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El grupo I del IPCC presenta resultados peores que la edición general anterior (2013) y orilla los tipping points.

Los pacientes lectores asiduos de este blog saben que ya en 2014 tuve la osadía de mostrar que el IPCC, lejos de ser un organismo alarmista como gusta a la negacionía ventear, en realidad tenía la característica nada desdeñable de quedarse sistemáticamente corto. Lo hice con convicción, aunque con la boca todavía un poco pequeña (¿quién soy yo para corregir a todo un IPCC, ejemplo de ciencia de vanguardia?).

Desde entonces he ido reafirmando este convencimiento, paralelamente a la profundización y teorización de los motivos que llevan a esta situación – que puede usted encontrar a partir de aquí en su versión más actual. No se trata de negacionismo, tampoco de mala fe por ninguna de las partes (aunque si de falta de valentía por parte de algunos). A menudo es el resultado del sistema de retribuciones, de los estímulos que engendra el sistema institucionalizado de avance y mejora del conocimiento científico. En otros casos ni tan solo esto: simplemente, es así como son las cosas. Un ejemplo bien visible es la necesidad de consenso científico en los aspectos debatibles, que tiene como consecuencia la exclusión de los trabajos con resultados más extremos.

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“The ultimate climate emergency is a runaway greenhouse.”[1]Colin Goldblatt, Andrew J. Watson931

[Me siento incómodo con la denominación inglesa tipping point y su acrónimo TP. Así que a partir de hoy, tras algunas consultas, les llamaré puntos críticos. Creo que es lo más pragmático. Lo he corregido en los últimos capítulos de esta serie. Lo importante aquí es darse cuenta de que cambiar de estado es sinónimo de colapso, independientemente de la velocidad a la que éste vaya a tener lugar. También he corregido la numeración de las referencias, donde había un baile que se venía arrastrando desde hace algunas entradas].

Índice de la serie general

Permafrost tipo Yedoma, con gran contenido de carbono

Ya señalamos en la primera parte de este capítulo sobre puntos críticos que en la esquina acechaban sorpresas. Hoy tenemos algunas de gran calado. Además usted, probablemente, estaba esperando que le hablara del permafrost, y ha llegado el momento. Por favor, abróchese el cinturón de seguridad.

Examinamos con alguna profundidad el peligro del permafrost hace relativamente poco aquí. Remito además al lector a un texto de 2010 sobre su importancia, entrada que resulta ser la segunda más visitada de las casi 300 que contiene este blog. Allí señalé que el verdadero peligro residía en el permafrost. Hoy tenemos novedades significativas al respecto.

Como sabemos el permafrost emite CO2 y también metano. Este último se presenta a veces, en ciertos foros algo frikis, como el problema principal, el que nos puede dar una sorpresa mayúscula en cualquier momento en forma de bomba. Pero el metano, siendo importante, no es a mi parecer el peligro principal, por lo menos respecto al permafrost terrestre. Por lo demás se ha observado que este metano, por lo menos hasta ahora, procede mucho más de fotosíntesis reciente que de permafrost antiguo932.

Pero vayamos por partes.

Aunque esto no significa que haya que despreciarlo, pues las emisiones de origen fósil son, ya lo sabemos, peor de lo esperado. Además ciertas digresiones apuntadas por quienes no cesan de insistir en la geoingeniería no gozan de soporte científico suficiente933. No atisbo “bomba de metano” en la esquina de ningún tipo934, salvo terremoto mayor en la falla del Ártico – donde, por cierto, acaban de instalarse sismógrafos específicos935. Conviene tener además en cuenta que, en los dos últimos interglaciales, la progresiva fusión de los hielos sí fue dando lugar a notables emisiones de metano de las profundidades marinas del Ártico – donde se encuentra almacenado en forma de hidratos – y que este fenómeno comienza a observarse ya936. De hecho no hacen falta bombas, pues ya sabemos del carácter silencioso de algunos fenómenos críticos. De modo que no hay que dejar de estar atentos al metano, siquiera mirándolo de reojo, pues las emisiones de metano de los sistemas acuáticos, sobre los que estamos ejerciendo un presión creciente, han sido hasta ahora subestimadas y resultan ser bastante peores de lo esperado937.

Vayamos al permafrost terrestre en su conjunto.

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“Es posible que hayamos cruzado ya el umbral de una cascada de puntos de inflexión interrelacionados … estamos viendo cambios potencialmente irreversibles en el sistema climático en curso, o muy próximos.” – Timothy Lenton903

Índice de la serie general

Timothy Lenton en 2018

Timothy Lenton en 2018

El lenguaje científico una vez más. Lenton sabe perfectamente que el umbral se ha cruzado, mientras declara a la prensa que, simplemente, “es posible”. ¡Le está hablando a un periodista! Parece que el puñetazo sobre la mesa se reduce a aceptar la posibilidad de que los tipping points (puntos críticos, PC) estén ya en marcha, y todavía no se atreven a más. Igual están esperando al día en que el Amazonas arda por completo para decir que tiene que ver, ahora seguro, con la fusión de Groenlandia y la Antártida. A veces resulta muy irritante.

Una vez asumido que el punto crítico global ha sido superado – y que lo de París no sirve para nada –  resulta del máximo interés examinar como van a producirse los acontecimientos a partir de ahora. Es decir, en qué consiste la cascada.

19. Dominó y cascadas: fallos encadenados de subsistemas

En esta entrada examinaremos la sucesión de fallos en cascada de algunos subcomponentes del sistema climático. Es difícil anticipar tiempos concretos de ocurrencia, pero creo no equivocarme al afirmar que todos ellos tendrán lugar durante el presente siglo, y muchos de ellos en los próximos 30 años. Sin perjuicio de los que están ya en marcha, que se irán visibilizando más pronto que tarde.

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“Estamos todos deseando que no sea verdad … porque se trata de un cambio monstruoso.” – Peter B. de Menocal862

Índice de la serie general

Motor THC

Fig. 18. El motor de la corriente termohalina en el Atlántico norte

Vimos en la entrada anterior que podemos considerar el punto crítico (PC) global situado en alrededor de +1 ºC. También sabemos que estamos superando los +1,2 ºC, y por tanto podemos suponer que distintos subsistemas están ya perdidos – muestren o no señales de ello – y que la reconfiguración completa del sistema climático ya está en marcha. Démonos también cuenta de que el calentamiento se está ya acelerando669,863 (James Hansen, quien fuera director de climatología de la NASA, estima que vamos ya por +0,25 ºC por década, frente a los clásicos +0,15/+0,20 ºC por década de las cuatro décadas anteriores864).

Hemos visto en esta serie cómo Groenlandia y la Antártida Occidental han superado ya su PC particular y muestran además las señales inequívocas de la aceleración imparable que sabemos caracteriza a este tipo de procesos. Pero no nos habíamos referido todavía a la importante corriente termohalina, mediadora de muchos colapsos y sujeta además al propio. Va a ser el objeto de esta entrada, que facilitará la comprensión de la siguiente en la que describiremos la cascada de fallos sucesivos. La importancia de esta corriente no reside solo en los fuertes impactos climáticos que su sola reducción acarrea a ambos lados del Atlántico y cerca de los polos. Es también importante como elemento mediador entre la fusión de los casquetes polares y la caída de otros subcomponentes del sistema climático.

13. Breve repaso a la menguante corriente termohalina

“El día de mañana” es el título de la película de Roland Emmerich que dramatizaba en 2004, con evidente exageración, por lo menos temporal[1], los efectos de la detención de esta corriente865. Seguir leyendo »

“No van a ser las mismas condiciones climáticas de ahora con solo un poco más de calor o un poco más de lluvia. Estamos frente a un proceso en cascada fuera de control.”– Will Steffen828

Fig. 12. Evolución de la alteración de los ecosistemas por parte del ser humano, y posible transición crítica a corto plazo [Nature 2012, ref: 863]

Índice de la serie general

Hasta aquí hemos visto la evolución de distintos puntos críticos del sistema climático (algunos de ellos definidos con cierta laxitud, aunque aceptada829 como si fueran sistemas aislados y relativamente simples. Pero sabemos que los distintos subsistemas del sistema climático están interconectados y que el sistema climático de la Tierra es un sistema complejo. En el paper Globally networked risks and how to respond[1] publicado en Nature en 2013, leemos:

“La combinación de interacciones no lineales, efectos de red, respuesta retardada y aleatoriedad puede provocar sensibilidad a pequeños cambios, dependencias de la trayectoria y fuertes correlaciones, todas ellas difíciles de comprender, prepararse y administrar. Cada uno de estos factores ya es difícil de imaginar, pero esto aplica todavía más a su combinación.”830

Esta dependencia mutua lleva, como veremos, a que cada subsistema pueda ser más vulnerable de lo que lo seria si estuviera aislado. Dicho de otro modo, a que los puntos críticos de cada elemento sean, en la práctica, menores que si estuvieran aislados, que es como normalmente se establece su PC particular.

9. El punto crítico biosférico global

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“Es un verdadero sobresalto darnos cuenta de que los puntos críticos que pensábamos que podrían suceder en el futuro estén ya en marcha … [se trata de] una amenaza existencial a la civilización.” – Timothy M. Lenton784

[Índice de la serie general]

El artículo 2 de la Declaración de Río (Cumbre de la Tierra, 1992), al establecer la expresión “interferencia antropogénica peligrosa” en el sistema climático, ya estaba enmarcando la cuestión en términos de umbrales de estabilidad785, invitando así a la comunidad científica a indagar este aspecto. Sin embargo, a pesar de los devanamientos de sesos de muchos científicos y profesionales intentando definir qué cosa es esa interferencia peligrosa, y cuantificarla, han sido necesarias muchas décadas para llegar a una cifra definitiva en la que podamos confiar. Confiar en el sentido de que, una vez superada, todo intento de detención del proceso sería inútil.

1. ¿Dónde está el auténtico peligro?

Lo que se considere peligroso o intolerable no corresponde a la ciencia, sino que es una decisión social, política, de hecho fundamentalmente ética, al afectar de forma desigual a colectivos y sociedades diversas, también al propio planeta. Es de esas cosas que no admiten cuantificación, y así la comunidad científica ha ido esperando señales desde la sociedad para poder determinar, ahora sí, qué concentración máxima de gases de efecto invernadero en la atmósfera correspondería a esos impactos por ella definidos como intolerables.

Sin embargo, en el caso de que la superación de algún umbral crítico llevara al sistema climático a una situación de autorreforzamiento, de forma que la humanidad perdiera el control de la situación (o la posibilidad de ejercerlo), si corresponde a a la ciencia la iniciativa de la búsqueda de este umbral y su mejor determinación cuantitativa posible.

¿Cuál es el punto crítico global?

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“Afirmamos que el tiempo de intervención restante para evitar el vuelco podría haberse ya reducido a cero.”736

Fig. 1. Comparación de las proyecciones de disponibilidad de petróleo de los sucesivos informes anuales de la Agencia Internacional de la Energía de 2000 a 2013. Las cosas son hoy ya sensiblemente peores (Fuente: Michael Höök, Uppsala Universitet)

[Índice de la serie general]

Recordemos que el efecto “Peor de lo esperado”, ese cuyas causas teóricas mostramos en la primera parte de esta serie y cuyos resultados hemos ido mostrando en distintas variables relacionadas con el clima, tiene lugar en todos aquellos ámbitos cuya influencia socioeconómica resulta ser significativa. Desde luego el cambio climático pero también, por ejemplo, en la biodiversidad, en la farmacología…

Y también, desde luego, en el terreno de la energía y de su disponibilidad. La propia Agencia Internacional de la Energía – organismo creado por distintos estados con el fin de garantizar la continuidad del suministro energético – es un ejemplo paradigmático de cómo las previsiones de disponibilidad, por lo menos de petróleo, son sistemáticamente “peores de lo esperado” desde casi siempre. O, como mínimo, desde el año 2000.

Así, Mikael Höök, del departamento de Sistemas Energéticos Globales de la universidad sueca de Uppsala, examinó hasta 2013 las proyecciones de disponibilidad que este organismo realiza anualmente, y confeccionó el siguiente gráfico (fig. 1):

Como se ve, a cada año que pasa las predicciones son peores. En 2013 la curva ya era básicamente plana, aunque quedaba todavía la carta del fracking por jugar, ahora ya agotada737.

Esto nos lleva a la pregunta esencial de si los peores escenarios del cambio climático son realistas, dado que consideran una cantidad enorme de emisiones hasta fin de siglo. Estos escenarios, diseñados en el IPCC por economistas neoclásicos (que para eso se constituyó el IPCC, para incluir a los economistas mainstream), cuentan con una disponibilidad de combustibles fósiles, si no infinita, por lo menos indefinida. Para ellos existe básicamente tanto petróleo como se desee: la que manda es la demanda. Y claro, siempre creciente, suponen que siempre querremos más, ADN esencial e irrenunciable de esos seres para quienes la máxima “más es mejor” es una ley de la naturaleza y condición irrenunciable de la definición de progreso que acríticamente asumen. Seguir leyendo »

Ya hemos visto en entradas anteriores las astucias comunicativas, las trampas científicas y los trucos matemáticos con apariencia de seriedad que moviliza nuestro ecologista. Veamos hoy su expansión por esos mundos y de dónde obtuvo los fondos para sus organizaciones y para sí mismo.

Qué listo soy

Los dineros daneses hacia el estrellato

Las fuentes de financiación actuales de su centro en Dinamarca se desconocen con precisión, pero la minuciosidad y los contactos de Kåre Fog le llevaron a asegurar que la organización fue engrasada originalmente con 600.000 € desde el “ministerio de desarrollo” danés para la organización del segundo Copenhagen Consensus, previsto para mayo de 2008[97].

Para entonces el parlamento de Dinamarca, a iniciativa del Partido Popular (una especie de Vox local), aprobó una asignación de un millón de euros al think-tank de cara a 2009[98]. Recuérdese que a finales de 2009 se celebraba la conferencia de Copenhague (COP15), en la que se habían depositado muchas esperanzas. Así, el objetivo de ese nuevo “consenso” cuatrianual pasó a ser la eventual deslegitimación de cualquier acuerdo climático al que se pudiera llegar (y al que, como se sabe, no se llegó), frenando y contrarrestando todo entusiasmo que pudiera generarse. Recordemos a este respecto que la agencia de PR que contrató el gobierno danés para la COP15 fue la infausta Hill & Knowlton, hecho singularmente desafortunado que fue en su día objeto de examen en este blog. Eso no fue todo porque, a iniciativa de ese mismo partido, en noviembre de 2009, un mes antes de la conferencia, fueron inyectados 2,4 millones de euros más[99]. Y así fueron subiendo.

A finales de 2009, entre su primer instituto fallido y el Copenhagen Consensus Center, Lomborg había recibido nada menos que 18,4 millones de euros[100]. Seguir leyendo »

Vimos en los dos últimos post las astucias comunicativas y las trampas científicas que emplea Lomborg para crear el efecto sin que se note el cuidado. Veamos ahora cómo hace nuestro personaje para meterse en el bolsillo a la mayoría de los economistas mainstream y a todos aquellos de cuyos consejos dependen.

El “consenso” de Copenhague

Lomborg tenía estudiado que la percepción de consenso (científico, económico u otros) es importante de cara a generar credibilidad en el público. Así que se organizó para buscar un consenso, palabra que instaló en el título de su siguiente acción.

El éxito del libro “El ecologista escéptico” de agosto de 2001, generosamente promovido por sus editores, condujo a que su amigo neoliberal Rasmussen, recién ascendido a presidente de Dinamarca, le financiara un think-tank que denominó Institut for MiljøVurdering (Instituto Nacional de Evaluación Ambiental). El proyecto avanzó raudo: en junio de 2002 ya tenía a 7 personas en su consejo y 10 personas en plantilla[58]. Sin embargo, el veredicto de deshonestidad científica que recayó sobre Lomborg poco más tarde hizo mella en algunos de los congregados, llevándoles a la dimisión. Pero él, un lince que se sabía ya apoyado por los powers-that-be, aprovechó la jugada para efectuar una huida hacia adelante.

Así, en 2004 organizó, bajo el patrocinio de la revista The Economist[59], el “Copenhagen Consensus”, originalmente una conferencia internacional de “leading economists” que más tarde devino en think-tank. También estos congregados, cuando se dieron cuenta de cómo se les iba a manipular para justificar que las cuestiones medioambientales quedaran relegadas a un segundo plano, se retiraron en su mayor parte: solo quedaron dos[60]. Ningún problema, esos mejor que no estuvieran. Fueron sustituidos, a dedo, por otros que demostraron ser más flexibles[61]. Al final seis de los siete econócratas[1] eran estadounidenses. El consenso consistía en lo siguiente. Seguir leyendo »

The Lombog Deception, complemento necesario a las obras de LomborgPresentado el personaje y vistas sus astucias comunicativas en el post anterior conviene ahora repasar cuáles son las trampas científicas que emplea para confundir. Como hemos señalado son tantas, y de tan grueso calibre, que el éxito de Lomborg solo puede explicarse por su habilidad y la de sus patronos en el uso de las técnicas y dispositivos retóricos y soporte mediático incondicional.

Nos recuerda Naomi Oreskes, historiadora de la ciencia de la Universidad de California, que todos deseamos que nuestra visión de las cosas esté basada en la verdad, y que la humanidad no ha encontrado hasta ahora mejor camino hacia ella que la aplicación del método científico, la investigación, el escepticismo militante y la institucionalización contrastada de los circuitos para mejorar la velocidad del proceso. Pero la verdad raramente contenta a todo el mundo, situación que genera poderosos incentivos para la manipulación y la presentación equívoca de la información[23].

Lomborg cede a estas tentaciones, motu propio o ajeno, pues cuando se le enseña que sí, que hay hechos suficientemente contrastados, el ecologista escéptico no se da nunca por vencido y sigue repitiendo lo mismo[1] aunque se le enfrente con sus propios errores[2].

Barra libre en el margen de incertidumbre

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Bjørn Lomborg

Bjørn Lomborg en 2010

Bjørn Lomborg, un apuesto danés bien musculado de suéteres siempre ajustados, maestro como veremos del razonamiento inverso, ya americanizaba a principios de siglo tras una oscura estancia de tres años en el centro del imperio a finales del pasado siglo. En 2001 tituló su libro más popular, el que le catapultó a la fama climática, “The Skeptical Environmentalist”, así, con k y no con c como es lo propio en el inglés de Inglaterra usual en Europa. Ya iremos viendo que el rigor, lo que se dice rigor, no es demasiado lo suyo.

A Lomborg le detectaron nada menos que unos 500 errores en solo dos libros, muchos de ellos claramente intencionados. Tras haber sido declarado formalmente “científicamente deshonesto” por parte de un comité de apelación danés, Joseph J. Romm, quien fuera durante muchos años uno de los mejores y más activos blogueros sobre cambio climático – además de martillo de negacionistas diversos desde el Center for American Progress –  sugirió a su primer patrocinador conocido, la revista The Economist, que pidiera a Lomborg la devolución del dinero[1], y dio entonces en  calificarle de ecologista séptico[2]. Romm Advirtió que al mote septical no le falta letra alguna, sino que retrata perfectamente lo infecto del personaje y su capacidad de reproducción, bacteriana en este caso. Me he permitido tomar prestado de Joe este apelativo en el encabezado para caracterizar a este personaje.

Conviene así publicar hoy un retrato de Bjørn Lomborg, a quien considero el más peligroso y perverso de todos los negacionistas climáticos que en el mundo son y han sido. Brinda perfecta ocasión don Joaquín Leguina, militante del Partido Socialista Obrero Español y primer presidente de la Comunidad de Madrid. Don Joaquín, tras un reciente artículo mostrándose negacionista rama dura manchando a El Economista, deviene rápidamente, a nuestra sugerencia (Juan Carlos Barba y yo mismo) en negacionista más mainstream. Don Joaquín bascula hacia Lomborg cuando se le señala lo cutre  y demodé de su posición anterior, creyendo encontrar ahí argumentos más digestibles y menos estiércol. Seguir leyendo »

El origen y el centro del negacionismo climático organizado se encuentra en los Estados Unidos, desde donde se proyectó con fuerza a los demás países anglosajones como Canadá, el Reino Unido y Australia, aunque con un éxito relativo menor. Pero el resto del mundo ha resultado también dañinamente irradiado por la insensatez y la deshumanización de algunos científicos a la caza de prebendas y subvenciones energizantes.

El mallorquín Luis Pomar es geólogo estratígrafo, porque estudia los estratos geológicos; y es endésico porque es la Fundación Endesa quien financia a D. Luis, a través de la Cátedra Guillem Colom Casasnovas de la Universitat de les Illes Balears. La colonización corporativa de la Universidad tiene estas cosas: condiciona el pensamiento. Bueno, tal vez solo condicione la pluma y la salmodia, y haga que uno viva sin vivir en sí y se le acabe notando hasta en el rostro, y no solo por su dureza.

Fardando de Endesa

Ah, no, la pluma no, que D. Luis no tiene una sola publicación científica sobre el clima que aparezca ni en Google Academics ni en Research.net, sino que se basta con un único ppt infumable accesible solo desde su web corporativizada. Cargado de gráficos y muy descargado de referencias normalizadas, pretende dar apariencia de erudición mientras su intención no es otra que la de confundir al personal, pues por algo mezcla verdades y medias verdades con falsedades flagrantes. D. Luis, de hecho, no tiene ni idea de ciencia climática, pero algún estímulo le habrá llevado a infiltrarse forzadamente en este campo. Seguir leyendo »

Josep Cabayol, director de la ONG Sicom (Solidaritat i comunicació) tuvo a bien invitarme a su programa “Emergencia climátca”, que se emite cada sábado en Ràdio 4 (la emisora de Radio Nacional en catalán) a las ocho de la mañana. Hablamos de algunos de los motivos que dan lugar a esa supuesta ley del “peor de lo esperado“. Se trata de un efecto que, con escasas excepciones, acontece en el proceso de avance del conocimiento en ciencias naturales en el caso de que el área de indagación resulte especialmente sensible y delicado por sus presumibles consecuencias sociales de alto voltaje (aunque algunos de sus eslabones se han observado también en otras circunstancias). El clima y la energía son dos campos paradigmáticos en este sentido, pues en ellos este efecto es particularmente perceptible al explorador atento. Para comprender el problema basta con tener siempre presente que la ciencia, aparte de un método, es sobretodo un proceso.

El sábado 26 de septiembre tuvimos el lujo de contar como contertulios a Antonio Turiel, Doctor en Ciencias Físicas y Matemáticas e Investigador Sénior del CSIC – cuyo libro “Petrocalipsis” acaba de salir a la venta – y a Carlos de Castro, hombre también intelectualmente polifacético licenciado en Ciencias Físicas, doctor en Ingeniería por la Universidad de Valladolid y profesor titular en esa Universidad, experto asimismo en límites energéticos (¡y en Gaia! – aunque esta faceta no llegó a surgir en esta ocasión).

SIgue el enlace al podcast, Seguir leyendo »

Artículo con Juan Carlos Barba en El Confidencial

https://blogs.elconfidencial.com/economia/grafico-de-la-semana/2020-09-15/leguina-negacionismo-climatico_2748064/

El número de suscriptores y los accesos a este blog han aumentado bruscamente en los últimos días, más o menos duplicándose. Me gustaría que ocurriera lo mismo con los blogs y canales de las personas que han suscrito la Declaración Decrecimiento, y que tal vez hayan quedado ocultos entre el gran número de firmantes que no se expresan por esas vías.

Para favorecerlo, le ruego que se dé un tiempito para pasearse tranquilamente por los enlaces que siguen. Muchos lectores de este blog ya conocen algunos o todos, pero entre el buen número de suscriptores recientes debe haber algunos que no los conozcan. Especialmente si usted es joven, no deje de disfrutar de los videos de Birch.

Y no dejen de recomendar los que les gusten a sus amig@s. ¡Aunque sean de Facebook!

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[Actualizado a las 15:40]

Queridos lectores, solo después de una rueda de prensa que se celebró ayer en Barcelona pensada para denunciar la censura, pero sobre todo para dar a conocer la Declaración sobre decrecimiento, he tenido noticia de que los enlaces a este blog ya pueden incluirse con normalidad en esa red social. Me lo han dicho, porque desde esta madrugada yo ya no estoy. La noche anterior Juan Bordera, a propósito de la redacción en curso de unos textos para El Salto, Contexto y La Marea, me señaló que la web de Gaia Vince había sido normalizada por los censores, comprobando sin embargo que este seguía bloqueado – como así seguía ocurriendo a lo largo de toda la mañana de ayer.

Todavía es pronto para hacer una valoración completa de la acción y del alcance de la declaración, y probablemente no me corresponda a mí hacerla. Pero nótese que la idea no era tanto defender el trabajo de este autor frente a las calumnias que recibía cuando un usuario quería enlazar hacia este blog. Con los apoyos de tan alto nivel que había recibido y que publiqué aquí el pasado viernes me daba por más que satisfecho. Se trataba de otra cosa, algo de mayor ambición. Seguir leyendo »

As a result of Facebook’s censorship of different blogs on climate change, including this one, a group of media and people have promoted this statement, which is being published today simultaneously in all of them.

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Signatories of the Declaration

The undersigned, a broad group of scientists, philosophers, economists, engineers, and communicators about the ecological crisis and problems related to climate and energy, condemn Facebook’s censorship of perspectives that have a verifiable scientific basis but which diverge from the official discourse to which the general public and professionals are generally exposed.

The British scientific writer Gaia Vince, who publishes in Science, New Scientist, and The Guardian has seen her web site censored by Facebook.

In Spain, this kind of censorship has begun with Facebook’s blocking of links to Ferran Puig Vilar’s blog on climate change and related issues, “Usted no se lo Cree”, which was founded in 2009 and given an award by the Fundación Biodiversidad, which was presented at that time by Teresa Ribera, who is now Spain’s Minister of Ecological Transition.

Since at least last August, when a user tries to link to one of these blogs, Facebook prevents posting the link, and displays one or another alert saying that these web sites do not meet their “community standards”, or even that they generate spam, which is completely false. This causes a double harm: It robs people of the opportunity to access the information. And it insinuates an accusation of falsehood. Indeed, it both suppresses and defames.

We affirm that the work of both of these authors is distinguished by its scientific rigor and intellectual honesty, and we condemn this attack on freedom of expression.

We, the signers of this complaint, many of whom are editors of various blogs and spaces of communication and sharing of information on the Internet (see the list at the end), share the following points of view concerning the crisis of civilization and existence that is in progress:

  • The gravity of climate change is much greater than what is commonly affirmed in the mainstream media. The Paris Accords are clearly inadequate, and even counterproductive.
  • The social and economic crisis that is now unfolding is a result of the ecological crisis and, in particular, the lack of responses to the energy crisis that began in the middle of the last decade and that soon will greatly and rapidly worsen, according to the best scientific studies of recent years.
  • The consequences of the ecological, climate, and energy crises are existential. The irreparable damage that we are doing to the systems which support life on the Earth, and life itself, is turning back on ourselves. And the energy crisis (brought about by the end of abundant fossil energy and the inability of so-called “renewable” energy sources to supply the quantity and kinds of energy that are used, will prevent the implementation of responses that once might have been feasible.
  • The current socioeconomic paradigm of industrial development, characterized by its short-term and individualistic approach, is becoming increasingly dysfunctional and is inherently incapable of addressing these problems. Along these lines, the treatment of information as a “product” discourages these questions, which are considered uncomfortable and contrary to business objectives, from coming to the attention of the general public and becoming a subject of open debate.
  • Technology is needed to facilitate certain individual and social processes, and for the progress and prosperity of Humanity. However, the dominant discourse that sees technology as the only valid or viable answer to these problems is profoundly mistaken and highly dangerous. There is no, and nor will there likely be, advanced technology that does not require the use of fossil fuels, nor can there be a greater technological complexity without an increase in net energy and availability of the materials that the systems require for their design, manufacture, operation, and disposal. And if, as we are indeed seeing, net energy is decreasing and various materials are becoming scarce, it will not be possible to develop technological systems to the necessary scale in time to avoid or even soften the damage.
  • The prevailing cultural paradigm traps us behind walls of perception that limit consideration of the ecological and ethical harms that are being done, but these walls are rapidly coming down. The recent pandemia is showing us a milder example of what is to come.

Many of us who have signed below are persons known and recognized for our work in spreading awareness of these problems of sustainability. We are highly educated and occupy posts of high or very high importance and responsibility. We are not speculating. We have broad and deep knowledge of the evidence for, and the implications of, the propositions that we are articulating, and we know that the conclusions that dominate discourse in society are not supported by the best available science, as these fail to take sufficient account of physical and social limits.

Though the exact moment at which this crisis with multiple causes will be come into public awareness as the genuine global emergency that it is is difficult to predict with precision, many of us believe that we already find ourselves inexorably immersed in a crisis of civilization of cultural and moral origin without precedent in the history of humanity.

In 2015, the “Last Call” manifesto, signed, among others, by political leaders – some of whom are currently in positions of responsibility in the Spanish government – affirmed:

“Today, there is mounting evidence indicating that the path of unlimited growth is similar to a slow motion genocide. The end of cheap energy, the catastrophic scenarios of climate change, and geopolitical conflicts over natural resources illustrate that the years of seemingly unlimited progress are forever gone. To cope with this challenge, the flimsy mantra of sustainable development is not enough; nor is betting on eco-efficient technologies or a supposed transition to any “green economy”. Indeed, all these versions of friendly development disguise plans for the general commodification of natural resources and ecosystemic services.”

We who have signed this declaration and complaint share this diagnosis, even if we may have varying ideas on how to address the problems and challenges we are facing. However, one view that we maintain in common is the urgent necessity of a systemic, orderly, just, and democratic process of material and energetic degrowth, especially in the countries and individuals of highest purchasing power, including a majority of persons of the “Western” world[1].

It is these who are principally responsible for the rapid worsening of the situation and who are failing to address the tremendous risks that this situation represents for human development and for present and future life on the planet. The majority of these risks continue to lack adequate coverage in the media.

In all probability it is our solidly supported positions and objections to perpetual economic growth as the pillar of human development that motivate censorship of free expressions that explore these matters rigorously. The lack of public exposure to these problems is precisely the reason why degrowth, and the ecological economics school proposals, still appear as not sufficiently pursued.

For this reason, as a response to this inappropriate and arbitrary behavior of Facebook, and as a means of protest and pressure, some of us who have still maintained a profile in this social media application are going to cease all activity in it.

As a collective we demand that Facebook respect freedom of expression, and particularly of the scientific community, and that it restore the integrity and good reputation of the censored blogs.

We also demand that persons and institutions of power, and the media, begin to accord these perspectives the crucial importance and relevance that the gravity of the situation in which we find ourselves demands.

[1] About 10% of the world’s population is responsible for about 50% of CO2 emissions

Signatories of the Declaration

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Com a conseqüència de la censura de Facebook a diferents blocs sobre canvi climàtic, entre ells aquest, un grup de mitjans i persones han promogut aquesta declaració, que està éssent publicada avui simultàniament a tots ells.

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Declaració

Signataris de la Declaració

Els qui subscrivim aquest text, un ampli grup de científics, filòsofs, economistes, enginyers i divulgadors de la crisi ecològica i la problemàtica de les crisis climàtica i energètica, denunciem la censura per part de Facebook de narratives amb base científica comprovable però no coincidents amb el discurs oficial que arrliba a el gran públic i als professionals.

La divulgadora científica britànica Gaia Vince, que publica a Science, New Scientist i The Guardian, ha vist la seva web censurada per Facebook.

A Espanya, aquesta censura s’ha iniciat amb el bloqueig per part de Facebook als enllaços al bloc sobre canvi climàtic i temes relacionats “Usted no se lo Cree” de Ferran Puig Vilar, fundat el 2009 i premiat per la Fundació Biodiversitat, premi lliurat al seu moment per l’actual ministra de Transició Ecològica, Teresa Ribera.

Des d’almenys el passat mes d’agost, quan una persona usuària vol enllaçar a un d’aquests blocs, Facebook li respon amb diferents missatges d’alerta, segons els quals aquests llocs web no compleixen les seves “community standards” o bé que realitzen spam , la qual cosa és rotundament falsa. Això causa un doble dany: d’una banda es furta l’accés a aquesta informació; per altra, de manera sibil·lina es projecta una vetllada acusació de falsedat: en definitiva, es fa callar i es calúmnia.

Nosaltres afirmem que el rigor científic i l’honestedat intel·lectual caracteritzen el treball de tots dos autors de forma destacada i denunciem aquest atac a la llibertat d’expressió.

Les persones que subscrivim aquesta denúncia, moltes d’elles editores de diferents blocs i espais de comunicació i divulgació a Internet (veure llistat al final), compartim les següents constatacions en relació amb la crisi civilitzatòria i existencial en curs:

  • La gravetat del canvi climàtic és molt més gran del que s’acostuma a afirmar als mitjans de comunicació convencionals. Els acords de París són manifestament insuficients, i fins i tot contraproduents.
  • La crisi econòmica i social en curs és una conseqüència de la crisi ecològica i, en particular, de l’absència de respostes a la crisi energètica que es va iniciar a mitjans de la dècada passada i s’incrementarà i aprofundirà properament de forma manifesta i molt accelerada, segons els millors estudis científics dels últims anys.
  • Les conseqüències de la crisi ecològica, climàtica i energètica són existencials. El dany irreparable que estem causant als sistemes de suport de la vida a la Terra, i a la vida mateixa, s’està revoltant ja contra nosaltres, i la crisi energètica (arran de la fi de l’energia fòssil abundant i la incapacitat de les anomenades energies “renovables” per suplir-la en usos i escala) impedirà la implementació de respostes que fins ara podrien haver estat viables.
  • L’actual paradigma socioeconòmic de desenvolupament industrial, caracteritzat per la seu curt terminisme i l’individualisme metodològic, resulta progressivament disfuncional i és intrínsecament incapaç d’abordar aquests problemes. En aquest marc, la consideració de la informació com a “producte” impedeix que aquestes qüestions, considerades incòmodes o inadequades per al propòsit empresarial, arribin a el gran públic i puguin ser objecte de debat obert.
  • La tecnologia és necessària per tal de facilitar certs processos individuals i socials, i per al progrés i la prosperitat de la Humanitat. No obstant això, el discurs dominant que afirma que la tecnologia és l’única resposta vàlida o viable a aquests problemes és profundament erroni i altament perillós. No hi ha, ni presumiblement hi haurà, tecnologia avançada que no requereixi del concurs de l’energia fòssil, ni tampoc una major complexitat tecnològica sense un augment de l’energia neta i de la disponibilitat dels materials que els sistemes requereixen per al seu disseny, fabricació, funcionament i desmantellament. I si, com estem comprovant, l’energia neta disminueix i diferents materials escassegen, no serà possible desenvolupar a l’escala que seria necessària sistemes tecnològics adequats a temps d’evitar o fins i tot esmorteir el dany.
  • El paradigma cultural ens confina en una bombolla perceptiva intramurs que limita la consideració del dany ecològic i ètic extramurs, però el setge s’està estrenyent a gran velocitat. La recent pandèmia ens està mostrant un exemple moderat del que ha de venir.

Moltes de les persones sotasignants som gent coneguda i reconeguda per la nostra activitat divulgativa de tots aquests problemes de sostenibilitat. Compartim nivells de formació i ocupació d’alt o molt alt nivell i responsabilitat. No estem especulant. Coneixem àmplia i profundament els fonaments i les implicacions de les proposicions que enunciem, i sabem que les conclusions que dominen el discurs de la societat no estan fonamentades en la millor ciència disponible en no tenir en consideració suficient els límits físics i socials.

Encara que el moment precís en què aquesta crisi multifactorial hagi de ser públicament percebuda com l’autèntica emergència global que constitueix sigui difícil de predir amb precisió, molts creiem que ens trobem ja inexorablement immersos en una crisi civilitzatòria d’origen cultural i moral sense precedents en la història de la humanitat.

El 2015, el manifest “Última llamada”, subscrit, entre altres persones, per polítics – alguns d’ells actualment en càrrecs amb responsabilitat de govern – afirmava:

“Avui s’acumulen les notícies que indiquen que la via del creixement és ja un genocidi a càmera lenta. El declivi de la disponibilitat d’energia barata, els escenaris catastròfics del canvi climàtic i les tensions geopolítiques pels recursos mostren que les tendències de progrés del passat estan fent fallida. Davant d’aquest desafiament no n’hi ha prou amb els mantres cosmètics del desenvolupament sostenible, ni la simple aposta per tecnologies ecoeficients, ni una suposada “economia verda” que encobreix la mercantilització generalitzada dels béns naturals i els serveis ecosistèmics “.

Els qui subscrivim aquesta declaració i denúncia compartim aquest diagnòstic, però alberguem respostes diverses en relació amb la forma d’abordar els problemes i reptes als quals ens enfrontem. No obstant això, un criteri que mantenim en comú és la imperiosa i urgent necessitat d’un decreixement (material i energètic) sistèmic, ordenat, just i democràtic, especialment el dels països i els individus amb major poder adquisitiu, entre els quals ens trobem una part majoritària de les persones del món “occidental”[1].

Són aquests els principals responsables del galopant deteriorament de la situació i de l’omissió dels enormes riscos que representa per al desenvolupament humà i la vida present i futura sobre el planeta, la majoria dels quals segueixen sense tenir presència suficient als mitjans de comunicació .

Amb tota probabilitat són les nostres posicions i objeccions en contra del creixement econòmic perpetu com a pilar fonamental de desenvolupament humà, sòlidament fonamentades, les que motiven la censura de les expressions lliures que les descriuen amb rigor. L’omissió a l’opinió pública de la situació i la problemàtica que descrivim i denunciem és precisament la causa que el decreixement i les propostes de l’economia ecològica, apareguin encara com a insuficientment desenvolupades.

En conseqüència, com a resposta a aquest espuri i arbitrari comportament de Facebook i com a mesura de protesta i de pressió, alguns de nosaltres que encara manteníem un perfil en aquesta xarxa social hi cessarem tota activitat.

Com a col·lectiu exigim a Facebook que respecti la llibertat d’expressió, i singularment la de base científica, i que en tot cas restitueixi la integritat i el bon nom dels blocs censurats.

Així mateix, demanem als poders públics i mitjans de comunicació que comencin a atorgar a aquestes perspectives la importància i la rellevància crucials que es corresponen amb la gravetat de la situació en què ens trobem.

[1] Al voltant del 10% de la població mundial és responsable de prop del 50% de les emissions de CO2

Signataris de la Declaració

Signatories of the Declaration Seguir leyendo »

Como consecuencia de la censura de Facebook a distintos blogs sobre cambio climático, entre ellos éste, un grupo de medios y personas han promovido esta declaración, que está siendo publicada hoy simultáneamente en todos ellos.

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Declaración

Quienes suscriben este texto, un amplio grupo de científicos, filósofos, economistas, ingenieros y divulgadores de la crisis ecológica y la problemática de las crisis climática y energética, denunciamos la censura por parte de Facebook de narrativas con base científica  comprobable pero no coincidentes con el discurso oficial que llega al gran público y a los profesionales.

La divulgadora científica británica Gaia Vince, que publica en Science, New Scientist y The Guardian ha visto su web censurado por Facebook.

En España, dicha censura se ha iniciado con el bloqueo por parte de Facebook a los enlaces al blog sobre cambio climático y temas relacionados “Usted no se lo Cree” de Ferran Puig Vilar, fundado en 2009 y premiado por la Fundación Biodiversidad, premio entregado en su día por la actual Ministra de Transición Ecológica, Teresa Ribera.

Desde por lo menos el pasado mes de agosto, cuando una persona usuaria desea enlazar a uno de estos blogs, Facebook le responde con distintos mensajes de alerta, según los cuales dichos sitios web no cumplen con sus normas comunitarias (community standards) o bien que realizan spam, lo cual es rotundamente falso. Esto causa un doble daño: por una parte se hurta el acceso a esa información; por otra, de manera sibilina se proyecta una velada acusación de falsedad: en definitiva, se acalla y se calumnia.

Afirmamos que el rigor científico y la honestidad intelectual caracterizan el trabajo de ambos autores de forma destacada y denunciamos este ataque a la libertad de expresión.

Las personas que suscribimos esta denuncia, muchas de ellas editoras de diferentes blogs y espacios de comunicación y divulgación en Internet (ver listado al final), compartimos  las siguientes constataciones en relación con la crisis civilizatoria y existencial en curso:

  • La gravedad del cambio climático es mucho mayor de lo que se suele afirmar en los medios de comunicación convencionales. Los acuerdos de París son manifiestamente insuficientes, e incluso contraproducentes.
  • La crisis económica y social en ciernes es una consecuencia de la crisis ecológica y, en particular, de la ausencia de respuestas a la crisis energética que comenzó a mediados de la década pasada y se va a incrementar y profundizar próximamente de forma evidente y muy acelerada, según los mejores estudios científicos de los últimos años.
  • Las consecuencias de la crisis ecológica, climática y energética son existenciales. El irreparable daño que estamos causando a los sistemas de soporte de la vida en la Tierra, y a la vida misma, se está revolviendo ya contra nosotros, y la crisis energética (a raíz del fin de la energía fósil abundante y la incapacidad de las llamadas energías ‘”renovables” para suplirla en usos y escala) impedirá la implementación de respuestas otrora tal vez viables.
  • El actual paradigma socioeconómico de desarrollo industrial, caracterizado por su cortoplacismo e individualismo metodológico, resulta progresivamente disfuncional y es intrínsecamente incapaz de abordar estos problemas. En este marco, la consideración de la información como “producto” impide que estas cuestiones, consideradas incómodas o inadecuadas para el propósito empresarial, lleguen al gran público y puedan ser objeto de debate abierto.
  • La tecnología es necesaria para facilitar ciertos procesos individuales y sociales, y para el progreso y la prosperidad de la Humanidad. Sin embargo, el discurso dominante que afirma que la tecnología es la única respuesta válida o viable a estos problemas es profundamente erróneo y altamente peligroso. No hay, ni presumiblemente habrá, tecnología avanzada que no requiera del concurso de la energía fósil, ni tampoco una mayor complejidad tecnológica sin un aumento de la energía neta y de la disponibilidad de los materiales que los sistemas requieren para su diseño, fabricación, funcionamiento y desmantelamiento. Y si, como estamos comprobando, la energía neta disminuye y distintos materiales escasean, no va a ser posible desarrollar a la escala que sería necesaria sistemas tecnológicos adecuados a tiempo de evitar o incluso amortiguar el daño.
  • El paradigma cultural nos confina en una burbuja perceptiva intramuros que limita la consideración del daño ecológico y ético extramuros, pero el cerco se está estrechando a gran velocidad. La reciente pandemia nos está mostrando un ejemplo moderado de lo que está por venir.

Muchas de las personas abajo firmantes somos gente conocida y reconocida por nuestra actividad divulgativa de todos estos problemas de sostenibilidad. Compartimos niveles de formación y ocupación de alto o muy alto nivel y responsabilidad. No estamos especulando. Conocemos amplia y profundamente los fundamentos e implicaciones  de las proposiciones que enunciamos, y sabemos que las conclusiones que dominan el discurso de la sociedad no están fundamentadas en la mejor ciencia disponible al no tener en consideración suficiente los límites físicos y sociales.

Aunque el momento preciso en que esta crisis multifactorial vaya a ser públicamente percibida como la auténtica emergencia global que constituye sea difícil de predecir con precisión, muchos creemos que nos encontramos ya inexorablemente inmersos en una crisis civilizatoria de origen cultural y moral sin precedentes en la historia de la humanidad.

En 2015, el manifiesto “Última llamada”, suscrito, entre otras personas, por políticos – algunos de ellos actualmente en cargos con responsabilidad de gobierno – afirmaba:

“Hoy se acumulan las noticias que indican que la vía del crecimiento es ya un genocidio a cámara lenta. El declive en la disponibilidad de energía barata, los escenarios catastróficos del cambio climático y las tensiones geopolíticas por los recursos muestran que las tendencias de progreso del pasado se están quebrando. Frente a este desafío no bastan los mantras cosméticos del desarrollo sostenible, ni la mera apuesta por tecnologías ecoeficientes, ni una supuesta “economía verde” que encubre la mercantilización generalizada de bienes naturales y servicios ecosistémicos”.

Quienes suscribimos esta declaración y denuncia compartimos este diagnóstico, pero albergamos respuestas diversas en relación con la forma de abordar los problemas y retos a los que nos enfrentamos. Sin embargo, un criterio que mantenemos en común es la imperiosa y urgente necesidad de un decrecimiento (material y energético) sistémico, ordenado, justo y democrático, especialmente el de los países y los individuos con mayor poder adquisitivo, entre los que nos encontramos una parte mayoritaria de las personas del mundo “occidental”[1].

Son éstos los principales responsables del galopante deterioro de la situación y de la omisión de los magníficos riesgos que representa para el desarrollo humano y la vida presente y futura sobre el planeta, la mayoría de los cuales siguen sin tener presencia suficiente en los medios de comunicación.

Con toda probabilidad son nuestras posiciones y objeciones en contra del crecimiento económico perpetuo como pilar fundamental del desarrollo humano, sólidamente fundamentadas, las que  motivan la censura de las expresiones libres que las describen con rigor. La omisión a la opinión pública de la situación y la problemática que describimos y denunciamos es precisamente la causa de que el decrecimiento y las propuestas de la economía ecológica aparezcan todavía como insuficientemente desarrolladas.

En consecuencia, como respuesta a este espurio y arbitrario comportamiento de Facebook y como medida de protesta y de presión, algunos de nosotros que aún manteníamos un perfil en esa red social vamos a cesar toda actividad en ella.

Como colectivo exigimos a Facebook que respete la libertad de expresión, y singularmente la de base científica, y que en todo caso restituya la integridad y el buen nombre de los blogs censurados.

Asimismo, demandamos a los poderes públicos y medios de comunicación que comiencen a otorgar a estas perspectivas la importancia y la relevancia cruciales que resultan acordes con la gravedad de la situación en la que nos encontramos.

[1] Alrededor del 10% de la población mundial es responsable de cerca del 50% de las emisiones de CO2

Suscriben esta Declaración

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Apoyos de la comunidad del clima en respuesta a la censura de este blog en Facebook

Actualización 08/09/2020: Declaración contra la censura en Facebook

Uno de los mensajes que Facebook presenta cuando alguien intenta enlazar con este blog

Queridos lectores, desde por lo menos principios de agosto, sin que FB haya dado señal alguna ni me haya consultado para nada, los usuarios que quieren, en sus perfiles, muros o páginas, enlazar a http://ustednoselocree.com, o a cualquiera de sus páginas, son advertidos de que eso no es posible porque este blog viola sus “normas comunitarias” (community standards) y/o que este blog emplea técnicas de spam. Esto último es desde luego totalmente falso, bullshit, pues los únicos correos que se emiten son los que advierten a los suscriptores de la publicación de un nuevo post, y por supuesto han explicitado su consentimiento para ello. Usted sabe perfectamente que todos los blogs con suscripción operan de la misma manera. Y lo de los estándares está por ver, pues ya me gustaría saber qué estándar de las narices resulta que este blog no cumple cuando el rigor y la sólida fundamentación argumental han sido sus principales guías desde el primer momento.

¡Eso es peor de lo esperado! “Facebook no quiere que usted se lo crea”, se ha apuntado irónicamente.

El día 8 de agosto tuve conocimiento de esta circunstancia, que pude comprobar por mí mismo. Desde entonces me consta que una buena cantidad de usuarios han hecho llegar sus quejas a los administradores, sin que se haya producido reacción alguna. Hasta hoy, silencio total. Seguir leyendo »

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