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Esto lo cambia todo - Naomi Klein Naomi Klein ha escrito una obra recomendable que, para ser inmejorable, tendría que haber obviado tres afirmaciones no menores sobre las que se sustenta buena parte de su argumentación. Empezaré pues por estas, a mi entender, debilidades significativas, para pasar después – próxima entrada – a describir las innegables aportaciones de Naomi al discurso público sobre el clima. Naomi Klein adopta una perspectiva optimista, incluso muy optimista, como de best-seller. Nada que objetar a la presentación de escenarios favorables, siempre que no se den necesariamente por los más probables y ello dificulte la anticipación de respuestas a situaciones más duras de lo previsto, o mucho más duras. El primer error de Naomi es dar por hecho que todavía queda (bastante) camino por recorrer en las emisiones presentes y futuras. Dice que si emitimos todavía algo más de 500 Gt CO2 (ella dice 565), o sea más o menos lo que llevamos emitido hasta hoy y lo convertimos pues en el doble, podremos andar tranquilos, digamos “en un 80%”, de que no superaremos +2 ºC, umbral supuestamente tolerable – aunque pone lo de “seguro” (“safe”) entre comillas. Seguir leyendo »

Este texto ha sido escrito tras la charla que tuve el honor de pronunciar en ocasión de la mesa redonda sobre comunicación climática que clausuró el congreso internacional sobre cambio climático en España CLIMATE-ES, el viernes 13 de marzo pasado en Tortosa. Fui el último de la mesa en tomar la palabra. Lo que sigue refleja, y complementa solo levemente, las ideas que allí expuse y el tono con que las expresé.

Una cuestión previa al hilo de los acontecimientos

Climate-ES 2015Empecé mi intervención con la cuestión previa referida al rector de la URV para pasar a reconocer a continuación los indudables méritos de la comunidad científica del clima. Tengo para mí que son los héroes del siglo XXI, y que ellos no lo saben. No están investigando cualquier cosa, sino nada menos que la evolución previsible de las condiciones de contorno en las que se desarrolla la vida. Lo que ellos saben, y descubren, es muy doloroso. Cada día que pasa es de más difícil digestión. Y encima son objeto de ataques inmisericordes y miserables por parte del negacionismo organizado, que ocasionalmente les hace tambalear – pero nunca llega a torcerles. Así, mi respeto por ellos es virtualmente insuperable. Y anticipé que quería hablar de la pequeña distancia entre dicha virtualidad, y la totalidad.

Ejercí mis mejores oficios en una parte de los 9 minutos que me asignaron para convencerles de que los medios de comunicación mainstream son incapaces de llevar al público la severidad del problema climático (y energético, cabría añadir). Lo son estructuralmente, sistémicamente, de modo que no es cosa de esperar a que vayan cambiar en el futuro. Y como no queda tiempo ellos, los climatólogos, tienen la obligación de cubrir este fallo de mercado, como dirían los economistas al uso. Nadie lo va a hacer por ellos. Están éticamente obligados; lo suyo no es una opción. Seguir leyendo »

On the radio

Adjunto dos enlaces radiofónicos recientes:

Aquí un debate con José Anastasio Urra y Juan del Río en la emisora del Colectivo Burbuja sobre si transición o colapso. Fue realizada a finales de enero:

http://www.colectivoburbuja.org/index.php/cb/introduccion-al-colapsismo-y-la-transicion-ampliando-el-debate-27-1-2015/

Y aquí una entrevista emitida ayer por la radio asturiana A.P.O.R.M.As NAVA:

http://www.ivoox.com/ferran-puig-vilar-hasta-punto-es-inminente-audios-mp3_rf_4160636_1.html

Gracias a todos los que me están permitiendo expresarme por esos otros canales.

¿Hasta qué punto es inminente el colapso de la civilización actual? Versión 1.1 (pdf)

Estas formas podrían acabar siendo el principal icono de nuestra civilización (Imagen: LLDC)

Estas formas podrían acabar siendo el principal icono de nuestra civilización (Imagen: LLDC)

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Hemos vivido hasta ahora en la ilusión de creer posible lo que es acorde con nuestros deseos, dando por hecho que para su materialización bastaba con intervenir astutamente en el mercado a nuestro favor. Y que, si todos hacíamos más o menos lo mismo, todos íbamos a salir ganando.

Pero esto ha sido un espejismo. Las leyes de la física no son negociables con criterios económicos, ni con cualesquiera otros. No son sólo curiosidades intelectuales: nos rigen, nos guste o no, y debemos adaptarnos a ellas. Se vuelven contra nosotros si no les hacemos caso. Seguir leyendo »

“Speak the truth … Operate from love.”[1] (Donnella Meadows, LLDC, 2004)

Dones

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Si usted ha leído hasta aquí, cosa que le agradezco, lo más seguro es que sea porque le inquieta la respuesta a la pregunta del titular, y porque espera encontrar algunas orientaciones sobre qué camino elegir de entre los transitables. En una charla reciente, cerca de Segovia, poco después del congreso de Barbastro, los asistentes me interrogaron sobre ello en el turno de preguntas. No supe qué contestarles. Les dije que estaba todavía en estado de shock. Así estoy todavía, pero me siendo obligado a abordar esta cuestión al ir concluyendo un texto como éste.

Veamos pues caminos transitables. En el plano racional mencionaré lo que los autores de LLDC, habiendo sido criticados en su día por no aportar soluciones (concretas) en su trabajo original de 1972, aportaron en su revisión de 2004. Si no nos valieran ya para evitar este colapso nos deberían servir por lo menos para alejar el siguiente. Son éstas, de la forma en que fueron recogidas por la reseña de LLDC-30 realizada por Emilio Cerdá, de la Universidad Complutense de Madrid: Seguir leyendo »

“Science is telling us all to revolt … Only social mass movements can save us now.[1] – Naomi Klein

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MIT-FBEl trabajo de Harich que he descrito en la entrada anterior cita, para fundamentar la magnitud y las estrategias del engaño generalizado, las obras de la australiana Sharon Beder, ingeniero de formación, que trabaja en el departamento de ciencias sociales de la Universidad australiana de Wollongong. Beder comenzó en 1995 describiendo la táctica SLAPPS[2] (681), para dedicarse hasta hoy a mostrar el detalle de la estrategia y la táctica del denominado spin, los orígenes y los mecanismos por los que se propaga la mentira prefabricada. Algunas de sus otras obras son: ‘Global Spin: The Corporate Assault on Environmentalism’[3] (682), ‘Free Market Missionaries: The Corporate Manipulation of Community Values’[4] (683) y ‘Suiting Themselves: How Corporations Drive the Global Agenda’[5] (684). Recomiendo estas lecturas y algunas más sobre el mismo tema que incluyo en las referencias, y que yo he devorado a lo largo de los últimos años (684687). En este blog también encontrará este tipo de cosas, referidas al caso particular del negacionismo climático, pero no solo. Seguir leyendo »

 “If forms of denial structure the interpretation of a problem, they will also frame thinking about the solution to it[1].” – Clive Hamilton

Jurgen Habermas

Jurgen Habermas

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Ciencia y sus hermanos pequeños los modelos no permiten sólo describir el mundo, sino también examinar las posibilidades de intervenir en él. Según el filósofo alemán Jürgen Habermas se trata de descubrir (en el sentido de levantar la cubierta o el velo) las condiciones estructurales que enmarcan las acciones de los individuos, y ayudarles a trascenderlas (654). He insistido hasta aquí en que sólo es posible darse cuenta de estas estructuras condicionantes examinando el sistema desde afuera, cosa bastante heroica pero que la metodología de sistemas favorece en gran medida. Con todo, los doctores en biología Humberto Maturana y Francisco Valera ya teorizaron en 1980 que la cognición es un sistema organizativamente cerrado, con lo que la objetividad resulta necesariamente constreñida (655). En estas circunstancias es pues preciso prestar atención al sistema de observación (656).

Pensamiento sistémico al rescate

Un aspecto muy interesante a este respecto es el critical systems thinking (CST), o pensamiento sistémico crítico. No sé de nadie que lo haya establecido como mecanismo de mejora y de avance intelectual de manera solvente[2] y me haya convencido demasiado, salvo el trabajo incipiente del suizo Werner Ulrich, que comenzó en 1998 con su obra ‘Systems Thinking as if People Mattered’ (657) – parafraseando el mismo título ‘Economics as if People Mattered’, de E. F. Schumacher (351) en 1973. También son destacables las aportaciones de R.L. Flood y más recientemente las de Mike C. Jackson, ambos de la Universidad de Hull. Flood es el teórico de la Liberating Systems Theory: Toward critical systems theory[3] (290), y ya se puede usted imaginar que titular un paper con este atrevimiento no debió de salirle gratis. Tampoco a nosotros, porque no he visto o no he sabido encontrar en primera instancia continuación suficientemente densa de esa línea de trabajo en la literatura académica (658). Profundizaré en ello en lo sucesivo para ver hasta qué punto se le ha permitido evolucionar más allá de estos intentos, y en qué punto se encontraría ahora la teoría CST a disposición. Seguir leyendo »

“We are in a collision course with nature.”[1] – Ángel Gurría, Secretario General de la OCDE, 2013

No sé porqué no me importa el fondo del océano. Pero no me importa (The New Yorker)

No sé por qué no me importa el fondo del océano. Pero no me importa (The New Yorker)

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Mientras tanto el pasado verano al completo ha batido récords absolutos de temperatura a nivel global, y el año 2015 podría ser récord en sí mismo (634]. Se está viendo que la famosa ‘pausa’, mantra más reciente del negacionismo climático organizado, no es en absoluto tal cosa (635). Se ha visto además que el planeta se está calentando mucho más deprisa de lo que se pensaba, pues los mares del hemisferio sur, donde las mediciones eran poco precisas, resulta que están acumulando nada menos que el doble de calor que el estimado hasta ahora (636, 637).

Para que tenga una idea de la cantidad de calor que los océanos del planeta van acumulando, tome nota de la siguiente analogía: el efecto invernadero en exceso provoca una acumulación de calor equivalente a más de dos bombas ‘little boy’ por segundo. Dos bombas atómicas Little Boy cada segundo. Acumulan el calor que desprenden dos bombas atómicas como la de Hiroshima cada segundo (638). En conjunto, el planeta Tierra ha acumulado desde 1998 el calor equivalente al que desprenderían 2.000 millones de detonaciones atómicas (639). La pausa. El hiato, le llaman. Seguir leyendo »

“El colapso llegará de forma muy repentina, sorprendiendo a todos”[1] (LLDC, 2004)

Another way

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Es terrible encontrarse con estas gafas puestas, un poco sin pretenderlo, y comenzar a advertir indicios de colapso por todas partes.

En este sentido vale la pena conocer la que podría haber sido la noticia más importante del pasado verano, que no ha tenido eco hasta ahora en los medios de comunicación generalistas, y que sólo he visto reflejado en el blog de Antonio Turiel (FB aparte). La Energy Information Administration de los Estados Unidos informó silenciosamente en su web que las 127 principales compañías productoras de petróleo y gas de los Estados Unidos se están quedando sin dinero (596).

Lo ha leído bien. Seguir leyendo »

But man is a part of nature, and his war against nature is inevitably a war against himself.”[1] – Rachel Carson

Juan Rosell, presidente de la CEOE

Juan Rosell, presidente de la CEOE

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No crea que LLDC fue un librito técnico que circuló solo por círculos restringidos más o menos ilustrados. Favorecido por un lenguaje asequible a muchos públicos, el informe fue traducido a 40 idiomas y vendió, como hemos dicho, alrededor de 12 millones de copias en todo el mundo (464). Luego está presente en muchas bibliotecas, de donde vale la pena rescatarlo para comprobar la moderación de sus afirmaciones y verificar la magnitud de las barbaridades que se han dicho sobre él.

La patronal española y el petróleo

En este punto es interesante examinar con algún detenimiento el contenido del libro ¿Y después del petróleo qué?, de Juan Rosell Lastortras, actual presidente de la CEOE[2], la patronal española. Lo publicó siendo ya presidente de Foment del Treball, la patronal catalana. De modo que puede decirse que los empresarios españoles eligieron esas opiniones cuando le eligieron presidente, siquiera en parte.

El libro está orientado a defender la energía nuclear a la vista de un peak oil que consideraba, en 2007, todavía lejano y posible alrededor de 2030 – ‘según los cálculos de los más optimistas’ – con un consumo de 120 mbd, lo que pronosticaba por aquél entonces la Agencia Internacional de la Energía. Yo creo que lo hace honestamente, incluso a pesar de que manifiesta conocer los trabajos de Colin Campbell (562) y los datos de ASPO Internacional[3], como queda claro cuando afirma con rotundidad que ‘estamos llegando al tope de producción posible’ y que ya se ha puesto en marcha ‘la bomba de relojería contra nuestra actual sociedad devoradora de energía’ (563). En cambio, hemos visto cómo no se ha leído LLDC y habla por boca de terceros al asumir el famoso Club de Rome was Wrong. Seguir leyendo »

“Under the impact of new science, the apparent limits of resources may be pushed back for a while; but finally what E. T. Whittaker called ‘impotence principles’ – for example, the laws of thermodynamics – will exert their influence on policy.” – Garrett Hardin (1998)[1]

Iñigo WoLim

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Una vez conocemos ya los augurios de LLDC veamos otros modelos similares posteriores a World3, algunos muy cercanos en el tiempo y el espacio. A ver qué nos dicen.

Dos años después de la publicación de LLDC el Club de Roma encargó otro informe, más detallado, basado en las mismas ecuaciones pero que dividía el mundo en 10 zonas. Los resultados fueron parecidos, pero mostraron cómo el colapso no se producía de manera uniforme en todas las regiones (534). Pero démonos cuenta de que el nivel de globalización e interdependencia era por entonces mucho menor. También hemos mencionado el informe Global 2000, encargado en 1980 por el presidente de los Estados Unidos  Jimmy Carter: las mismas perspectivas (418).

Pero para responder con mayor concreción a la pregunta del titular examinaremos en primer lugar otro modelo, muy reciente, y próximo, denominado WoLiM (de World Limits), también basado en dinámica de sistemas. Seguir leyendo »

“We’ll never be able to go back again to the way we used to think.[1]” (Holista anónimo)

Graham Turner 2014

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Graham Turner, de la Universidad de Melbourne, en su revisión de LLDC del pasado verano, muestra cómo, de hecho, el modelo World3 ya tenía en cuenta implícitamente la tasa de retorno energética (TRE)[2], variable que, a semejanza de la huella ecológica, apenas nadie había considerado por aquel entonces. Lo hace viéndola equivalente a (la inversa de) una variable del modelo, a saber, la fracción de capital que es necesario asignar a la obtención de recursos (también energéticos) (509). Es decir, a los costes de extracción y asimilados, que sabemos crecientes desde la última entrada, y que aquí repetiremos resumidamente con algún complemento.

Son crecientes porque la necesidad de capital de inversión para obtener la misma cantidad de energía[3] aumenta con el tiempo, pues la racionalidad económica exige que los recursos más accesibles, que son los que requieren menor inversión (o que ofrecen más rentabilidad) se extraigan antes. Seguir leyendo »

“Leave oil before it leaves us.[1]– Fatih Birol, Agencia Internacional de la Energía

Los distintos tipo de petróleo, convencional (crudo) y no convencional (resto). Imagen Mikael Höök

Los distintos tipo de petróleo, convencional (crudo) y no convencional (resto). Imagen Mikael Höök

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Para entender bien los posibles mecanismos del colapso anunciado repasaremos aquí algunos conceptos y datos a menudo confusos. Recordaremos muy brevemente qué cosa es el cénit de producción de una materia prima y de una fuente primaria de energía, qué se entiende por tasa de retorno energética, su relación con el cénit y la importancia decisiva de unir ambos conceptos. Veremos también qué papel puede cumplir la eficiencia energética, para examinar más adelante hasta dónde es previsible que se pueda llegar mediante combustibles no convencionales o equipos alternativos de generación de energía. Seguir leyendo »

“La pregunta de nuestros nietos será: ¿cómo pudieron dejar que ocurriera lo que sabían que iba a ocurrir?” – Jorge Riechmann (2013)

En 1992 los autores de LLDC ya anunciaban que estabamos fuera de límites. Pero ¿Dónde estamos hoy? ¿Y con qué consecuencias?

En 1992 los autores de LLDC ya anunciaban que estabamos fuera de límites. Pero ¿Dónde estamos hoy? ¿Y con qué consecuencias?

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Hoy nos preguntaremos aquí hasta qué punto las aseveraciones de LLDC, realizadas hace más de 40 años, se están cumpliendo. Me refiero, naturalmente, a las que efectivamente realizaron sus autores, no a las que los propagandistas quisieron hacer creer que decían y muchos han creído. Ya sabemos que la huella ecológica máxima por persona fue superada alrededor de 1980 (473,474), y que ahora necesitaríamos ya un año y medio para que la Tierra pudiera regenerar los recursos renovables que gastamos en un año[1] (datos de 2008) (475,476). No gastamos solamente los intereses: vamos deteriorando el principal. No recogemos solo los frutos: nos comemos también las raíces.

De modo que sabemos certeramente que el colapso se va a producir y sólo podemos aspirar a gestionarlo. La cuestión es: ¿cuándo? Veamos aquí por fin qué decía LLDC, y sus sucesivas revisiones, también la más reciente. Y asimismo otras perspectivas menos, o más, pesimistas. Seguir leyendo »

“Pase lo que pase en el futuro, sabemos que las principales dimensiones de lo que ocurrirá se harán visibles en los próximos dos decenios.”[1] (LLDC-30, 2004)

Limits to Growth

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He insistido en la aplicación de la teoría de sistemas a las ciencias sociales más que nada para atraer la atención de las personas con esta inclinación, y llevarlas a la convicción de las bondades del método también en su terreno, tanto cualitativa como cuantitativamente. Sin embargo, aun cuando se suele considerar el modelo World3 como una aplicación en ciencias sociales (economía), se trata en realidad de un nuevo error de percepción. De hecho, las variables con las que trabaja World3 son físicas (455), y las relaciones entre ellas responden a las leyes de la física (y a las de la lógica). Podemos pues considerarlo un modelo de ingeniería, un modelo socio-técnico. En este sentido, dotado del mejor poder de predicción hoy posible.

Lujo generacional

Convengamos por un momento en que las civilizaciones han presentado históricamente un patrón de evolución común, un ciclo característico, y que responde a lo que hemos visto que han establecido Korotayev, Turchin, Tainter y compañía sin que nadie, hasta hoy, haya desafiado sus reflexiones con fundamento. Supongamos también que su modelo es aplicable a la civilización global actual. Seguir leyendo »

“Me da lo mismo si tiene usted razón o no. ¡Los resultados son inaceptables![1]

El holandés Sicco Mansholt, presidente de la Comisión Europea en los años 70, quien asumió los resultados de LLDC, pero sólo durante unos meses

Monumento en recuerdo del holandés Sicco Mansholt, presidente de la Comisión Europea en los años 70, quien asumió los resultados de LLDC, pero sólo durante unos meses

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Cuenta James Forrester, el padre del modelo World3 de LLDC, que le respondían cuando mostraba algunas conclusiones poco vendibles del análisis dinámico que había hecho de una economía urbana mediante la dinámica de sistemas (380). Esta expresión refleja una parte de las críticas que recibe el método por parte de aquellos a quienes los resultados no complacen.

Por su parte, las reacciones favorables a LLDC tras su publicación no fueron muchas, pero sí de alto nivel. Por ejemplo Sicco Mansholt, quien fuera a primeros de los 70 el arquitecto de la política agraria común de los seis países de la entonces Comunidad Económica Europea, escribió a Franco Maria Malfati, presidente de la Comisión, una carta en los siguientes términos: Seguir leyendo »

“This economy does not compute.” (The New York Times, 2008) … “Economics needs a scientific revolution.” (Nature, 2009) [1]

feedback

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Lamentablemente los economistas, cuya pretensión es controlar una economía repleta de lazos de realimentación para mantenerla en un equilibrio creciente en actividad, no dominan la formulación matemática de la teoría de sistemas, y por tanto tampoco la teoría de control[2] (316). La inmensa mayoría no saben ni tan sólo de su existencia. Una excepción cercana es Santiago Niño Becerra, que empleó esta técnica de ingeniería para el análisis de un sector económico español en su tesis doctoral en los años 70 (317). Otra excepción es el departamento de gestión empresarial del Massachusetts Institute of Technology (MIT), donde se elaboró el modelo World3, que posteriormente dio origen al informe LLDC. Una última, más reciente (los 90), está personalizada por Thomas S. Fiddaman, quien en su tesis doctoral – también en el MIT – buscando respuestas al cambio climático evaluó los lazos de realimentación entre energía y economía y evidenció, una vez más, el problema de las inercias socioeconómicas que introducen retardos (318).

Ocurre que para los economistas el equilibrio debe tener lugar en forma de crecimiento exponencial (mismo porcentaje cada año). Mientras que, para el resto de los mortales, esa es una forma matemáticamente cierta de desequilibrar cualquier cosa. Ellos pueden escudarse en que los límites todavía quedan lejos, pero un objetivo de esta serie de textos es examinar documentadamente hasta qué punto esta afirmación es cierta. Seguir leyendo »

“Si se nos pregunta si somos libres diríamos que sí, pero si se nos pregunta si creemos ser capaces de cambiar el mundo que nos rodea, ya sea individualmente o en grupos, diríamos que poco o muy poca cosa.” – Zigmunt Bauman[1]

Systems theory

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Es poco conocido que esta teoría general de sistemas ha superado con éxito los límites de las ciencias ‘duras’ y de la ingeniería para abarcar otras ciencias naturales (biología, ecología), y también, de forma muy destacada, distintas ciencias sociales (257). Son los denominados sistemas centrados en las personas, que pueden describirse como sistemas realimentados adaptativos, que incluyen la mente y las emociones (258,259). Las aplicaciones del método por parte de sociólogos del siglo XX tales como Talcott Parsons (260-262), Niklas Luhman (263-265) y Anthony Giddens – con su teoría de la estructuración (266) – decayeron en los años 70, pero adquirieron renovado impulso en los 90 de la mano de Peter Senge (93) y John Sterman, del Massachusetts Institute of Technology (MIT) (267) y también de David Lane, de la London School of Economics. Éste último nos señala acertadamente, respecto a las críticas que recibió el modelo World3[2], que:

“Las ideas de Forrester operan a nivel de la metodología, y no de la teoría social. De modo que la dinámica de sistemas no está casada con paradigma social alguno, y puede ser recreada para su uso en el marco de paradigmas distintos.” (268)

Nada más cierto, porque la metodología de la dinámica de sistemas, como hemos dicho, es absolutamente neutra, son matemáticas puras. Si a alguien no le gustan los resultados de un accidente de tráfico no va a culpar a las leyes de Newton; lo mismo aplica a quien no le gusten los límites que la metodología nos obliga a considerar en una aplicación de la dinámica de sistemas al sistema socio-técnico mundial. Seguir leyendo »

“Because they are atmospheric physicists.”[1]

Copernican revolution

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Cuando en el año 2000 Hans Joachim Schellnüber, probablemente el climatólogo europeo de mayor prestigio, publicó en Nature lo de la nueva revolución copernicana (188) ya se había identificado hacía tiempo el problema climático como un problema de control y establecido el interés de abordarlo mediante la ingeniería de sistemas, principalmente en Alemania a partir de los años 80 (189). Surgió de esta idea el modelo ICLIPS del instituto WBGU[2], una especie de híbrido que definía una Ventana Máxima Tolerable y cuyos límites eran, entre otros, los de la “La Creación” (190,191). Seguir leyendo »

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