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Índice tentativo de la serie

Lo siento, sois demasiadas

Una molécula de óxido nitroso (N2O), el denominado gas de la risa, ejerce una influencia en el efecto invernadero unas 265 veces superior al de una molécula de CO2, constituyendo así el tercer gas atmosférico en importancia climática tras el CO2 y el metano. Durante los últimos 400.000 años la evolución de la concentración de este gas ha corrido pareja a la de CO2, pero su papel en los cambios climáticos del pasado ha sido francamente menor. Pero esto está cambiando, dada la gran cantidad de nitrógeno sintético empleado como fertilizante en la agricultura intensiva de las últimas décadas, la denominada revolución verde. ¿Es verdaderamente verde?

La producción industrial actual de nitrógeno reactivo (N obtenido artificialmente, a diferencia del N2 inerte atmosférico) excede  con mucho el total global de todos los orígenes naturales(331). Sobre el sistema climático la aportación de nitrógeno presenta un comportamiento dual. Por una parte calienta el planeta a través de la formación de dos gases de efecto invernadero: el óxido nitroso y el ozono troposférico. Por otra parte presenta a su vez una función de enfriamiento al reducir el tiempo de residencia del metano en la atmósfera, favorecer la generación de partículas que reflejan la radiación solar(332) y, en función de su efecto fertilizador, contribuir al crecimiento vegetal, también de los bosques, absorbiendo así parte del CO2 atmosférico procedente de las emisiones energéticas o de la deforestación. En conjunto, los efectos térmicos del N2O dominan solo levemente(333), si bien sus impactos sobre la salud humana y la biodiversidad lo hacen especialmente indeseable(334). En términos económicos, solo en Europa el exceso de nitrógeno en el medio ambiente tiene un coste anual de entre 70.000 y 320.000 millones de euros cada año(335).

Emisiones de N2O del permafrost 12 veces superiores a lo esperado

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“Data without models are chaos, but models without data are fantasy.” Patrick Crill, Stockholm University(301)

Índice de la serie

Aun siendo el más importante cuantitativamente, el CO2 no está solo en la atmosfera como contribuyente al calentamiento global. El conjunto de otros gases tales como el metano, el óxido nitroso (N2O), el ozono, los propelentes y espumosos CFC y HFC, el hexafluoruro de azufre (SF6), etc., influyen en una proporción de entre el 30 y el 50%. Aunque estos gases están presentes en menores cantidades, su potencial de calentamiento (Global Warming Potential) es muy superior al CO2, del orden de 100 a 10.000 veces mayor.

Centrémonos en el origen antropogénico de dos de ellos, de hecho los dos más importantes después del CO2 a efectos climáticos: el gas metano y el óxido nitroso. Posteriormente nos ocuparemos de los CFC/HFC y el SF6.

Metano infravalorado

El gas metano (CH4) es un componente atmosférico muy importante, porque su variación ha estado presente, junto al CO2, en todos los cambios climáticos rápidos de la historia. El gas metano contribuye al incremento del calentamiento global en alrededor de un 20%(302). Su concentración atmosférica ha aumentado en un 150% desde la era preindustrial, y algunas previsiones del IPCC apuntan a una duplicación adicional para 2100 (303). La mayor parte del gas metano atmosférico no se origina en la combustión, pues es en realidad un combustible. Las fuentes antropogénicas principales son las fugas en la extracción de este gas (ya en 2004 mayores de lo que se creía(304), la agricultura y ganadería (principalmente arroz y fermentación entérica(305), los residuos orgánicos (el compost emite metano) y, en mucha menor medida, la combustión de biocombustibles y biomasa. Seguir leyendo »

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Efectos de los bosques en la disponibilidad de agua y en el clima, a distintas escalas. Fuente: ref 301

El tan esperado pico de emisiones resulta pues esquivo, huidizo. Y es que, en las condiciones sociales actuales, solo una recesión global permanente permitiría reducir significativamente las emisiones de origen energético. Esta situación es peor de lo que se esperaba, por lo menos la que esperaban todavía quienes confiaban en el desacoplo entre emisiones mundiales y PIB global, en un alarde de pensamiento mágico contrario a la termodinámica. Hipótesis refutada ya por todas partes, como muestra un reciente informe de la Unión Europea que examina 300 trabajos al respecto (274).

En cualquier caso, y en consonancia con la concentración atmosférica, las emisiones globales de CO2 tampoco son peores de lo esperado, pero si están en la zona superior de los escenarios contemplados por el IPCC, el denominado el RCP8.5. De hecho, en función del desequilibrio energético actual, de 6,8 W/m2 estaríamos hoy en un escenario RCP6.8, si este existiera como tal (275) – confirmando que el superior RCP8.5 no puede ser considerado el business as usual(276). Recordemos que, de los cuatro escenarios contemplados por el IPCC, los dos superiores son RCP6.0 y RCP8.5 y que los números informan del forzamiento radiativo en W/m2.

Pero esta situación podría cambiar si atendemos a algunos parámetros que sí están siendo subestimados. Por ejemplo, las emisiones de CO2 procedentes del tráfico aéreo están creciendo a un ritmo un 70% superior al previsto (277); entre las demás fuentes de CO2 subestimadas se encuentran los suelos tropicales afectados por la deforestación y el aumento de las prácticas agrícolas, cuyo CO2 es vehiculado por las corrientes de agua (278). También una cantidad sorprendente de CO2, antes inimaginada, resulta ser expelida por los flujos turbulentos de agua procedentes de las montañas: ríos, torrentes, arroyos, cascadas, etc. (279)

Todo ello si es peor de lo que hasta ahora se tenía por cierto.

La deforestación, mayor que la esperada

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La concentración atmosférica máxima tolerable de CO2 es un parámetro que ha sufrido también los efectos de la moderación. La concentración atmosférica máxima tolerable será aquella que evite el rebasamiento de un incremento máximo de la temperatura media de la Tierra que sea considerada intolerable en sus impactos y consecuencias, normalmente con una probabilidad likely (66%).

Recordemos siempre que lo que realmente cuenta a efectos de forzamiento climático es la concentración de gases de efecto invernadero en la atmósfera en cada momento. No las emisiones, en el sentido de que una disminución de las mismas, si no fuera absolutamente drástica, seguiría haciendo aumentar esa concentración. La bien estudiada limitación perceptiva que consiste en confundir flujos con acumulaciones (264) está detrás de esta frecuente confusión de quien no está prevenido frente a ella.

Para los economistas ortodoxos es correcto un mundo a +3ºC con riesgo de 4,5 o más

En todo caso el incremento máximo de temperatura es, en último término, una elección que no corresponde a la comunidad científica. Sin embargo, a la vista de lo que en cada momento ésta pueda considerar un daño excesivo, no ha dejado de sugerir, siquiera implícitamente, valores máximos que supongan un umbral previo a lo considerado intolerable. Seguir leyendo »

Manuel Casal Lodeiro, editor de 15/15\15 y autor de “La izquierda ante el colapso de la civilización industrial” y “Guía para el descenso energético” ha elaborado una profunda, y extensa, crítica del libro ¿Qué hacer en caso de incendio?, de Emilio Santiago Muiño y Héctor Tejero, obra que sirve de base a las propuestas de Más País. Dada su importante extensión, tres blogs (Antonio Turiel, Jorge Riechmann y este mismo) han acordado publicar distintos párrafos con un enlace al texto completo.

Así, este post no debe considerarse como perteneciente a la serie “Peor de lo esperado”, que proseguirá normalmente en breve.

“Es verdad que el Green New Deal no nos permitirá apagar el incendio. Pero si mitigarlo, conseguir tiempo, forzar una prórroga. Mucho más de lo que ahora tenemos.” El problema, aunque parezca mentira tener que decirlo, es que los incendios no se “mitigan”: se apagan o no se apagan. Y ellos no hablan de que sea imposible apagarlo, sino que afirman, simplemente, que su propuesta no permitirá hacerlo. ¿Por qué no buscar, entonces, una que sí lo haga? ¿Por qué quedarnos en la “mitigación” o contención del fuego cuando sabemos que otro tipo de abordaje podría permitir su extinción? Además, como ya he señalado antes, ni siquiera explican (ni aquí ni en el resto del libro) cómo se supone que se ganará ese “tiempo” del que tanto hablan, sin abandonar el capitalismo. Más bien todo lo que sea continuar sin echar el freno de emergencia, como reclaman desde Thunberg hasta Tanuro, pasando por Riechmann, es echar más leña al fuego: más emisiones, más agotamiento de minerales, más expolio de otros países, menos recursos restantes para reconstruir la resiliencia que sostenga la vida humana tras el colapso. Seguir leyendo »

“The Arctic is often cited as the canary in the coalmine for climate warming … and now as a sign of climate warming, the canary has died.” [1]– Jay Zwally (NASA, 2007) (220)

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La corriente en chorro se desestabiliza con el sobrecalentamiento de la región ártica, provocando fenómenos extremos en latitudes bajas

El Ártico es considerado el “canario en la mina” del sistema climático de la Tierra, su elemento más sensible, de hecho es su elemento clave en tanto que iniciador de procesos mucho más severos y perceptibles en cascada. Así lo definió el glaciólogo de la NASA Jay Zwally, que en su juventud había trabajado en minas de carbón (221).

La gravedad de la fusión del hielo ártico no es tanto, como a veces se afirma, su supuesta función de “refrigerador” del planeta. De hecho la fusión produce un efecto de calefacción. Al calentarse los polos más que otras latitudes debido al fenómeno de la amplificación polar (especialmente acusado en el hemisferio norte), este mayor incremento de temperatura provoca no solo una mayor fusión del hielo, sino además la fusión progresiva del permafrost circundante, vegetación congelada que contiene en total 2-3 veces más carbono que la propia atmósfera. Así, la propia Tierra se va convirtiendo crecientemente en emisora de gases de efecto invernadero, emitiendo metano y dióxido de carbono por su cuenta en unas cantidades cada vez más comparables a las de origen antropogénico. La amplificación polar ocurre debido a la presencia de distintos lazos de realimentación positivos en la zona, siendo la pérdida de reflectividad – pasar del blanco del hielo al azul del mar, el denominado albedo – el más importante. La fusión del permafrost es otro de los muchos lazos de realimentación presentes en el sistema climático: cuanto más se calienta la Tierra, más permafrost se funde, más CO2 y metano se emite y más se calienta la Tierra.

100 años de adelanto

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“Out-of-the-box thinking is vtal … Climate change is now reaching the end-game … it is all the more important to listen to non-mainstream voices who do understand the issues and are less hesitant to cry wolf. Unfortunately for us, the wolf may already be in the house.” [1]– Hans Joachim Schellnhüber (217)

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“Afirmaciones extraordinarias requieren evidencia extraordinaria”, decía Carl Sagan, esposo de Lynn Margulis. En eso estamos. La elaboración de los textos que siguen en forma de entradas de blog me ha llevado mucho más esfuerzo del esperado – incluso cuando creía estar ya suficientemente informado. Bueno, esto ocurre siempre. Pero he decidido un título cuyo desarrollo requiere de un rigor extremo.

Algo a evitar militantemente en casos como este es el efecto conocido como “cherry-picking”, llamado así (recolectar cerezas) porque consiste en elegir solamente como apoyo los textos y papers que van en favor de un argumento cuya conclusión, normalmente, quien escribe conoce ya de antemano salvo que por el camino se vea obligado a desdecirse. En todo caso la preocupación ha sido decreciente en la medida de que son tantos los ejemplos de subestimación, y sobre tantas variables, que sólo con mala fe puede hablarse ya de selección intencionada. Si es usted un iniciado y encuentra algo demasiado forzado le ruego que lo considere involuntario. Si además me lo hace saber y encuentro razonada su objeción lo corregiré y avisaré de ello.

Siempre a peor

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“This analysis is nuts!”[1] – Steve Keen, economista post-keynesiano (119)

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Vimos en la entrada anterior algunas características generales del IPCC que llevan a la moderación de sus resultados, moderación que se acumula a distintos efectos psicológicos y sociológicos a lo largo del proceso de avance de la ciencia descritos anteriormente. Hoy ponemos el foco en la intervención de la economía en su contacto con las ciencias del clima, que en este organismo tiene lugar parcialmente en el Grupo de Trabajo II y totalmente en el III.

 

Es de rigor comenzar constatando en el Grupo de Trabajo III (en adelante WG III) una preocupación y una consideración de las cuestiones éticas y de justicia muy pobre en informes anteriores. Dedica a estas cuestiones un capítulo completo (120), junto a una discusión franca del alcance y las limitaciones de la economía (121) en relación al problema en cuestión que resulta de gran interés, aun constatando que en el resto del informe se hace caso bastante omiso de estas consideraciones de fondo. Una explicación a este dualismo sería la necesidad reglamentaria de basarse en la literatura académica estándar, que en la economía mainstream obvia sistemáticamente entrar en conflicto con los fundamentos, desde luego los éticos.

Pero que el Grupo de Trabajo III dedique el informe a Elinor Ostrom a toda página xiii (122), único premio Nobel de Economía concedido a un(a) no economista es en todo caso una buena señal. Su trabajo (123) en relación a la auto-organización colectiva, no necesariamente gubernamental, como respuesta al vector neoliberal de la tragedia de los comunes (124) – como algunas veces se califica al problema climático desde posiciones conservadoras (125) – es realmente notable  (126) y podría ser un atisbo del inicio de alguna transición en este WG III.

Economistas de movimiento perpetuo y siempre moderado

Es muy interesante atender también aquí a la membresía y autoría del WGIII, como hicieron investigadores del Institut de Ciència i Tecnologia Ambientals de Bellaterra (Barcelona) y publicaron en Nature Climate Change. Observaron que en este grupo de trabajo el dominio de economistas y unos cuantos ingenieros es prácticamente total, y que de los 35 coordinadores de los distintos capítulos sólo tres procedían de ciencias sociales que no fueran económicas, mientras que la importancia de esta ausencia es bien sentida (127).  Además, la institución para la que esa mayoría de economistas más había trabajado en algún momento de su carrera era el Banco Mundial (128), lo que desde luego comporta un sesgo condicionante en términos de status quo. El 49% son economistas neoclásicos o ingenieros, y sólo el 15% fueron formados como científicos sociales distintos a los economistas mainstream[2]. Seguir leyendo »

“You can of course debate whether it is a good thing or a bad thing that IPCC reports are conservative, but the most important thing is that we know that it’s conservative, so you understand the IPCC reports in the correct way.”[1] – Stefan Rahmstorf, IPCC (91)

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Vistos cuales son los mecanismos que llevan a la moderación en un marco de consenso científico, examinemos ahora con cierto detalle el IPCC, paradigma del consenso en las ciencias del cambio climático, para comprender qué sesgos pueden tener los resultados en función de su composición, estructura y dinámica. Es en el IPCC donde se sustancia el consenso científico alrededor de las ciencias físicas, biológicas y económicas relacionadas con el clima, así como de sus impactos en las sociedades y en la vida misma y las propuestas de abordaje del problema. En el IPCC, todos los informes se redactan por consenso.

Características esenciales del IPCC

Efectivamente, en el caso de las ciencias del clima al consenso científico se le exige un grado de aceptación virtualmente universal, hasta el punto de haber sido institucionalizado a través de Naciones Unidas (92) y la Organización Meteorológica Mundial en el conocido IPCC[2]. Estos fueron los organismos que lo crearon en 1988 a iniciativa principalmente de los Estados Unidos (93), país que deseaba incorporar a la economía en el asunto climático. Sus impactos anunciados comenzaban ya a atisbarse como económicamente problemáticos y además la formación de ciertos grupos de climatólogos que iban por libre, tales como el AGGG (Advisory Group on Greenhouse Gases[3]) que ya iban diciendo que había que reducir las emisiones de forma significativa (94), se entendía amenazadora.

En todo caso es importante no confundirse y creer que las ciencias del cambio climático comenzaron con el IPCC. De ninguna manera esto es así. Sin necesidad de remontarnos a finales del siglo XIX – cuando ya se calculaba la sensibilidad de la temperatura a la concentración atmosférica del CO2 (95) – fue en los años 50 y 60, consolidándose en los 80, cuando se establecieron todos los fundamentos, el problema ya se tenía claro y se habían lanzado ya multitud de advertencias (96), incluidas las dirigidas a los presidentes de los Estados Unidos (97). Como muestra, este trabajo de 1964, que llevó a Lyndon B. Johnson a alertar el Congreso de ese país al año siguiente (98): Seguir leyendo »

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Veamos ahora distintas formas de abordar, desde la ciencia, la interfase ciencia-política. Lo haremos de la mano de Jeroen P. van der Sluijs, del departamento de Ciencia, Tecnología y Sociedad del Instituto Copérnico de Utrecht. El holandés distingue a este respecto tres modos: modo tecnocrático, modo de consenso y modo deliberativo[1], que define en función del grado de certeza alcanzado. Examinemos de momento los dos primeros.

Modo tecnocrático

En el modo tecnocrático, la incertidumbre científica es vista como una limitación temporal del conocimiento. Su reducción se resolvería con más investigación, pues el objetivo último desiderativo es su total eliminación (76). Este es el modo que corresponde a la ciencia en su sentido ilustrado, moderno.

La limitación de esta aproximación sucesiva a resultados de especial interés reside en que no todas las incertidumbres pueden ser siempre expresadas cuantitativamente de manera formal a través de cálculos y secuencia lógica. A veces no es posible reducir la incertidumbre (a tiempo, o suficientemente) por mucho empeño que se ponga en ello, por ejemplo frente a las incertidumbres denominadas irreducibles – inherentes de hecho a todo sistema no lineal (77). Encima, un mayor conocimiento puede, en ocasiones, hacer aumentar la incertidumbre, pues cualquier mecanismo adicional hasta entonces omitido puede aportar  la suya propia, que interacciona con las anteriormente establecidas, afectando así al conjunto (78). Finalmente, distintas reacciones posibles de la sociedad frente a determinados escenarios sociales constituyen una incertidumbre inherente (79). La resistencia al descubrimiento y otras expresiones de la reticencia científica hasta aquí descritos tienen lugar en este modo tecnocrático (que Sluijs denomina tambén lineal).

Modo de consenso

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Proseguimos con la descripción de nuevos efectos acumulativos que conducen de modo sistemático a la moderación de la descripción científica de la realidad cuando esta pretende dar cuenta de realidades socialmente preocupantes. Vistos los efectos que operan a nivel individual, comenzamos hoy con algunos de los sesgos que pueden aparecer en el transcurso del trabajo científico en grupo.

Dinámica del trabajo científico en grupo

Los efectos hasta aquí señalados operan principalmente a nivel individual. No obstante, hoy en día, y desde luego en las cuestiones controvertidas, los científicos (naturales) raramente trabajan en soledad. Veamos a continuación tres situaciones de trabajo en grupo: 1) la redacción de un paper entre varios autores; 2) la realización de informes por encargo;  3) integración de información experta; y 4) a participación en organismos institucionales donde el consenso es exigido. [esta última circunstancia, especialmente influyente, será objeto de las próximas dos entradas de blog]

Papers con muchos autores

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Examinamos hoy dos nuevos vectores de presión que aquejan a los científicos en su camino hacia la moderación.

Temor a las consecuencias personales: el “efecto John Mercer”

Perfil de la Antártida. John Mercer describió así su débil configuración em los años 60 (Wiki)

[Efecto 5] Siguiendo en el terreno climatológico ha sido también descrito el ‘efecto Mercer’. John Mercer, un glaciólogo expedicionario de la Ohio State University, advirtió en los años 60 que la singular configuración del hielo de la Antártida Occidental lo convertía en inherentemente inestable, hasta el punto de poder provocar aumentos del nivel del mar de entre 4 y 6 m (33). Diez años más tarde publicó un trabajo atribuyendo esa posibilidad a la quema de combustibles fósiles (34).

¡Anatema! Esta osadía para la época no solo le costó a Mercer la financiación para seguir investigando, además de tener que lidiar con la frialdad de sus colegas. Cuenta James Hansen, el que fuera durante más de 30 años director de climatología de la NASA, que quienes en su día consideraron alarmista ese hallazgo resultaron ser mejor considerados por  sus compañeros. Hansen, que ha teorizado sobre esta “reticencia” científica, recuerda cómo los colegas que criticaron las conclusiones de Mercer, calificándolas de alarmistas, eran más celebrados por su entorno. Eran vistos como más razonables, más confiables (35). Se les tenía por más competentes y, en consecuencia, eran recompensados con más fondos para sus investigaciones.

Ocurre que a día de hoy, casi cincuenta años después, sabemos ya con gran certeza que las predicciones de Mercer se han demostrado certeras, aunque no fue hasta 2016 que se anunció que “la Antártida es más vulnerable al dióxido de carbono que lo que se creía hasta ahora” (36). Lo es tanto que la fusión de la Antártida Occidental (37) se considera ya virtualmente irreversible (y también la de Groenlandia en la medida de que superen los +1,6ºC (38), pues esta es también “más vulnerable de lo que se creía (39)) debido precisamente a los mecanismos que este glaciólogo identificó en sus expediciones de los años 60.

El propio Hansen sabe bien de lo que habla, pues sufrió este efecto en sus propias carnes. Seguir leyendo »

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“You are not mature enough to tell it like it is.”Greta Thunberg. COP24 Katowice, 04/12/2018

Con respecto a la Fase I objeto de este texto descrita en la entrada anterior, examinemos ahora los fenómenos sucesivos que entran en juego y que permiten concluir que la descripción científica de la realidad es, por lo menos durante un cierto tiempo – que puede resultar decisivo – menos problemática socialmente de lo que lo es en realidad.

Los valores de la ciencia son por si mismos conservadores

Es precisamente a lo largo del proceso de avance donde resulta sorprendente advertir que, en lo profesional, el científico adopta, de forma intrínseca, un comportamiento extremadamente conservador. Veremos que al ejercer esta actitud en algunas de sus funciones se pueden producir distintos sesgos que, al cabo, resultarán ser acumulativos.

Este comportamiento es el resultado de una presión originada por una multiplicidad de factores. Unos son inherentes al propio método[1], prestados de él, como el necesario escepticismo militante. Otros aplican individualmente a cada científico, bien íntimamente, bien en su faceta de grupo. Otros, finalmente, condicionan los resultados del trabajo de grupo, singularmente en el establecimiento y emisión de consensos a la hora de integrar las incertidumbres, conjugar los marcos de referencia y salvar, cuando es posible, las barreras epistemológicas presentes en los distintos trabajos y disciplinas.

Todo esto no es nuevo, pero la preocupación por ello si es relativamente reciente estimulada por la constatación de la creciente distancia entre las predicciones, por ejemplo climáticas o de disponibilidad energética, y su contraste con la realidad cuando ésta se realiza, así como de la constante deriva, siempre a peor de los sucesivos trabajos e informes, por ejemplo del IPCC o de la Agencia Internacional de la Energía.

[Efecto 1] Ello ha dado lugar a que eminentes científicos senior e historiadores de la ciencia como Keynyn Brysse, Naomi Oreskes, Jessica O’Reilly y Michael Oppenheimer[2] se hayan sumergido en la filosofía de la ciencia y describieran, en un importante trabajo académico de referencia de finales de 2013 titulado «Climate change prediction: Erring on the side of least drama?» cómo estos efectos son debidos precisamente a los propios valores inherentes a la ciencia, de los que los científicos son valedores, defensores y portadores. Así, Seguir leyendo »

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“La ciencia aparece como lo que de verdad es / no como gloria nuestra ni como absoluta jactancia / Sino como sucedáneo y aún como muleta / Para nuestra invalidez.”– William Wordsworth (1853) (1)

The Climate Crunch

Portada de Nature, 11/03/2009

Inicié mi viaje intelectual climático a mitad de los años 2000, de una forma un tanto casual. A finales de esa década decidí dedicar el resto de mi vida a esta cuestión, que pronto percibí de gravedad existencial, aunque por entonces todavía parecía manejable. Profundicé en las ciencias del clima – y también en su negacionismo. Comencé mi actividad climática hace ahora 10 años.

Al poco tiempo de comenzar me fue sorprendiendo comprobar cómo, a igualdad de circunstancias, los sucesivos informes de evaluación del IPCC[1] iban mostrando perspectivas cada vez más lúgubres y amenazantes, coincidentes con las que los climatólogos (y conexos) con los que comencé a contactar me referían en privado, pero que nunca llegaban a evidenciar en público.

[Excurso contextual: el primer informe del IPCC, abreviadamente FAR (First Assessment Report) apareció en 1990; el segundo (SAR) en 1995; el tercero (TAR) en 2001; el cuarto en 2007 (llamados a partir de entonces AR, AR4); y el quino (AR5) en 2013. Entretanto el IPCC emite informes parciales, siendo los más recientes el titulado ‘Global Warming of 1.5 ºC’ (SR15) de octubre de 2018 y mucho más recientes los que analizan la influencia y el impacto de los usos de la tierra (Special Report on Climate Change and Land, SRCCL) de agosto de 2019 y el papel y el impacto en los océanos y la criosfera, titulado (Special Report on the Ocean and Cryosphere in a Changing Climate, SROCC), previsto para finales de esta misma semana. El próximo informe general está programado para 2021-2022.]

Esta dinámica se ha ido evidenciando con mayor agudeza por lo menos a partir del AR4, siendo muy evidente en el AR5 y más recientemente en los informes parciales. Entretanto, informes de organismos paralelos equivalentes tales como el IPBES[2] 2019 mantienen, como veremos, la misma tendencia. Seguir leyendo »

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A propósito de las incertidumbres del colapso energético y climático

¿Electrificar todo esto en pocos años? (Imagen Science doi:10.1126/science.aas9793)

Hace unos meses tuvo lugar un debate en la red entre Antonio García Olivares, secundado por Jesús Nácher por una parte, y Carlos de Castro y Pedro Prieto por otro, en la revista digital 15/15\15. El debate se originó a partir de la publicación en el blog de Nácher, Autonomía y Bienvivir, de un texto que había sido previsto originalmente para ser publicado en la revista 15/15\15 y cuya publicación estaba al parecer prevista para el día siguiente. La idiosincrasia del consejo editorial de 15/15\15 fue también objeto de discusión. El diálogo fue bastante agrio en algunas de sus fases, y eso llevó a Carlos y a Pedro a abandonar la sede. No es posible acceder a lo que ocurrió, pues al parecer el responsable ha restringido el acceso a todos o parte de sus amigos.

Y es que todos estamos muy nerviosos. Las perspectivas de disponibilidad energética que avistamos a corto plazo y de crisis climática a medio alteran psicológicamente de forma a menudo decisiva, como bien saben por lo menos los climatólogos (excelente artículo aquí). No solo los climatólogos: también muchos de nosotros resultamos afectados ocasional o permanentemente. Seguir leyendo »

logo_fffEl activismo climático previsto para este otoño ha animado a este autor a retomar la publicación de este blog, cosa que comenzará a visualizarse a partir de mañana.

Pero hoy el protagonismo corresponde a las generaciones jóvenes concienciadas y temerosas de su futuro. Es importante que hoy se manifieste activamente el mayor número de adolescentes posible, siguiendo al movimiento que representa este prodigio de muchacha llamado Greta Thunberg. Es también importante que los profesores se pongan de su lado.

A partir del 7 de octubre será el momento de Extinction/Rebellion. Seguiremos atentos.

Jóvenes del mundo: sois la última esperanza de esta civilización enferma, y la primera de la siguiente. Sed los capitanes de vuestro destino.

logo_fff[Modificado 16/03 10:12]

Hoy han sido millones de adolescentes los que, convocados por la plataforma FridaysforFuture, han interpelado a las generaciones anteriores con motivo y razón. “Ustedes no son lo suficientemente maduros para decir las cosas como son”, dice Greta frente a UNFCCC,  Davos y ahora en toda Europa y el mundo entero.

El surgimiento de este movimiento, casi simultáneamente al de Extinction/Rebellion (XR), es, probablemente, lo mejor que me ha ocurrido en los últimos 10 años, y tal vez también a muchos de ustedes. Porque, éstos si, han llegado para quedarse. El 15 de abril será XR el convocante de nuevas movilizaciones.

Todo el protagonismo para ellos. Reproduzco directamente materiales que las organizaciones me hacen llegar. Este es un “Manifiesto Universitario” de la Universidad de Valencia: Apelan a la ¡Ilustración Ecológica!

Decálogo Universitario por el Clima, la Tierra y el Futuro

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Examinamos ayer el premio Nobel de economía recientemente otorgado a William D. Nordhaus.

IPCC 15

Como enlace temático con este texto anterior conviene señalar que nuestro Nordhaus es una de las personas que más daño ha hecho al IPCC. Recordemos que este organismo fue creado por Ronald Reagan y Margaret Thatcher a finales de los ochenta en buena medida para incluir la economía en los resultados de la climatología, que por aquél entonces ya llevaba años anunciando lo esencial de lo que ya está ocurriendo. En una de sus reuniones, celebrada en 1988 en Toronto,  estos físicos y biólogos tuvieron la osadía de cuantificar la reducción de emisiones necesaria para frenar el cambio climático (20), lo que debió de hacer sonar todas las alarmas en los consejos de administración y asociaciones empresariales. Efectivamente, el denominado “Working Group III” del IPCC ha contado desde siempre con la presencia de “economistas del cambio climático”. Con sus modelos integrados económico-climáticos (IAMs) convenientemente afinados, cosa que se mantiene hasta hoy. Seguir leyendo »

Nordhaus retallat

William D. Nordhaus arengando a los climatólogos en Copenhague, 2009

Esta semana se han producido en el mundo climático dos hechos de gran relevancia. Ambos acontecimientos son complementarios, y testigos de la confusión de conocimiento en que nuestra sociedad está inmersa, con especial hincapié y significación en el destino del clima de la Tierra. Además se produjeron el mismo día, lo que da lugar a toda suerte de especulaciones acerca de su posible simultaneidad deseada.

Estos acontecimientos han consistido en la emisión del último informe del IPCC, específico sobre +1,5 °C, y la otorgación de una especie de Nobel de economía al veterano “economista del cambio climático” William D. Nordhaus. Esta nominación desde luego pretende lanzar un mensaje. ¿Está este mensaje relacionado con la emisión, en el mismo día 8 de octubre, del informe del IPCC sobre 1,5 °C? Difícilmente lo sabremos, pero yo me atrevo, por lo menos, a confrontar ambas perspectivas.

Comencemos por el mensaje del Banco de Suecia, que es quien otorga este “Nobel” específico que en realidad no está relacionado con los demás. Mañana se publicará la segunda parte de este texto, examinando el informe del IPCC.

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charla-cambio-climatico-y-colapso-civilizatorioHoy si, hoy hace 7 años que publiqué la primera entrada de este blog.

Dos amig@s, personas extraordinarias, Ana Carrasco y Quino Miguélez, tuvieron a bien obsequiarme con un viaje a Lanzarote. Me hospedaron durante una semana en su bella casa frente a la playa de Arrecife, donde descansé como me gusta y recuperé algo de energía.

Mi contribución consistió en participar en debates con amigos y, singularmente, en un acto de la UNED el día 6 de octubre, que fue retransmitido en streaming a otras sedes de esa Universidad y cuya grabación recibí ayer como un auténtico regalo de aniversario.

Ahí va, junto a la presentación que proyecté:

Gracias muy profundas a todos quienes habéis hecho posible siete años de este blog. Que sois muchísmos: sobretodo Guillem y Miquel; también Rosalia, Montserrat, y Edmond.

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