“All lies and jests still a man hears what he wants to hear and disregards the rest.” – The Boxer, 1968 (Simon & Garfunkel)
Imagen del paper de Science firmado, entre otros, por Antoni Rosell, del ICTA
El viernes anterior al inicio de la conferencia de Durban amanecí con un pequeño sobresalto. Todavía adormilado, escuché cómo en la emisora de radio catalana RAC1 una voz leía una noticia cuyo titular era algo así como que ‘el planeta no se calentará tanto como estaba previsto’. A tres días de la reunión de Durban pensé: acaban de meter un gol a RAC1, y no supuse en ese momento más implicaciones. Estaba cantado que habría acciones de este tipo en los días previos a la convención, como ha ocurrido cada año sin falta – y ya habíamos tenido el ‘climategate II’ a principios de la semana. Pero en el mismo acto noticiable el locutor mencionó que acababa de salir publicado en Science. Cuidado entonces. A Science es muy difícil meterle un gol.
Fui directo al ordenador para bucear. Por algún motivo no tenía acceso al texto completo, pero acabé encontrando el abstract. Advertí además que uno de los autores, Antoni Rosell i Melé, era catalán, y que pertenece al ICTA (Institut de Ciència i Tecnologia Ambiental), el principal centro de excelencia español en el ámbito climático, de carácter multidisciplinar. Busqué su correo y le pedí el artículo. Me lo envió enseguida y prometí leerlo durante el fin de semana. Ahora sé que Rosell ha participado (precisamente) en el área paleográfica del trabajo, campo en el que profundizó durante su estancia en la Universidad de Oregon.
Este estrafalario personaje es, sin duda alguna, el más histriónico de toda la negacionía internacional. Sus desvaríos son de tal magnitud que resultan patéticos, y no cesa de superarse a si mismo en cada una de sus manifestaciones. Es muy probable que sea más una carga que un activo para la causa negacionista pero, aun así, sigue mereciendo los favores de la maquinaria de negación.
Su narcisismo es de tal magnitud que hace sospechar de la conexión entre su mente y sus raras dificultades endocrinas en la glándula tiroides, de las que ha sido operado en diversas ocasiones. Se llama Christopher Walter Monckton, y se hace llamar ‘Tercer Vizconde Monckton de Brenchley’ (el bloguero Joseph Romm le llama TVMOB). Aun disponiendo del título hereditario de Lord, el Parlamento británico tuvo que exigirle recientemente por escrito que dejara de afirmar (de una vez) que pertenece a la House of Lords (1), y los servicios jurídicos de Buckingham Palace le instaron formalmente a que dejara de emplear en sus misivas un sucedáneo del logotipo de esta institución, que él había alterado a su antojo (2). Más flagrante todavía es que, en una carta enviada a John McCain, candidato republicano competidor de Obama en 2008, declarara haber recibido ¡el premio Nobel de la Paz! (3). Continuar leyendo »
En cuestión de clima es importante, y mucho, la velocidad a la que se producen las emisiones, que es ahora centenares o miles de veces superior a la que, en otros tiempos geológicos, ha ido aumentando la concentración de gases de efecto invernadero por efecto de la respuesta de la biosfera a la posición relativa de la Tierra respecto al sol. Pero, dado el enorme tiempo de residencia del CO2 en la atmósfera, es más importante todavía la cantidad total de carbono emitida a lo largo de la historia. Superado cierto umbral durante demasiado tiempo, el sistema climático cambia de estado. Que ese umbral se ha superado ya está bien establecido científicamente, pero que haya durado ya demasiado es algo que no sabemos con la precisión deseable, lo que nos deja espacio para la esperanza que todos queremos abrigar a propósito de las sucesivas cumbres del clima. Continuar leyendo »
Mientras esperamos la posibilidad de un acuerdo en Durban, veamos el contundente llamamiento de Anjali Appadurai frente a la Asamblea. Esta joven estudiante del College of the Atlantic de Maine me ha recordado la intervención de Severn Suzuki en Rio 92, una niña que habló en nombre de la Environmental Childrens Organization, cuyo dicurso hace casi 20 años todavía resuena en muchas mentes y cuyo visionado sigue resultando emotivo.
La intervención de Anjali Appadurai dura sólo tres minutos. Cada uno de sus párrafos, pronunciados además con apasionamiento, son una completa proclama en sí misma. Es interesante darse cuenta de que Anjali pronuncia la palabra betrayal (traición) en dos ocasiones. El tono y el contenido muestran auténtico hartazgo.
Traduzco el texto al español pero también lo reproduzco en inglés por si usted quiere seguir la breve charla en ese idioma. Como complemento añado la intervención de Suzuki al final, en versión subtitulada al español. Ha sido vista por más de seis millones y medio de personas. Vale la pena ver ambos videos; si ya vió en alguna ocasión el de Suzuki, siempre es bueno recordarlo.
El torneo climático cuyos episodios se celebran una vez al año en distintas ciudades emblemáticas del mundo ha llegado a la ronda 17, y la partida se encuentra ya en el medio juego. Todo parece respetar el equilibrio inicial necesario, pero existe una curiosa contradicción de fondo. Ocurre que las piezas blancas son de caoba, y las negras de marfil. Esta contradicción dio lugar a incidentes diplomáticos previos como resultado de lecturas contradictorias del reglamento pues los developing, que juegan medio en casa, habían solicitado las blancas a pesar de que no les correspondía por turno. El incidente fue finalmente resuelto con una decisión salomónica de la presidencia mediante el recurso al colorante artificial en superficie.
El público se encuentra dividido respecto a la influencia que esta situación pueda tener en el resultado final, pero todo el mundo comparte un leve halo de contradicción incómoda al respecto. Continuar leyendo »
Con la excepción del fundamentalismo cristiano dominionista, especialmente influyente en los Estados Unidos, y de influencia creciente en América Latina y ciertos países africanos, como Uganda, todas las religiones del mundo han manifestado en alguna ocasión su preocupación por el cambio climático y sus consecuencias. La conferencia de Durban ha sido el marco en el que se ha emitido una declaración interconfesional en la que, básicamente, se acepta la gravedad del problema y se admiten sus orígenes, se muestra una seria preocupación por los afectados, pertenecientes a los sectores más vulnerables del mundo, se invita a la población mundial a respetar la vida y la creación divina.
Suscriben la declaración desde el Dalai Lama hasta el anglicano Desmond Tutu, pasando por decenas de organizaciones judías, cristianas, islámicas, hinduistas, budistas, tales como el Consejo Mundial de Iglesias, el Consejo Mundial de Líderes Religiosos, Pax Christi, entre muchas otras y también religiones politeístas de especial implantación en África. Continuar leyendo »
“Si el progreso va contra la naturaleza y contra el hombre no podemos llamarlo progreso.” – Miguel Delibes
Donald A. Brown, catedrático de ética de la Penn State University
El lector habitual de este blog sabe que el negacionismo climático es aquí un tema recurrente, y los más asiduos recordarán que he llegado a sugerir en más de una ocasión el carácter criminal de los propaladores de tanta falsedad. Observo hoy con enorme satisfacción la organización, en el marco de la conferencia de Durban, de un acto dedicado específicamente al negacionismo organizado, tratado además desde un punto de vista ético, bajo el título: “Ética de la campaña de desinformación climática”.
Presentó el acto, mediante una charla inaugural, Donald A. Brown, catedrático de la Penn State University (Pensilvania) y alma del web Climate Ethics, que estuvo rodeado por cuatro primeras figuras de la ética, catedráticos y doctores de distintos departamentos universitarios de filosofía: Stephen M. Gardiner, de la Universidad de Washington (a quien tuve oportunidad de referenciar hace pocos días [ver: Ética (y responsabilidad) del cambio climático – 2. Ética intra-generacional frente a ética inter-generacional]); John Rosales, de la Saint Laurence University; Kenneth Schockley, de la Universidad de Buffalo; Marilyn Averill, de la Universidad de Colorado; y Kathryn Kintzele de la Environmental Law Commission Ethics Working Group de la International Union for Conservation of Nature and Natural Resources.
Brown lo dijo enseguida, nada más comenzar, sin rodeos, contundentemente: Continuar leyendo »
Evolución reciente de la temperatura mundial. Los años en azul corresponden a períodos con 'La Niña', que son siempre sensiblemente más fríos que los contiguos. La referencia es el promedio 1961-1990 (Fuente: Organización Meteorológica Mundial)
Con este contundente llamamiento se ha expresado el subdirector de la Organización Meteorológica Mundial en una conferencia de prensa en Durban, al tiempo que presentaba los más recientes datos climáticos. Estos datos han sido compilados en un documento emitido hoy por este organismo.
Los 13 años más calientes jamás registrados se han producido en los últimos 15. A este grupo pertenece el año 2011, considerado el 10º más caliente, a pesar de coincidir con una fase especialmente intensa de la corriente del Pacífico La Niña (la más fuerte de los últimos 60 años). Este fenómeno periódico provoca siempre una importante disminución de la temperatura en su año de ocurrencia, del orden de 0,10-0,15 ºC con respecto al año anterior y al posterior. En todo caso la temperatura de 2011 es la más elevada de todos los años con ‘La Niña’, y las temperaturas en tierra han sido superiores a los promedios en la mayor parte de los territorios. En particular, en el norte de Rusia han sido superiores en +4 ºC, lo que resulta especialmente preocupante en función de la estabilidad del permafrost [ver: Las emisiones de CO2 y metano del permafrost ártico ya se han iniciado y serán netas en los años 2020. El proceso es irreversible]. Además, 2011 ha sido el segundo año con un mínimo en la disminución de la superficie de hielo en el Ártico, pero si fue un año récord en términos de disminución del volumen de hielo. Continuar leyendo »
Baile de cifras en Durban. Mientras la Unión Europea insiste en prorrogar y reforzar el protocolo de Kioto, estableciendo las bases para un nuevo acuerdo más exigente, los Estados Unidos rehúyen de entrada cualquier acuerdo vinculante. Unos dicen que el año límite en que las emisiones pueden alcanzar su máximo es 2017, y otros que hay tiempo hasta 2020. Todos hablan ya de por debajo de los dos grados como objetivo, mientras la presidenta Christiana Figueres apunta, ahora ya oficialmente, más allá:
“[Los gobiernos] deben determinar si estamos en la senda de alcanzar el objetivo acordado de mantener el incremento de la temperatura global por debajo de 2 ºC, si éste es adecuado y cómo y cuándo hay que considerar un incremento máximo de 1,5 ºC.”
Esto es sin duda una buena noticia porque marcar esta dirección desde la presidencia no es un acto irrelevante. Pero pasar de 2,0 a 1,5 ºC, como defiende un grupo compuesto ya por 100 países, supone un salto mayúsculo que tiene implicaciones muy profundas, y no sólo económicas. Como también lo es retrasar la actuación necesaria, pues el coste de las medidas a tomar aumenta exponencialmente a cada día que pasa.
Ayer fue un día de exposición de las posiciones de partida de los distintos actores. Continuar leyendo »
“Bueno, lo que ustedes hacen me hace llorar por las noches. Ustedes, adultos, dicen que nos quieren. Los desafío: por favor, hagan que sus acciones reflejen sus palabras.” – Severn Suzuki, Environmental Children’s Organization. Rio de Janeiro, 1992
La nueva entrega consecutiva a la intromisión de la negacionía en los correos que se cruzan los científicos en sus deliberaciones, por ella bautizada como climategate II, contiene un elemento diferencial respecto a la fechoría anterior de 2009. En este caso, los piratas muestran un propósito, y simulan obrar con el mismo como justificación. A modo de preámbulo a los centenares de miles de ficheros puestos a disposición del público, declaran:
Cerca de 2.500 millones de personas viven con menos de dos dólares al día … Las naciones deben invertir 37 billones de dólares en tecnologías energéticas de aquí a 2030 para estabilizar las emisiones de gases a niveles sostenibles … La toma de decisiones debe basarse en toda la información disponible, no en hiding the decline.
Con ello pretenden reenfocar el debate climático en unos términos nuevos que, en sí mismos, tienen mucho más sentido que la negación irracional de toda la ciencia climática y de su integridad científica subyacente, por mucho que yo esté convencido de que no van a abandonar, sino que se las apañarán para encontrar motivos para abundar en su línea tradicional. Que este nuevo framing constituya un propósito sincero de los piratas es mucho suponer, pues no sólo su propia condición, por definición, indica métodos tramposos, sino que su insistencia en el dichoso ‘hiding the decline’, cuando ya se ha demostrado mil veces por pasiva (aclaración de los afectados) y por activa (procedimientos incoados, hasta nueve) que no significa ocultación alguna, no es otra cosa que un intento de mantener abiertos cuantos más frentes de combate, mejor.
Intentan una vez más condicionar el debate con la generación de duda sobre si todo el asunto climático está plagado de alarmismo injustificado. Ellos pretenden demostrarlo jugando con las palabras, los contextos y los tiempos en favor de su posición previa, generando confusión entre el público no iniciado en uno de los ejercicios de razonamiento inverso más increíbles que jamás he visto, superior incluso al que el novelista Michael Crichton realizó en su día. Pero el debate intra-intergeneracional que añaden ahora si que tiene sentido, y este es el motivo del texto que sigue. Continuar leyendo »
Página de acceso a la descarga del fichero de correos hackeados
¿Recuerdan Climategate? Miles de correos electrónicos cruzados entre científicos del clima fueron puestos a la luz pública dos semanas antes de la cumbre de Copenhague. A base de combinar frases a voluntad pronunciadas en distintos contextos y con años de por medio lograron confundir a los medios de comunicación, y hemos visto que sigue confundiendo incluso los mejor intencionados. Además hizo perder el tiempo y muchos nervios a los mejores climatólogos del mundo, otra de las virtudes del ataque. Pero tras nueve investigaciones independientes no se ha probado práctica indebida alguna, salvo la irritación y hartazgo de éstos con la negacionía, para la que no tenían precisamente palabras amables. Pues bien. Hoy ha aparecido una segunda entrega. Brutal: unos 5.000 correos en abierto y alrededor de 200.000 bajo clave. 173 MB en zip, pertenecientes, como en la primera entrega, a la Universidad de East Anglia. Le llaman FOIA2011.zip. Continuar leyendo »
Llevo años saliendo en tu defensa cuando alguien se refiere a ti como negacionista climático incluso si, en realidad, quieren decir ‘escéptico’. La ambigüedad de tu libro “El clima” puede sugerir este posicionamiento. Yo siempre les respondo: ¿has llegado al último capítulo? En los anteriores da la impresión de que algo te impide ser más contundente. Pero en el último te explayas, sueltas tu personalidad y cualquier posible necesidad de navegación entre dos aguas parece desaparecer para mostrar al lector que sigues siendo tú mismo y que nada te aparta de tu compromiso. Sin entrar en más detalles, también les digo: ‘hablad con él y veréis’.
Sin embargo, en los últimos días he accedido a declaraciones tuyas que me han confundido. En Diario de Sevilla leo:
No está ocurriendo nada que no haya ocurrido antes, por mucho que la temperatura haya subido en promedio algo más de medio grado en un siglo. Eso es, en general, imperceptible. Otra cosa son las predicciones, muchas de ellas apocalípticas; no me las creo. Tienen una base teórica muy débil, y unos datos y cálculos poco fiables. Como mucho sirven de alerta, nunca de alarma. -CO2, Protocolo de Kioto. -El CO2 es el gas de la vida, jamás fue ni será un contaminante. Si lo aumentamos mucho y muy deprisa al quemar combustibles fósiles, puede quizá aumentar el efecto invernadero. El Protocolo de Kioto, que todo el mundo incumple, más que atacar al CO2 debería referirse a nuestra ineficiencia energética y nuestro despilfarro. Si consiguiese eso, so pretexto de disminuir el CO2, bienvenido será.”
A través de una lista de distribución especializada me llega la siguiente transcripción de una reciente charla tuya en Oviedo:
“«¡Olvidaos del cambio climático, de verdad. A corto plazo no os va a afectar nada… En un país rico, nada, cero. ¿Va a haber menos agua? No, señor. Hay más. ¿Va a haber más calor? Es posible, ¿y qué? La gente cuando se jubila no se va a Dinamarca sino a Florida, y los asturianos a Málaga. A los humanos nos gusta el calorcito». «Lo que suceda dentro de 100 años dependerá de lo que hagan los chinos, no nosotros. Ya hubo una conferencia en Copenhague y va a haber otra en Sudáfrica y no va a pasar nada. Los chinos tienen casi un tercio de la reserva mundial de carbón, para tres siglos quemando. Y lo van a quemar». “
Entre el grupo de personas a quienes el cambio climático nos preocupa extraordinariamente he visto calificar estas expresiones tuyas como tohariadas, lo que no tendría mayor importancia si no se refirieran a un excelente comunicador científico como tú, que para muchos, también para mí, tiene rango de maestro. Continuar leyendo »
Por mucho que, de repente, la negacionía profesional haya aceptado que la tierra se calienta aceleradamente a partir de un estudio de la temperatura financiado por los hermanos Koch, es mi opinión que debemos cuidarnos mucho de creer que el debate científico en público que insistentemente buscan con el único ánimo de confundir – constituye una de sus estrategias centrales – vaya a terminar pronto. La existencia del negacionismo no es producto de dudas honestas sobre los resultados científicos. El negacionismo es el empleo simulado de la generación de duda científica entre el público, con intencionalidad ideológica (económica y religiosa). En ningún caso científica. Los que lo financian lo saben muy bien, entre los cuales los hermanos Koch brillan con luz propia.
El Berkeley Earth Surface Temperature (BEST) es un instituto creado en la Universidad de Berkeley que clama ser independiente (¿de qué o de quién?), pero en realidad es un producto de la fundación Charles D. Koch y también del mil millonario libertario William K. Bowes, Jr (entre ambos han aportado $250.000 para que fueran analizados unos datos archianalizados). Estas fundaciones son conocidas por su extensa, y profunda, financiación del negacionismo climático, del negacionismo económico, y del fundamentalismo cristiano, tres promociones que suelen proceder de los mismos bolsillos. El BEST es un instituto pensado desde y para el negacionismo. Continuar leyendo »
“En situaciones de emergencia, no hay solución cuando los Gobiernos actúan por separado y las opiniones públicas reaccionan por separado ante una misma amenaza cuya inmensidad y cercanía no es posible ignorar” – Jean Monnet
El pasado miércoles tuve la oportunidad de saludar a Antonio Turiel, a quien no conocía personalmente, pues me presenté como colega bloguero en el marco de unas conferencias sobre Energía y Cambio Climático que se pronunciaron en la Facultad de Ciencias Biológicas de la Universidad de Barcelona.
El lector asiduo recordará la entrada que dediqué a Mariano Marzo, que titulé Por fin alguien dice las cosas como son (o casi). En esta ocasión el calificativo atenuador casi desaparece por completo. Tanto su intervención sobre energía como la del biólogo Salvador Pueyo sobre cambio climático mantuvieron a gran parte del público, formado mayoritariamente por estudiantes, clavado en sus respectivas butacas del Aula Magna durante bastantes horas. Pero fue la de Turiel la que más aturdió a los presentes, debido sin duda a la mayor inmediatez de los problemas energéticos que se nos avecinan, con respecto a los climáticos. Continuar leyendo »
Dado pues que no parece existir un análisis del margen de estabilidad del sistema climático de la Tierra efectuado desde la teoría de sistemas tendremos que ir a examinar los procesos concretos que se producirían, y tratar de conocer, a partir de los mismos, en qué momento se inician fenómenos que llevan a la desestabilización.
Es muy interesante, antes de proseguir, examinar cómo la comunidad científica ha ido avanzando en la determinación de un límite peligroso. El interés principal reside en observar cómo, a medida que pasa el tiempo, las cosas se ponen peor. Bueno, hasta cierto punto, porque ya en 1989 el mencionado AGGG (Advisory Group on Greenhouse Gases[40], que agrupaba el conocimiento científico del momento de forma similar a cómo que lo recoge ahora el IPCC, pero sin la intervención de todos los gobiernos del mundo, decía taxativamente: Continuar leyendo »
Ingenuamente, yo crecí en el error de que la teoría de sistemas[31] (y su dinámica y control), ubicua por todos los entornos académicos y profesionales por los que he transitado, era bien conocida por todas las especialidades científicas, desde luego las ingenierías y las físicas. También de las ciencias exactas, pues el bagaje matemático subyacente es muy considerable. Pues resultó ser que no. Entre los ingenieros, poco más que los telecos y algunos industriales (los ingenieros de control, también denominados automáticos), químicos y eléctricos, llegan a familiarizarse con la dinámica de sistemas y los problemas de control. Biólogos y economistas la emplean como de pasada y con poca riqueza formal, y los físicos no aprenden teoría general de sistemas a lo largo de su ciclo formativo principal (76). Los físicos de la atmósfera y meteorólogos han visto en su especialización alguna aplicación del asunto a través de los fenómenos convectivos (77), pero desde luego no desde el punto de vista del control. Continuar leyendo »
Imagen del agujero de ozono en el Ártico el pasado 19 de marzo (Imagen: NASA)
Me resulta siempre descorazonadora la falta de identificación del cambio climático como agente causal de diversos fenómenos. Si no identificamos correctamente el origen de los problemas no estaremos nunca en condiciones de responder con las estrategias adecuadas.
Hoy mismo la prensa señala a la especulación como causante principal del incremento del precio de los alimentos, que ya identificamos como un detonador de las recientes revueltas árabes [ver: La influencia del cambio climático en la insurrección árabe]. Es verdad que la especulación influye, pero ésta actúa cuando, por algún motivo, se prevé un incremento del bien sobre el cual especular. En ese caso, efectivamente, se produce un efecto de reforzamiento que provoca un aumento todavía mayor.
Defenderé aquí que el brusco aumento del agujero de ozono en el Ártico, hasta el punto de ser comparable con el aumento que se produce anualmente durante el invierno antártico, es producto de, o en todo caso su intensidad está favorecida por, el cambio climático. Asimismo, mostraré que un aumento de la radiación ultravioleta reduce significativamente la productividad agrícola. Continuar leyendo »
Zonas del planeta en las que, con +2 ºC o incluso menos, la temperatura media local estacional sería, en uno de cada dos años, igual al máximo experimentado en la segunda mitad del siglo XX en la región correspondiente (58).
Hemos visto que el límite de los 2 ºC de más no ha salido de análisis riguroso alguno, sino más bien de razonamientos inversos típicos de economistas y de su asunción acrítica por parte de la clase política. Veamos ahora qué nos dice la comunidad científica sobre las consecuencias de alcanzar este umbral o incluso aproximarse a él.
Podemos empezar por dos papers de Bruce Anderson, de la Universidad de Boston, tan recientes como de septiembre de 2011 y publicados en Climatic Change. Concluyen que con un incremento de 2 ºC, la temperatura media de alrededor de 75% de la superficie terrestre será igual a las temperaturas máximas de finales del siglo XX de cada zona geográfica respectiva, y ello cada dos años. Pero con sólo un incremento de 1,4 ºC esto ya estará ocurriendo sobre el 50% de la superficie de la Tierra. ¿Qué nos dicen sobre España? Continuar leyendo »
El sistema climático se ha encontrado en equilibrio en los últimos 10.000 años, a partir del inicio de la agricultura
En la entrada anterior vimos algunos de los inconvenientes de los modelos integrados económico-climáticos y de los análisis coste-beneficio. En un intento de evitarlos se desarrolló la técnica de la ventana máxima tolerable (43).
La aplicación de esta técnica en la búsqueda de límites aceptables al cambio climático consiste en establecer definiciones normativas de barreras de seguridad que excluyan, por una parte, impactos físicos considerados intolerables y, por otra, consecuencias socioeconómicas consideradas asimismo intolerables en relación a las medidas de mitigación necesarias. Se trataría de analizar los sistemas implicados en estos procesos, con el fin de encontrar un espacio de estrategias políticas que fueran compatibles con estas restricciones (44). Por ejemplo, puede establecerse un tipping point como límite de impactos [ver: Entender la gravedad del cambio climático: 2. ¿Qué es el cambio climático ‘desbocado’? (Una introducción a los ‘tipping points’)] y un ritmo de reducción de las emisiones o del PIB que sea compatible con la estabilidad social, que fue estimado en el 5% (45).
Este método de la ventana máxima tolerable tiene la ventaja de que los juicios de valor no son implícitos, como en los casos anteriores, sino explícitos, y pueden ser sometidos a discusión para determinar, de entre el espacio de resultados, que constituye la ventana tolerable, cuál vaya a ser la estrategia elegida. Las pérdidas por un lado (por ejemplo, más incendios forestales) no son automática y opacamente compensadas por otro (por ejemplo, dinero), sino que la opción queda abierta (46). A partir de ahí, se retrocede la cadena causal para determinar el límite de emisiones, en función del tiempo, que impediría salirse de la ventana (47). Continuar leyendo »
Mucha gente puede creer que dato tan importante para el futuro de todos nosotros como los +2 ºC procede, y es fruto, de un análisis riguroso, resultado de un proceso científico realizado con todas las de la ley y sancionado finalmente por el máximo órgano de autoridad científica: el IPCC. Por el contrario, veremos en este capítulo y en el siguiente la pobre fundamentación – y, por tanto, la carencia de credibilidad – del incremento máximo de la temperatura media de la Tierra que (algunas) naciones dicen que es la opinión de la comunidad científica (26).
Con notable éxito, la propia disciplina de la economía lleva siglos empeñada en abarcar todo el espacio-tiempo, incluyendo la totalidad de nuestras mentes y comportamientos[20], hasta el punto de esforzarse en cuantificarlo todo en términos monetarios. Rebasa así el terreno que le es propio, pero ha encontrado habilidades y complicidades suficientes como para presentar sus resultados al público como si las leyes de la naturaleza fueran a ser las suyas y el mundo fuera a hacerles caso a pesar de que su marco de validez, si alguna vez lo tuvo, hace ya décadas que ha sido rebasado. Hace esto en lugar de atender, como sería razonable esperar, a las leyes de la física como marco de referencia ineludible de la actividad económica. Continuar leyendo »
Con el fin de determinar un objetivo de incremento máximo de la temperatura media global, lo primero a tener en cuenta es la referencia de base: respecto a cuándo se establece este incremento. No son lo mismo, pongamos por caso, 2 ºC más respecto al promedio de la era preindustrial o respecto al promedio de 1880-1920 con que a veces se juega, o respecto a la media móvil de los años anteriores a algún año concreto [ver Cuidado con la temperatura]. La cuestión es que, sin ir más lejos, el acuerdo de Copenhague, al referirse a los +2 ºC, simplemente no lo dice. Es más: el Acuerdo de Copenhague, contrariamente a la creencia general (y la mía hasta hace poco), no establece la cifra de 2 ºC como objetivo. Veámoslo:
“Para alcanzar el objetivo último de la Convención de estabilizar la concentración de gases de efecto invernadero en la atmósfera en un nivel que evite una interferencia antropógena peligrosa en el sistema climático, y teniendo en cuenta la opinión científica de que el aumento de la temperatura mundial debería permanecer por debajo de 2 ºC, sobre la base de la equidad y en el contexto del desarrollo sostenible, intensificaremos nuestra cooperación a largo plazo para luchar contra el cambio climático.”
Si lo leemos atentamente veremos que lo que acuerdan los firmantes no es un objetivo sino, simplemente, intensificar la cooperación a largo plazo, lo cual es decir muy poco o nada. Cuando se refiere a nuestro punto focal [ver: Requerimientos para un objetivo global] escriben ‘teniendo en cuenta la opinión científica’, lo cual no es en absoluto cierto, como veremos més adelante en esta serie. Continuar leyendo »
Cuando lea u oiga que “la comunidad científica advierte que para evitar una interferencia antropogénica peligrosa en el sistema climático la temperatura media de la Tierra no debe subir más de 2 ºC” o, ahora, +1,5 ºC, atribúyalo a un cálculo comunicativo. De no ser así sólo puede ser ignorancia, a desidia, o a ingenuidad.
Un juego. Usted y otras nueve personas que no conoce ganan un viaje de un fin de semana a París. Una vez allí, les dicen que deberán costearse todos los gastos, también los de vuelta, a menos que sean capaces de encontrarse todos a las 12 del mediodía del domingo en un mismo lugar. Además, de conseguirlo, ganarán un millón de euros cada uno. ¿Usted adónde acudiría? Yo iría a la Torre Eiffel. Usted también, probablemente.
La Torre Eiffel es lo que, en teoría de juegos, se denomina un punto focal (1). Consiste en un referente común en ausencia de comunicación adecuada.
La comunidad internacional sancionó, en el Acuerdo de Copenhague de 2009, la cifra de 2 ºC de la temperatura de la Tierra como un valor máximo del incremento de la temperatura media (2). Es de creer que este objetivo que, según se decía en el texto, era consistente con la ‘visión científica’ y con el acuerdo de la Convención de Rio de Janeiro de 1992[1], iría a ofrecer una seguridad climática suficiente. Hoy (de hecho, ya en 2009, incluso mucho antes) esta cifra está siendo cuestionada con todo fundamento. ¿Entonces?
Si este valor límite resultara ser excesivo y encima, como algunos sugieren[2], imposible de respetar, deberíamos calificarlo de peligroso y, por tanto, combatirlo y proponer otro. Pero si conviniéramos que, frente a la dificultad manifiesta de promover la movilización colectiva por parte de quienes estamos alarmados en extremo por la severidad del problema climático, este guarismo resultara útil para la acción política, las reticencias que pueda razonablemente sugerirnos deberían ser objeto de relativización, siempre en la medida de que seamos capaces de prever, para el futuro, escenarios más acordes con la realidad. Continuar leyendo »
“But climate is different. There are no “smoke-free areas” on the planet. Climate denial may turn out to be the world’s most deadly PR campaign[1].” – David McKnight, University of New South Wales (Australia)
En lengua española, que yo sepa, no se han producido episodios de ‘guerra climática’ cuyas batallas, que tienen a Internet como canal, llevan años librándose en el mundo anglosajón. Recibir permanentemente correos deseando no ya los peores tormentos para uno, sino la muerte de sus hijos, es algo que han sufrido en propias carnes el estadounidense Joseph Romm, el británico Georges Monbiot [ver: Punto final al Climategate] y el australiano John Cook, entre otros divulgadores de la dinámica del sistema climático y de las consecuencias de su desestabilización, amén de la denuncia sin tregua del negacionismo. Muy singularmente, todos los climatólogos de primera línea mundial saben muy bien de qué estoy hablando.
Debate frustrado. Llega la guerra climática
Cuenta Marc Bowen en su libro Censoring Science de 2008 que a James Hansen le fue incendiada su vivienda el 20 de enero de 2007, el mismo día en que un colaborador suyo, Larry Travis, fue embestido por un camión en plena avenida Broadway de Nueva York. Travis se recuperó, y Hansen se había mudado hacía un mes. Su secretaria manifestó que todavía no había dado cuenta de la nueva dirección de su jefe a los responsables de la NASA (29). Continuar leyendo »
But climate is different. There are no “smoke-free areas” on the planet. Climate denial may turn out to be the world’s most deadly PR campaign[1].” – David McKnight, University of New South Wales (Australia)
Agnotología: el estudio de la ignoracia o la duda culturalmente inducida
Cualquier posible duda queda resuelta cuando 256 científicos declaran en la revista Science, el estandarte del conocimiento científico mundial junto a Nature [ver: Cambio climático e integridad científica: Nuevo (y contundente) llamamiento] que, tras décadas de investigación y centenares de miles de trabajos publicados y expuestos abiertamente al escrutinio experto, el cambio climático y sus causas han dejado de ser (hace mucho tiempo) una hipótesis de trabajo para alcanzar la dignidad de teoría bien establecida al mismo nivel que la teoría de la evolución o la de la relatividad general (16). Luego ¿quién soy yo para dudarlo? A lo único que me atrevo, como mucho, es a situarme en el escenario que, a la vista del panorama completo, me parezca más verosímil. Pero siempre dentro de los márgenes de incertidumbre inherentes a la ciencia, cada vez menores por lo demás. Nunca afuera, y menos tomando por imbéciles vendidos a no-sé-qué-ideología al conjunto de personas que, de manera general, se han ganado la fama de estar entre los seres más inteligentes del mundo.[13] Basta con hablar con ellos para darse cuenta inmediatamente de su categoría.
Como fuere, el método científico, junto al proceso institucional que Newton inauguró con la Royal Academy de Londres y se fue perfeccionando con el tiempo, es el mejor invento de la humanidad para la aproximación a muchas verdades, y al establecimiento de algunas certezas. No alcanza a ciertas verdades últimas, espirituales, digamos, pero, a las físicas, desde luego que sí. Continuar leyendo »
“But climate is different. There are no “smoke-free areas” on the planet. Climate denial may turn out to be the world’s most deadly PR campaign[1].” – David McKnight, University of New South Wales (Australia) Descargar texto completo (3 partes) en pdf
[Actualización 21/08: Esta serie de entradas ha dado lugar a una extensa sucesión de comentarios que se han producido, sobretodo, en la 3ª parte]
Invitación a 'debatir la ciencia' hecha por el Heartland Institue en asociación con el Washington Post
Los lectores de este blog conocen bien las reglas: no se admiten comentarios de la negacionía. Tras la experiencia vivida cuando inicié este proyecto, estimé necesaria la inclusión de una ‘Política de comentarios’, visible en la columna de la derecha. No es nada infrecuente, y la inmensa mayoría de los blogs serios en lengua inglesa – los que mejor conozco – que abordan prioritariamente el problema climático disponen de filtros adecuados para detener a ciertos energúmenos, muchos de ellos, desde luego los habituales, entrenados ad hoc para corromper un debate constructivo y distraer la atención a su favor. Al fin y al cabo, todos los espacios públicos se reservan, de forma más o menos explícita, el ‘derecho de admisión’.
Quienes hemos profundizado en este mundo en alguna medida sabemos que, si entramos en el juego de quienes tienen el conocimiento de la manipulación mediática bien aprendido, no es tanto que tengamos las de perder desde el punto de vista de la argumentación estricta. Pero si, entrando en el debate, perdemos el tiempo, ya han conseguido un primer quantum de la neutralización que persiguen. Su objetivo no es buscar conjuntamente conclusión alguna. Su objetivo es debatir porque si, emplear el debate como un medio. Su objetivo último no es otro que el de sembrar confusión.
Así ocurrió en algunas de mis primeras entradas (1,2,3). Y es que una de las normas que se encuentra en las primeras posiciones de su guía de actuación es no abandonar nunca el debate, forzando siempre a que el último comentario sea el suyo. Táctica # 1: Provoca que el último comentario sea siempre el tuyo. Está bien estudiado en teoría de la comunicación que la última palabra (bien sea en Internet, televisión o donde sea) es la que mayor influencia ejerce sobre el espectador no precavido. Esto es así en la medida de que el lector no experto puede creer que está asistiendo a un debate de ideas honesto. Continuar leyendo »
Este personaje está (re)adquiriendo últimamente cierta notoriedad mediática, que debió de haber perdido hace mucho tiempo de forma definitiva. No es que la merezca ni la haya merecido. Simplemente, ahora le toca resurgir a él en la estrategia del negacionismo sin fin de ir resucitando cadáveres científicos que, de forma aparentemente incomprensible, vuelven por sus fueros con el mismo argumento una y otra vez, a pesar de haber sido definitivamente refutados.
Henrik Svensmark, físico danés en plantilla ahora de la unidad climática del Instituto Danés de Investigación del Espacio (Danish Space Research Institute, DSRI), perteneciente a la Universidad Técnica de Dinamarca, abarca un mínimo de dos frentes negacionistas. En el ámbito organizativo bebe de las fuentes de su paisano Bjørn Lømborg. En el ámbito argumentativo se parece a Richard Lindzen [ver: Negacionismo en La Vanguardia], el meteorólogo estadounidense ideador del ‘efecto iris’, según el cual la nubosidad global se adapta de forma automática para mantener constante la temperatura media de la Tierra, de forma análoga a como lo hace el iris del ojo en respuesta a la intensidad luminosa (1). Eso va en contra de toda evidencia mensurable (2), pero para estos personajes esto es un inconveniente menor, con el que ya cuentan.
El resurgimiento actual de las rarezas de Svensmark que ahora veremos podría, sin embargo, ser debido a que, nada menos que el CERN, está realizando experimentos de verificación / refutación de una de sus hipótesis (3), cuyos resultados, según parece, no tardarán en conocerse (4). Continuar leyendo »
Los medios españoles parecen ignorar que José María Aznar es uno de los 17 miembros del consejo de administración de News Corporation, la empresa matriz de los 247 medios del conglomerado de Rupert Murdoch. ¿No sabía nada de los métodos empleados por su patrono? ¿Por qué no dimite? El episodio Murdoch constituye un punto de inflexión en el devenir futuro de los medios de comunicación, y afectará a todos.
Los medios de comunicación son tan consustanciales a la democracia que pueden ser teorizados de forma simple como el elemento único (boca-oreja aparte) que constituye el lazo de retroalimentación del sistema. El proceso es el siguiente: la ciudadanía elige a unos representantes, parte de los cuales realiza unas políticas. Estas políticas, y sus consecuencias, son observadas (medidas) por los propietarios de los medios, cuyos trabajadores (designados sólo por los dueños, a su imagen y semejanza) realizan un proceso de producción cuya salida es la información y opinión que, por su parte, llega a la ciudadanía. Con esta información y su proceso mental particular, cada ciudadano corrige (eventualmente) el sentido de su voto, dando lugar a una distribución de representación política distinta de la anterior. Éstos efectúan sus políticas, lo cual es recogido por los medios, etc., repitiéndose el ciclo. Esto es así siempre, y sólo quedan excluidos del mecanismo quienes no tienen derecho al voto y los abstencionistas.
“Our ignorance is not so vast as our failure to use what we know.” – Marion King Hubbert
Esta entrada explora implícitamente la cuestión fundamental: ¿Hemos superado ya el punto de no retorno?
Imagen del delta del Ebro, relacionada con el objetivo de 350 ppmv, que dio la vuelta al mundo el año pasado en ocasión del evento 10:10:10 organizado por 350.org
Un lector reciente llegó a este blog, tuvo la paciencia de explorarlo a fondo, y me escribió hace una semana: ¿por qué no habla usted de las soluciones? Tenía razón.
El correo de este amable visitante gallego coincidía, precisamente, con la elaboración de esta entrada. Le dije que yo prefería llamarles respuestas, porque no había encontrado nada que me convenciera como auténtica solución. Le señalé que acababa de aparecer un trabajo de gran relevancia, que me había aportado nueva luz, y que me disponía a referenciarlo aquí. También le dije que el texto era, probablemente, demasiado largo.
En eso estamos. Pero si usted quiere entender de una vez por todas, de forma cabal, el problema climático al que nos enfrentamos, lea este artículo y sus notas al pie. Continuar leyendo »
A pesar de las simpatías que me despierta el joven movimiento ciudadano que se está produciendo en España, con su inicio y más grande expresión en la Puerta del Sol de Madrid, asisto atónito y alarmado a la ausencia de preocupación y reclamas acerca del principal problema que afectará a toda esta gente a lo largo de sus vidas: el cambio climático.
El problema de esta generación será el cambio climático y ningún otro porque todos los demás, o bien palidecerán en comparación, o bien tendrán su principal origen en esta causa común. Continuar leyendo »
Mariano Marzo es catedrático de estratigrafía de la Universidad de Barcelona, y especialista en recursos energéticos. Llevaba años deseando que alguien con la autoridad científica suficiente dijera, en alguna lengua peninsular, las cosas que él dice. He ido siguiendo alguna de sus intervenciones relacionadas, principalmente, con la escasez energética, casi siempre en medios minoritarios. Cuando supe que, el pasado 21 de marzo, pronunciaba la conferencia de inauguración del II Fòrum sobre Medi Ambient i Món Local promovido por la Diputación de Barcelona, me organicé para ser uno de los asistentes.
Mariano Marzo se ha preparado a conciencia:
- Esto yo no lo he dicho y usted está buscando indebidamente un titular. Los datos que manejo son todos de fuentes oficiales (Agencia Internacional de la Energía, por ejemplo) y están a disposición de todo el mundo, también de usted.
Algo así le respondió, sólo levemente alterado, Mariano Marzo a un periodista que le entrevistaba para una televisión local después del acto, y que le inquirió acerca de sus predicciones apocalípticas. Continuar leyendo »
Este blog y su autor tienen el placer y el honor de anunciar que el jurado de los Premios Fundación Biodiversidad, en su edición 2009, ha tenido a bien otorgarle el primer premio, categoría blogs. El trabajo premiado ha sido La certeza matemática del 5º C del Titanic.
Al hilo del excelente reportaje de Mónica G. Salomone en El País de hoy (Respirar perjudica seriamente la salud) publico de nuevo esta entrada escrita hace poco más de un año. Además, esta semana hemos sabido de la pésima noticia según la cual el satélite Glory, destinado a efectuar medidas del balance energético mundial y a analizar los aerosoloes atmosféricos en profundidad, y que fue lanzado el pasado jueves, no ha alcanzado su órbita. Es el segundo satélite destinado a estos fines que yerra en su objetivo.
"Si por la noche lloras por no ver el sol, las lágrimas te impedirán ver las estrellas" – Rabindranath Tagore La BBC emitió en 2006 un excelente documental bajo el título de Oscurecimiento global, Global Dimming (1). Su visionado debió de impresionar tanto a los gestores de la cadena que decidieron insertar una adve … Read More
¡Lanzadas, señores, lanzadas, no alfilerazos! – Antonio Daudet[1]
Almacenes biológicos de carbono vulnerables a la temperatura (Canadell et al, 2006)
En abril de 2009, Amanda Leigh Mascarelli se preguntaba en Nature Reports Climate Change, filial de Nature, la revista científica de mayor impacto y prestigio mundial[2] por el ‘gigante durmiente’ presente tanto en los fondos marinos del Ártico, en forma de hidratos de metano, como en las zonas continentales más septentrionales, en forma de permafrost, que es la vegetación que se congeló durante, o hasta, la última edad de hielo, hace unos 20.000 años, y que se encuentra entre 0 y 6 m de profundidad. Este permafrost ocupa cerca del 16% de la superficie terrestre del planeta y contiene nada menos que 1,672 Tt (teratoneladas, o billones de toneladas) de carbono, una cantidad similar a todo el carbono contenido actualmente presente en la atmósfera (1). En ese artículo, James White, de la Universidad de Colorado, señalaba:
“Estos depósitos [permafrost e hidratos de metano] rivalizan con los combustibles fósiles en términos de volumen. Es como si tuviéramos, fuera de nuestro control, un suministro adicional de carbón, petróleo y gas natural.” (2)
La emisión neta de metano y dióxido de carbono por fusión y descomposición del permafrost supone el peor de los escenarios imaginables, sólo precedido en severidad por la erupción de los hidratos de metano del fondo marino, que en todo caso se produciría, masivamente, después. Continuar leyendo »
“Por mucho que cueste, la paz nunca es cara” (Cristina Figueres, Secretaria General de la Convención Marco del Cambio Climático, Naciones Unidas)
Así preparan las fuerza armadas la previsible invasión africana
Dijo también Cristina Figueres:
Los cimientos básicos, la estabilidad misma sobre la que la humanidad ha basado su existencia, se verían amenazados…
Como sin duda sabrán mejor que yo, estas son las razones por las que fuerzas armadas de todo el mundo están haciendo planes para hacer frente al cambio climático, ajustando sus presupuestos, sus estrategias y sus prioridades.
Es comprensible, pero la propia magnitud del reto de la seguridad en un mundo cada vez más conciente de los avanzados impactos del cambio climático podría desbordar la capacidad de cualquier país para defenderse a nivel nacional, por no hablar de su capacidad para cubrir los gastos que eso conlleve.
Ayer 15 de febrero, la secretaria ejecutiva de la Convención Marco del Cambio Climático de Naciones Unidas se dirigió a los representantes de la ciudadanía en estos término,s pero no en el Congreso de los Diputados. No en el Parlamento, sino en sede tan significativa como el Centro Superior de Estudios de la Defensa Nacional [ver Cambio climático, milicia y espionaje: llamamientos del estamento militar e intervención de la CIA en negociaciones]. Entretanto, aquí mareamos la perdiz con sortus y faisanes, cosas que parecen más importantes. Bueno, las únicas importantes, porque las palabras de Cristina Figueres no han merecido la menor atención de los medios de comunicación españoles. Por lo menos aquellos donde yo he buscado, he visto o he oído. Continuar leyendo »
Inundaciones en Australia. Del tamaño de Francia y Alemania, unidas.
Para unos, la favorece. Para otros, es el factor determinante. Para unos, la población árabe se ha hartado súbitamente de sus dictadores con el único detonante de un joven bonzo y así, sin más, ha tomado masivamente calles y plazas para echarles. Para otros, ha sido el precio de los alimentos, que este invierno ha superado un nivel que ha desbordado la tradicional solidaridad familiar de la cultura árabe, por cierto la única red de seguridad de esos países. Cabe pues preguntarse por qué, en ellos, comienzan a pasar más necesidades de las habituales. Más hambre. Es debido al cambio climático. Continuar leyendo »
Klaus Schwab, fundador y CEO del Foro Económico Mundial
Mientras me doy tiempo para superar la mini-crisis que me supone tener montones de páginas escritas (¡centenares!) pero no acabar todavía de convencerme ninguna de ellas para ser publicada por aquí, me van llegando cosas de las que creo que debo mantener informados a mis lectores asiduos. Que nunca serán tantos como yo quisiera, pero no son pocos ya. Me referiré a tres documentos, todos ellos llegados ayer mismo.
El que mayor impacto me ha causado es el del Foro Económico Mundial, denominado Global Risks 2011, que es presentado como a la vez informador y provocador. Ni en lugar tan dado a la moderación y el mantenimiento del statu quo como condición de negocio resulta ya posible el lenguaje suave y el temple de gaitas.
El informe dice dos cosas. La primera, que el sistema Tierra (es decir, el físico-socio-económico) está tan al límite de sus forzamientos que no admite ya más impactos sin romperse. La segunda cosa que dice es que sufrirá más impactos.
“The World is in no position to face major, new shocks[1]… Sin embargo, como demuestra este informe, nos enfrentamos a riesgos globales cada vez más grandes, a la perspectiva de un contagio rápido a través de sistemas cada vez más conectados y la amenaza de impactos desastrosos.” (1)
Convendrán conmigo en que el empleo de lenguaje de esta guisa en el más conservador (en lo económico) de los foros del mundo no presagia nada bueno. Vean sino en la foto el ademán Continuar leyendo »
Sevilla, 23/07/2010 - Imagen: Fernando Ruso (El Mundo)
[Actualización 12/10/2011: El año natural ha empatado con 2005 en haber sido el año más caliente de la historia, según las mediciones de la NOAA.]
Digo meteorológico porque en climatología y meteorología los años se miden distinto: van de diciembre a noviembre. El año 2010, como se había supuesto [2010 podría superar el récord de temperatura de 2005], ha sido declarado por la NASA (1) el año más cálido desde que existen registros de medidas directas, cosa que se remonta a 130 años atrás. La temperatura media de la Tierra en 2010 fue de 14,65 ºC, precisamente 0,65 ºC superior a la media entre 1951 y 1980, la base de referencia más comúnmente empleada. El año 2010 fue sólo ligeramente más cálido que el año natural 2005, récord hasta ahora, cuya temperatura media fue de 14,53 ºC. Continuar leyendo »
No creo que las filtraciones de Julian Assange sorprendan a demasiada gente, pero siempre que aparecen pruebas documentales creemos poder convencer a alguien. Podríamos pensar que las filtraciones de las consignas de la Fox respecto a la información en cambio climático servirán para abrir los ojos de sus radioyentes y televidentes respecto a la dudosa ética profesional de sus periodistas.
Yo creo que no va a ser así. Pruebas documentales que señalen la gravedad del cambio climático no faltan desde hace muchas décadas, y además el negacionismo climático [¿Escépticos? ¿O negacionistas?], y otros, no está basado en dudas razonables o falta de información correcta. Más y mejor información puede convencer a quienes albergan dudas honestas, pero no a quienes parten de prejuicios ideológicos y se encuentran frente a situaciones que no cuadran con sus modelos mentales adquiridos y solidificados. La sola posibilidad de una alteración significativa del orden constituido, sea éste el político, el económico o, peor todavía, el físico – que condiciona todos los demás – les resulta no computable. Continuar leyendo »
Un simpático rockero, hábil alterador de gráficos que aparentan justificar su fundamentalismo cristiano reconstruccionista
Roy Spencer en la Heritage Foundation, un think tank fundamentalista cristiano que promueve – con éxito - la enseñanza del ‘creacionismo’ divino en la educación básica, al que llaman "diseño inteligente”, en contraposición a la teoría de la evolución.
A usted le podrá parecer raro como a mi me lo pareció cuando lo aprendí en mi viaje climático y, entre otras derivaciones, me interesé por las motivaciones de los negacionistas. En los Estados Unidos hay más de 100 millones de personas que no creen en la teoría de la evolución de Darwin sino en lo que denominan “diseño inteligente” del ser humano. Están convencidos de que el mundo tiene sólo 6.000 años y que fue creado por la voluntad de Dios en seis días de trabajo y uno de descanso, y que Jesús volverá a la Tierra tras un fuerte cataclismo en Oriente Medio (en la batalla de Armaggedon) a rescatar a los auténticos creyentes para llevárselos al cielo.
Poca broma. El 78% de los estadounidenses creen firmemente que en el cielo hay ángeles (1). ¿Qué hacen los ángeles en el cielo? se les pregunta. El 90% de los que creen que en los cielos hay ángeles contesta que… ¡tocan el arpa! De modo que debe haber un 7,8% de estadounidenses que creen que los ángeles del cielo no tocan el arpa, luego o bien tocan otros instrumentos o no se dedican a la armonía musical. Continuar leyendo »
Veremos aquí los avances más recientes relativos a algunos de los lazos de realimentación mencionados en la entrada anterior.
Reconsideración de las subestimaciones y consideración de los olvidos
La realimentación del vapor de agua dobla el calentamiento del CO2
El año 2010 ha sancionado, a través de la NASA, que el vapor de agua es el responsable del 50% del efecto invernadero total de la Tierra (42), aunque la ignorancia del Grupo de Estudios Estratégicos, extraño think tank[13] celtibérico, hubiera permitido decir en 2008 a Walter Williams, sin demostración ni fuente conocida, pero en perfecto castellano, que es el 95 % (43). En cuanto a su efecto de realimentación del calentamiento, ya se determinó en febrero de 2008 en Science que es fuertemente positivo, suficiente como para doblar el incremento de temperatura que se produciría de no existir (44,45,46). Es más: se ha visto que este efecto está muy bien incorporado en los modelos matemáticos y que sus resultados son robustos (47).
La respuesta de la nubosidad es ahora mucho peor de lo esperado
Todavía en 2008 el comportamiento de la nubosidad en un mundo más caliente era una incógnita sin resolver (48), y ha sido desde el principio la principal fuente de incertidumbre que impedía pasar de la calificación de las predicciones climáticas de ‘muy probables’ a ‘virtualmente ciertas’. Pero esta cuestión punto comenzó a clarificarse en 2009 en la dirección que se sospechaba, y se temía. Continuar leyendo »
Uno de los elementos más destacables desde el punto de vista científico es que el cambio climático ha sido elevado, formalmente, a la categoría de teoría. En lenguaje popular, el término ‘teoría’ se emplea como sinónimo de hipótesis, suposición, es decir, pendiente de verificación. En cambio, en el mundo científico una teoría equivale a un hecho bien establecido[7]. Esta elevación de grado fue sancionada mediante un texto firmado nada menos que por 255 científicos, y publicado en Science, donde el pasado mes de mayo se equiparaba el cambio climático y su origen antropogénico al nivel de otras certezas que hoy ya no admiten discusión (aunque si propaganda): la teoría del Big Bang o la Teoría de la Evolución de Darwin. Bajo el título Cambio Climático e Integridad Científica, los firmantes en tal alta sede formal[8]declaraban fuera de juego toda especulación en contrario (21).
Además, por si alguien albergara todavía alguna duda de un efecto que se conoce desde el siuglo XVIII, Continuar leyendo »
“An age is called Dark not because the light fails to shine, but because people refuse not to see it.” - James Albert Michener, 1982
En ocasión de la cumbre de Copenhague de 2009 escribí, poco antes de sus inicios y en ocasión de las reuniones previas celebradas en Barcelona, que no era partidario de que se alcanzara un acuerdo [Por qué el ‘fracaso’ anticipado de Copenhague puede no ser una mala noticia]. Un acuerdo en base a unas emisiones que (eventualmente) equivalieran a limitar la concentración atmosférica de CO2eq [Algunas cuestiones no siempre bien comprendidas: Emisiones y concentración] a un valor que estuviera por encima del umbral de estabilidad, decía entonces, era peor que ningún acuerdo. En esa situación, proseguía, a efectos de opinión pública parecería que el problema estaría ya encarrilado – con la consiguiente atenuación de la presión popular – mientras que, por el contrario, el sistema climático[1] adquiriría en cualquier caso dinámica propia[3] y estaría ya fuera, por tanto, de todo control humano.
Al final, el acuerdo (1) se redujo a ‘evitar que la temperatura supere los + 2 ºC’, sin indicar con respecto a qué año se refiere este incremento ni cómo se puede conseguir tan ambicioso objetivo, a pesar de que ese promedio mundial de temperatura supondría ya un clima sustantivamente distinto al actual [Copenhague: ¿fracaso o esperanza?]. La realidad se ha impuesto: los compromisos de reducción de emisiones supuestamente orientados a ese fin no lo consiguen de ninguna forma, y todo lo que los países están dispuestos a reducir nos lleva directamente a superar los 3 ºC (2).
Hoy, en ocasión de Cancún, mantengo esta posición todavía con mayor convicción. Continuar leyendo »
The Economist, el medio liberal por excelencia – y a su vez una de las revistas de más prestigio en todo el mundo – no hace mucho que se convirtió a la razón climática, como comentamos en esta entrada: “En cuestión de cambio climático no hace falta inventarse nada; la verdad … ya da bastante miedo”. Del clásico negacionismo original de la mayoría de los economistas parece haber saltado, en poco tiempo, a la cruda realidad. Da la impresión de haber dejado atrás el negacionismo posibilista – a saber, no negar el problema pero creer que puede ser detenido mediante tecnología, etc. – y nos advierte ahora de que el cambio climático ‘no será detenido’: “It won’t be stopped, but its effects can be made less bad.”
Dos posibilidades. Una, el argumento economicista clásico adquiere carta de naturaleza: puesto que no podemos hacer nada, no hagamos nada en mitigación, o poco, o sólo lo que dé dinero. O sea, mantengamos el statu quo. Simplemente, adaptémonos y, aunque esté bien claro que la velocidad del cambio superará con mucho la capacidad de adaptación de la inmensa mayoría de nosotros, allá cada uno. Todo muy liberal, como está de moda.
Otra, que se han dado ya cuenta de que los avances científicos conocidos a lo largo de 2010 van apuntando a la dramática conclusión de que el sistema ya habría sido desestabilizado, y que cambiará de estado (de forma más o menos súbita) hagamos lo que hagamos, y ya comienzan a preparar al personal.
A la espera de una entrada de actualización científica al respecto que estoy preparando, juzgue el lector.
Reservas mundiales de carbón. Fuente: World Energy Council. Mencionado en Richard Heinberg and David Fridley (2010)
Que este blog tenga el nombre que tiene es debido no sólo a que parece fácil de recordar. Eso vino después. Lo decidí así porque el primero que no me lo creía, cuando me inicié, era yo. Desde luego era presa de los condicionantes cognitivos que he expresado aquí (esa entrada ha sido recientemente revisada de cara a su publicación en la revista del Centro Nacional de Educación Ambiental, pdf aquí). Me refería, en el momento del bautizo, a la gravedad del cambio climático, y también a la profundidad y amplitud del movimiento negacionista, que vi coincidente con el de la maquinaria de persuasión del consumismo creciente y la cultura neoliberal, o sea, del capitalismo salvaje. Como en el viaje climático tuve que interesarme por la energía, supe del problema del pico del petróleo. Pero parecía todavía lejos, alrededor de 2030.
Ya con el blog en marcha (¡hemos cumplido el primer año!) se ha sabido que el pico del petróleo ha sido ya alcanzado alrededor de 2008, y que la crisis económica actual se debe en muy buena parte a este hecho físico inevitable. Parecía increíble hace sólo un año, y desde luego yo no me lo hubiera creído. El pico del gas natural, se decía, era el que quedaba para 2030. Carbón, sin embargo, lo había para centenares de años, y su pico se suponía para finales de siglo o dentro ya del siguiente. De modo que, aún con las muchas más emisiones que el carbón produce por unidad de energía útil generada, si no evitábamos el cambio climático por lo menos tendríamos energía, electricidad, procedente del carbón, para la (inmensamente) dolorosa adaptación.
Pero ¡ay! Ayer, la revista científica de mayor prestigio mundial, Nature, publicó un artículo (acceso por suscripción), destinado a tener un impacto monumental, según el cual todos los cálculos basados en la disponibilidad futura de carbón, a saber, el futuro económico mundial, están mal, y hay que revisarlos con urgencia. No sólo están mal, sino muy mal. Es decir: el pico energético del carbón podría producirse ¡el año próximo! En todo caso, lo más probable es que sea dentro de esta década.
Conocí a Gail E. Tverberg por casualidad, pues cuando anoté en mi agenda un acto en Cosmocaixa (Barcelona) sobre la energía no figuraba en el panel. Al final el panel fue de auténtico lujo, y ahí estaba Gail E. Tverberg, editora del web The Oil Drum y residente en Atlanta.
Justo el día antes acababa yo de atrevirme a una primera incursión por el mundo de la macroeconomía, tras el estímulo que me produjo la asistencia a un acto singular. Alguien que sabía mucho realizó un comentario a esa entrada, que incluía una objeción a la que no supe responder. Pero lo que el comentarista cuestionaba y yo no supe aclararle lo había visto en la web The Oil Drum. Así que, al terminar el acto, abordé inmediatamente a Gail (a quien había supuesto, no sé por qué, del género masculino) y no sólo encontré la respuesta a la inquietud de mi comentarista que después publiqué. Tambien conocí a una señora afable, encantadora, y muy, muy preocupada. Gail tuvo la amabilidad de responder por escrito a distintas preguntas para los lectores de este blog. Continuar leyendo »
Durante el último máximo glacial, hace unos 18.000 a 40.000 años, la corriente atlántica de fondo circulaba en sentido contrario a como lo hace ahora. A efectos de divulgación podemos referirnos a este inmenso movimiento oceánico como la corriente termohalina, uno de cuyos componentes es la corriente del Golfo, bien familiar para quienes hayan visto la película El Día de Mañana. Este es el descubrimiento atribuible a César Negre, del Institut de Ciència i Tecnologia Ambiental de la Universitat Autònoma de Barcelona, líder de un estudio firmado por 8 autores publicado en la edición de Nature de hoy, en el que participan también el departamento de física aplicada de la Universidad de Sevilla y las Universidades de Oxford y Cardiff (1). Recordemos que Nature es la publicación científica de mayor prestigio mundial, incluso por delante de Science. Las implicaciones de este trabajo son muy importantes. Continuar leyendo »
La semana pasada, el maravilloso marco de La Pedrera, ahora propiedad de Caixa de Catalunya, perdón, Catalunya Caixa, fue el escenario de un acto sobre las políticas de adaptación al cambio climático preparadas por el gobierno de la Generalitat de Catalunya. Presentaba el acto Gonzalo Echagüe, presidente de Conama (Congreso Nacional de Medio Ambiente), y los protagonistas fueron sendos directores generales: el de energía, departamento en manos del PSC, y el de Políticas Ambientales y Sostenibilidad, en manos de IC. Agustí Maure y Francesc Ximeno, respectivamente, hicieron gala de conocer bien el problema y sus dificultades. Continuar leyendo »
Vincent Gray, inglés casi nonagenario radicado en Nueva Zelanda, es de los que les gusta darse más importancia de la que merecen. Gray se hace pasar por revisor experto del IPCC (Panel Intergubernamental de Expertos sobre Cambio Climático), lo que parece sugerir que forma parte de los centenares de científicos que revisan los trabajos de otros miles. No es el caso, y lo único que podría sostener esta condición es algo que está al alcance de todo el mundo: basta con solicitar una copia del borrador de los informes antes de ser dados por definitivos, y emitir cualquier comentario.
Vincent Gray no ha publicado un solo artículo de investigación sobre cambio climático en su vida, aunque si trabajos científicos sobre el carbón, el último hace más de 20 años. Ha trabajado en laboratorios de la industria del petróleo, los plásticos, el carbón, la madera y la construcción.
El icono por excelencia de la ultraderecha ultranacionalista española, ultraliberal por supuesto, presidente de honor del Partido Popular, José María Alfredo Aznar López, nos acaba de deleitar con una jugada de distracción climática cuyo impacto en los espíritus celtibéricos sensibles a sus hazañas será interesante sondear.
A mi estas cosas me producen cierta risa, de esa gorda, que en lugar de expresarse en jajaja es más cerrada, tipo jojojo o, digamos, hohoho, así, íntimamente catalana. Pero a diferencia del primer grajido, franco y que se contagia a si mismo, el otro suele interrumpirse bruscamente. Sufro un síncope gutural que me impulsa directamente las manos hacia el tibio teclado de mi portátil para soltar rápidamente lo que después no querré publicar. Esto me permite poder dormir algunas horas antes de disponerme a escribir lo que, en una reflexión más elaborada, me hace suponer que puede tener algún interés para alguien más que para mi mismo. Continuar leyendo »
Hace poco asistí, por invitación, a un acto relativamente privado en el que se reunían personas de cierta relevancia, todas ellas defensoras de la economía liberal. Las intervenciones tuvieron un gran nivel, no en vano estaban los principales expertos catalanes en liberalismo económico. Salí de ahí sorprendido por varios motivos.
No fue uno de ellos que, en unas dos horas, ni una sola palabra se refiriera al medio ambiente ni desde luego al cambio climático, que eso ya lo daba por descontado antes de entrar. También daba por descontado, mientras el metropolitano me acercaba al lugar de reunión, que la termodinámica no formaría parte de la estructura de personalidad de las personas ahí reunidas, economistas, empresarios o licenciados en derecho en su mayoría. Ni mucho menos pensaba que aquella gente creyera que había que comenzar a organizar la retirada, pues la necesidad del crecimiento, desde luego para un liberal, pero también para (casi) todo economista, es un auténtico dogma de fe. Continuar leyendo »
“All truth passes through three stages. First, it is ridiculed. Second, it is violently opposed. Third, it is accepted as being self-evident[1].” – Arthur Schopenhauer – “First they ignore you. Then they laugh at you. Then they fight you. Then you win[1].” – Gandhi
Hace dos mil años, los romanos iluminaban sus fiestas nocturnas quemando esclavos a modo de antorchas. Hace doscientos, el valor de una persona se medía por el número de esclavos que poseía. Hace, sólo, cien años, hombres borrachos subastaban a sus mujeres y a sus hijas en la plaza pública. Luego las tradiciones y las culturas no son constantes de nuestro mundo sino que, por el contrario, lo constante es el cambio permanente – y el progreso del amor.
Hoy calificamos de bárbaras, y no civilizadas, esas prácticas. ¿Qué será lo que nuestros descendientes considerarán de algunos de nuestros comportamientos actuales, que hoy nos parecen tan naturales? ¿Realmente creemos estar viviendo en el mejor de los mundos, al menos en Occidente, cuando estamos a punto de legar un planeta irreconocible, henchido de arqueología reciente, y donde las áreas habitables estarán delimitadas de forma muy distinta a los contornos de los mapas-mundi de hoy? Continuar leyendo »
Conocí a Arne Perschel en Granada. Es un joven belga, rama flamenca, de 25 años, políglota, excelente pianista de conservatorio y con un gran futuro por delante como artista. Persona de un nivel de inteligencia que se advierte a simple vista, ya desde pequeño sintió atracción por la ciencia, lo que le llevó, más adelante, a interesarse por el cambio climático, a poder entender algunos de sus complejos entresijos y a darse cuenta cabal de sus previsibles impactos.
Christiana Figueres, Secretaria Ejecutiva de la Convención Marco sobre el Cambio Climático de las Naciones Unidas (UNFCCC), se ha unido a la iniciativa del Día Internacional de Soluciones Climáticas el 10/10/10.
Entiendo que esta aportación es de gran valor.
El video que corrobora su compromiso personal puede verse en español tras el enlace:
“La mayor amenaza para el planeta es creer que son los demás los que van a salvarlo”
El activismo climático ya produjo un movimiento en 2009, exactamente el 24 de octubre, que fue calificado por la CNN como “el día de acción política más amplio de la historia del planeta”. Millones de personas dieron a conocer en todo el mundo la cifra más significativa para la humanidad, candidata a superar en relevancia al número π. Esta cifra es: 350.
La unidad son partes por millón. Es la concentración máxima de CO2 en la atmósfera que James Hansen estableció como valor máximo en una conferencia de la American Geophysical Union en diciembre de 2007, con la advertencia de que hay que reducir también significativamente los demás gases de efecto invernadero (metano, NOx, HFC, carbonilla de combustión orgánica, etc) e ir con cuidado con los aerosoles de azufre, que de momento ejercen de pantalla. Hansen, el climatólogo jefe de la NASA y considerado el mejor climatólogo del mundo, señaló en un famoso artículo de investigación (paper), que:Continuar leyendo »
La organización 10:10 en España ha emitido una nota en la que condena la emisión del vídeo “No Pressure”, y que reproduzco al final de esta entrada.
O bien estamos frente un autogol mayúsculo, en el peor momento, o bien la maquinaria de negación ha logrado infiltrarse en la organización británica de la campaña 10:10 haciendo uso de sus innumerables tentáculos, en el mejor momento para ella. Con el conocimiento de cómo se las gastan, tiendo más a creer en lo segundo, aún sin tener todavía nada concreto que aportar y con la prudencia que hace al caso. Lo más seguro es que acabemos sabiéndolo, como ocurrió con el famoso Climategate, que al final quedó en nada pero planeó como un fantasma sobre la conferencia de Copenhague. Pero tardaremos, y el daño ya habrá sido hecho. No es otra cosa lo que pretenden.
Los poderes fácticos tienen razones para temer a este movimiento como al que más. Promover una reducción del 10% de las emisiones en un año desde una organización global de base reticular, neuronal, e independiente, es suficiente como para que los afectados hayan activado todas las armas a su alcance, que sabemos muchas y muy poderosas.
El término eco-terrorismo lleva siendo acuñado hace muchos años contra el movimiento ecologista. Hay que ir con más cuidado.
Ayer comentaba que, en cuestiones de comunicación, algunas veces empleamos medicinas que nos sientan mal. Hoy estaba escribiendo una entrada dedicada a la campaña 10:10, movimiento que me resulta especialmente simpático, y me topo con el dichoso video. Había sabido de él – me extrañó verlo mencionado en el titular RSS de los blogs negacionistas que visito ahora ya sólo ocasionalmente – pero no lo había visto. Escribo esto impresionado por el visionado reciente. Conozco a los responsables de la campaña en España y se me antoja imposible que hubieran hecho algo así.
El próximo 10 de octubre de 2010 se lanza la campaña mundial 10:10, que persigue un inicio de acciones contra el cambio climático por la via de la sociedad civil, a la vista de la inacción actual y previsible de la clase política. Pues a la rama británica de la campaña no se le ocurre otra cosa que promocionar esto con un video de menos de cuatro minutos en la que una profesora y otros tutores, pulsador automático mediante, hace estallar a los niños que no quieren apuntarse a reducir las emisiones en un 10% en un año. Lo vi descrito y no me pareció buena idea, pero no imaginaba el alcance del desaguisado. El resto de los niños quedan manchados con sangre tras la explosión de los díscolos. Sólo faltan las vísceras.
Nota para visitantes asiduos: aparentemente la dinámica de este blog ha disminuido en intensidad. No es exactamente así, pues hay trabajo entre bambalinas. Estoy preparando simultáneamente una serie sobre ética del cambio climático, otra sobre la maquinaria de negación, otra sobre incertidumbre y textos sobre comunicación. Creo que es mejor no iniciar la publicación antes de tener la serie completa. Entretanto publico entradas cortas cuando encuentro algo de actualidad que me parece de interés.Gracias por la paciencia, que puede requerir entre uno y dos meses.
La presencia de la maquinaria negacionista en el asunto climático es una auténtica enfermedad inmunodeficiente para la humanidad. Una dolencia que no ha sido todavía diagnosticada en toda su extensión a pesar de que sus gérmenes son bien conocidos con nombres y apellidos para quien quiera conocerlos pero que, como el SIDA, no mata directamente sino a través de la pérdida de defensas de las víctimas. Sin el tratamiento adecuado, sea éste bacteriológico, químico, quirúrgico o penal, quienes lo sufrimos por ser conscientes de su manifestaciones nos defendemos como mucho con aspirinas, cuando no con tisanas diversas que unas veces son inocuas y otras hacen que nos sintamos incluso peor. Continuar leyendo »
En la conferencia anual de la American Geophysical Union del pasado diciembre fuepresentada una animación que muestra la evolución de la masa de hielo de Groenlandia entre 2003 y 2009. Al tiempo que la superficie de hielo va variando con el paso del tiempo indicado en una suerte de reloj (arriba a la derecha), un gráfico va evolucionando mientras nuestra la pérdida de agua, en (miles) de gigatoneladas respecto al nivel de referencia, situado en el 5 de abril de 2003.
Indicadores políticos para España - Pulsar para mejor resolución
El ‘Environmental Performance Index‘, realizado por la Yale University, fue presentado en el Foro Económico Mundial el pasado 28 de enero. Se trata de una métrica de desempeño medioambiental que ordena a 163 países y está formada por 25 indicadores agrupados en 10 categorías tales como salud ambiental, calidad del aire, gestión de los recursos hídricos, biodiversidad, política forestal y pesquera, agricultura y cambio climático, entre otras.
El primer país del ranking es Islandia, seguido de Suiza, Costa Rica, Suecia y Noruega. Estados Unidos ocupa el puesto 61, y resulta especialmente penalizado por los epígrafes de cambio climático y contaminación del aire. Rusia el puesto 69. Alemania está en el puesto 17 y Japón el 20. China ocupa el puesto 121. Continuar leyendo »
Fig. 1.- Cambios de temperatura del Hemisferio Norte estimados con varios registros proxy mostrados en azul (Mann 1999). Datos instrumentales en rojo. Nótese la gran incertidumbre (área gris) a medida que se retrocede en el tiempo.
Argumento ‘escéptico’
En 2003, el catedrático de economía Ross McKitrick, junto a un ingeniero canadiense de nombre Steve McIntyre, intentaron desacreditar el palo de hockey presentándolo como un sinsentido estadístico. Afirmaban que el gráfico adolecía de ‘errores de recopilación, truncamientos injustificado o extrapolación de datos originales, datos obsoletos, cálculos incorrectos de componentes principales, ubicaciones geográficas erróneas y otros defectos graves’, que afectarían sustancialmente a los valores de temperatura. (John McLaughlin)
Respuesta científica
Desde la publicación del artículo del palo de hockey en 1998 se han realizado varios estudios en base a distintos marcadores (proxies) tales como corales, estalagmitas, anillos de árboles, perforaciones y núcleos de hielo. Todos ellos confirman las conclusión original: el siglo XX fue el más cálido de los últimos 1000 años, y el calentamiento es muy elevado a partir de 1920.
Los principales países que emiten información sobre el cambio climático, no sólo científica sino también la económica, social, sobre cómo comunicar, etc., son Estados Unidos, Gran Bretaña, Australia, Alemania, Canadá, Holanda, Suecia, Nueva Zelanda y todos los demás. Más o menos por este orden (si olvido de alguno significativo, por favor que alguien me corrija).
A mi me gusta particularmente la información australiana (y la sueca). La encuentro muy ecléctica, no suele contener juicios de valor ni explícitos ni implícitos, dice lo que hay que decir sin tapujos y además es muy confiable. Me di cuenta el día que me ofrecí a la web skepticalscience para colaborar, considerándola la mejor de todo el mundo anglosajón en la divulgación científica y de respuesta a los argumentos ideológicos, creyendo sin embargo que era americana. Pues no. Me respondieron desde Australia.
País al que, por cierto, debemos considerar como el primero del mundo en el que se han desarrollado unas elecciones ‘climáticas’. Esto es así porque en las recientes elecciones el cambio climático, según se afirma, ha sido el elemento central de decisión en los votantes, impresionados por una década de sequía, temperaturas récord, incendios forestales y lluvias torrenciales.
El caso es que John Cook, su prolífico editor, ha elaborado una ‘Guía Científica’ de ‘Manual Escéptico’. En realidad se trata de la respuesta a un documento de una señora local de nombre Joanne Nova, que lleva años mareando con su desinformación aquí. Pero lo bueno de este documento es su sencillez y brevedad, y he creido interesante traducirlos para el público hispano.
Los he traducido al catalán y al español. Pulse a continuación y encontrará los enlaces donde puede descargar los documentos. Continuar leyendo »
Acabo de dar con un par de videos que son una maravilla. Lugar, Copenhague. Dia: 10 de diciembre de 2009, en plena conferencia política.
Actor 1: Stephen Schneider, recientemente fallecido, uno de los más prestigiosos climatólogos del mundo, de la Universidad de Stanford, efectúa una charla de carácter científico, con la típica sesión de preguntas del público al final.
Actor 2: Phelim McAleer, irlandés, hacedor de documentales fraudulentos. Entre ellos, el más reciente del negacionismo, sucesor de El gran timo del cambio climático, y titulado Not Evil, Just Wrong (No es un malvado, simplemente está equivocado). Se refiere a Al Gore.
Factotum: Un cámara adicional al ‘oficial’, colaborador necesario. Continuar leyendo »
Hace pocos días me escribió un lector sugiriéndome que dedicara una entrada a rebatir los argumentos negacionistas de Bjørn Lomborg, cosa que le acepté comprometiéndome a hacerlo durante el mes de septiembre. Tendré que renegociar con él este pacto pues, súbitamente, nos enteramos de que Lomborg, el danés guaperas, ha cambiado de posición. Bueno, el dice que no, que, como economista, creía que era mejor dedicar el dinero a adaptación que a mitigación (nada decía de otros usos alternativos del dinero mucho más opinables), y que ahora, tras una encuesta de su instituto en el marco del proyecto empresarial Copenhaguen Consensus (no confundir con la Conferencia política), unos señores muy inteligentes han situado la preocupación por el cambio climático a un nivel mucho mayor que hace seis años.
Fue brutal el ataque con el que The Telegraph arremetió contra el presidente del IPCC, Rakendra Pachauri. Brutal por el momento, en plena conferencia de Copenhague a punto de naufragar, y por su carga de profundidad, acusándole de corrupción, de emplear su puesto para realizar consultorías a la industria, de involucrar a su propio instituto en las malas prácticas, y mucho más, incluso de vestir camisas de Armani, en un artículo repleto de datos y con apariencia de periodismo de investigación serio. Incluso se anunció que la India, a la vista del panorama, iba a crear su propio organismo de análisis del clima, dada la consiguiente pérdida de confianza en el IPCC, lo que era incierto. Continuar leyendo »
El príncipe saudí Alwaleed bin Talal detenta el 7% de las acciones de News Corp., el conglomerado mediático de Rupert Murdoch.
Este hombre apareció el mismo 11 de septiembre de 2001 en la zona cero junto a Rudolph Guilani, entonces alcalde de Nueva York y ahora dueño de una agencia PR. En un gesto desconcertante, pero desde luego de buen marketing, entregó allí mismo al alcalde un cheque por valor de diez millones de dólares para financiar los esfuerzos de auxilio. En otro gesto menos desconcertante, al poco tiempo acusó del secuestro de los aviones no a pilotos sauditas, sino a policías estadounidenses en oriente próximo. Continuar leyendo »
Uno de los hombres más ricos del mundo, que controla la orientación de la información de medio mundo
Desde el Wall Street Journal, el New York Post en los Estados Unidos, el Times , The Sun y el Daily Telegraph de Londres, el Herald Sun y The Australian de Australia, pasando por la televisión por satélite BskyB, Sky Italia y Sky Deutschland y el grupo editorial Harper Collins hasta National Geographic y todos los medios Fox en cine y televisión en todo el mundo, todos estos medios son controlados por una sola persona. No se olvida de las islas Fiji ni de Tasmania. El poder del grupo empresarial se llama News Corp, y el de la persona Rupert Murdoch. Continuar leyendo »
Estudio multimodelo del riesgo sanitario por olas de calor en Europa en 2071-2100 (Erich Fischer, Nature Geoscience, junio 2010) - Pulsar para mayor resolución
La edición del mes de junio de la revista Nature Geoscience incluye un impactante estudio sobre la frecuencia de las olas de calor en Europa, publicado ahora en Internet, donde se menciona a la Península Ibérica como la región europea más afectada por este fenómeno meteorológico extremo. Erich Fischer y Christoph Schär, de la Universidad ETH de Zurich, han estudiado todos los modelos de predicción climática y han encontrado coincidencias robustas en todos ellos en distintas ubicaciones geográficas.
Si bien resulta afectado todo el sur del continente, la Península Ibérica resulta singularmente perjudicada. Así, de un promedio 2 días de temperaturas veraniegas extremas en el período 1961-1990, se espera un promedio de 13 días entre 2021 y 2050, y de 40 días de 2071 a 2100. No sólo aumenta la frecuencia de ocurrencia, sino también su duración e intensidad. Además, los impactos en la salud de las personas se producen principalmente tanto en la cuencas de los ríos como en la costa mediterránea. Continuar leyendo »
En 2004 fue Business Week, en 2008 el Financial Times comenzó a decantarse … y el pasado marzo fue The Economist. No es la primera vez que trata el asunto, claro, pero nunca su posicionamiento ha sido tan contundente.
Cuando la revista económica de mayor prestigio, portavoz del liberalismo ilustrado, dedica un número al cambio climático, redacta un informe sin equívocos y editorializa con esta expresión, es que algo puede estar cambiando en los círculos del poder real. Aunque también podría ser que estuviéramos solamente frente a una (tardía) toma de conciencia del competente (y anónimo) equipo de redacción del Economist.
El tiempo nos lo dirá. Entretanto, veamos algunos párrafos del editorial titulado ‘Spin, science and climate change’, del 18 de marzo pasado. Continuar leyendo »
Los tres diarios de referencia de los Estados Unidos, New York Times, Wall Street Journal y Washington Post, no quisieron acoger en sus páginas el llamamiento a la integridad científica y la categorización del cambio climático como teoría bien establecida firmado por 255 científicos estadounidenses, entre los que se encuentran 11 Premios Nobel, y que hemos traducido aquí. Continuar leyendo »
Imagen de la NASA relativa a la ola de calor de julio de 2004. Las temperturas superaron los 40 ºC y la demanda de aire acondicionado saturó la red eléctrica
La Asociación Española de Meteorología ha emitido hoy un aviso de ola de calor de una duración mínima de seis días de temperaturas en ascenso. Comenzando por el suroeste peninsular, se prevé que alcance toda la mitad sur, la zona centro, el valle medio del río Ebro y el nordeste peninsular.
Se esperan temperaturas máximas de 40/42 ºC o superiores en áreas de Andalucía, Extremadura, Murcia y sur de Castilla-La Mancha, e iguales o superiores a 46 / 36 ºC en toda la meseta norte. Las temperaturas mínimas, en coherencia con el efecto invernadero del dióxido de carbono, serán también muy elevadas, y siempre iguales o superiores a los 24 ºC, por lo menos en áreas de Andalucía. Este fenómeno, al que se le atribuye una probabilidad de ocurrencia de entre el 70 y el 90%, durará por lo menos hasta el lunes día 30, cuando podría comenzar la remisión por el noreste. Continuar leyendo »
Patrick Michaels, negacionista profesional del tabaco y del clima
Cuando el buen periodismo se manifiesta en toda su extensión es una auténtica gozada para los que nos dedicamos a esto. En su día me referí a un programa de la Australian Broadcasting Corporation donde Tony Jones, bien preparado, coloca contra las cuerdas a Michael Durkin, director del infame documental ‘El gran timo del calentamiento global’, a veces denominado también ‘La otra cara del cambio climático’.
Hoy me maravillo con Fareed Zakaria y me reconcilio (levemente, y provisionalmente) con la CNN al ver una triple entrevista de diez minutos a Gavin Schmidt, uno de los climatólogos líderes y el más activo en el sesudo blog Real Climate, a Jeffrey Sachs, uno de los más jóvenes catedráticos de la historia de la Universidad de Harvard y director del Earth Institute de la Universidad de Columbia, y Patrick Michaels quien, junto a un tal Fred Singer, es el más antiguo de los negacionistas y el mejor conferenciante de entre los suyos.
Veamos el video pero con algunas consideraciones previas y habiendo traducido lo más significativo. Continuar leyendo »
Media móvil de 12 meses hasta julio 2010 (Fuente: NASA)
Decía en la entrada anterior que no es posible, en rigor, atribuir un fenómeno meteorológico extremo al calentamiento global, y que sólo podríamos evaluarlo bajo una estimación probabilística. Por tanto, uno solo no, pero una sucesión de hechos no ya desacostumbrada, sino única, está claro que quedan pocas dudas, en la medida de que las predicciones climáticas se refieren a estos fenómenos precisamente como aperitivo del cambio climático en curso. Pues bien, la sucesión de fenómenos extremos de este verano ha llevado a la NASA a emitir un comunicado bajo el título de What Global Warming Looks Like (A qué se parece el cambio climático, que me he permitido traducir libremente por ‘el cambio climático es esto’). Es la primera vez que la NASA efectúa declaración tan contundente.
Visión de Rusia por satélite (NASA, 06/08/2010) - Pulsar para mejor resolución
A propósito de la ola de calor que azota a Rusia y cuyos devastadores efectos han llegado a obligar a los diez millones de moscovitas a vestir mascarillas, y otras catástrofes parecidas en todo el mundo en lo que va de año, algunos lectores me preguntan si estos hechos son manifestaciones del cambio climático. Dicho de otro modo, si debemos culpar a la quema de combustibles fósiles de las severas inundaciones de Pakistán y Estados Unidos, o de las olas de calor que han afectado al este de los Estados Unidos, al Oriente Medio (temperaturas récord superiores a 52 ºC en junio) y África y ahora a Rusia. Medvédev dice que cree estar en Egipto en lugar de en Rusia, y Putin ha dicho que si, que es el cambio climático.
“Los medios de comunicación difundieron advertencias de un periodo de enfriamiento desde los años 50, pero esas alarmas sonaron más fuerte en los 70. En 1975, el enfriamiento pasó de ser “uno de los más importantes problemas” a constituir un empate en primer lugar por ‘muerte y miseria’. Las perspectivas de una catástrofe global eran muy parecidas a las que los medios de comunicación anuncian ahora respecto a un calentamiento global” (1).
Respuesta científica
Las predicciones de una edad de hielo de los 70 se dieron fundamentalmente en los medios de comunicación generalistas. Un examen de la literatura científica revisada por expertos (peer reviewed) de aquella época muestra que la mayoría de los estudios científicos predecían un calentamiento debido al aumento de CO2.
Comentarios
¿Cuál era el consenso científico en los 70 sobre el clima del futuro? El ejemplo más citado de predicciones de enfriamiento en los años 70 es un artículo de 1975 en Newsweek, titulado “El Mundo Enfriándose” (2), que sugería que un enfriamiento “auguraba una drástica reducción de la producción de alimentos”:
“Los meteorólogos no están de acuerdo sobre la causa y extensión de la tendencia al enfriamiento… Pero son casi unánimes en la opinión de que la tendencia reducirá la productividad agrícola en lo que queda de siglo.”
Un artículo de 1974 en Times Magazine (3) mostraba una imagen igualmente lóbrega: Continuar leyendo »
“Huir de la quema es permitir que todo se queme” – Michel de Montaigne
A propósito de la última entrada del blog de John Cook (Skeptical Science), con el que colaboro ocasionalmente, bajo el título Why I care about climate change, he insertado ahí un comentario que traduzco aquí con alguna variación:
Querido John,
Como sabes, edito mi blog en español exactamente por las mismas dos razones que tu manifiestas hacerlo desde Australia en tu lingua franca. Bueno, hay una (¿pequeña?) diferencia. Soy agnóstico, pero estoy orgulloso de mis convicciones éticas y feliz hoy de saber que respondo a San Mateo, 25 como tu y muchos lectores de tu blog.
Descubrí la seriedad del problema del cambio climático casi por casualidad, en 2005. Me encontraba en los Estados Unidos, técnicamente de vacaciones, con mi hija, que entonces tenía 12 años. A partir de ese momento no pude concebir mantener un trabajo que no contribuyera en nada a arreglar el mundo que iba a dejarle. Y que yo, y mi generación, hemos destruido: en los últimos 30 años se han emitido tantos gases de efecto invernadero a la atmósfera como en todo el tiempo anterior. Por vivir nosotros (materialmente) como no han vivido nunca antes ni reyes ni obispos.
No quería que, al igual que los jóvenes alemanes de los años 80, un día María me preguntara: “Papa, si ho sabies per què no vas fer res?” (Papá, si lo sabías ¿por qué no hiciste nada?).
Poco después me di cuenta de la profunda injusticia que supone que sea la gente pobre del mundo la que está ya resultando afectada a millones, y muriendo (por ahora) a decenas de miles como mínimo, debido a nuestras acciones cotidianas ‘normales’. Me frustraba ver a la gente funcionar como si nada estuviera ocurriendo, verla influida por la maquinaria de negación y con poco o ningún sentido de la ética intergeneracional, tuvieran hijos o no.
Sentí la pulsión interior de investigar por mi propia cuenta y de darlo a conocer en lengua española, donde nadie estaba haciendo nada por entonces. Alguien me ayudó: me echaron de la dirección de una revista técnica sobre automatización (supuestamente) por escribir un editorial sobre el calentamiento global y la responsabilidad que debía asumir la profesión de la ingeniería en abordar el problema.
Los periódicos llevan hoy la noticia de las previsiones de temperatura para el período 2071-2100, donde se señala que las máximas aumentarán entre 3 y 6 ºC y las mínimas entre 2 y 5 ºC. Ofrecen una web de la Agencia Española de Meteorología (AEMET) que, bajo el pomposo título de ‘Proyecciones climáticas’, permite pinchar en cada comunidad autónoma y obtener dos gráficos que son casi idénticos en todos los casos.
Es curioso que este análisis se presente ahora, pues el proyecto ENSEMBLES, del Met Office británico, concluyó a finales del pasado año. También sorprende que la AEMET, contrariamente a lo habitual en todos los países avanzados, no permita el acceso al documento de base. Sorprende también que en la información periodística no se indique el escenario, es decir, bajo qué condiciones futuras se ha realizado la previsión, de entre los 40 definidos por el IPCC. Se lo digo yo: es el escenario A1B, que contempla un uso mixto de energía de origen fósil y alternativa a lo largo del siglo, y un aumento moderado de la población mundial.
‘Lo lamentaremos‘, dice Thomas Friedman en el New York Times. Probablemente lo lamentaremos todos, pero sabremos ya, por si quedaba alguna duda, quién va a ser señalado como el primer responsable de que el cambio climático alcance las proporciones gigantescas que la ciencia anuncia en el caso de que no hagamos nada significativo. Estados Unidos ha decidido no hacer nada de nada. La ley de control de emisiones de Obama no pasará. Ha muerto. Tras décadas de constantes acciones de desinformación, think-tanks contratando relaciones públicas y éstas presionando a los medios, lobby de todo tipo, y casi dos años de trabajo en los parlamentos estadounidenses, han ganado ellos. El inmenso poder de la maquinaria de negación ha hecho valer su hegemonía económica y mediática. Ha triunfado la creación de agnotología. Continuar leyendo »
Estoy harto. Hoy he llegado al limite de mi paciencia al ver cómo Amazon, la librería de Internet bien conocida, promociona un libelo basado en las falsedades de Steve McIntyre, acabado de aparecer. Ofrece gratis el envío del libro, y de los que sean adquiridos, durante un año, mientras sea usted estudiante. Es muy fuerte. Llueve sobre mojado. Verá por qué.
El sistema de gestión de micromarketing de Amazon tiene alma. No crea que es un sistema experto meramente orientado a vender más. No. Es un programa ideologizado, un elemento de la maquinaria de negación climática, y tal vez de más cosas. No sólo por esto. Se lo voy a demostrar con una experiencia personal. No se lo pierda. Continuar leyendo »
“Doubt is our product, since it is the best means of competing with the ‘body of fact’ that exists in the mind of the general public. It is also the means of establishing a controversy … Spread doubt over strong scientific evidence and the public won’t know what to believe.” – Brown and Williamson, agencia de comunicación, 1969 (documento)
Una afirmación de este tipo es relativamente frecuente en lengua inglesa, aunque todos los exhibicionistas, vivales y oportunistas anglohablantes de esta especie están ya perfectamente identificados y sus variados motivos generalmente conocidos (entre los que la incompetencia ocupa un destacado lugar). Verla escrita en lengua castellana es menos habitual, aunque este tipo de personajes celtibéricos, algunos ya antiguos y otros curiosamente aparecidos unos meses antes de la conferencia de Copenhague, se identifican solos, más por su estilo que por lo que dicen.
Dado que España es el país de la Unión Europea donde el negacionismo climático está menos extendido entre la población, por aquí esta gente sólo devuelve encima de un grupo de palanganas anarco-nacionalistas de ultraderecha ultraliberal que aceptan cualquier alimento con tal de que les confirme sus prejuicios. Pero no estaba yo acostumbrado a ver reflejada esta bilis desalimenticia en un periódico regional, de tirada mínima y eco pobre, en cuyo lototipo se puede leer El Ideal. El de Almería, donde a una tal Alba Ferri le ha tocado la triste misión de cronificar a Anton Uriarte, un catedrático retirado de geografía que, cuando Al Gore visitó España, escupió: Continuar leyendo »
Ayer tarde, poco antes de aterrizar su avión en Londres, procedente de Estocolmo, Stephen Schneider, de 65 años, a quien hace poco señalé como un candidato a premio Nobel, falleció repentinamente.
Schneider, a quien podemos ver más abajo ya en 1979 describiendo el problema climático y sus causas, fue uno de los pioneros de la investigación en cambio climático. Catedrático de Biología Ambiental en la prestigiosa Universidad de Stanford, era también doctor en ingeniería mecánica y en física del plasma.
Fue además consultor de los presidentes Nixon, Carter, Reagan, George H. W. Bush, Clinton, George W. Bush y Obama a través de su pertenencia al staff de la Casa Blanca.
“You are a fucking douchebag. You pathetic fucking Phony. I hope there is an earthquake right under your fucking house and swallows you into hell.” – Correo-e anónimo recibido por el periodista climático George Monbiot (1)
Era de esperar. No todo es extremadamente correcto. Pero ninguna de las conclusiones del IPCC ha sido cuestionada, no se ocultó información y ésta era accesible y replicable, y no se bloqueó ningún informe incómodo. Tampoco hay corrupción en el proceso de peer review académico. En definitiva, ninguna de las incontables acusaciones mediáticas, ni de la blogosfera, ni de ninguna parte puede ser ya sostenida. Aunque sin duda ellos las sostendrán durante tiempo, y no todos los medios afines que se aprestaron a ensuciar a la opinión pública se harán eco de esta ‘sentencia’, por lo menos con la misma frecuencia y alarde tipográfico. Ya están hablando de ‘blanqueo’ (2).
Lo que ha quedado meridianamente claro es que la presión a la que están sometidos estos climatólogos de primer nivel por parte de la maquinaria de negación es brutal, y no siempre reaccionan con la flema inglesa necesaria. Continuar leyendo »
“La razón no es una facultad congénita que actúa en nosotros de manera espontánea y sin esfuerzo” – Massimo Piattelli, biofísico y químico (Universidad de Arizona)
Cristopher Monckton, presumiblemente preso del tercer mecanismo de negación
El negacionismo organizado del cambio climático no podría alcanzar las cotas de influencia que ha consegudo durante décadas sin la aparencia de legitimidad que permite la existencia de algunos sujetos que, con el adjetivo de ‘científico’ en su tarjeta de visita, tienen la imposibilidad emocional o la falta de vergüenza de negar la evidencia. Le ruego no tenga usted duda ninguna de que ellos, la evidencia, la ven, la conocen perfectamente, y saben que está clarísimo. Pero algún mecanismo de alteración situado en el trayecto cognitivo que va desde la evidencia percibida hasta la manifestación escrita o verbal consigue un efecto de disociación que es oportuna y magistralmente aprovechado por quienes tienen algún interés en encontrar personas que proporcionen una apariencia de legitimación de sus afirmaciones sesgadas.
He averiguado que hay tres mecanismos básicos de este tipo: el mecanismo religioso, el mecanismo económico, y la simple idiotez. Continuar leyendo »
“La oscuridad nos envuelve a todos, pero mientras el sabio tropieza en alguna pared, el ignorante permanece tranquilo en el centro de la estancia.” – Jacques Anatole France – Novelista y premio Nobel francés
El deseo frustrado de actuar para el bien común - Pulse si desea leerlo
Hasta hace bien poco tiempo, el asunto del cambio climático era, entre las élites empresariales, un tema tabú. En las políticas también, con mayor intensidad de negación o descafeína cuanto más a la derecha. Yo sufrí esta situación severamente, en carne cruda, en 2004 y 2006. Cuando quise tratar el tema en una revista técnica que entonces dirigía fui despedido, y cuando intenté organizar un congreso, denominado Tecnokioto (Tecnologías para la reducción de gases de efecto invernadero), no obtuve, a pesar de ir bien apadrinado, ni un solo euro de la industria ni de las administraciones. Son cosas que tengo olvidadas en favor de la necesaria unidad, pero que pagué muy caras, en bolsillo y en salud.
Hoy en día el discurso negacionista ya no se lo creen ni ellos, aunque, entretanto, les venga bien para ganar tiempo. Aún cuando puedan pensar, con ningún fundamento, que se exagera la peligrosidad climática, se dan cuenta de que a sus organizaciones nunca les harían correr el riesgo al que ahora están sometiendo el entorno en que operan, a saber, el planeta entero. Saben que hay que hacer algo, pero no acaban de decidirse a qué carta jugar. Ven a algunos de sus colegas, todavía pocos, extremadamente alarmados. Por ahora les miran todavía con ese aire de suficiencia que da el cargo y creerse situado en la posición de los ‘realistas’, esos que siempre creen saber dónde está el ‘sentido común’ y que saben ‘tomar decisiones’. Que por algo han llegado donde están.
Así que las élites, que sólo se creen a si mismas y, si acaso, a algún economista de prestigio, se apuntan con cierto retraso a las conclusiones a las que llegó Sir Nicholas Stern. Continuar leyendo »
‘The Arctic is often cited as the canary in the coalmine for climate warming … and now as a sign of climate warming, the canary has died. It is time to start getting out of the coal mines[1].’ – Jay Zwally, glaciólogo de la NASA
Son diversos los motivos por los que la alarma respecto al problema climático no adquiere la intensidad popular que correspondería a su importancia. Uno de ellos, relacionado no tanto con la información sino con la percepción pública del fenómeno, es el hecho de que las cifras simplificadas de temperatura que se manejan en los medios de comunicación y en el debate político son muy pequeñas respecto a la variabilidad diaria natural del tiempo meteorológico. Se habla de no superar dos grados. ¿A quién le importan dos grados más o menos? ¡No hay para tanto! ¿Alguna ola de calor más? ¿Qué más da? ¡Ya pondré el aire acondicionado más alto! Desde luego debe de ser un alarmismo exagerado y debe haber intereses detrás…
Sin embargo, la realidad es muy distinta: dos grados más en promedio pueden llegar a ser 15 grados más en el Ártico: fusión total del hielo, emisión de metano y alteración de la corriente termohalina… el cambio climático desbocado habría comenzado. ¿Ha comenzado ya? Veámoslo. Continuar leyendo »
Evolución anual de la temperatura media de la Tierra según los datos de la NASA y el National Climatic Data Center (NOAA). La línea roja es la media móvil de los últimos cinco años
Algunos agnotólogos no sólo se refieren a 1998 como el año cuya temperatura media constituyó un récord de temperatura, lo que es incierto, sino que su desfachatez alcanza en ocasiones a tomar ese año como referencia para decir que, desde entonces, la temperatura está disminuyendo, y que nos dirigimos a una edad de hielo. En este blog hemos precavido frente a estas dos maniobras aquí, pero recordémoslo brevemente.
Sólo se puede considerar que 1998 fue el año más cálido si el análisis se efectúa a partir de los datos del observatorio británico Hadley Centre. En cambio, tanto los datos estadounidenses de la NASA, como los de la NOAA, como los de satélites, señalan al 2005 como el año más cálido. Esto es debido Continuar leyendo »
Ya comenzamos a entrar en materia y sabemos que los cambios climáticos como el que está en curso no son sólo progresivos sino, en general, súbitos, abruptos (35, 36, 37). Sabemos también que, por debajo de un incremento de la temperatura media de la Tierra de + 2ºC, ya se esperan consecuencias muy serias en cualquier parte del mundo en particular y en casi todos en general, con especial significación en la disponibilidad de agua potable entre 1º y 2 ºC (y en la productividad agrícola neta a partir de 2,5º 3 ºC) (38). Y sabemos que, hoy por hoy, estamos en la situación del ‘caso peor’, y en algunos parámetros peor todavía, que el peor de los escenarios de futuro considerados por el Panel Intergubernamental de Expertos sobre Cambio Climático (8), lo que nos llevaría a la nada deseable situación que describí en esta entrada. Sabemos también que, por encima de +1 ºC sobre el promedio preindustrial, el peligro de cambios súbitos de estado, que pueden producirse en el transcurso de muy pocos años (39), es ya a todas luces insoportable desde una perspectiva de riesgo mundial (40).
Ahora estamos a +0,8 ºC con respecto a la referencia estándar, que es el promedio de la era preindustrial. La inercia del sistema hace que, de forma inevitable, quede en la recámara, todavía por manifestarse, la respuesta a emisiones pasadas, estimada entre 0,5 y 0,6 ºC (41, 42). También aumentaría la temperatura, ahora de forma brusca, si no se quemara carbón o se hiciera de forma que se evitara la emisión de azufre a la atmósfera como subproducto indeseado (43). En estas condiciones no es de extrañar que la comunidad científica considere, casi por aclamación, que este umbral de +2 ºC, con el que se trabaja en las negociaciones internacionales, va a ser inexorablemente superado (10). Y ello sin contar con que, desde hace unos pocos años, a este valor se le considera claramente excesivo, arriesgado y peligroso (44).
“Every man takes the limits of his own field of vision for the limits of the world.” – Arthur Schopenhauer, Studies in Pessimism
Querido lector, quedará sorprendido por este artículo. Ya le adelanto que la probabilidad a la que me refiero no es, ni mucho menos, despreciable. Y que este caso peor supone, sin lugar a dudas, una extinción masiva. La sexta extinción que, a diferencia de las cinco anteriores, y tal vez con la excepción del período de la Gran Oxidación, no habría sido provocada por meteoritos o explosiones volcánicas, sino por los moradores del planeta, o sea, nosotros. Veamos.
El Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) es el organismo de Naciones Unidas y la Organización Meteorológica Mundial, que agrupa, con mucho, la mayor concentración de conocimiento científico interdisciplinar jamás reunida en torno a una cuestión concreta. Su último informe, de 2007, abarcaba el conocimiento científico hasta julio de 2006.
Sin embargo, por su estructura científico-política, esos informes reflejan el mínimo común denominador del conocimiento (1) lo que, previsiblemente, se vio favorecido por la personalidad del actual presidente del organismo. En efecto, el indio Rajendra Pachauri fue en su momento promovido a través de una jugada maestra iniciada por la industria de los combustibles y el movimiento religioso y ultraliberal de los Estados Unidos y aprobada por George W. Bush, según demostré en esta entrada. Ya en su momento, cuando fue dado a conocer, el volumen principal del último informe (The Scientific Basis), presentado en febrero de 2007, fue considerado excesivamente cauto, entiéndase conservador, en sus predicciones (2). Hoy, todo experto serio tiene esta aseveración por cierta, a la vista además del nuevo conocimiento alcanzado desde entonces (3).
Pues bien. No lo dice directamente, no lo encontrará usted en los informes de una forma explícita, literal, pero dentro de un momento le voy a demostrar que lo dice, implícita, pero inequívocamente. Sólo para enterados de verdad. O sea, ellos, porque el resto de los mortales, y en particular la clase política y periodística, parece no haberse enterado.
¿Hay algo más perturbador que la posibilidad de estar contribuyendo a debilitar la propia base de la civilización humana? – Anthony Guiddens, 2009
Dado que, coincidiendo con Giddens, entiendo que no es momento de divisiones sino de unión de esfuerzos, difícilmente me verán criticando abiertamente a alguien que emplea su tiempo o su profesión en el abordaje del tema climático. Además, Giddens cumple una misión que yo denomino la de “traje y corbata”, es decir, la necesidad que tiene el movimiento de lucha contra la crisis climática de disponer de portavoces, digamos, de derechas. Sólo así será posible despolitizar el asunto y conseguir que la ciudadanía acepte democráticamente las fuertemente impopulares medidas que van a ser necesarias, más pronto que tarde, para afrentar la cuestión con alguna posibilidad de éxito. Por eso sólo parafraseo parcialmente un titular que recuerdo haber visto en algún periódico hace muchos años, pero que no he conseguido encontrar, y que decía así: “La insoportable levedad de Milan Kundera”.
Imagino que Giddens, el teórico de la Tercera Vía del laborismo británico liderado por Tony Blair, no debe de considerarse de derechas. Pero uno está adonde le colocan los demás, a menudo a pesar de si mismo. Trece años de nuevo laborismo en Gran Bretaña han permitido el establecimiento de un salario mínimo bastante digno pero, en todo lo demás, las desigualdades han aumentado ostensiblemente (1). Encima, participó activamente en una guerra impopular, además de absurda, matando innecesariamente a centenares de miles de personas inocentes. Si esto es la izquierda, o una tercera vía, es que Giddens ha sido víctima del achique de espacios políticos promovido activamente por la derecha económica. Es muy posible, pues este hombre fue director de la London School of Economics, y este puesto produce, sin duda, diversos efectos secundarios de cognición. Sin las leyes de la termodinámica, que la práctica totalidad de los economistas ignora, la expresión ciencias económicas resulta un auténtico oximoron.
Es posible que haber alcanzado tan alta dignidad sea el resultado de la capacidad de nadar entre dos aguas sin mojarse y tomar siempre la calle de en medio, cosa que él denomina “no subirse al tren”. Con esto quiere destacar la necesidad de transversalidad de la crisis climática, criticando quienes buscan aprovecharse de ella para hacer valer su propia agenda política. Hace bien, pues si se subiera a algún tren su mensaje perdería buena parte de su intención transversal. En este aspecto admiro de Giddens la inteligencia de saber llegar a los suyos, aunque pienso que esta ubicación debería haberle evitado entrar en terrenos pantanosos que, desde ahí, no tienen salida. Continuar leyendo »
“Burning of just one gallon of gasoline ultimately traps one hundred thousand million kilocalories of useless and unwanted heat through the greenhouse effect. This is forty million times the usable energy of 2,500 kilocalories represented by the burning of the gallon of gasoline. ” [*] – Fred T. Mackenzie (Nature Geoscience, 2009)
Uno de los argumentos más caros a la negacionía es el siguiente: “No hay ningún estudio científico que demuestre la relación entre el clima y el CO2 producido por el hombre”. Un lector asiduo ha solicitado mi ayuda para poder argumentar con fundamento la falsedad de esta afirmación, y yo se la presto encantado.
Lo primero que llama la atención es la coletilla de “producido por el hombre”, pues diríase que, atendiendo a la frase completa y dado el objetivo del negacionismo, si el origen fuera otro no habría ningún problema en créerselo. Pero usted sabe que la aspirina tanto da que se llame aspirina como otra cosa. Hace el mismo efecto, porque es ácido acetil-salicílico. De ahí que los medicamentos genéricos, si tienen la misma composición que uno de marca, curan o alivian exactamente igual.
Veamos primero por qué la concentración atmosférica de CO2 regula la temperatura media de la Tierra; y después veremos cómo se sabe que el exceso de CO2 con respecto a la era preindustrial procede de las actividades humanas.
Tiene gracia que digan que no encuentran ningún estudio científico. Será que no emplean el mismo celo que cuando generan retórica, porque la espectroscopía infrarroja está descrita en multitud, no ya de artículos, sino de libros de texto. Continuar leyendo »
Recibido desde una central deslocalizada el argumentario preparado por las agencias PR durante el fin de semana (ellos no paran), la blogosfera negacionista, celtibérica incluida, intentó desautorizar, como está mandado, el llamamiento de 255 científicos estadounidenses publicado hace diez días en Science, y que traduje aquí. Por cierto que acabamos de saber que antes de enviar el texto a Science, cuyo nivel de exigencia de rigor en sus contenidos es, probablemente, insuperable, fue propuesto, sucesivamente, al Wall Street Journal, el New York Times y el Washington Post. Todos ellos les denegaron la publicación, aparentemente no de forma concertada (aunque yo sospecho que si). Tome usted buena nota, por si quedaba alguna duda de la responsabilidad, y culpabilidad, de los medios de comunicación en el devenir del mundo.
En España no tengo noticia de que ningún periódico se haya hecho eco de que, como señalaba el escrito, la ciencia del cambio climático ha sido elevada a teoría, al nivel de la de la evolución o de la relatividad. Cuidado: teoría en el sentido científico y no el coloquial, pues en éste último su connotación es de ‘hipótesis’. No lo han hecho (que yo sepa) a pesar de que me consta que todos reciben semanalmente los comunicados de prensa de Science y tienen acceso libre a sus contenidos, cosa que no ocurre con el común de los mortales. Además, los autores se refieren a Portugal, pero no a España, como uno de los países en los que sus medios se hicieron eco de su llamamiento, una vez aparecido en Science.
(Le sugiero que observe, a partir de ahora, cómo las pocas informaciones de carácter u origen científico que mencionan en estos medios proceden, casi invariablemente, de Nature o de Science, y generalmente aparecen los jueves o los viernes. Van a lo seguro: saben que, si emplean estas fuentes, difícilmente la información será controvertida).
Si uno no quiere creerse las matemáticas que manejan los científicos (los que no usan razonamiento inverso), es decir, no atiende a la fuerza de la razón, tal vez sea más persuasible por la vía inversa, a saber, la militar. Podemos ahora examinar cuál es la actitud de este colectivo en nuestro tema, lo que nos permitirá de nuevo estar atentos a los movimientos de la negacionía.
El pasado 29 de abril, un total de 33 militares retirados de los Estados Unidos, de la más alta graduación (Tenientes Generales y Almirantes), publicaron un anuncio en la prensa de ese país, que reproduzco en la imagen. Entre otras cosas, afirman: Continuar leyendo »
Un total de 255 climatólogos o científicos relacionados con la ciencia climática, miembros de la Academia de Ciencias de los Estados Unidos, entre los se encuentran 11 Premios Nobel, han suscrito un texto que ha sido publicado el viernes 7 de mayo en sede tan formal como la revista Science (acceso por subscripción), que traduzco más abajo.
En él manifiestan su inquietud por los ataques a la ciencia y a “las amenazas tipo McCarthy y la persecución criminal de nuestros colegas basada en insinuaciones y falacias por asociación, así como al acoso de científicos por parte de políticos en búsqueda de distracciones para evitar la toma de decisiones, y de las descaradas mentiras esparcidas contra ellos.” A los negacionistas les llama así: negacionistas. Instan, además, a actuar inmediatamente. Continuar leyendo »
“Our most urgent and direct message must be to the scientists themselves: learn to communicate with the public, be willing to do so and consider it your duty to do so”[1] – The Royal Society Report on the Public Understanding of Science, 1985
2.1 ¿Qué son los ‘tipping points’ del sistema climático?
'Tipping Elements' del sistema climático de la Tierra (Lenton, 2009) - Pulsar para mayor resolución
Hace unos pocos años, en el mundo de la climatología en lengua inglesa se ha puesto de moda el término tipping point, cuya traducción al español, de hecho, no existe. El término se asocia generalmente al símil epidemiológico incluido en una obra de Malcolm Gladwell con este título (14) y el subtítulo de ‘How little things can make a big difference’[2]. Fue publicada en español nada menos que bajo el título de ‘La clave del éxito’, sin duda tras dura discusión entre el traductor y la gente de marketing de la editorial, resuelta como siempre a favor de los segundos (15). Sin embargo, encontramos el origen real del término en los años 60, cuando el sociólogo estadounidense Morton Grodzins denominó ‘tipping point’ al momento en que, cuando en una comunidad con predominio de la raza blanca se iban instalando familias de color, los residentes de raza blanca comenzaban a abandonar la comunidad (16). Entre las muchas acepciones del término tip en el diccionario encontramos ‘inclinar’, que parece sugerente en el terreno sociológico pero no es adecuado para el asunto climático donde, de hecho, estamos frente a un concepto puramente matemático.
Sin embargo, tanto el símil epidemiológico como el sociológico nos aproximan correctamente al concepto climático. Un ‘tipping point’ significa el momento en el que, tras un cierto grado de acumulación apenas perceptible, una pequeña variación adicional provoca una gran diferencia. Continuar leyendo »
“I am deeply convinced that the new millennium we have just entered will decide the fate of the human species… The first three decades of this century are likely to be decisive. Not that we face the prospect of extinction as a species during this period but we will set, irrevocably, the direction that will determine the survival or the demise of human life as we know it. Surely the divine source of all life, which most call God, could not have presented us with a more paradoxical challenge.”[1] – Maurice Strong, 2000 – Secretario General de la Earth Summit de Río de Janeiro, 1992 – Citado en la Conferencia “Faith in Conservation”, The World Bank (1).
El nombre de este blog es el que es porque, en mi opinión, que creo fundamentada, el público en general no entiende la gravedad del problema climático y, por tanto, no puede calibrar la gravedad de sus consecuencias. Menos todavía prepararse para ellas.
Hasta ahora he intentado en distintas entradas mostrar, a modo de flashes (aunque algunos demasiado largos) tanto algunos de los aspectos psicológicos que nos impiden percibir la importancia de la cuestión como algunasdelasactividadesdelmovimiento negacionista y suhistoria, aunque no he descrito todavía todos sus instrumentos, sus motivaciones de fondo y sus fuentes de financiación con el detalle que merecen. También me he ocupado, todavía poco, dealgunosaspectoscomunicativos
El movimiento negacionista triunfa, precisamente, porque se aprovecha de esas debilidades psicológicas. Y lo hace muy bien.
[Si desea ver un listado completo de todas las entradas publicadas hasta hoy y relacionadas con estas cuestiones, pulse aquí.]
En esta segunda salva de entradas trataré de mostrar esta gravedad de una forma asequible. Más adelante volveré a profundizar en el negacionismo (y usted quedará – probablemente – sorprendido), para continuar con nuevos aspectos psicológicos, sociológicos, éticos y comunicativos. Acabaré proponiendo respuestas movilizadoras, basadas en la reconversión y ampliación del movimiento ecologista y en la activación de la inteligencia colectiva.
¿Por qué estamos frente a algo más grave aún de lo que nos imaginamos?
Sabemos que, desde hace muchos años, los científicos (los de verdad) están extremadamente alarmados. Extremadamente, aunque sabemos de su lenguaje siempre cauteloso y prudente cuando no median ecuaciones que hablen por sí mismas. Dicen: Continuar leyendo »
La erupción explosiva del Pinatubo, en 1991, provocó un enfriamiento temporal durante tres años, para rebotar después.
Sabemos que el sistema climático de la Tierra, sometido a perturbaciones tales como un incremento de la concentración de gases de efecto invernadero, responde en forma de incremento de la temperatura media. Y debemos saber también que existe otro tipo perturbaciones: las que dan lugar a la denominada ‘variabilidad natural’ y, oh cielos, las erupciones volcánicas.
Las perturbaciones que dan origen a la variabilidad natural son ya, a estas alturas de la historia carbohólica, poco relevantes en sus efectos en comparación con la perturbación antropogénica. Estoy hablando del astro rey con su ciclo de 11 años, y de distintas corrientes oceánicas – principalmente, hoy en día, de El Niño, con un ciclo irregular de de 7 a 11 años. Ambos forzamientos climáticos ‘naturales’ han sido tratados ya en este blog aquí y aquí.
En cambio, las perturbaciones de origen volcánico, cuando son del tipo ‘explosivo’, como es el caso del volcán islandés de nombre imposible, pueden tener una influencia considerable. La magnitud y tipo de esta influencia dependerá de la cantidad y del tipo de gases y cenizas lanzadas a la atmósfera. Continuar leyendo »
Uno de los elementos que generan confusión en los comunicadores y el público se refiere a los valores de temperatura, precisamente la variable más central de todo el cambio climático. Es comprensible, pues tiene origen en la propia
Incremento de la temperatura (promedio 2001-2007) respecto al promedio 1961-1980. Se observa mucho mayor incremento en el Ártico (Fuente: NASA)
comunidad científica, que no siempre asume las mismas referencias ni emplea las mismas unidades de medida. Otra confusión, diría malentendido, se refiere a los famosos +2 ºC, que se dice que no hay que superar, por ejemplo en el ‘Acuerdo de Copenhague’ (21). Parece un valor muy bajo como para que nosotros, los ‘alarmistas’, estemos alarmados con la posibilidad de que este valor llegue a superarse. Veremos más adelante cómo cuantificamos esta posibilidad, en términos de probbilidades, y de una manera muy asequible.
Voy a intentar aclarar estas posibles confusiones, que he detectado frecuentes, respecto de la variable de respuesta del sistema climático de la Tierra a una perturbación producida por un exceso en la concentración de los gases controladores del clima en la atmósfera. Tras una breve introducción, veremos los siguientes aspectos importantes:
La denominada ‘amplificación polar’
La referencia de los incrementos que se miden
La referencia de los incrementos que se pronostican
Las unidades de medida de temperatura
Cuando se considera la temperatura de la Tierra se habla siempre de valores promedio. Estos valores se obtienen a partir de miles de puntos de medida, convenientemente calibrados para su mayor confiabilidad y que, antes de ser directamente promediados en el tiempo (por ejemplo, un mes) y en el espacio (todo el mundo, o zonas o países concretos), sufren una verificación para detectar incoherencias, posibles errores de calibración, descontar los efectos de ‘islas de calor’, efecto de altura, etc. Continuar leyendo »
La prueba definitiva de que el CO2 no es el regulador del clima se encuentra en los períodos Ordovícico-Silúrico y el Jurásico-Cretácico, cuando los niveles de CO2 fueron mayores de 4.000 ppmv (partes por millón en volumen) y cerca de 3.000 ppmv, respectivamente. Si la teoría del IPCC fuera correcta, durante esos períodos se hubiera producido un cambio climático desbocado inducido por el efecto invernadero mientras que, por el contrario, fueron épocas glaciales. (1)
Respuesta científica
Cuando en el pasado los niveles de CO2 fueron mayores, la intensidad de la radiación solar era también mucho menor. El efecto combinado del sol y el CO2 encaja correctamente con el clima del momento.
Comentario
A lo largo de la historia de la Tierra ha habido ocasiones en que los niveles de CO2 en la atmósfera han sido superiores a los de la actualidad. Continuar leyendo »
El calentamiento global sigue causando problemas a este diminuto planeta azul. El miércoles tuvo lugar un nuevo récord cuando en Chicago estuvo nevando durante nueve días consecutivos y en Flint, Michigan, se batió el récord de los últimos 95 años, al descender la temperatura a 19 grados bajo cero. ¿Cuál era el récord anterior? Menos 10, registrado en 1914. Entretanto, probablemente seguirá nevando en Chicago durante los próximos días. El calentamiento global es, por supuesto… ¡frío! (1).
Respuesta científica
Afirmar que los récords de nieve no son consistentes con un mundo más caliente revela desconocimiento de la relación entre el calentamiento global y las precipitaciones extremas. El calentamiento provoca una mayor humedad de la atmósfera, lo que conlleva episodios de precipitación más abundantes y extremos. Esto incluye tormentas de nieve más fuertes allí donde se dan las condiciones para ello. Lejos de contradecir el calentamiento global, las nevadas récord son anunciadas por los modelos climáticos y consistentes con la expectativa de episodios de precipitación más extremos.
Comentario
En el invierno de 2009/2010 se ha producido un importante número de episodios severos de tormentas de nieve de intensidad récord. A principios de febrero se produjo una nevada en Filadelfia de las de ‘una cada 100 años’, que fue bautizada como “Snowmageddon”. ¿Son estas nevadas una prueba de que el calentamiento global no está ocurriendo? Continuar leyendo »
“Ice on Greenland and Antarctica is already thinning faster than it’s being replaced – and faster than scientists thought it would. We’re now 100 years ahead of schedule“[1] – Richard Alley, paleoclimatólogo, Penn State University (1)
He indicado ya varias veces en este blog, pero lo repito para quien no lo haya leído que la condición de peer-reviewed[2] de un artículo en una publicación científica académica otorga credibilidad de principio, pero no certeza hasta pasado cierto tiempo. Es decir, la condición de peer-reviewed es necesaria, pero no suficiente (2).
El hecho de que un artículo haya sido aceptado por unos revisores supone un control de calidad severo, pero no absoluto. Es imposible que los revisores repliquen los trabajos, con mucho mayor motivo cuando éstos están basados en mediciones de campo. De hecho, el último control se produce cuando se ha publicado, se hace público y, entonces, todo el mundo puede cuestionarlo, no sólo los revisores.
En las revistas del más alto nivel como Science, Nature y Proceedings of the Nacional Academy of Sciences, esto ocurre muy pocas veces, pero ocurre. Este hecho es una anormalidad en el sentido de que es poco frecuente, pero es una normalidad en el sentido de su pertenencia al proceso de avance de la ciencia. Está comúnmente aceptado y, hombre, nadie queda indiferente cuando es objeto de contestación pública razonada después de haber sido visto por todos sus colegas, pero no se hunde el mundo ni es desposeído de sus galones. Lo importante es que, en definitiva, en ciencia, el control de calidad acaba funcionando siempre.
El caso que nos ocupa hoy es flagrante, desesperante. Que lo aprovechen los negacionistas profesionales, pues mire, ya comienzo a estar vacunado. Pero que sean los medios de comunicación, y en particular The Guardian, quienes entren en el juego con esta sinvergüenza, lo siento, me altera. Luego, Ferran, calma, que estás escribiendo una entrada en el blog y no gritándole a la mujer tu indignación tras el descubrimiento. Continuar leyendo »
N. del T. El Niño corresponde a una inversión erráticamente cíclica (5 a 10 años) de la corriente oceánica del Pacífico Sur entre Perú e Indonesia. La temperatura media de la Tierra de los años ‘con Niño’ es siempre superior al promedio. El nombre procede de los pescadores peruanos, que asociaban este hecho con la Navidad. La denominación científica del fenómeno es El Niño Southern Oscillation (ENSO). Ver: http://es.wikipedia.org/wiki/El_Niño
Argumento ‘escéptico’
Tres investigadores australianos han mostrado que las fuerzas naturales son la influencia dominante en el clima, en un estudio recién publicado en la muy respetada revista Journal of Geophysical Research. Según est eestudio, poco o nada del calentamiento y enfriamiento del final del siglo XX puede atribuirse a la actividad humana. La estrecha relación entre ENSO y la tempertura global, según se describe en el artículo, deja escaso espacio para cualquier calentamiento causado por las emisiones humanas de dióxido de carbono. Los datos disponibles indican que las temperaturas globales continuarán cambiando fundamentalmente en respuesta al ciclo de ENSO, la actividad volcánica y los cambios solares (1).
Respuesta científica
La Oscilación del Sur El Niño muestra una estrecha correlación con las temperaturas globales a corto plazo. Sin embargo, no puede explicar la tendencia de calentamiento de largo plazo de las últimas décadas.
Comentario
El artículo mencionado arriba es Influencia de El Niño en la temperatura troposférica (2). ¿Qué es lo que dice el artículo? Según uno de sus autores, Bob Carter (3)
“La estrecha relación entre ENSO y la temperatura global, como se describe en el artículo, deja poco lugar a cualquier calentamiento causado por las emisiones humanas de dióxido de carbono.”
En otras palabras, afirman que todo el calentamiento global de las últimas décadas puede explicarse por la actividad de El Niño.
Un trabajo de Ross McKitrick, catedrático de economía de la Universidad de Guelph, y Patrick Michaels, catedrático de estudios medioambientales de la Universidad de Virginia, afirma que la mitad del calentamiento global de 1980 a 2002 está causado por el ‘efecto isla de calor’ (1).
Respuesta científica
Aún cuando las áreas urbanas son indiscutiblemente más cálidas que las áreas rurales, este efecto tiene muy poco, o ningún, efecto en la tendencia observada al calentamiento.
Comentario
Al compilar las temperaturas globales, el Goddard Institute for Space Studies (GISS) de la NASA tiene mucho cuidado en eliminar la posible influencia del efecto isla de calor. Compara las tendencias a largo plazo de las zonas urbanas con las de sus alrededores, y ajustan la tendencia urbana para que encaje con la tendencia en medio rural. El proceso es descrito con todo detalle en el web de la NASA (2). Continuar leyendo »
En los campos de batalla definidos y delimitados por el negacionismo se libran guerras por él declaradas y con las reglas por él establecidas. Los sicarios PR del negacionismo señalan al enemigo, le atribuyen intenciones ocultas y propósitos demoníacos y arengan a su tropa ridiculizando las armas ajenas y ofreciéndoles copias del arsenal contrario convenientemente trucadas y, así, supuestamente vencedoras. Entretanto, los cuarteles generales, muy centralizados y a resguardo de ataques enemigos y miradas indiscretas, no cesan de emitir un ruido tan ensordecedor que consigue confundir al generalato contrario y situarlo a la defensiva. Cuenta con fuerzas extremadamente profesionales y bien remuneradas, y suficientes apoyos como para realojar y ofrecer prebendas, honores y seguridad a los combatientes heridos que no puedan continuar en el frente.
Por su parte, el bando agredido ha sido pillado sin soldados entrenados, sin estrategia, con los cuarteles esparcidos, la información sin proteger y ocupado en el refinamiento de su arsenal. Ha quedado temporalmente desorientado porque han hallado una fuga en uno de sus buques, lo que resulta intolerable para su espíritu perfeccionista. El enemigo ha arengado a su tropa presentando este hecho como prueba definitiva de su superioridad, lo cual, junto a una ofensiva propagandística sin precedentes, ha dejado sin capacidad de reacción a los agredidos. Continuar leyendo »
Está hoy la bloguería estadounidense revolucionada por un artículo de Elisabeth Rosenthal en el New York Times. Dicho artículo aparece en portada y, en el faldón de la propia portada, un anuncio de ExxonMobil, presumiblemente una campaña sostenida en el tiempo.
Imagen de portada del New York Times: Artículo negacionista + publicidad de ExxonMobil
En diciembre ya cayó Andrew C. Revkin, considerado uno de los mejores periodistas especializados en cambio climático. El NYT venía informando sobre el asunto con notable corrección hasta que, en la primavera pasada, coincidiendo con una campaña de publicidad (también en portada) de ExxonMobil, disminuyó el número de sus artículos y, sobretodo, comenzó a dar voz a negacionistas. La campaña de ExxonMobil coincidió, a su vez, con la presentación por parte del gobierno de Barack Obama de la ley de control de emisiones al Congreso de los Estados Unidos.
Ayer, coincidiendo también con un faldón en portada de ExxonMobil, le hicieron publicar a Elisabeth Rosenthal un artículo en el que el pretendido ‘balance’, a saber, presentación de las ‘dos opiniones’ (como si en ciencia esto fuera posible) estaba francamente decantado. Un experto en comunicación ambiental, Robert J. Brulle, de la Drexel University, ha señalado que:
Con este artículo, el New York Times pasa a formar parte de la cámara de resonancia del movimiento de desinformación climática
Ross Gelbspan, premio Pulitzer, ha investigado en las actividades negacionistas y en las dificultades de los medios de comunicación para llevar el mensaje adecuado a la sociedad. Es autor de los libros ‘The Heat is On’ (1998) y ‘Boiling Point’ (2004). Es un conocedor desde dentro. Sus palabras merecen, entiendo yo, una profunda reflexión.
Bajo el título “El Clima del Clima” he iniciado un nuevo blog, paralelo a éste. He visto la necesidad de disponer de un foro diferenciado para noticias breves y/o más coyunturales. Pequeños flashes de diversos ámbitos que, eventualmente, serían después empleados como dato para entradas de Usted no se lo Cree, que queda para artículos más de fondo, de reflexión documentada y, presumiblemente, menor frecuencia de entradas. Con el fin de mantener la imagen de ‘hermandad’, he elegido el mismo diseño gráfico para ambos blogs.
Si acude ahora al nuevo blog y se suscribe también a él, yo procuraré responder a sus expectativas y espero no defraudarle: http://elclimadelclima.wordpress.com
“There isn’t an us and them with this administration. They is us. We is them.”- Grover Norquist, conservative strategist, on the Bush administration – Quote of the Day, The New York Times 19/03/2001. President of anti-tax advocacy group Americans for Tax Reform. Member of the board of directors of the National Rifle Association and the American Conservative Union (Wikipedia)
Campaña publicitaria de Cato Institute, 2009. Las referencias científicas están para decorar, pues si las examinan verán que no dicen lo que dicen que dice
Uno puede darse cuenta del poder de las grandes corporaciones empresariales y de los think tank con sólo examinar el tono con que se dirigen al mismísimo presidente de los Estados Unidos.
En la primavera de 2009, el CATO Institute, think tank libertario[1] por excelencia, insertó una campaña de publicidad a toda página en la prensa estadounidense dirigida personalmente a Barak Obama, que contenía en grandes caracteres la cortés expresión de ‘With all due respect, Mr. President, this is not true’ es decir, ‘Con el debido respeto, esto no es verdad’ (96). Una frase dice ‘Mr. President, your characterization of the scientific facts regarding climate change and the degree of certainty informing the scientific debate is simply incorrect’[2].
No puedo dejar de recordar la cantidad de veces que, a lo largo de un solo día, entre la COPE e Intereconomía, radio, televisión y gacetas diversas se refieren al presidente del gobierno de España llamándole de mentiroso para arriba, junto a todos los sinónimos imaginables[3]. Cosas del ánimo, uno tendría la tentación de admirar, aunque sólo fuera por ver cómo tratan con respeto a un presidente democrático, al CATO Institute, suponiéndole preso de algún síndrome británico o escandinavo o, simplemente, de la buena educación y respeto a los votantes. Pero lo más probable es que fuera una estrategia de marketing a lo PR, pues lo que resultaba realmente incierto, y de forma fácilmente comprobable, eran las afirmaciones del Cato Institute contenidas en el anuncio.
Uno se pregunta además qué necesidad hay de gastar tanta pasta en lugar de enviar una carta por correo certificado y emplear la diferencia en un año de vacaciones pagadas en las Bahamas para todo el consejo de administración, cosa que habría salido mucho más a cuenta a los patronos de los pensadores-tanque[4]. ¿O es más rentable el anuncio? Continuar leyendo »
Los modelos efectúan un trabajo muy pobre al describir las nubes, el polvo, la química y la biología de los campos, las granjas y los bosques. Están repletos de chapuzas de forma que acaben dando más o menos los datos observados. Pero no hay razón para suponer que esos amaños o0frezcan resultados correctos en un mundo con una química distinta, por ejemplo, un mundo con más CO2 (1)
Respuesta científica
A pesar de las incertidumbres de los modelos climáticos, consiguen reproducir con éxito el pasado y han realizado predicciones que han sido posteriormente confirmadas por la observación
Comentario
En el modelado del sistema climático existen dos cuestiones fundamentales: 1) si pueden reproducir el pasado (retrospectiva) y 2) si son capaces de predecir adecuadamente el futuro (prospectiva). Continuar leyendo »
Los cambios climáticos del pasado ¿desmienten el calentamiento global provocado por el hombre?
Argumento ‘escéptico’
El clima siempre está cambiando. Hemos tenido edades de hielo y períodos cálidos cuando se encontraron cocodrilos en Spitzbergen. Las edades de hielo se han producido en un ciclo de 100.000 años a los largo de los últimos 700.000 años, y ha habido períodos previos que parecen haber sido más cálidos que el actual a pesar de que los niveles de CO2 eran menores que ahora. Más recientemente, hemos tenido el período cálido medieval y la pequeña edad de hielo (17).
Respuesta científica
El cambio natural del clima en el pasado prueba que éste es sensible a un desequilibrio energético. Si el planeta acumula calor, la temperatura global aumentará. Actualmente, el CO2 está produciendo un desequilibrio energético, debido a la intensificación del efecto invernadero. El cambio del clima en el pasado nos ofrece evidencias de la sensibilidad del sistema climático de la Tierra al CO2.
Comentario
Si hay algo en lo que todo el mundo está de acuerdo es en que el clima ha cambiado en el pasado de forma natural. Mucho antes de la era industrial, el planeta ya había pasado por muchos periodos cálidos y fríos. Esto ha llevado a algunos a concluir que, si las temperaturas cambiaron en el pasado de manera natural, mucho antes de los 4×4 y las televisiones de plasma, la naturaleza debe ser también ahora la causa del calentamiento global actual.
El IPCC erró también en su predicción con respecto a la selva del Amazonas, referenciando sus afirmaciones a un trabajo no peer reviewed[1] de un grupo de presión que trabaja con WWF. Además, en esta ocasión, su afirmación no está ni tan sólo fundamentada por el informe, y parece ser una mentira total (EU Referendum) (1).
Respuesta científica
La afirmación del IPCC sobre la selva del Amazonas es correcta. El error está en la referencia, pues olvidó citar los trabajos peer reviewed que fundamentan los datos. La ciencia peer reviewed anterior al informe del IPCC de 2007 encontró que hasta el 40% de la selva del Amazonas es vulnerable a la sequía. Trabajos subsiguientes sobre el terreno han confirmado estas aseveraciones.
Hasta el 40% de la selva del Amazonas puede reaccionar drásticamente incluso a una leve reducción de la precipitación; esto significa que la vegetación tropical, la hidrología y el sistema climático de América del Sur pueden cambiar rápidamente a otro estado estacionario, sin que necesariamente se produzca una transición gradual entre la situación actual y la futura (Rowell and Moore, 2000) (2).
El Sol fotografiado en longitudes de onda del ultravioleta extremo
Argumento ‘escéptico’
“Durante los últimos centenares de años se ha producido un aumento continuo del número de manchas solares, al tiempo que la Tierra se iba calentando. Los datos sugieren que la actividad solar está influenciando el clima global haciendo que el mundo se vuelva más cálido” (1).
Respuesta científica
En las últimas décadas, mientras que la temperatura global ha estado aumentando, el sol ha mostrado una ligera tendencia inversa. El sol y el clima han ido en direcciones opuestas a lo largo de los últimos 35 años de calentamiento global.
Comentario
Como proveedor de casi toda la energía, el sol tiene una fuerte influencia en el clima. Un estudio comparativo entre la evolución del sol y del clima a lo largo de los últimos 1.150 años encontró que la temperatura seguía estrechamente la variación de la actividad solar. Sin embargo, después de 1975, la temperatura de la Tierra seguía aumentando, mientras que la actividad solar mostraba poca o ninguna variación. Esto llevó al estudio a concluir que: Continuar leyendo »
“Los océanos contienen 37,4 billones de toneladas (37.400 GT) de carbono en suspensión, la biomasa terrestre tiene 2.000-3.000 GT. La atmósfera contiene 720.000 millones de toneladas de CO2 y el ser humano contribuye con sólo 6 GT. Los océanos, la tierra y la atmósfera intercambian CO2 continuamente, de modo que la carga adicional de los humanos es increíblemente pequeña. Un pequeño cambio en el balance entre océanos y aire causaría un aumento mucho más fuerte que cuaqluiera que nosotros podríamos producir.” (Jeff Id)
Respuesta científica
El CO2 que emite la naturaleza (desde los océanos y la vegetación) se compensa con las absorciones naturales Continuar leyendo »
Ahora resulta que a nosotros los calentólogos, algoreros, alarmistas y otras especies incapaces de comprender las bondades del liberalismo económico, no darnos cuenta de que los mercados sin regulación cuidan por si solos de la casa común, tener a la ciencia como religión, ser incapaces de resolver las ecuaciones de modo que digan que el CO2 no es un problema y que +2 ºC no es demasiado, no ser capaces de tener la economía como religión, ignorantes diversos y, en suma, como nos llaman por las Américas, eco-terroristas, nos ha salido un aliado inesperado: Bin Laden.
NOTA. Esta es la primera entrada producto de un acuerdo entre el web Skeptical Science, de John Cook, un científico australiano independiente, y Usted no se lo Cree. Skeptical Science, que goza de una extraordinaria difusión en lengua inglesa, presenta los argumentos que responden a las aparentes razones negacionistas a partir de la ciencia publicada en los medios académicos y las revistas peer-reviewed[1]. O sea, la auténtica ciencia.
Argumento ‘escéptico’
“Hace dos años el IPCC emitió un informe de referencia que aseguraba incorporar la última y más detallada actividad de investigación acerca de los impactos del calentamiento global. Una afirmación central consistía en que los glaciares se estaban fundiendo tan deprisa que los del Himalaya habrían desaparecido en 2035. En los últimos días los científicos del calentamiento han admitido que estaba basada en una noticia de New Scientist, una publicación de divulgación científica, publicada ocho años antes del informe del IPCC de 2007. Ha trascendido, asimismo, que la información de New Scientist fue obtenida a través de una breve conversación telefónica con Syed Hasnain, un científico indio poco conocido de la Universidad Jawaharlal Nehru de Delhi. Hasnain ha admitido que se trató de una ‘especulación’, y que no estaba soportada por ninguna investigación realizada formalmente”. (Times Online)
¿Has escuchado lo suficiente sobre cambio climático?
Gloria a los conversos, y si no puedes con tu enemigo, únete a él.
En una entrada bastante reciente, bajo el título de Una lección de spin doctor para negacionistas políticos, examinamos el manual de desinformación climática elaborado por el republicano Frank Luntz, encargado por el Partido Republicano de los Estados Unidos para consumo directo de George W. Bush en 2003. Como de pasada señalé que este hombre se había ‘reconvertido’ alrededor de 2006, y que ahora creía en la realidad del cambio climático, sin más precisiones.
Hoy me encuentro con que este hombre parece haber abrazado la luz de la razón con la fe de los conversos. Luntz acaba de presentar un manual de retórica para hacer llegar al gran público la problemática del cambio climático, para consumo de científicos (los serios), políticos preocupados y ecologistas públicos.
Veremos más adelante cuáles son las recomendaciones de este señor y en qué medida son aplicables a nuestra situación particular.
[Veamos, de pasada, las actividades de contrainformación. ¿Usted diría que es casual que, justo cuando se da a conocer este estudio, la blogosfera negacionista mencione precisamente una encuesta acerca del lugar en que los estadounidenses sitúan el cambio climático entre sus preocupaciones? Yo tengo la convicción de que no, pero no tengo, en este caso, como acostumbro a hacer, prueba ni documento alguno con que soportar esta afirmación más allá del ejemplo del enlace. Elemento, uno más, de inferencia.]
Carbohólicos en la retaguardia
En todo caso, conviene saber que Luntz presentó su informe flanqueado por el presidente del Environmental Defense Fund (EDF)y del CEO de NRG Energy.
¿Energy? ¿Una empresa energética? Es raro ¿no? Pero me suena… A ver mis archivos. Continuar leyendo »
Suponga que a usted le diagnostican una cardiopatía severa (espero que no). Tan alarmado está, que visita a 100 médicos. De ellos, 97 le dicen que debe operarse del corazón cuanto antes e implantarse un marcapasos. Pero hay tres médicos que dicen no, que no hace falta. Estos tres ‘opinan’ que, mediante dieta y unos leves cambios en el estilo de vida, que apenas los va a notar, puede arreglárselas (14). ¿Qué decide usted? ¿Qué cree que decidiría un negacionista del cambio climático?
Cuando se acerca la fecha de la intervención, usted recibe varias cartas y correos electrónicos muy bien presentados diciéndole que las operaciones a corazón abierto son muy peligrosas. Que le han dicho que se lo hacen por la seguridad social, pero que le va a costar una pasta porque se prevén restricciones en la cobertura debido al mal uso que hacen del dinero los socialistas. Que ha llegado un punto en que esos médicos hacen 10 operaciones cada día sin descanso, pero cobran una barbaridad por cada una. Por eso van demasiado deprisa, y hay muchos más fallecimientos de los que se anuncian, pues se protegen entre ellos y tienen controlados los medios de comunicación.
Las cartas proceden de organismos tales como ‘Ciudadanos por la Salud Cardíaca’, ‘Fundación para la Medicina Cardíaca Robusta’, ‘Coronarios en Acción’, y así. Una adjunta un estudio, firmado por alguien de una Facultad de Farmacia, donde se ‘demuestran científicamente’ estas afirmaciones. Continuar leyendo »
Llevaba mucho tiempo pensando en escribir un libro sobre todo esto. Pero una cosa es escribirlo y otra que te lo publiquen. Al principio tuve en la cabeza una novela. Podía comenzar, o no, por un blog, pero no acababa de decidirme. Siempre me parecía que no sabía lo bastante. Entre mis amigos, mi hija y mi pareja me convencieron para que no me demorara. El artículo de Richard Lindzen en La Vanguardia (1) me dio el espaldarazo definitivo.
Recuerdo cuando lo estaba examinando. María y también Conxa, que me lo trajo, me acompañaban en el salón. Me decían que no hablara tan alto, que me calmara. Estaba indignado. Conocía de las truculencias de este señor, pero verlas llegar aquí, a la puerta de casa, me provocó cierto sulfuro. No es que me enfadara con él, que ya le tenía visto por las Américas y sabía de sus tropelías. Me enfadé, y mucho, con el Conde de Godó, propietario de La Vanguardia.
Comencé escribiendo cualquier cosa para relajarme un poco, pero tuve el buen tino de dejar pasar varios días antes de darlo por presentable. De forma que otro texto, de elaboración más sencilla, acabó siendo la entrada inaugural. Precisamente sobre una curiosa experiencia personal acerca de la existencia de sicarios activistas del negacionismo, nada menos que en el Museo de la Ciencia de Barcelona.
En la 1ª parte realizamos el análisis científico del increíble artículo de Lindzen, y anunciamos el análisis comunicativo que presento a continuación.
A la vista de que ni las referencias que el autor incluye dicen lo que él afirma, y de que incluso una lo contradice explícitamente, habíamos planteado la siguiente hipótesis, que habría que validar, o refutar:
“The contradictory statements of a tiny handful of discredited scientists, funded by big coal and big oil, represent a deliberate — and extremely reckless — campaign of deception and disinformation.” – Ross Gelbspan, Premio Pulitzer de periodismo
Portada del último número de la revista Rolling Stone
El escepticismo que nos invade
La revista Science, que está en segundo lugar, tras Nature, respecto a prestigio y credibilidad, publicó el pasado mes de marzo un artículo de Harry Collins, director del Centre for the Study of Knowledge Expertise Science de la Universidad de Cardiff. Su título: ‘No solo se vive de escepticismo‘ (44). Harris se refería al posmodernismo que nos invade –que hemos abordado aquí en alguna ocasión– que ha alcanzado tal intensidad que parece que ya no haya verdades indudables o, mejor dicho, que todo es dudable.
No entraré ahora en si esta corriente, que abarca al conjunto de la sociedad, es algo ‘natural’, un producto de la civilización que entre todos hemos organizado, o ha sido algo inducido, estimulado, planificado. Pero lo cierto, como señala Harris, es que los científicos ‘sociales’ abrazan un descreimiento hacia la ciencia que en ningún caso ésta se merece y que, en el mejor de los casos, revela desconocimiento.
Tal vez el concepto de ciencia, hasta hace pocas décadas un término de prestigio como pocos, haya sido objeto de abuso. El propio concepto de ‘ciencias sociales’ es dudoso. Hablar de ciencias de la información en lugar de periodismo, como se ha hecho, es menos evidente todavía, pues en todo caso esta disciplina abarcaría técnicas, no ciencia. Por su parte, la medicina, a caballo entre la ciencia y la técnica, en su mayoría presa de los laboratorios farmacéuticos, no parece un buen ejemplo de rigor, y supone el contacto más próximo con la ciencia para la mayoría de las personas.
Lo cierto es que en la sociedad se ha generado un escepticismo generalizado respecto a los avances científicos, un escepticismo que, cuando los resultados no satisfacen los intereses o no encajan en los esquemas de valores de algunas personas u organizaciones, viene muy bien para arremeter contra la mismísima ciencia y sus profesionales, los científicos, con el fin de condicionar la actividad legislativa en la defensa de estos intereses o valores. Es entonces cuando aparecen los negacionistas, y el círculo se realimenta. Pero antes de entrar en su terreno veamos qué función tiene el escepticismo dentro del propio proceso científico.
El escepticismo, inherente a la ciencia
Por definición, todo científico es un escéptico. Yo lo he vivido en primera persona y lo he visto en mis compañeros de profesión. Tuve una beca para hacer el doctorado que tuve que abandonar a medio camino por razones familiares (de lo que me he arrepentido muchas veces).
Los científicos, entre ellos, suelen ponerlo todo en duda, salvo aquello que está bien establecido y que se ha convertido ya en una verdad comúnmente aceptada, conocida y que no requiere explicación. Cuando en una investigación se produce un resultado sorprendente, la primera reacción de un científico es ponerlo en duda. Es, de hecho, un automatismo. Revisa de nuevo medidas, procedimientos, código informático, matemáticas, cálculos… Lo deja reposar. Consulta a compañeros. Continuar leyendo »
La traducción literal del término ‘whistleblower ‘es ‘persona que toca (sopla) el silbato’. Su origen está en los bobbies ingleses, policías que hacían sonar este instrumento cuando observaban alguna infracción o falta de civismo (36). Su uso se ha extendido a las personas que, desde dentro de una organización, ponen de manifiesto comportamientos inadecuados. En este caso, una expresión a considerar en español es ‘soplón’ (se me ocurre otra menos amable todavía).
Pero la cultura anglosajona ha derivado esta función a una actividad respetable, hasta el punto de que, cuando a la administración se refiere, el ‘soplón’ respecto a prácticas de otras personas consideradas ilegales, gasto excesivo no justificable, faltas a la ética profesional y otros comportamientos susceptibles de dañar al común, dispone de un estatuto que le protege. Continuar leyendo »
“Non-scientists tend to think that science works by deduction. But actually science works mainly by metaphor. And what’s happening is that the kind of metaphors people have in mind are changing.” — Brian Arthur, economista (Waldrop, 1992, p. 327)
En un artículo de Public Understanding of Science del año 2000 titulado ‘Knowledge, ignorance and the popular culture: climate change versus the ozone hole’ Sheldon Ungar comenta el hecho de que el agujero de ozono consiguió despertar la atención del público gracias a que era posible ‘encapsular’ el fenómeno merced a la ampliamente familiar metáfora de la ‘penetración’. De forma sucinta, la entrada de rayos letales a través de un agujero provocado en una malla de protección que se deteriora resulta una imagen que encaja incluso con la cultura fílmica de aventuras espaciales. Sin embargo, el cambio climático no parece admitir framings tan sensuales y, en cambio, es más fácil persuadir por la vía de la negación del fenómeno (1). Hungar señala que estas metáforas son ‘pre-científicas’, es decir, simples, y no requieren explicación alguna de por qué el ozono es destruido por los propelentes CFC. De hecho, la metáfora es tan poderosa que mucha gente cree todavía que el cambio climático tiene que ver con el agujero de ozono. Tiene algo que ver, pero muy poco a efectos de comunicación.
Dada la complejidad inherente a la ciencia del cambio climático y al poco conocimiento de la dinámica de sistemas retroalimentados por parte de la población en general es preciso, para poder informar adecuadamente, utilizar metáforas o analogías con mecanismos cotidianos que nos resulten familiares. De hecho, éste es uno de los mecanismos que emplea todo científico que desee dar a conocer públicamente sus resultados.
En mis recorridos por el tema he ido anotando las figuras de este tipo con que me encontraba, algunas de la literatura científica y otras de la literatura sobre comunicación. Con el tiempo he ideado algunas otras, que pongo a disposición de quien quiera emplearlas. Continuar leyendo »
Greenwashing. La flexibilidad del idioma inglés es extraordinaria, y de vez en cuando nos ilustra con alguna maravilla terminológica como ésta.
Una entrada de este blog ha sido dedicada enteramente al greenwashing, así que no me voy a extender. Para escribir ésta he buscado en la definición que presentan los diccionarios ingleses que incorporan el término, pero la que más me ha convencido es la de Wikipedia que, por cierto, no tiene equivalente en ninguna de las lenguas españolas:
El término se emplea generalmente cuando se ha dedicado mucho más dinero o tiempo a publicitar que se es ‘verde’ (es decir, a tener en cuenta el medio ambiente) en lugar de gastar estos recursos en prácticas ambientalmente correctas.
El diccionario Wordreference.com, que es el que más empleo, sugiere ‘lavado de cara’, aunque es demasiado generalista, y otra posibilidad, apuntada por un visitante, que entiendo más correcta, aunque algo confusa fuera de contexto: ‘engaño verde’.
Think tanks o los motores del status quo
Claro que usted no va a traducir think tank por motor del status quo, pero ésta es exactamente la actividad real de estos ‘centros de estudios’, que comenzaron a proliferar en los años setenta en los Estados Unidos y en Gran Bretaña para encontrarse ahora por todas partes, autonomías incluidas, formando agrupaciones en red. Pero de verdad, de verdad, lo que en realidad estudian son estrategias de propaganda. La táctica la ponen los PR.
Viene a decir Alvin Toffler en su “Tercera ola” que, si no tiene usted una estrategia propia, al final acaba siendo objeto de la estrategia de otro. El corolario es que es preciso tener estrategia aunque la del otro no sea percibida, también en el caso de que ese otro sea invisible e incluso en el caso de que parezca que no existe. Porque existe, es visible si lo busca, tiene estrategia y la tiene pensando en usted. Son los think tank. Continuar leyendo »
‘The Arctic is often cited as the canary in the coalmine for climate warming … and now as a sign of climate warming, the canary has died. It is time to start getting out of the coal mines.’[1] - Jay Zwally (NASA)
He visto que un visitante al blog ha accedido aquí a través de una búsqueda de la expresión “cambio climático efecto gin tonic”. Voy a explicar brevemente por qué creo que este buen señor o señora buscaba luz sobre esta asociación. (Señalo como curiosidad que otra persona ha accedido aquí por la vía de “Copenhague Anticristo”, que es mucho más fuerte que un gin tonic).
Todo se debe al denominado ‘calor latente’ del agua. El ‘líquido elemento’ tiene unas propiedades singulares, sin las cuales no sería posible la naturaleza tal como la conocemos, y tampoco la vida en la forma en que la conocemos. No hace falta que sea gin tonic, aunque la apariencia es una de las más próximas (aunque a mi siempre me ha parecido más ártica o antártica la del Aquarius con hielo). Se trata de lo siguiente:
Cuando a un líquido, gin tonic o Aquarius, supongamos en un vaso, se le añade hielo, supongamos en forma de cubitos, el líquido se enfría rápidamente y, si no se remueve, está más frío cuanto más próximo al hielo se encuentra. Sabemos que los cubitos tardan bastante en disolverse. Entretanto, el líquido mantiene, básicamente, la misma temperatura. Pero ay del momento en que el hielo se haya disuelto completamente. Continuar leyendo »
‘A lie gets halfway around the world before the truth has a chance to get its pants on’ - Winston Churchill
El documento que le presento hoy es una de las joyas de la corona, negacionista o no. Para los primeros, porque, en buenas palabras, les ofrece consejos inestimables orientados a sus intervenciones en público, y líneas estratégicas del más alto valor para poder atravesar el punto de no retorno del sistema climático sin mayor dificultad o para no hacer nada si ya lo hubiéramos atravesado. Para los segundos, porque nos permite darnos cuenta de cómo se las gastan popularmente.
Cuando usted haya leído el resumen que sigue o, siendo buen conocedor del inglés, se haya descargado el fichero original del enlace, habrá conocido un auténtico manual de desinformación. Algunos no le llamarían así. Unos se referirían a ‘cómo decir las cosas bien dichas’, otros a ‘manual de comunicación’, otros a ‘listado de retórica’ y algunos, pocos, recordarían la palabra propaganda. Lo cierto es que yo, estudiando la propaganda, me he encontrado con este manual de desinformación plagado de retórica. Es así porque sabemos por experiencia que la desregulación y la apelación al voluntarismo industrial han hecho de este mundo en general, y de los Estados Unidos en particular, un gran vertedero inflamable.
Este documento, que fue conseguido y puesto a disposición de los internautas por el Environmental Working Group, nunca ha sido desmentido. Consiste en uno de los capítulos de un completo informe escrito por un ‘spin doctor’, o persona especialista en decir lo que no es de forma creible y en no decir lo que es de la misma forma. Si bien a este habitual colaborador de Fox News le gustaría, sin duda, que reconociéramos su trabajo con las expresiones ‘pulir la verdad’, o vestirla, cosa que debe de considerar que es de ‘sentido común’. Continuar leyendo »
Our college students, however, today expect, or at least nourish the hope, to live beyond that date [year 2000], and I predict that they will be the first generation to feel such strong concern for man’s future that they will discover means of effective action. This action may be less pleasant and rational than the corrective measures that we promote today, but thirty years from now, if present trends are any sign, mankind’s world, I judge, will be in greater immediate danger than it is today, and immediate corrective measures, if such exist…[1] – Charles D. Keeling 1969 (32)
En otra ocasión analizaremos por qué motivo entiendo especialmente inadecuada la expresión ‘consenso’ para las cuestiones científicas. Adelanto que el significado que tiene para la comunidad científica es bien distinto del ‘consenso de opinión’ o del ‘acuerdo transaccional’ con que se entiende en el lenguaje popular o político. En ciencia, se sobreentiende algo así como que ‘estamos de acuerdo en que no hay error’.
En la entrada ‘Ellos lo sabían’ demostré cómo, desde principios del siglo XX, el problema del cambio climático era conocido, y cómo Roger Revelle, junto a Charles D. Keeling, el científico con mayor prestigio de la época, ya había declarado sobre el asunto en el congreso de los Estados Unidos en 1961 (1) y el presidente Johnson había hecho lo propio en 1965 (2). Pero me detuve en los años 1970. Precisamente cuando se formó el primer consenso científico respecto de la ciencia del cambio climático.
A finales de los años 1970, en los Estados Unidos se realizó el primer informe tipo IPCC (Intergovernmental Panel on Climate Change), a saber, un trabajo de recopilación y revisión suplementaria de todo el conocimiento existente hasta la fecha. Conocido familiarmente como el ‘Informe Charney’, muestra cómo existía ya un acuerdo general en que el dióxido de carbono ejerce una función similar a un invernadero, que la sensibilidad climática de la Tierra (a una duplicación de la concentración de dióxido de carbono) era de alrededor de 3 º C y que, a finales del siglo XX y principios del XXI, comenzarían a percibirse los primeros impactos ‘capaces de alterar nuestra civilización de forma sensible’ (3).
El secretismo científico-militar del elitista Comité Jason
Desde el final de la segunda guerra mundial, en Estados Unidos operó un selecto grupo de científicos, que podemos denominar ‘secreto’ o, como mínimo, ‘cerrado’, pues se entraba por estricta invitación y no se sabía, por lo menos de forma cierta, quiénes lo componían. La historiadora de la ciencia Naomí Oreskes lo denomina reclusive, o sea, poco dado a salir de casa (4). Lo cierto es que los Jason se reunían (y siguen reuniéndose) durante seis semanas al año, en verano, en algún lugar paradisíaco. Una auténtica élite. De los cerca de 100 miembros que llegó a tener el grupo a lo largo de los años, 11 fueron Premios Nobel y 43 formaron parte del Consejo de la National Academy of Sciences de los Estados Unidos. Eran libres para ‘pensar lo impensable’ (5). Cuando estaban juntos, se divertían de lo lindo discutiendo cuestiones científicas, de una forma poco comprensible para quien no conoce la especial idiosincrasia de esta gente. Continuar leyendo »
El clima de la Tierra ha cambiado mucho antes de que estuviéramos vertiendo CO2 a la atmósfera. Europa era más cálida en la Edad Media. Durante el siglo XVIII, estuvo más fría, provocando “La Pequeña Edad del Hielo”. Mucho antes, hubo tiempos en que la Tierra estaba varios grados más caliente que en la actualidad.
Respuesta científica
El cambio natural del clima en el pasado prueba que el clima es sensible a un desequilibrio energético. Si el planeta acumula calor, las temperaturas globales aumentarán. Actualmente, el CO2 está imponiendo un desequilibrio energético debido a la intensificación del efecto invernadero. El cambio del clima en el pasado nos ofrece evidencias de la sensibilidad de nuestro clima al CO2.
Comentario
Si hay algo en lo que todas las partes del debate climático pueden estar de acuerdo es que el clima ha cambiado en el pasado de forma natural. Continuar leyendo »
Hace mucho el dinero, mucho se le ha de amar. Al torpe hace discreto, hombre de respetar; hace correr al cojo, al mudo le hace hablar; el que no tiene manos bien lo quiere tomar … Él crea los priores, los obispos, los abades, arzobispos, doctores, patriarcas, potestades; a los clérigos necios da muchas dignidades, de verdad hace mentiras; de mentiras hace verdades. – Arcipreste de Hita, Libro del Buen Amor, 1330-1343.
Agnotología: el estudio de la ignorancia o la duda culturalmente inducida mediante la publicación de datos erróneos o engañosos
Las tres revistas de mayor impacto académico del mundo, es decir, aquellas en las que conseguir publicar otorga el máximo de puntos a los autores (puntos en sentido literal, si, pues acumulados tienen reflejo no sólo en el escalafón y el prestigio, sino también en la remuneración) son la británica Nature, en primer lugar, y las estadounidenses Science y Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS) (38).
Tal vez sea por mi propia biografía que considere el caso de la ‘petition project’, de la mano de Frederick Seitz, el más abyecto de todas las actividades negacionistas hasta ahora examinadas (a la vez que ha sido el de mayor éxito propagandístico). Este hombre fue un pionero de la física de estado sólido (mecánica cuántica) y publicó en 1940 la obra The Modern Theory of Solids. Cuando sus credenciales y su edad le llamaron para más altos designios fue presidente del American Institute of Physics, de la American Physics Society, nada menos que de la Nacional Academy of Sciences (algo así como el tribunal supremo de la ciencia mundial), rigió la Rockefeller University hasta 1978 y siguió como presidente honorario hasta su muerte en 2008 (39).
Seitz fue fundador y primer presidente del George C. Marshall Institute[1], think tank[2] creado en la época de Ronald Reagan y cuyo objetivo primero fue hacer creer a la población estadounidense en general, y a los dirigentes soviéticos en especial, de la viabilidad de la ‘guerra de las galaxias’ (40, 41), si bien es mejor conocido por formar parte principal del contramovimiento antiecologista que las élites iniciaron en los años 1970 (42). Los científicos del momento ya dijeron que eso no era otra cosa que una invención propagandística pues, técnicamente, es (y sigue siendo) imposible. De hecho, ni la tecnología de hoy en día está lo bastante evolucionada como para poder interceptar un mísil con suficiente grado de certidumbre (aunque de vez en cuando puede acertar) ni parece previsible que lo esté en un futuro próximo (43). Pero podemos comprender esta dedicación si recordamos que, por entonces, los Estados Unidos se encontraban en guerra. Entonces era fría.
Cuando Frederick Seitz aceptó, en 1979, el cargo de asesor de investigación de RJ Reynolds Tobacco Company, muchos juntaron las cejas (44). Dijo que estaba encantado debido a la importante contribución que esa empresa había aportado a la investigación biomédica de su Universidad. Continuar leyendo »
“Laypeople frequently assume that in a political dispute the truth must lie somewhere in the middle, and they are often right. In a scientific dispute, though, such an assumption is usually wrong.” – Paul Ehrlich
La ciencia basura del cáncer de pulmón
Usted puede que haya oído decir que la formidable campaña de negación de la evidencia científica del cambio climático tuvo su origen y fue financiada por la industria del petróleo. Bueno, lo segundo es parcialmente cierto, si bien los primeros en poner el grito en el cielo (o sea, dinero sobre la mesa para lanzar falsedades de forma masiva) fueron las empresas mineras. Las de extracción de carbón y generación de electricidad a partir del carbón, organizadas alrededor de la Western Fuels Association y el Edison Electric Institute quienes crearon, en 1991, un grupo de presión bajo la denominación de Consejo de Información para el Medio Ambiente (Information Council for the Environment, ICE). Su objetivo declarado fue:
“Reposicionar el calentamiento global como una hipótesis y no un como hecho” (1)
Documento estratégico de la Western Fuels Association, 1991 (pulsar para mayor detalle)
Salieron fuertes: la campaña de publicidad, PR y bombardeo masivo costó medio millón de dólares sólo para el ‘test de mercado’ (2). Al documento que revela estas estrategias se le conoce como el ‘Vampire Memo’.
¿Qué decían los anuncios y el boca a boca orientado a la prensa? Que esto del calentamiento era un invento de los comunistas, tras la caída del muro de Berlín convertidos en ecologistas, con el fin de:
“… cumplir su sueño de una sociedad igualitaria basada en el rechazo al crecimiento económico en favor de una menor población mundial, alimentarse menos, consumir mucho menos y compartir, de forma mucho más equitativa, un nivel de recursos mucho menor” (3).
De ahí al siguiente paso, a saber, acusar a los preocupados por el medio ambiente de genocidas, hay sólo un paso que no siempre retienen en la expresión escrita. Es el ‘framing’, del que los PR son auténticos maestros.
Ross Gelbspan, un premio Pulitzer que ha investigado el movimiento negacionista, asegura que esto fue lo de menos: Continuar leyendo »
A reserva de lo que puedan deparar los próximos días, creo que el denominado “Acuerdo de Copenhague”, que ayer suscribieron los países ‘elegidos’, a saber, Estados Unidos, India, China, Brasil y algunos más, hasta 20, y que es calificado de ‘fracaso’ en la prensa europea, contiene elementos esperanzadores. Precisamente por haberse aplazado y por el objetivo señalado en la declaración.
Uno de los valores más positivos de la Conferencia en general, a mi entender, es haber situado el problema en la mente popular. Hoy, muchas más personas conocen la seriedad del problema, muchísimas más, que hace un mes. Darse cuenta de la dificultad de encontrar soluciones es también positivo, por mucho que tengamos el tic de acusar a un país o a otro. Yo creo que muchos altos dignatarios mundiales saben también, hoy, mucho más de la profundidad del problema que hace una semana.
Hoy hay gente que sabe que hay islas que están desapareciendo ya, y pueden percibir que el nivel del mar de sus costas no es tan seguro como antes. Hoy hay muchos escépticos, incrédulos de buena fe que, frente a un reconocimiento del problema por parte de todos, absolutamente todos los países del mundo (excepto Arabia Saudí, que tuvo la ocurrencia de mencionar los famosos mails como prueba irrefutable de que hay que volver a empezar), y la mención repetida una y otra vez de la palabra ‘catástrofe’ por países de todo tipo y condición, se preguntarán si pueden estar equivocados todos a la vez o si es verosímil que hayan sucumbido todos ellos a una conspiración izquierdista de miles de científicos durante 30 años. Hoy, la calle, la gente, comienza a saber la severidad de lo que está ocurriendo. Y que no haya acuerdo dispara las alarmas interiores. Continuar leyendo »
“I have no patience for those who try and attribute insidious and mysterious powers to public relations. Such ideas are wholly fanciful and without basis in fact“[1] – John Hill, fundador de Hill & Knowlton – “There’s no good habit or lofty idea that could not be inculcated in a people in a few short years if the right methods were used … we can move human energy in any direction by organized and public persuasion …” - Charles Higham[2]
El creciente número de seguidores de este blog habrá advertido sin duda la afición del autor por las agencias de comunicación, las llamadas PR, a quienes considero los ocultos brazos ejecutores del negacionismo. Junto a los think tanks, constituyen los dos instrumentos principales que han provocado un retraso de décadas en el abordaje correcto del problema climático, hasta el punto de encontrarnos ahora sin estar seguros de si llegamos a tiempo. La desazón me invadió cuando una nota de prensa me dió a conocer la contratación, por parte del gobierno de Copenhague, de la multinacional de PR Hill & Knowlton. Dice que nos aconsejarán a tener un comportamiento climáticamente responsable y su director general, Paul Taaffe, manifiesta que ‘el cambio climático es el problema mundial número uno y un enorme y complicado reto para todos nosotros’ (1). Veamos quiénes son esta gente, qué credenciales tienen para llevar a cabo esta misión y si pudieran encontrarse con algún conflicto de intereses.
Lo primero que conviene conocer es que Hill & Knowlton pertenece al grupo WPP, la mayor multinacional de RP del mundo, cuya facturación en 2001 fue de 11.400 millones de dólares. Hill & Knowlton es sólo una de las 32 empresas que lo componen, que abarca también a nombres bien conocidos como Burson Marsteller, Ogilvy Public Relations Worldwide, Cohn and Wolfe, Finsbury and Buchanan, Cordiant Group Grey Global, CGI Group y APCO Associates. Con sus 71 oficinas en 40 países, algunos de ellos tan interesantes para las relaciones públicas como Uganda y Níger, Hill & Knowlton representa cerca del 10 % de la facturación total del grupo (2).
Cuando David Miller y William Dinan, en su imprescindible libro ‘A Century of Spin: How Public Relations Became the Cutting Edge of Corporate Power[3]’ señalan que:
Hil & Knowlton es una de las más famosas, por no decir infames, empresas de PR del mundo (3).
habría que comenzar averiguando quiénes son los autores de esta obra y si tienen algún motivo para estar resentidos con una organización que se dedica a engrasar la maquinaria de información y a poner buena cara y simpatía por doquier. Pero contrastando información observamos que los hechos sobre los que basa esta opinión aparecen en otros textos respetables, como el lector podrá examinar en las referencias. Conviene ahora conocer el historial, conexiones y compatibilidad de Hill & Knowlton para la tarea encomendada.
Por su parte, el historial de CGI Group y de APCO Associates en el negacionismo climático es tan clamoroso que merecerá entradas posteriores, así que centrémonos ahora en Hill & Knowlton y en el grupo al que pertenece. Continuar leyendo »
El presidente del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, ha declarado en la sesión plenaria de la Conferencia de Copenhague que ‘estamos aquí convocados por Naciones Unidas y por la ciencia’. Ha agradecido a todas las personas que han obrado de forma que esa convocatoria fuera posible. ‘Tenían razón’.
‘Si estamos aquí es porque sabemos que es un asunto transcendental, si estamos aquí es porque queremos un acuerdo, si estamos aquí es porque hemos asumido las conclusiones científicas’.
Tras manifestar que algunos países tendrán que realizar un gran esfuerzo pero que este esfuerzo supone también un camino de desarrollo para muchas otras, se refirió por dos veces a la producción de energía: a la necesidad de ‘democratizar la capacidad de producir energía’ y a un ‘cambio en la relación de poder sobre la energía’.
‘No es un debate entre países pobres y ricos, capitalismo de estado y capitalismo privado, países con reservas energéticas y países sin reservas. Es un debate sobre la capacidad de la ciencia, la tecnología y la innovación como herramientas para la superación del ser humano.’ ‘Es un debate entre gobernar el mundo y la Tierra juntos, o intentar salvarse a si mismo sabiendo que nadie se va a salvar. ‘Seamos leales con nuestros pueblos. Debemos unir al mundo para salvar la Tierra. En este mundo hay pobres, demasiados pobres y ricos, demasiado ricos’.
Ni Estados Unidos ni China pueden faltar en esta cita histórica ni eludir sus responsabilidades ante el mundo. La Unión Europea asume sus compromisos, declaró.
El pasado domingo, en un canal de la televisión nacional danesa y en hora de máxima audiencia, un conocido negacionista, Henrik Svensmark, sufrió un accidente cardíaco que obligó a suspender el programa durante diez minutos. Svensmark, conocido por su errónea hipótesis sobre la influencia de los rayos cósmicos en el calentamiento global, repetidamente refutada, detuvo su intervención cayendo posteriormente al suelo al grito de ‘es mi corazón’. Bjorn Lomborg, otro conocido negacionista especialmente tóxico por su influencia en los entornos económicos y su antropocentrismo radical y elitista, solicitó la presencia de una ambulancia.
El lector interesado puede ver en las referencias un breve panorama de los trabajos de Svensmark y de sus refutaciones. Destaca entre sus actividades la edición de un libro entusiásticamente citado por la maquinaria de negación, con el título de ‘The Chilling stars: A New Theory of Climate Change’. Su entusiasmo llegó al punto de proponer una nueva disciplina científica: la cosmoclimatología. Vea el vídeo: Continuar leyendo »
Emisiones, emisiones acumuladas y 'responsabilidad térmica' por países
Emisiones y concentración
Sabemos ya que distinguir entre perturbación al sistema climático y respuesta del mismo. Recordemos que lo que fuerza al sistema climático de la Tierra es la concentración de los gases de efecto invernadero, no las emisiones, como a veces se cree erróneamente. Recordemos también que el incremento de temperatura media de la Tierra que actualmente medimos no es el que corresponde a la concentración actual, pues el sistema tarda un cierto tiempo en responder a la perturbación, estimado en algunas décadas. Continuar leyendo »
El sistema climático se ha encontrado en equilibrio en los últimos 10.000 años, a partir del inicio de la agricultura
Hemos visto cómo el sistema climático de la Tierra es sometido a perturbación, que en el caso presente consiste en un incremento de la concentración de gases de efecto invernadero en la atmósfera –suponiendo fijos los demás parámetros forzadores de clima, a saber, básicamente, la intensidad de la radiación solar (ahora en mínimos) y las erupciones volcánicas importantes (ahora inexistentes), y considerando la ‘variabilidad natural’ muy pequeña con respecto al nivel de perturbación. Y que este sistema presenta una respuesta, que medimos en forma de temperatura media de la Tierra.
Puesto que la respuesta es función de la perturbación, podemos considerar que el sistema es controlable mediante acciones diversas sobre esta perturbación[1] en el caso de que no podamos alterar el propio sistema, como ocurre, en principio, con el climático. Estamos, pues ante un sistema de control, bien conocido en ingeniería.
En un sistema tal, la característica más importante es su equilibrio, es decir, que el sistema se mantenga estable y sea inmune a las variaciones de la perturbación (entrada), por lo menos dentro de unos límites. En ingeniería, de forma general se trata de una cuestión de seguridad, pues la pérdida de las condiciones de estabilidad puede resultar en la ruptura del sistema, sea éste una máquina o una central nuclear, por ejemplo. Sin embargo, no todos los sistemas, al desequilibrarse, se rompen, pues pueden tener más de un estado estable y pueden pasar del uno al otro si la perturbación supera determinado umbral[1]2 (1, 2). Continuar leyendo »
“Ken Caldeira has shown… that a molecule of CO2 generated by burning fossil fuels will, in the course of its lifetime in the atmosphere, trap a hundred thousand times more heat than was released in producing it.[1]” — Elizabeth Kolbert, New Yorker magazine, November 2006
Relación entre gases emitidos, concentración en la atmósfera y temperatura resultante
Veamos la correspondencia entre el incremento de la temperatura media de la Tierra, a qué concentración de dióxido de carbono corresponde y el nivel de emisiones que la provoca.
Perturbación y respuesta del sistema climático
En el sistema climático de la Tierra definido en un post anterior hay que distinguir entre la perturbaciónal sistema, a saber, el nivel de ‘forzamiento’ al que es sometido el sistema por los gases de efecto invernadero, y la respuestadel sistema, a saber, las variables que responden a este forzamiento.
Perturbación y respuesta del sistema climático
Lo que causa hoy el forzamiento climático (perturbación) fuera de los márgenes de los últimos 10.000 años no es la posición relativa de la Tierra respecto al sol[2], fenómeno éste que ha dado lugar a los ciclos glaciales-interglaciales, sino los gases de efecto invernadero añadidos (emitidos) a la atmósfera por la actividad humana, cuya concentración ha aumentado con respecto al promedio de la era preindustrial[3]. Pero lo que actúa ahora sobre el sistema climático, perturbándolo (forzándolo) respecto a este (supuesto) óptimo, mientras otras posibles perturbaciones se mantienen constantes (intensidad solar, que ahora se encuentra en mínimos, erupciones volcánicas, etc) es la concentración de estos gases en la atmósfera. La respuesta del sistema climático de la Tierra que mejor sabemos medir es la temperatura media de la Tierra.
Hasta hace unos 250 años, la concentración de dióxido de carbono se mantuvo prácticamente estable, alrededor de las 280 partes por millón en volumen (ppmv) en los 10.000 años anteriores, una vez cesó la influencia de la última desglaciación. La respuesta del sistema climático de la Tierra a esta concentración estable de dióxido de carbono fue mantener la temperatura casi constante alrededor de 15,0 ºC, valor que consideramos óptimo. Diversos fenómenos de menor importancia han hecho variar la temperatura en ±0, 5 ºC alrededor de esos 15 ºC[4] (1). Esto es lo que podemos denominar ‘zona climática segura’. Continuar leyendo »
“Si por la noche lloras por no ver el sol, las lágrimas te impedirán ver las estrellas” – Rabindranath Tagore
Tormenta de polvo sahariano sobre las Islas Canarias
La BBC emitió en 2006 un excelente documental bajo el título de Oscurecimiento global, Global Dimming (1). Su visionado debió de impresionar tanto a los gestores de la cadena que decidieron insertar una advertencia previa donde señalaban que su contenido podría herir la sensibilidad del espectador, y recomendaba tener en cuenta esta circunstancia especialmente de cara a los niños. Dicho reportaje fue emitido por La 2 de Televisión Española en el programa Documentos TV. No incluyó cautela previa alguna, por lo que es posible que muchos infantes españoles hayan sufrido terrores nocturnos creyendo que nunca más verían el sol o que morirían achicharrados, por lo menos en sueños.
El oscurecimiento global no es otra cosa que el efecto según el cual la intensidad de la radiación solar que llega a la superficie de la Tierra es, hoy, sensiblemente inferior a la de hace 30-50 años. El motivo no es otro que la existencia de una densidad mucho mayor de partículas en suspensión en la atmósfera. Dichas partículas reflejan una parte de la luz solar, devolviendo así energía hacia el espacio de forma que no llega a alcanzar la superficie de la Tierra. A efectos del calentamiento global, es como si el Sol hubiera reducido levemente su intensidad, desde finales de los años 1950, entre el 2 y el 4% a nivel global (2) y ¡el 10% en los Estados Unidos! (3). A efectos prácticos, hoy el cielo ya no es lo que era. Es menos azul, vemos menos estrellas.
En el reportaje mencionado se daban unas cifras (30% menos de evaporación del agua expuesta al sol respecto a 30 años atrás) que a mi me parecen muy elevadas, y que sólo he visto mencionadas en un único artículo ‘peer-reviewed’[1] y, por tanto, requerirían confirmación. Pero está claro que la diferencia es sensible, que los instrumentos de medida no ofrecen dudas y que el fenómeno está descrito con todo el rigor posible en trabajos publicados en Nature (2, 4, 5, 6), Science (7, 8) (¡un artículo firmado por 64 investigadores!), Tellus (9), Proceedings of the National Academy of Sciences (10) y la controvertida Geophysical Research Letters (11).
Estas partículas, denominadas ‘aerosoles’, son de diversos tipos. Continuar leyendo »
“This is a great challenge for our democracy. We have the evidence, we see the train coming, but most ordinary Americans, in their day-to-day lives, cannot yet hear the whistle blowing.”[1] – Bill Clinton, 24/07/1997 (1)
Experimento (que no le aconsejo realizar): está usted dentro de un coche con cambio de marchas manual. El coche es de los antiguos o de los baratos: no dispone de ningún sistema electrónico de desconexión de la alimentación de carburante para el caso de régimen excesivo de revoluciones en el motor.
Tiene por delante una recta larguísima, no hay otos vehículos en el camino y no tiene limitación de velocidad. Usted pone la segunda. Arranca suavemente. Una vez el coche en movimiento, pulsa el acelerador a fondo. La aceleración que notará dependerá de la potencia del vehículo. Llega a 100 km/hora. Usted sigue igual. Más o menos a esta velocidad el motor se habrá ‘pasado de vueltas’: el cuentarrevoluciones estará en zona roja. Usted, impasible, sigue con el gas a fondo, hasta que el motor no dé más de si y la velocidad se haya estabilizado Llegará un momento en que oirá un extraño ruido, una vibración inusual. Habrá pasado un tiempo, mayor o menor según la ‘resiliencia’ del motor y su estado de mantenimiento (aceites, edad). Muy poco después, el motor se rompe. El vehículo ha quedado inutilizado. Acabará usted deteniéndose en otro lugar.
Esta analogía nos sirve para mostrar una característica de los sistemas, de aplicación al sistema climático de la Tierra y muy importante para comprender el fenómeno: el tiempo de retardo.
Cuando usted pisa a fondo el pedal del acelerador, al motor le llega el máximo de carburante, y esa cantidad se mantiene constante hasta el final. En cambio, el vehículo acelera, es decir, a pesar de recibir el mismo estímulo (la entrada al sistema es la cantidad de carburante) la respuesta (rpm, o velocidad) es variable, creciente. Y eso ocurre así hasta que, llegado determinado momento, la velocidad deja de aumentar y se mantiene constante.
Retardos intrínsecos del sistema climático
Pues bien. Al sistema climático de la Tierra le ocurre algo parecido: tiene retardos intrínsecos. La velocidad no alcanza de forma inmediata el nivel que corresponde al flujo de combustible que llega al motor, sino que transcurre cierto tiempo. Análogamente, la temperatura media de la Tierra no alcanza el nivel de equilibrio que corresponde a la concentración de gases forzadores del clima, sino que transcurre cierto tiempo.
Cerca de 1700 científicos británicos han emitido una declaración de soporte a la ciencia del cambio climático:
Nosotros, miembros de la comunidad científica del Reino Unido, tenemos la más alta confianza en la evidencia observacional del calentamiento global y en su base científica, y concluimos que es debido principalmente a las actividades humanas. La evidencia y la ciencia son profundas y exhaustivas. Son fruto de décadas de investigación concienzuda y meticulosa realizada por miles de científicos de todo el mundo que responden a los más elevados niveles de integridad profesional. La investigación ha sido verificada y publicada, permitiendo así la trazabilidad de la evidencia y el respeto al método científico.
La ciencia del cambio climático abarca la investigación básica de un creciente número de disciplinas, muchas de las cuales están aquí representadas. Como científicos profesionales, desde estudiantes a catedráticos, confirmamos los hallazgos del Cuatro Informe del IPCC, que concluye que ‘El calentamiento del sistema climático es inequívoco’ y que ‘la mayor parte del aumento observado en la temperatura media global es, muy probablemente, debido al incremento observado en la concentración de gases de efecto invernadero antropogénico.
Karl Popper: Toda la vida consiste en solucionar problemas
‘Systems thinking’
Como sabemos, el sistema climático de la Tierra es un sistema formado por distintos componentes con su propia dinámica, y que interactúan entre si. Desde la ingeniería se ha desarrollado una disciplina que, partiendo de la ‘automática’, consigue determinar las leyes matemáticas del comportamiento del conjunto a partir de las del comportamiento individual y de sus interrelaciones.
Hacer esto con el planeta no es cosa fácil, pues acaba siendo algo similar a la ingeniería inversa, con fuertes dudas acerca de quién fuera el ingeniero directo[1]. Sin embargo, sólo con el tipo de análisis matemático que permite la aplicación de la ‘teoría general de sistemas’ es posible determinar los estados estables del sistema climático, sus condiciones de estabilidad, su robustez y, entonces, intentar controlarlo.
En otra entrada analizaremos los motivos por lo cuales, de forma muy sorprendente, la ciencia del cambio climático apenas ha hecho uso de este método ‘de arriba a abajo’ y, en cambio, se devana los sesos con un nivel de detalle que no es ocioso pero, para lo fundamental, no sería necesario.
Lo que aquí importa es cómo traducimos este ‘systems thinking’ y qué implicaciones tiene eso. ‘Pensar en términos de sistema’, o ‘en clave de’, parecen las únicas dos opciones válidas. Una expresión inglesa alternativa es ‘systemantics’, pero no ha triunfado.
[Nota. El texto presente y este otro son complementarios. El lector interesado debería examinar ambos.]
“The predominance of positive feedbacks explains why Earth’s climate has historically undergone large swings: feedbacks work in both directions, amplifying cooling, as well as warming forcings. In the past, feedbacks have caused Earth to be whipsawed between colder and warmer climates, even in response to weak forcings, such as slight changes in the tilt of Earth’s axis.[1]” – James Hansen, climatólogo jefe de la NASA 2009 (1)
Componentes y subcomponentes del sistema climático de la Tierra (Fuente: IPCC, 4AR)
El sistema climático de la Tierra se compone de un conjunto de entidades o subsistemas que condicionan el clima de la Tierra. Cada uno de ellos, si estuviera aislado, evolucionaría individualmente, a igualdad de perturbación, de forma distinta en el tiempo (tienen dinámicas diferentes).
La criosfera (hielos): glaciares, Ártico, Antártida y Groenlandia
La litosfera (elementos terrestres, terrosos y rocosos)
La biosfera (elementos vivos): humanos, otras especies, vegetación terrestre y marina
En la mayoría de los casos se puede describir matemáticamente su comportamiento, en base a las leyes de la física y la química o bien, si éstas no son suficientemente conocidas desde la base, examinando su respuesta a distintos forzamientos en el presente o en el pasado y estimando matemáticamente sus propiedades.
No sólo cada uno tiene su dinámica propia, sino que también se influencian entre si. Interactúan (3). Si además de conocer matemáticamente cada comportamiento individual es posible describir, también matemáticamente, sus relaciones de interacción, obtendremos unas expresiones matemáticas que serán reflejo del comportamiento del conjunto, con lo que podremos, bajo determinadas condiciones, predecir su comportamiento futuro en caso de cambio de alguna de sus variables. Por ejemplo, una perturbación en forma de aumento en la concentración de algunos gases atmosféricos, y una respuesta del sistema en términos de temperatura media en la superficie. Continuar leyendo »
El delegado de los Estados Unidos en la Conferencia de Copenhague acaba de ofrecer un buen impulso a las negociaciones, anunciando nuevos objetivos a los que su país podría comprometerse, y en particular una trayectoria de reducción de emisiones muy exigente.
Siempre con 2005 como año base, Estados Unidos anuncia una trayectoria de reducción que, con un objetivo del 83% en 2050, comienza con el 17% en 2020, 30% en 2025, 42% en 2030 y 83% en 2050. Ha señalado, acertadamente, que esta trayectoria es consistente con el conocimiento científico más reciente, si bien se sitúa en el límite del peligro. Se trata de unos objetivos extremadamente ambiciosos, y que supondrían una auténtica revolución de la economía mundial. Se ha comprometido a aportar la parte ‘justa’ (fair) de los 10.000 millones de dólares anuales que se estiman necesarios para mitigación del cambio climático y adaptación a las consecuencias ya inevitables.
Ha señalado, por dos veces, la necesidad de transparencia y de responsabilidad (accountability) necesaria para todos los países, lo que requiere de informes regulares sometidos a órganos independientes de auditoría de carácter mundial.
Finalmente, se ha comprometido a trabajar para incluir estos objetivos en la legislación de su país y a contribuir constructiva y creativamente al buen desarrollo de la conferencia, según el programa establecido por la presidencia.
La verdad es que es un comienzo esperanzador, que ofrece posibilidades de avance real y que atenúa considerablemente los malos augurios que habían ensombrecido el panorama en las últimas semanas.
El País ha sido el único diario español que ha publicado el editorial conjunto reproducido por 56 periódicos de 45 países. En una iniciativa sin precedentes, que ha conseguido salvar, probablemente por primera vez, las limitaciones del medio, o de algunos medios, una iniciativa del periódico británico The Guardian ha encontrado eco en una gran diversidad de tabloides.
No sorprende tanto la ausencia de periódicos de los Estados Unidos como la diversidad de países que lo han publicado. Desde países fuertemente afectados por los primeros impactos, como Bangladesh, hasta el país con el mayor índice de emisiones per cápita del mundo: Qatar.
Actualización 10/12: Cristina Ribas ha publicado un artículo en su blog cuya lectura me permito sugerir: Guía para seguir la cumbre del clima (versió en català aqui)
COP15
Actores
Unión Europea. Habla con un sola voz, la del representante de Suecia, en representación de 27+3 países. Es el único actor que ha anunciado un compromiso real y efectivo. Ningún país europeo tiene el derecho a hablar por si mismo.
‘Umbrella Group’. Formado por Japón, Australia, Canadá, Rusia y los Estados Unidos. Con respecto a este último, es importante tener en cuenta que, según la constitución americana, el presidente Obama no está autorizado a firmar un compromiso internacional sin autorización del Senado. Obama no dispone de esta autorización, pues la ley de control de emisiones en proceso parlamentario tuvo muchas dificultades para superar el Congreso y se encuentra encallada en el Senado.
Obama ha anunciado una reducción del 17% en las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) respecto a 2005, y no respecto a 1990 que es unánimemente aceptado como el año base. Tomando esa referencia, la reducción anunciada sería del 7%, similar a la que se adoptó en Kioto y claramente insuficiente. Continuar leyendo »
“Las revistas científicas de referencia son totalmente creíbles. Si se examina el proceso con detenimiento se verá. Es posible engañar una vez a alguien, pero no muchas veces a muchos. La ciencia tiene una extraordinaria capacidad de autocrítica.” – Juan Antonio Marina, TV3, 09/12/2009
A la hora de comunicar los distintos aspectos del cambio climático, usted habrá tenido necesidad, si quiere (o puede, o le dejan) hacerlo con rigor, de acudir a las fuentes. Están, casi todas, en inglés.
Me he dado cuenta, en mi largo viaje por este tema, de las limitaciones de las que adolecen nuestros idiomas latinos para transmitir algunos conceptos que son, hoy, necesarios. Por ejemplo, como entiendo importante la movilización de la población sensibilizada ¿cómo traduce usted ‘empower’ o ‘empowerment’? ¿Engage es implicar? ¿No le parece que esta traducción pierde fuerza con respecto al original?
Los montajes de las agencias de comunicación organizando falsos movimientos ‘populares’ espontáneos a favor del negacionismo son ‘astroturf’. ¿Cómo lo traduce usted? ‘Greenwashing’, o ‘lavado verde’, se refiere a una organización que simula su preocupación por el medio ambiente mientras sus actividades son altamente contaminantes: ¿cómo se traduce con una, incluso dos palabras? Spin: lo que hacen las agencias de comunicación (con gran eficacia) para hacernos creer lo que no es. ‘Peer-reviewed’, o cualidad necesaria de los únicos artículos científicos que merecen credibilidad de principio si no se quiere meter la pata o ser agente de intereses distintos de los del lector[1]… ¿revisión por pares? ¿Alguien sabe qué cosa es?
¿Feedback es realimentación o retroalimentación? La segunda es más sugerente de cara al público, aunque a mi me enseñaron la primera. Una expresión muy bien encontrada y elegante para referirse a los negacionistas es ‘deniers and delayers’. ¿Negacionistas y retrasadores? ¿A que suena raro? La cosa se complica con los famosos ‘false friends’ y la diferencia terminológica entre el lenguaje científico y el lenguaje popular. Ejemplos claros son la noción de ‘teoría’ y la de ‘incertidumbre’. Continuar leyendo »
John Holdren, asesor principal de Obama en cambio climático
Anteayer, el director de la Oficina de Política Científica y Tecnológica de los Estados Unidos, y asesor científico principal de Barack Obama, John Holdren –antiguo presidente de la National Academy of Sciences- se refirió públicamente a la controversia que la interceptación de los correos de la Climate Research Unit de la Universidad de East Anglia ha generado de la mano de los negacionistas profesionales.
Transcribo íntegramente la parte de su intervención que se refiere a este asunto. El lector interesado y con comprensión del inglés puede visionar aquí el video: Continuar leyendo »
“Science and science institutions should be transparent, but they are not a 24-hour help service for climate sceptics who lack fundamental scientific and technical skills.”[1] – Thomas Stocker, Universidad de Berna (publicado en Nature)
Me había propuesto un blog didáctico, apartado lo más posible de los temas de actualidad, en el convencimiento de que cualquier cosa que salga de la próxima reunión de Copenhague servirá, como mucho, para ganar de minutos a meses a la disrupción climática en ciernes. Desde luego el ‘business as usual’, o sea, seguir energética y económicamente como hasta ahora, o casi, lleva al desastre mucho antes de lo que podamos imaginar. También la ‘politics as usual’.
Pero la publicación ayer y hoy por El País de la bronca de los mails robados a la Unidad de Investigación del clima de la Universidad británica de East Anglia[2] y el hecho de haber otorgado amplificación a la voz del negacionista celtibérico Gabriel Calzada me obliga, por respeto al buen número de suscripciones que he recibido en el primer día de difusión pública de este blog, a comentar este hecho, que hubiera querido incluir en el informe sobre las tácticas de los negacionistas que tengo previsto para dentro de algunas semanas.
Hechos: unos hackers, desde un servidor ruso, se hacen con miles de correos electrónicos de la Climate Research Unit (CRU) y los cuelgan en Internet el pasado 19 de noviembre. Contenido: Diálogos entre científicos de alto nivel sobre cuestiones diversas, algunas de ellas ‘sensibles’. Consecuencias: delirio en la blogosfera, encanto en las webs negacionistas que interpretan sesgadamente y toman la parte por el todo, razonamiento inverso por doquier y periodismo científico de la peor especie al grito de ‘escribir primero e informarse después (si acaso)’. A los que siguen artículos impresentables de los seniors negacionistas, quién sabe si preparados con anterioridad, en periódicos de referencia. Destaca la reaparición pública del inefable Richard Lindzen en el Wall Street Journal (1), entre otros, con su retórica de libro de estilo PR bien aprendida que pudimos ver hace poco en La Vanguardia (2) (ver refutación en este mismo blog: ‘Negacionismo en La Vanguardia’), y que consigue hacer dudar hasta a los mejor informados. Al cabo, generación de dudas entre el público y la clase política. Justo lo que pretendían. Dos semanas antes de Copenhague y con la ley de control de emisiones de Obama en proceso parlamentario. Continuar leyendo »
“This generation has altered the composition of the atmosphere on a global scale through . . . a steady increase in carbon dioxide from the burning of fossil fuels.” – Lyndon B. Johnson, febrero de 1965 – Discurso en el Congreso de los EE.UU.
Roger Revelle declaró en el Senado de EE.UU sobre el peligro del cambio climático en 1961
Muy a menudo, al entablar conversaciones de orden político, social o económico con una persona cuya ideología se sitúa a la izquierda del centro izquierda, habrá usted oído la expresión ‘ellos’. “Ellos nos quieren hacer creer que…”, “Ellos no nos dicen que…” ¿Verdad que les suena? Mi reflejo, a estas alturas ya moderado, es siempre preguntar: ¿A quiénes te refieres? “¡A ellos!”, suele ser la respuesta, como si fuera una obviedad.
Un mayor grado de elaboración lleva a un leve intento de reducir la generalización: se refieren entonces a “los poderosos”. ¿Pero qué poderosos? – suelo insistir. ¡Ellooos! me responden, muy poco antes de dejar de considerarme candidato a ser uno de los suyos, momento que detecto y que debería servirme para detenerme ahí. Lo que me gustaría es que me dieran nombres, apellidos, de personas físicas o, por lo menos, jurídicas. Evaluadas.
Mucha gente de izquierdas, y algunos de derechas, tienen la sensación de que el mundo está gobernado por fuerzas ocultas, por un grupo de conspiradores encerrados en un cuarto oscuro y decidiendo en qué debemos creer, qué debemos comprar y hasta qué debemos pensar (1). Es la visión conspirativa de la política y de la historia, que nunca he compartido[1]. No soy tan ingenuo como para negar que haya conspiraciones. Pero no todo es una gran conspiración. Mucho de lo que se atribuye a ‘ellos’ es el resultado de unos modelos mentales que, de hecho, la inmensa mayoría de nosotros acepta, a menudo implícitamente, sin ser conscientes de los mismos.
Pero referirnos a ‘ellos’ así, en abstracto, nos resulta útil, porque de esta forma nos descargamos de responsabilidad y no nos sentimos obligados a oponernos activamente a lo que no nos gusta en la medida en que, además, les otorgamos un poder supuestamente imbatible. Creemos que contra ‘ellos’ no se puede luchar, mucho menos si no sabemos ni a quiénes nos estamos refiriendo y por supuesto dónde están, y muchas veces ni tan sólo a qué. Presos de cierto síndrome de Estocolmo, estamos esperando a que nos digan qué es lo que tenemos que hacer para ser ciudadanos climáticamente responsables. Seguimos así viendo la televisión. Que no nos dice nada porque, al fin y al cabo, forma parte de ‘ellos’.
Pues no es así. Estaba equivocado. En mis averiguaciones he descubierto una fenomenal maquinaria de propaganda[2], difusa y policéntrica, que, desde los años 1970, está orientada a la manipulación colectiva y al establecimiento de modelos mentales y pautas de comportamiento coherentes con la ideología ultraliberal. Decidieron cargarse el movimiento ecologista ya entonces, pero después de la caída de muro de Berlín lo consideraron su principal enemigo. Lo han hecho, y lo hacen, con tal habilidad, que todos acabamos convirtiéndonos en instrumentos propagadores de un supuesto ‘sentido común’ artificial y erróneo. Tan erróneo que opera en contra de nosotros mismos, individualmente a corto plazo y colectivamente a largo. Continuar leyendo »
Este documental, dirigido por Martin Durkin, fue emitido por el Channel 4 británico en 2007, en un acto de contrainformación, pues coincidió con la emisión del cuarto informe del IPCC, que confirmaba los hallazgos de los anteriores y ampliaba el nivel de alarma. Es España se sabe sólo de su emisión por Telemadrid.
La habilidad de Martin Durkin para realizar reportajes por cuenta del contramovimiento antiecologista no era nueva. Ya en 1997 esta cadena de televisión tuvo que pedir disculpas a sus espectadores por la emisión de su documental Against Nature (Contra la Naturaleza), pues el organismo regulador británico del momento, el ITC, falló en contra del documental por información sesgada y manipulación fraudulenta de las respuestas de los entrevistados (1).
No contento con esto, Durkin, en su entusiasmo libertario-empresarial, realizó otro reportaje donde se desmentía completamente el riesgo de la silicona para los implantes mamarios, que fue criticado severamente por la clase médica e incluso por la BBC. Y otro acerca de los alimentos modificados genéticamente, que no fue sancionado por la ITC pero donde algunos de los entrevistados se sintieron engañados (2).
No he visto ‘Against Nature’ (que en su momento fue elevado a los altares por el Financial Times) ni ninguno de los demás. Pero si he visto ‘The Great Global Warming Swindle’ (El gran timo del calentamiento global, que en Telemadrid fue astutamente traducido por ‘La otra cara del cambio climático’). También algunos entrevistados se sintieron engañados y sus palabras fueron recortadas y editadas de tal manera que podría darse a entender que decían lo contrario de lo que en realidad habían dicho durante la entrevista. Este fue el caso de Carl Wunsch, un prestigioso oceanógrafo que de ninguna manera pertenece al colectivo ‘escéptico’, quien aseguró que no le habían advertido de la tendencia del reportaje, que tildó de ‘propaganda’ (3), y de Sir David King, por entonces director del gabinete científico del gobierno británico, que fue criticado por expresiones nunca pronunciadas, pero de quien desconozco reacción alguna (4). Algo parecido es lo que concluyó la Ofcom, nuevo organismo regulador de defensa del espectador, cuando declaró en mayo de 2008, más de un año después de la emisión original, que el documental “incumplió con la obligación de presentar un abanico de puntos de vista acerca de un tema controvertido, y trató de forma desleal a los entrevistados”. El 4 de agosto de 2008 Channel 4 emitió sus disculpas y señaló alguno de los errores del documental, aunque no todos. Continuar leyendo »
“Many companies are trying to cash in on our good intentions, setting up labelling schemes that are largely meaningless or making claims that simply aren’t true – sometimes with the help of the charities they donate to. When it comes to consumer products, greenwashing is the order of the day: a recent report found problems with 98 per cent of products making green claims[1].” – Michael le Page, New Scientist, 22/09/2009
Acabo de oír una cuña publicitaria radiofónica según la cual, si en lugar de apagar el televisor con el mando a distancia lo hago mediante el interruptor general, ahorraré ‘hasta un 60 % del consumo’.
Como va contra la lógica que una empresa mercantil se anuncie diciendo que le compren menos (y hasta podría ser denunciada por sus accionistas por no cumplir con la misión que legalmente le es encomendada, a saber, generar beneficio) siempre que oigo estas sandeces me pregunto cuál es el mecanismo por el cual, al decir que no le compren, los del departamento de marketing han convencido al presidente de que así acaban vendiendo más. Alguno debe haber porque, si no, está claro que no lo harían, pues la ley, de hecho, se lo impide. Me parece raro atribuirlo a una mejora de imagen, pues no creo que mucha gente vaya a cambiarse de suministrador de energía eléctrica porque le digan que le compre menos.
En realidad, se trata del fenómeno de ‘greenwashing’ (lavado verde), según el cual una empresa, por lo general altamente contaminante o cuyas actividades afectan severamente al delicado equilibrio climático – cosa que saben desde hace 50 años- pone cara de buena gente y busca mensajes tales que nos creamos que no está a favor de si misma sino de la sociedad en general. Desde luego, cuando lo hacen tienen buen cuidado de que la influencia en la cuenta de explotación no sea negativa – lo que en nuestro caso es bien cierto pues esto de los pilotos rojos y el mando a distancia es un cuento chino, y lo de la reducción del consumo en general es poco menos que el chocolate del loro salvo medidas complementarias de calado[2], y supongo que debe haber alguna forma de justificar lo del 60% en algún televisor extraño como para colar el mensaje dentro del organismo de ‘autorregulación’ de la publicidad. Suponiendo que este organismo tenga alguna función real más allá de denunciar los descaros publicitarios cuando en realidad son ya visiblemente excesivos.
Un mensaje apaciguador es lo mejor para mantener las cosas como están y que mis clientes no me cuestionen. Y si, encima, es al precio de la energía (muy inferior a 1 W) de un LED doméstico y algunas cuñas radiofónicas, como coste de una campaña de desinformación-apaciguamiento es baratísimo [3].
Hasta hace poco yo pasaba por alto este tipo de cosas. Me parecía que formaban parte del ‘yang’ del mercado, que si este fenómeno se producía era porque había gente que se dejaba engañar. Que eran como un peaje inevitable del progreso, que hace daño moral pero que, algún día, el progresivo perfeccionamiento del sistema democrático y de la sociedad acabaría puliendo. En cambio, hoy me producen, como mínimo, profunda desazón, cuando no auténtico enfado. Me he dado cuenta de la profunda perversión que encierran, aún cuando en muchos casos sus ejecutores no sean bien conscientes de ello. No estamos jugando con fuego moral corregible. Estamos jugando con fuego real y probablemente inextinguible. Continuar leyendo »
“Men occasionally stumble over the truth, but most of them pick themselves up and hurry off as if nothing ever happened” – Sir Winston Churchill
Usted, como yo, probablemente hace tiempo que intuye que esto no puede funcionar y que, en algún momento, llegará a su fin. No sabe cuándo ni cómo, y mantiene la esperanza de que no le alcance a usted ni a sus hijos. Lo intuye, pero funciona como si el futuro fuera como siempre parece haber sido: mejor, por lo menos a medio plazo. Y bastante trabajo tiene con solventar las dificultades del hoy.
Estimado lector, ha llegado el momento de afrontar la verdad. Pero, antes, permítame que analice por qué, frente a un conjunto de convicciones científicas alarmantes como ningún otro podría serlo, usted, yo, y la inmensa mayoría de las personas tiene dificultades para creer, primero, y reaccionar, después, frente a un colapso anunciado –anunciado hace más de 30 años, incluso 50, y del que ahora comenzamos a percibir los primeros síntomas- de tal magnitud que, no lo dude ni un momento, está llamado a marcar nuestras vidas de forma abrumadora. La suya, la mía, la de nuestros hijos y la de, por lo menos, las próximas 100 generaciones.
Hemos sido engañados. Se nos ha ocultado información fundamental, tal vez la más fundamental de todas. Es necesario saber quién lo ha hecho, cómo lo ha hecho, con qué medios lo ha hecho y para qué lo ha hecho. Pero todo esto, siendo importante y constituyendo uno de los elementos que le hace dudar de la veracidad de las previsiones científicas, no es el objeto principal del presente artículo.
No es el objeto principal, pero ciertamente está conectado. Porque la información negacionista ha sido extendida como una malla invisible por todas las sociedades del mundo y, muy en particular, porque esta maquinaria de negación está fuertemente profesionalizada, imponentemente financiada, y hace uso de las técnicas más modernas y refinadas de persuasión de masas.
Sus orígenes se remontan a un sobrino de Sigmund Freud, de nombre Edward Bernays, durante la primera guerra mundial. Edward Bernays escribió más tarde un libro que, bajo el significativo título de ‘Propaganda’ (1), constituye la base del extremo refinamiento a que han llegado hoy los procesos de persuasión y desinformación pública. Sólo una pincelada, por ahora: estas mismas técnicas fueron empleadas, durante 50 años, para generar dudas sobre la toxicidad del tabaco y su poder adictivo. Hoy sabemos, gracias a la ley de transparencia informativa de los Estados Unidos (Freedom of Information Act), cómo transcurrió todo. Cerca de un millón de documentos, disponibles en abierto en Internet, muestran el engaño masivo que la industria del tabaco consiguió (2). Porque ellos, los que tenían interés en ello, lo sabían. Y lo sabían sin lugar a dudas. Con el cambio climático han hecho lo mismo, pero mejor y más masivamente todavía. Continuar leyendo »
El ritmo de crecimiento de las emisiones de gases forzadores del clima se ha triplicado en esta década con respecto a la anterior. Mientras que de 1990 a 1999 aumentaban a un ritmo promedio del 1,1% anual, de 2000 a 2004 han aumentado a un promedio del 3,4% [1] (1,2). Esto es lo que se conoce por comportamiento exponencial creciente.
La representación de una evolución proporcional, también llamada lineal, es una recta, y en su expresión más simple responde a la ecuación y = a.x. En cambio, la representación de una evolución exponencial es la de la figura, cuya expresión más simple es la que ahí se muestra. Sería erróneo completamente decir que el sistema climático se comporta de esta forma exactamente, pues su complejidad es enorme [2], pero se lo muestro para que se de cuenta de que se trata de un comportamiento acelerado. Un ejemplo cotidiano lo tenemos en retrasarse en el pago de un crédito, por ejemplo el hipotecario. Tiene que pagar la hipoteca y más intereses. Si se acumulan los intereses y el banco ‘se los presta’, tendrá que pagar intereses de los intereses, y así… hasta que le desahucien. El crash. Con el clima pasa lo mismo. Continuar leyendo »
“This is an emergency and for emergency situations we need emergency action” – Ban Ki-Moon, Secretario General de Naciones Unidas – 07/11/2007[1]
COP15
El pasado jueves por la tarde sentí un gran alivio cuando los asistentes a la reunión preparatoria de Barcelona recibieron lo que, para muchos, habrá sido un jarro de agua fría. Estados Unidos no iba acordar nada antes de diciembre, y el texto del comunicado daba a entender que en Copenhague tampoco se alcanzarían acuerdos vinculantes. La razón esgrimida era que el proyecto de ley de control de emisiones que se está debatiendo al otro lado del Atlántico todavía se encuentra en trámite parlamentario, por lo que este país no puede saber, a tiempo del COP 15, a qué puede comprometerse. Yo creo que la razón de fondo no es ésta y, si lo fuese, no sería una buena señal. Aunque el hecho de darnos más tiempo para decidir es, creo yo, una de las mejores noticias de los últimos tiempos, climáticamente muy deprimentes.
Hay varias razones que aconsejan este aplazamiento. Pero hay una que considero capital: un acuerdo alcanzado en base a los datos de trabajo que está manejando ahora la clase política no sería un buen acuerdo. Por favor, dese cuenta de qué cosa significaría un acuerdo que casi todo el mundo diera por bueno (en el mejor de los casos) pero que no respondiera a la realidad física del sistema climático en base a los datos científicos reales. Continuar leyendo »
“En lo tocante a la ciencia, la autoridad de un millar no es superior al humilde razonamiento de una sola persona.” – Galileo Galilei, físico y astrónomo italiano.
Nullius in Verba, lema de la Royal Society británica. Simboliza la potencia del método científico, basado en la evidencia contrastada y que puede ser cuestionada por cualquier persona, independientemente de su rango
El extraordinario avance que la ciencia ha experimentado a lo largo de los últimos siglos sería debido, según muchos autores, a dos fenómenos complementarios:
1. La descomposición de los problemas en sus partes, para ser analizadas individualmente por separado. Esta idea tomó forma a partir de Descartes
2. La asunción generalizada del “método científico” y la universalidad y libertad de expresión científica bajo cauces institucionalizados generalmente aceptados (publicación – y eventual refutación – de los trabajos de investigación en revistas sometidas al escrutinio de expertos)
Así, para conocer con el mayor detalle el sistema climático de la Tierra y su dinámica, es preciso caracterizar matemáticamente todos sus componentes (atmósfera, hidrosfera, criosfera, litosfera y biosfera), lo que exige una especialización que se encuentra formando parte de una o más de las siguientes disciplinas académicamente establecidas:
Ciencias de la Atmósfera
Meteorología
Oceanografía
Glaciología
Geología
Biología (incluye zoología)
Las cuales, haciendo todas ellas uso de las ciencias básicas tales
Física
Química
Matemáticas
Conducen a la caracterización del sistema completo, normalmente a cargo de la disciplina integradora, relativamente reciente, de la Climatología –como campo conectado, pero independiente, de la meteorología, de donde surgió- y sus especialidades, tales como la Paleoclimatología y la Dendroclimatología, entre otras. Estamos pues frente a uno de los campos más interdisciplinares del conocimiento humano (1).
Yo quisiera añadir aquí la Automática, cuyo origen se encuentra en la ingeniería. Aunque no se la considera una ciencia básica, está extremadamente desarrollada desde el punto de vista matemático y dispone de herramientas que, mediante la ‘teoría de control’ llevan casi un siglo aplicándose a la ‘ingeniería de sistemas’, aunque su empleo, curiosamente, parece estar todavía poco extendido en el terreno climatológico (2).
“Without a change in policy, the world is on a path for a rise in global temperature of up to 6°C… It is uncertain whether the scale of the transformation envisaged is even technically achievable[1]” – International Energy Agency, 2008
El vídeo en español de National Geographic
Algunos científicos consideran muy verosímil que ya en el año 2050 la Tierra se haya calentado alrededor de 4 ºC con respecto a la era preindustrial (1). Muchos, la inmensa mayoría, están convencidos de que estos 4 ºC se habrán desde luego alcanzado en 2100. Hay cierta controversia sobre este valor, pero no hacia abajo. Y los modelos que, por motivos que se examinan en otros textos de esta serie, siempre se han quedado cortos, atribuyen probabilidades nada despreciables a que, de seguir todo igual, a finales del siglo XXI se haya llegado a esos 6 ºC (2, 3, 4). Es la Agencia Internacional de la Energía (IEA), hasta entonces negacionista contumaz que esperó a 2008 para convencerse finalmente de la realidad[2]. Decía la IEA en 2008 que era difícil saber si la magnitud del cambio necesario es tecnológicamente posible. Lo cual, viniendo de quien ha estado siempre a la defensiva, no resulta demasiado esperanzador. En 2009 se presenta como salvación, pero se instala en un escenario en el que, como las bombas de desagüe del Titanic que ya no llegaron ni a instalarse, nos harían ganar ‘sólo minutos’.
Si a alguien le disgusta que se hable de catástrofe, de devastación extrema, de semi-extinción o de drástica reducción de la población mundial a unos pocos ejemplares de humanos residuales es que necesita todavía prepararse para ver la realidad de las cosas como son.
O como serán, según Marc Lynas, uno de los autores británicos sobre cambio climático de mayor prestigio y cuyo libro ‘Six degrees’ (5, 6) ha sido premiado (por sorpresa, dice él) por la Royal Society británica, una de las instituciones científicas más eminentes del mundo. Basándose en la obra de Lynas y con entrevistas a los mejores climatólogos mundiales, National Geographic rodó un espeluznante documental cuya versión en español ‘Seis Grados que podrían cambiar el mundo’ fue distribuida el pasado otoño junto a un ejemplar de su conocida revista. Curiosamente, ninguna editorial ha traducido el libro al español. Continuar leyendo »
[Actualización 11/03/2011: Esta entrada ha obtenido el primer premio de la Fundación Biodiversidad, categoría blogs. Noticia y otros premiados aquí]
[Esta entrada ha sido publicada como artículo en la revista Ecologista, nº 66 - Otoño 2010. Artículo publicado aquí]
El Sistema Titanic a punto de sufrir una perturbación superior a su robustez
El clima de la Tierra es el resultado de la interacción de unos pocos componentes que no sólo se ven afectados por el efecto invernadero sino también por la influencia que este efecto tiene en sus distintos componentes. Estamos frente a un sistema formado por subsistemas, cada uno de los cuales tiene su propia forma de responder a las perturbaciones a las que está sometido. Si somos capaces de conocer matemáticamente las leyes (ecuaciones) de comportamiento de esos subsistemas, y también las ecuaciones (matemáticas) de cómo se interrelacionan e influencian mutuamente esos subsistemas entre si, la aplicación de las leyes (matemáticas) de la teoría de sistemas nos permite conocer (matemáticamente) el comportamiento del sistema completo.
Estos efectos de un componente que, a su vez, suponen perturbaciones de otro componente con el que están relacionados (por ejemplo, la disminución de la capa de hielo blanca deja al descubierto océano o área terrestre de un color más oscuro: por tanto, refleja mucho menos la radiación solar al espacio y la superficie liberada se calienta más que lo que lo haría si sólo existiera el efecto invernadero pero no este efecto añadido) son característicos de los sistemas realimentados, y puede demostrarse (matemáticamente) que las leyes matemáticas de comportamiento de un sistema de este tipo tienen unas características de funcionamiento que no resultan en absoluto evidentes:
Comportamiento de tipo exponencial (no proporcional)
Una característica bien propia del sistema climático es, además, su lenta evolución con respecto a nuestros sistemas atávicos de planificación y reacción.
La analogía “sistémica” de la dinámica del clima terrestre con el famoso buque Titanic me parece muy adecuada para comprender el comportamiento de un sistema retroalimentado sometido a una perturbación que supera su robustez. Esta película, dirigida por James Cameron en 1997, tiene además la virtud de haber sido la más taquillera de la historia y, por tanto, esta metáfora puede resultar significativa para un gran número de personas.
Algunas de las analogías que pueden establecerse se describen a continuación:
Voces advirtiendo de la gravedad e importancia del cambio climático ha habido muchas, y desde hace mucho tiempo. No es que usted no las escuchara. Es que no las escuchaba nadie y, menos que nadie, los medios de comunicación. Aquellos que lo oían, como sin querer, lo silenciaban unos y lo aguaban otros. ‘No pasa nada’. ‘No hay para tanto’. ‘No puede ser’. ‘Ya se sabe, los ecologistas…’. Entretanto, hemos atravesado el punto de no retorno en algún momento de los últimos 20-30 años, precisamente cuando las voces desesperadas de los científicos eran silenciadas, e incluso censuradas[1].
Sin entrar de momento en la poderosa maquinaria de silenciación, negación, censura y engaño a que ha estado sometida la población – que documentaremos exhaustivamente en sucesivas entradas de este blog – veamos aquí la lista de manifiestos, declaraciones colectivas – de premios Nobel, por ejemplo – llamamientos a la acción ‘urgente e inmediata’ … de los que usted, probablemente, nunca ha oído hablar. Bueno, si, tal vez usted crea que hay cierta controversia, que no todos los científicos están, o estaban, de acuerdo. Yo siento decírselo, pero le han engañado. Nos han engañado a todos, a mi también. Continuar leyendo »
El ejemplar “Vanguardia Dossier” del cuarto trimestre de 2009 está dedicado, monográficamente, al cambio climático. Junto a firmas de la más alta categoría, prestigio y credibilidad científica el editor ha decidido incluir un artículo (1) de un conocido negacionista, Richard S. Lindzen, cuyas posiciones en materia de climatología y energía son sistemáticamente rechazadas por el mundo académico y, crecientemente, por el público bien informado.
En lo que sigue se analiza el contenido de dicho artículo desde distintas perspectivas, con el fin de clarificar algunas ideas a menudo no bien comprendidas y contribuir, en lo posible, a limitar el daño que la difusión de artículos de este tipo inflige a la sociedad y al mundo entero. En el proceso podrían quedar al descubierto algunas de las estrategias, tácticas y poderes de la inmensa maquinaria de desinformación y engaño puesta en marcha hace más de 30 años y que, con ocasión de la ley de control de emisiones de Barak Obama -en proceso de validación parlamentaria- y de la próxima Conferencia de Naciones Unidas en Copenhague ha adquirido un impulso renovado en los últimos meses.
Antes de analizar las motivaciones del autor al escribir y del editor al publicar es menester analizar el escrito desde el punto de vista de la veracidad de sus afirmaciones factuales – pues las demás constituyen juicios de valor que conviene dejar para más adelante.
Análisis de afirmaciones científicas
Veamos algunas afirmaciones:
Afirmación 1: “Ciertos períodos anteriores parecen haber sido más cálidos que el actual, a pesar de que los niveles de CO2 eran inferiores a los actuales. En tiempos más recientes hemos tenido el período cálido medieval y la pequeña edad de hielo.”
En la primavera de 2008 asistí a bastantes conferencias en el Museo de la Ciencia de Barcelona (Cosmocaixa). En una de ellas, sobre incertidumbre, me pareció que comenzaba a recuperarme. Fue una experiencia de gozo intelectual (según expresión de Jorge Wagensberg) inolvidable. Dábase la casualidad de que me encontraba a mitad de camino del magnífico libro Uncertainty: Einstein, Heisenberg, Bohr and The Struggle for the Soul of Science” (edición en español aquí), cuya lectura recomiendo vivamente a todo aquél interesado por los temas científicos.
Una de las conferencias, orientada a divulgar diversas áreas de la ciencia de la cotidianeidad a personas jubiladas, tenía por tema central el cambio climático. No fuimos más de 15 individuos. Aparte de mí, había otras dos personas sin aspecto de haber superado la edad de la jubilación. Uno se expresaba en catalán, y el otro en inglés, aunque permaneció pasivo durante todo el tiempo. El catalán se presentó al público como científico, sin más precisiones.
Pero ocurrió algo sorprendente.
- ¿Qué haces tú aquí? –me aborda el personaje
- Probablemente lo mismo que tu
- ¿Trabajas en esto?
- Quiero hacerlo. Pero de momento soy un aficionado. Estoy muy preocupado. Me estoy documentando
Esta breve conversación tuvo lugar durante el descanso. Sentados de nuevo, con sólo una silla vacía de por medio, este hombre, que respondía a la voz de Leo, me pidió mi teléfono. En un recorte de papel apunté mi correo electrónico y mi móvil.
- Necesito el fijo
También le anoté el fijo (ingenuamente). Por mi parte le pedí sus datos, a lo que respondió únicamente con un correo electrónico de hotmail. Rehuyó cualquier otro tipo de identificación. Continuar leyendo »
Este blog ha sido agraciado con el 1r Premio de la Fundación Biodiversidad en la categoría de comunicación del cambio climático - blogs (convocatoria 2010)
La humanidad se encuentra frente a una de las mayores disyuntivas que cabe imaginar. El sistema climático terrestre parece haber sido definitivamente desestabilizado, mientras la inmensa mayoría de la población vive ajena a un fenómeno llamado a marcar nuestras vidas de forma determinante y abrumadora. Comunidad científica, medios de comunicación y clase política se encuentran aturdidos por el fenómeno y sin respuestas adecuadas a la magnitud del desafío. Cuando las élites fracasan, es la hora de la gente.
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Objeción de carácter científico que no sea soportada por un trabajo publicado en una publicación académica ‘peer-reviewed’ del circuito ISI. Así, por ejemplo, Climate Research y Energy & Environment no se consideran referencias válidas debido a su historial negacionista.
Sospecha de actitud negacionista del remitente, profesional o no, coordinada o no.
Estos criterios serán aplicados bajo el criterio del autor.