Hace mucho el dinero, mucho se le ha de amar. Al torpe hace discreto, hombre de respetar; hace correr al cojo, al mudo le hace hablar; el que no tiene manos bien lo quiere tomar … Él crea los priores, los obispos, los abades, arzobispos, doctores, patriarcas, potestades; a los clérigos necios da muchas dignidades, de verdad hace mentiras; de mentiras hace verdades. – Arcipreste de Hita, Libro del Buen Amor, 1330-1343.
El movimiento negacionista en cambio climático: 1. Tabaco y clima, destrucción masiva

Agnotología: el estudio de la ignorancia o la duda culturalmente inducida mediante la publicación de datos erróneos o engañosos
Las tres revistas de mayor impacto académico del mundo, es decir, aquellas en las que conseguir publicar otorga el máximo de puntos a los autores (puntos en sentido literal, si, pues acumulados tienen reflejo no sólo en el escalafón y el prestigio, sino también en la remuneración) son la británica Nature, en primer lugar, y las estadounidenses Science y Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS) (38).
Tal vez sea por mi propia biografía que considere el caso de la ‘petition project’, de la mano de Frederick Seitz, la más abyecta de todas las actividades negacionistas hasta ahora examinadas (a la vez que ha sido el de mayor éxito propagandístico). Este hombre fue un pionero de la física de estado sólido (mecánica cuántica) y publicó en 1940 la obra The Modern Theory of Solids. Cuando sus credenciales y su edad le llamaron para más altos designios fue presidente del American Institute of Physics, de la American Physics Society, nada menos que de la Nacional Academy of Sciences (algo así como el tribunal supremo de la ciencia mundial), rigió la Rockefeller University hasta 1978 y siguió como presidente honorario hasta su muerte en 2008 (39).
Seitz fue fundador y primer presidente del George C. Marshall Institute[1], think tank[2] creado en la época de Ronald Reagan y cuyo objetivo primero fue hacer creer a la población estadounidense en general, y a los dirigentes soviéticos en especial, de la viabilidad de la ‘guerra de las galaxias’ (40, 41), si bien es mejor conocido por formar parte principal del contramovimiento antiecologista que las élites iniciaron en los años 1970 (42). Los científicos del momento ya dijeron que eso no era otra cosa que una invención propagandística pues, técnicamente, es (y sigue siendo) imposible. De hecho, ni la tecnología de hoy en día está lo bastante evolucionada como para poder interceptar un mísil con suficiente grado de certidumbre (aunque de vez en cuando puede acertar) ni parece previsible que lo esté en un futuro próximo (43). Pero podemos comprender esta dedicación si recordamos que, por entonces, los Estados Unidos se encontraban en guerra. Entonces era fría.
Cuando Frederick Seitz aceptó, en 1979, el cargo de asesor de investigación de RJ Reynolds Tobacco Company, muchos juntaron las cejas (44). Dijo que estaba encantado debido a la importante contribución que esa empresa había aportado a la investigación biomédica de su Universidad. Seguir leyendo »