“… no había tanta investigación de alto nivel demostrando que una economía alimentada 100% por energías renovables está a nuestro alcance [grasp].” (p. 452)
Y es que ahora tampoco la hay en el sentido que ella le da, el de que haya suficiente (para satisfacer nuestras necesidades, dice, sin especificar), independientemente de su origen, renovable o no. Naomi yerra al declarar a este estudio creíble, yerra mucho, y los complementos documentales que añade no soportan afirmación tan contundente, desde luego no a nivel global. Lo que realmente Naomi Klein parece no grasp es el propio concepto de energía, aquello que hace que las cosas sucedan. A ratos parece como si para Naomi el problema fuera la existencia de empresas energéticas, y el hecho de que todos nosotros seamos tan imbéciles de tener la manía de comprar sus fósiles acondicionados para transformarlos en watios, un poco porque sí. La cuestión primordial, aquí, no es quién suministra el producto – siendo esto importante – sino si hay bastante para todo lo que se necesita movimentar, y generar así actividad – que es lo que en realidad mide el PIB. Y actividad creciente, que es lo que necesita el capitalismo realmente existente. Por mucho que alguien decida lo contrario – bien sea por peso del capital a cargo del consejo de administración de una megaempresa, o por votación en una cooperativa de energías renovables – el ritmo global de obtención de energía neta va a disminuir inexorablemente muy pronto, si es que no lo está haciendo ya. Y por tanto la actividad se reducirá, por muchos esfuerzos que hagamos por evitarlo. Si disminuye la energía a disposición por unidad de tiempo es que disminuyen las posibilidades de la realidad en ese mismo intervalo de tiempo. La menor disponibilidad de potencia se traduce inexorablemente en una disminución de la densidad de realidad, luego de cosas que suceden, de actividad, luego de actividad económica también. Una menor densidad de realidad se traduce necesariamente en un decrecimiento económico – pensamientos mágicos aparte. Y es que el decrecimiento – insisto una vez más – no es una opción ideológica, ni tan solo es una opción. Decrecimiento y colapso lo tendremos queramos o no, pues son una certeza matemática a la vista de la historia reciente. A lo único que podemos aspirar es a gestionarlo, minimizando los daños. A Naomi parece incomodarle este concepto: solo aparece tres veces, y algo tímidamente, en las más de 500 páginas de su trabajo. El tercer error de Naomi Klein es algo menor, pero no es pequeño. Ha sido persuadida por la propaganda de demonización del informe “Los Límites del Crecimiento”, del Massachusetts Institute of Technology. Ladea esos límites físicos, y hace como si fueran superables simplemente mediante la voluntad, política u otra. Cree que LLDC estuvo equivocado, y todo por no habérselo leído. Aquí sabemos bien que de ninguna manera es posible afirmar tal cosa: si algo se está reivindicando en los últimos tiempos es precisamente la validez de ese modelo, definido en los años 60, y resuelto con las primeras ecuaciones económicas y físicas reflejadas por ingenieros, y que soportan sospechosamente bien el paso del tiempo. Así pues, Naomi no puede decir que :
“… si los sistemas naturales siguen agotándose al ritmo actual, la humanidad superará la capacidad de carga del planeta a mitades del siglo XXI”
No lo puede ni lo debe decir salvo que no le importe que se note que no se ha leído LLDC, ni original ni revisiones, ni otros muchos trabajos sobre la huella ecológica, pues está clarísimo que ésta fue superada precisamente en 1980. Tal vez en este otro párrafo encontremos alguna pista de su motivación pues, tras asegurar que necesitamos expandirnos – renovablemente – afirma:
“Esta es una visión mucho más expansiva que la conocida eco-crítica que incide en la reducción del impacto humano o de la “huella ecológica”. Simplemente, esto no es hoy una opción, no sin implicaciones genocidas: estamos aquí, somos muchos, y debemos emplear nuestras habilidades para actuar.”
Naomi no referencia LLDC, sino únicamente una deficiente crónica del informe aparecida en The Nation en 2012. Pero después de escribir (y publicar) estos párrafos en 2014 ya le habrán llegado críticas como ésta que está usted leyendo. De modo que ya debe saber a estas alturas que la huella ecológica se ha superado hace tiempo, que esto lleva al colapso de forma inexorable, y que esto tiene implicaciones genocidas – salvo que consigamos gestionarlo evitándolas, precisamente. Cuento con que, como mínimo, esa página 186 no sería escrita hoy en los mismos términos. Y, con ello, probablemente el libro entero debería ser revisado. En definitiva, todos estos atajos hacia una realidad deseable – pero no por ello más verosímil – le permiten generar una narrativa de call to arms con (re)conexiones naturalistas que, como mínimo, moviliza ciertos colectivos y los energiza frente al sopor al que puede conducirnos la profundidad de algunas fases del duelo. Que no es logro menor. Salvando pues esas tres, a mi juicio, deficiencias cercanas a lo fundamental – y que no deben olvidarse – la obra de Naomi Klein es de gran valor, tanto intelectual como práctico y divulgativo. Es positiva, y propositiva. Adquirí el libro poco después de ser publicado en su versión original. Leí selectivamente más o menos la mitad, y lo abandoné. Su traducción a lenguas ibéricas y el periplo de Naomi por las Españas me han incitado a completarlo. Me encuentro en las últimas páginas, y lo describiré y comentaré aquí dentro de unos días. Por lo que llevo visto, y a pesar de las objeciones señaladas, Naomi Klein sigue resultando inspiradora y sugerente, como en sus dos obras anteriores.
Nota al pie
[1] IPCC Working Group I (2013) – 5th Assessment Report The Physical Science Basis – Summary for Policymakers – Intergovernmental Panel on Climate Change – http://www.climatechange2013.org/images/report/WG1AR5_SPM_FINAL.pdf: “Limiting the warming caused by anthropogenic CO2 emissions alone with a probability of >33%, >50%, and >66% to less than 2°C since the period 1861–1880 […], will require cumulative CO2 emissions from all anthropogenic sources to stay between 0 and about 1570 GtC, 0 and about 1210 GtC, and 0 and about 1000 GtC since that period respectively […]. These upper amounts are reduced to about 900 GtC, 820 GtC, and 790 GtC respectively, when accounting for non- CO2 forcings as in RCP2.6. An amount of 515 [445 to 585] GtC, was already emitted by 2011. {12.5}”
Actualización 08/04/2015
La referencia a la ausencia de conversación entre Naomi Klein y Mark Jacobson ha sido eliminada, tras comprobar que manfiesta haberse producido el 07/04/2014 (nota al pie p. 495).