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Superficie de hielo en el Ártico en Agosto 2012. La línea señala el promedio de los mínimos entre 1979-2000

Hace un par de años escribí una entrada que mostraba la importancia de la amplificación polar, sin duda el elemento clave del problema climático. Le ruego que la examine, pues acaba de adquirir actualidad en términos del eco mediático que ha recibido el récord del mínimo de hielo en el Ártico que se ha producido recientemente.

La superficie de hielo del Océano Ártico oscila a lo largo del año, en función de la intensidad solar que va recibiendo. El mínimo suele producirse cerca del equinoccio de otoño, normalmente entre los días 5 y 20 de septiembre. Este año, aun cuando no se ha llegado todavía al mínimo anual, la superficie de hielo ha alcanzado ya, en la última semana de agosto, un valor inferior a cualquiera de los medidos desde que existen registros. Es decir, hoy la superficie del hielo en el Ártico es inferior al mínimo anterior, que se produjo en 2007. Por lo demás, todavía queda bastante tiempo de deshielo, con lo que es de prever que el mínimo final será muy reducido.

Evolución de la superficie de hielo en el Ártico a fecha 28.08.2012 (Fuente: NSIDC)

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Hoy, excepcionalmente, no voy a hablar de cambio climático, sino de los famosos recortes, y de la muerte. A partir de una experiencia que viví ayer tarde en primera persona.

Josep Ceda, un compañero de trabajo, comenzó a encontrarse seriamente indispuesto. A la vista de los síntomas que presentaba su malestar llamamos a urgencias de la Generalitat. Al cabo de unos 20 minutos, que comenzaban a hacerse interminables, llegó una ambulancia lo suficientemente equipada como para estabilizar al paciente ahí mismo, a la puerta del establecimiento, donde estuvo estacionada durante cerca de media hora atendiendo al enfermo. Como sospechábamos, se trataba de un infarto.

En caso de infarto agudo de miocardio (IAM), la variable crítica es el tiempo. Salvo que se trate de una muerte súbita, la intervención médica a tiempo consigue salvar la vida de la gran mayoría de los afectados de un ataque al corazón.

Yo acompañé a la comitiva, situándome al lado del conductor, con quien pude conversar durante el trayecto entre el barrio de Sant Andreu y el Hospital de la Vall d’Hebrón, en Barcelona. El conductor, que parecía ejercer de líder, me informó de que el quirófano y el equipo médico necesario estaría ya preparado en cuanto llegáramos, y que sería intervenido inmediatamente. Que no debía preocuparme (demasiado) por la vida de mi compañero, aun cuando no ocultaba que su estado era realmente grave. Pero… Continuar leyendo »

Hace un par de meses anuncié la realización de una serie titulada ‘Cambio climático ¿cuánto es demasiado?’ en la que señalaba que iría publicando a razón de un promedio de 2 entradas semanales. Se han publicado ya muchos textos. Sin embargo, hace un mes que está (de nuevo) detenida y no estoy cumpliendo con lo prometido, lo que requiere una explicación.

En el proceso de redacción del blog suele ocurrir que algo que tenía mentalmente claro en un momento preciso, a la hora de ponerlo por escrito aparece la necesidad de una fundamentación mayor de la prevista, con lo que su elaboración precisa más tiempo del esperado. Hasta aquí, normal.

Pero hay ocasiones, como la actual, en las que un tema se revela, de forma inesperada, singularmente sugerente. Es el caso de los modelos integrados económico-climáticos, objeto de la próxima entrada. Continuar leyendo »

En una sentencia histórica, el Tribunal Supremo de los Estados Unidos equiparó hace un par de años a las personas jurídicas con las personas físicas. Lo hizo a propósito de las donaciones de las corporaciones a las campañas electorales. El tribunal aceptó que las empresas no tienen límite alguno en las cantidades que pueden entregar a los candidatos. El champán todavía burbujea en los estómagos y las mentes de los promotores de la iniciativa. En Rio+20 donde, por graciosa decisión de Naciones Unidas, estaban las mismas personas jurídicas que en su momento ejercieron toda la presión que estaba en sus manos para doblegar al Tribunal Supremo estadounidense, que es inmensa, éstas acaban de conseguir un objetivo equivalente, ahora a nivel mundial. Continuar leyendo »

Una carta a los Reyes Magos desde Barcelona, al Oriente de Rio de Janeiro

Mañana comienzan en Brasil las sesiones preparatorias de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Desarrollo Sostenible. A día de hoy, la comunidad internacional aparece dividida, si bien la posición previa común de los Estados Unidos, la Unión Europea y otros países ‘ricos’ a favor del ‘crecimiento’ y de la imposición de la ‘economía verde’ de corte incremental al resto del mundo augura un resultado final muy decantado hacia las posiciones liberales, como ya ocurriera hace 20 años. El problema es que los acuerdos alcanzados hace dos décadas, basados en estos principios, no han servido absolutamente para nada más que para marear la perdiz y distraer al personal, para irritación creciente de la comunidad que es capaz de hacerse una idea cabal del problema existencial al que se enfrentan la mayoría, o todas, las civilizaciones del planeta.

La conferencia de 1992 giró alrededor del problema climático y la biodiversidad. Desde entonces, la concentración atmosférica de CO2 ha pasado de 360 ppm a casi 400 ppm. Veinte años después, nadie ha decidido todavía qué significa exactamente la interferencia antrópica peligrosa en el sistema climático.

El número de especies se está reduciendo a un ritmo acelerado, y lo único que parece preocupar ahora a los negociadores, que se sienten legitimados por un reciente giro de las revistas científicas homologadas, es ponerle precio a la biodiversidad, saber cuánto vale en términos económicos. Estudian cuál es el mínimo de especies en el planeta que permite la vida humana, para intentar no rebasarlo. Por encima de este valor, el resto de la vida sobre la Tierra parece no importar en absoluto a los representantes de la comunidad internacional dominante, atribuyéndole así la condición de prescindible.

Así, la reciente “Declaración de Gabón” ha llevado a un importante número de países africanos a aceptar la métrica económica no ya de sus recursos naturales, sino de la naturaleza en su conjunto. El antropocentrismo radical ha triunfado, arrastrado por una hegemonía cultural secuestrada y reducida por la lógica económica liberal. Su capacidad de expansión y auto-reproducción ha quedado bien demostrada, e impone su unidad de medida como patrón universal de comparación entre personas, entre países, y entre visiones alternativas del mundo.

Finalmente, no hay ni siquiera acuerdo sobre el significado preciso del concepto de desarrollo sostenible, y en todo caso se está imponiendo la idea de la sostenibilidad débil, que considera a la naturaleza sustituible por capital.

Pero como Rio+20, con todas sus insuficiencias, es lo mejor que por ahora tenemos en el terreno internacional, entiendo que es un foro que no se puede desaprovechar. En este sentido, he elaborado distintas propuestas, políticamente atrevidas pero no imposibles, agrupadas en tres categorías genéricas. Continuar leyendo »

Entrada perteneciente a la serie “Cambio climático: ¿cuánto es demasiado?” Cap. 3: Historia de los +2 ºC – 4: Combinar clima y economía (1): Una explicación del escepticismo climático de origen económico

Hay distintas formas de determinar un límite en la temperatura media de la Tierra. Una de ellas es emplear exclusivamente los denominados modelos climáticos, eligiendo un suceso geofísico intolerable y analizando bajo qué condiciones de temperatura podría producirse el fenómeno. Aunque volveremos a ello, hemos visto ya las dificultades que tiene este procedimiento, en términos de distribución de probabilidades y, singularmente, de los juicios de valor que hay que resolver previamente. Sin abandonar el terreno de las ciencias geofísicas, una variante consiste en determinar cuál es el umbral de estabilidad del sistema climático alrededor de las condiciones actuales.

Una tercera forma es añadir los aspectos económicos a los modelos climáticos, por lo general integrando ecuaciones de ambos mundos, lo que se efectúa en los denominados modelos integrados económico-climáticos. Estos modelos integrados pueden ser empleados para realizar los denominados análisis coste-beneficio, que son los que acabarán conduciéndonos a nuestro protagonista, el punto focal de los +2 ºC.

Antes de examinar la integración de estos dos mundos, y examinar sus resultados, conviene conocer cada uno de ellos por separado. Ello nos llevará a una conclusión sorprendente. Continuar leyendo »

Los científicos del mundo emiten su tercer informe sobre calentamiento global

La pista de los +2 ºC sugerida por el economista William D. Nordhaus a mitad de los años 1970 se desvaneció hasta que, en 1990, el Advisory Group on Greenhouse Gases[22] (AGGG) emitió su último informe, donde estableció un método tipo semáforo en el que se analizaban los impactos en función del incremento de la temperatura media de la Tierra. La línea que separaba el ámbar del rojo correspondía a los 2 ºC (89). Unos años antes, un grupo de climatólogos, reunidos en el pueblecito austríaco de Villach bajo la égida de la Organización Meteorológica Mundial, había manifestado formalmente en 1985 que:

“Durante la primera mitad del próximo siglo se producirá un incremento de la temperatura media de la Tierra que será mayor que cualquier otro que haya sido experimentado a lo largo de toda la historia de la humanidad.” (90)

Quienes así se pronunciaron vieron la necesidad de que su mensaje alcanzara mayor eco internacional, y obraron para conseguirlo. Así, en julio de 1986 nació el AGGG, bajo los auspicios de la Organización Meteorológica Mundial, el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente y el Consejo Internacional de la Ciencia (ICSU), que agrupa a las academias de ciencias de todo el mundo. La financiación corrió a cargo de estas organizaciones y  el Beijer Institute (después Stockholm Environment Institute). Participaron también el fondo Marshall Alemania-USA, el Rockefeller Brothers Fund y la Fundación W. Alton Jones, por lo menos los dos últimos con fuertes vínculos con la industria del petróleo.

Pero el grupo terminó sus días en 1990, agotado económicamente. Según informan participantes directos en los sucesos, el dominio de la agenda de la Organización Meteorológica Mundial por parte de los Estados Unidos (91) debido, en parte, a su soporte económico determinante, promovió en 1988 la creación del IPCC y la caída del AGGG. En realidad consistió en un intento de distracción ideado en tiempos de George H.W. Bush, con el fin primordial de retrasar la celebración de la cumbre mundial sobre el clima, que había comenzado a gestarse a iniciativa del propio AGGG (92). La comunidad científica, que iba por libre, había llegado demasiado lejos.

El vaso lo había colmado una nueva declaración emitida tras Continuar leyendo »

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