Texto publicado en la revista mexicana Equilibrio, febrero de 2013. Versión original en web aquí.
Sostenibilidad sólo hay una: extraer de la Tierra una cantidad de recursos a un ritmo igual o inferior al que ésta sea capaz de regenerar, y emitir residuos a la naturaleza (tierra, mar y aire) a un ritmo igual o inferior al que ésta, junto a nosotros, seamos capaces de reciclar. Es lo que ha venido en denominarse sostenibilidad fuerte.
Esta definición, a todas luces intuitiva y clara, ha sido subvertida en uno de los ejercicios de persuasión más ejemplares que jamás se hayan dado. Así, poco después de la cumbre de Río de Janeiro de 1992, donde se origina el concepto, comenzó a tomar cuerpo una nueva definición promovida por el poder económico. Éste acababa de lograr el éxito de sancionar en los acuerdos finales una visión liberal y economicista del medio ambiente, y se organizó poco después para reforzar esta idea, redefinirla, y decantarla más hacia sus intereses. (más…)

A pesar de las simpatías que me despierta el joven movimiento ciudadano que se está produciendo en España, con su inicio y más grande expresión en la Puerta del Sol de Madrid, asisto atónito y alarmado a la ausencia de preocupación y reclamas acerca del principal problema que afectará a toda esta gente a lo largo de sus vidas: el cambio climático.