargo a la comunidad científica originado por la comunidad política en el Acuerdo de París en el que las naciones se comprometieron a ‘mantener el aumento de temperatura muy por debajo de +2ºC sobre los niveles preindustriales y proseguir esfuerzos para limitar el incremento de temperatura a 1,5 ºC’, el IPCC respondió, en menos de tres años, con un relevante informe sobre los impactos de +1,5 ºC (comparados con los de +2 ºC) y las acciones necesarias para no superar esa cifra políticamente determinada. Este informe de carácter extraordinario, titulado escuetamente Global Warming of 1.5 °C (en adelante SR1.5), apareció a primeros de octubre de 2018 y me referí a él aquí.

Ciertamente, este informe sigue la tendencia conocida de presentar resultados peores que los de informes anteriores por lo menos, como hemos visto, en el decisivo ámbito de los impactos. Por tanto, aquello que habría que hacer para evitar que se produzcan es también más exigente.

Con todo, el informe SR1.5 no es tan moderado como los anteriores. El patrón de subestimación del riesgo sigue existiendo a lo largo del informe, como ahora veremos. Sin embargo, algunas de las expresiones que contiene dan a entender, leyendo entre líneas, que los redactores no han querido ser tan timoratos como en ocasiones anteriores. Así, escriben:

“Limitar el calentamiento a 1,5 °C requiere un cambio transformador sistémico… Un cambio de este tipo requiere una escalada y aceleración de la implementación de políticas de mitigación de largo alcance, multinivel y trans-sectorial, además de tener que superar distintas barreras[1]. Este cambio sistémico debería ir acompañado de acciones de adaptación complementarias, incluyendo adaptación transformativa, sobre todo para las trayectorias que rebasen temporalmente los 1.5°C.”(399)

Aun así, estas afirmaciones son moderadas. Seguir leyendo »

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Sensibilidad climática según distintas metodologías (ref. 396, ver también ref 397 más actualizado)

Uno de los parámetros de mayor relevancia del cambio climático, si no el que más, es la denominada sensibilidad climática, entendida como el aumento de la temperatura media de la Tierra a largo plazo que corresponde a una concentración de dióxido de carbono en la atmósfera que sea el doble de la preindustrial (560 ppm vs. 280 ppm).

En el cuarto informe (AR4), de 2007, el IPCC estableció el valor de 3 °C como mejor estimación, con un margen de incertidumbre de 2 a 4,5 °C. De hecho, el valor de 3 °C como estimación central, asociado a distintos márgenes de incertidumbre, se ha mantenido inalterable durante todo el siglo XX, desde que Svante Arrhenius lo calculó en la primera década del siglo pasado(373). Paradigma del efecto anclaje donde los haya [efecto 4].

En el último informe de 2013 se examinaron nuevos trabajos, más recientes, que apuntaban a sensibilidades superiores, mientras los modelos estándar seguían dando valores entre 2,1 y 4,7 °C, muy parecidos a los del informe anterior(374). Y también unos pocos, basados en períodos recientes muy cortos y calculados con modelos muy simples, que concluían en sensibilidades inferiores, de alrededor de 1,5 °C. La elección del IPCC consistió en ampliar el margen inferior de incertidumbre, convirtiéndolo en 1,5-4,5 °C, no pronunciarse sobre mejor estimación alguna y desoír los trabajos que apuntaban a sensibilidades más elevadas. Pero hay mucho más. Seguir leyendo »

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Permafrost Svalbard

Permafrost i termokarst en Svalbard (Noruega) – Getty Images

El IPCC define el permafrost como todo suelo que se mantiene por debajo de 0ºC durante por lo menos dos años consecutivos, incluyendo rocas, hielo y materia orgánica. Denomina termokarst a los humedales o lagos que se forman por la fusión del permafrost(352).

Nótese que el problema del permafrost es clave, pues podría ser el inicio del momento en que la Tierra comienza a emitir CO2 por sí misma, lo que desde luego tiene implicaciones respecto a cuántas emisiones podríamos los humanos teóricamente permitirnos en el futuro, si es que todavía nos quedara algún margen. Por lo pronto ya hemos visto que además de CO2 y metano también emite óxido nitroso (N2O), y que las emisiones de este último gas estaban siendo subestimadas nada menos que en un factor 12.

Démonos cuenta de que la fusión del permafrost constituye un infortunio definitivo por lo menos a largo plazo, pues la cantidad de carbono que contiene es por lo menos dos veces superior al contenido en toda la atmósfera. Sabemos que, del total de emisiones antropogénicas a la atmósfera, en términos de CO2 la mitad es absorbida por la biosfera y los océanos. Pues bien, esas emisiones pueden llegar a ser hasta del 88% del total absorbido(353).

Ocurre pues que, si en relación a la superficie y el volumen de hielo del Ártico la realidad iba 100 años por delante de las primeras previsiones, el permafrost, por su parte, parece estar emitiendo ya por sí mismo, en respuesta al calentamiento global y a su amplificación polar asociada, una cantidad de gas metano y CO2 que los informes habían previsto para 2090(354). Mientras tanto, algunos científicos sitúan el punto de inflexión de la desestabilización del permafrost a un incremento de la temperatura global tan bajo como +1,5ºC, umbral próxim(355)o a ser superado como pronto veremos.

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