Feeds:
Entradas
Comentarios

Archive for marzo 2012

El texto que sigue corresponde a un artículo escrito por amable invitación de la revista Mientras Tanto, que he dividido en cinco entregas y al que he añadido algunas ilustraciones. Recomiendo además la lectura de los demás artículos del ejemplar, dedicado a ‘Los límites del crecimiento: Crisis Energética y Cambio Climático’, a cargo de Antonio Turiel, Roberto Bermejo, Hermann Scheer y Richard Heinberg. Acceso a capítulos anteriores –   Ver texto completo en una sola página.

Las tres proposiciones con las que he iniciado este texto se han revelado inválidas. No es posible estabilizar el clima a las condiciones actuales porque el sistema climático se encuentra en régimen transitorio y todavía no ha respondido a la totalidad del forzamiento al que está siendo sometido. Además, el tiempo de remanencia en la atmósfera del CO2 emitido, de decenas de miles de años, convierte al cambio climático en curso en irreversible a escalas de tiempo humanas.

Dado que lo que condiciona el clima es la concentración atmosférica de GEI y no las emisiones, su mitigación no supone necesariamente reducir la concentración de CO2 a la atmósfera, salvo que esa reducción sea prácticamente total y en el plazo de muy poco tiempo y, además, se retire de la atmósfera el exceso actual mediante reforestación masiva. Finalmente, reducir drásticamente el empleo de combustibles fósiles, sin más, no sólo no produciría una disminución de la temperatura sino que, por el contrario, la reducción concomitante de los aerosoles reflectores produciría un aumento brusco salvo que, paralelamente, se redujeran las emisiones de todos los demás GEI, que suponen algo menos de la mitad del forzamiento positivo total.

Volviendo a la contra-geoingeniería en su sentido fuerte, cabe preguntarse no sólo por su viabilidad y posibles consecuencias imprevisibles sino también por las complicaciones políticas que supondría tamaña intervención planetaria una vez fuera declarada necesaria como mal menor (¿por quién?), y que dejaría en mera anécdota a la ya inmanejable dificultad de las negociaciones climáticas en curso. (más…)

Read Full Post »

El texto que sigue corresponde a un artículo escrito por amable invitación de la revista Mientras Tanto, que he dividido en cinco entregas y al que he añadido algunas ilustraciones. Recomiendo además la lectura de los demás artículos del ejemplar, dedicado a ‘Los límites del crecimiento: Crisis Energética y Cambio Climático’, a cargo de Antonio Turiel, Roberto Bermejo, Hermann Scheer y Richard Heinberg. Acceso a capítulos anteriores –  [Actualización 26/03: Ver texto completo en una sola página]

En estas circunstancias, dada nuestra actual incapacidad para adaptarnos y funcionar en el marco de los límites marcados por el sistema físico-biológico del planeta, nos empeñamos, a mi entender inútilmente, en soluciones que promuevan la situación inversa: que sea el planeta el que se adapte a nosotros. Desde luego, la fe en la tecnología parece haber adquirido tintes de religión.

Así, se están desarrollando, algunas con cierto secretismo, investigaciones en el reciente campo de la geoingeniería. Una de las que cuenta con mayor predicamento consiste, precisamente, en rociar periódicamente la estratosfera con compuestos de azufre, aprovechando así sus propiedades de contención del calentamiento global y el mayor tiempo de residencia de los aerosoles a esa altura.

La geoingeniería será reciente como disciplina científica, pero desde luego llevamos siglos sometiendo el planeta a experimentos geofísicos no controlados, entre los que el empleo de la atmósfera como inmenso vertedero de todo subproducto que no sea sólido o líquido, y las alteraciones masivas en el uso de la tierra (deforestación, fertilización artificial, entre otras) son sólo algunos de los forzamientos globales más conocidos. Mejor sería denominar a estas intervenciones planetarias con el término (más…)

Read Full Post »

El texto que sigue corresponde a un artículo escrito por amable invitación de la revista Mientras Tanto, que he dividido en cinco entregas y añadido algunas ilustraciones. Recomiendo además la lectura de los demás artículos del ejemplar, dedicado a ‘Los límites del crecimiento: Crisis Energética y Cambio Climático’, a cargo de Antonio Turiel, Roberto Bermejo, Hermann Scheer y Richard Heinberg. Acceso a capítulos anteriores – [Actualización 26/03: Ver texto completo en una sola página]

El pacto de Fauto. Los humanos han gozado de los frutos de la revolución industrial y han evitado al mismo tiempo un gran coste en cambio climático mediante el efecto enfriador de los aerosoles del carbón. El pago se produce cuando la humanidad se da cuenta de que resulta intolerable el crecimiento exponencial de la contaminación atmosférica que sería necesario para una contínua mitigación del calentamiento debido a los gases de efecto invernadero

Uno de los malentendidos más flagrantes del problema climático se refiere a la creencia de que la reducción del empleo de combustibles fósiles, y en particular la reducción o eliminación de las centrales térmicas generadoras de energía eléctrica a base de carbón, supondría una disminución de la temperatura media de la Tierra y contribuiría, así, a mitigar la crisis climática.

Ciertamente, la clausura de las centrales térmicas de carbón y gas natural supondría una reducción muy sustancial de las emisiones de CO2 a la atmósfera. Sin embargo, la mayoría de centrales térmicas emiten otros gases, resultado de las impurezas del carbón y de la combustión incompleta. Entre éstos se encuentran, de forma destacada, los compuestos de azufre. Éstos, al combinarse con el vapor de agua, forman el ácido sulfúrico de la conocida lluvia ácida, y generan micropartículas sólidas (aerosoles).

Este tipo de aerosoles tiene una propiedad singular en relación a los demás gases y partículas con los que contaminamos la atmósfera reguladora del clima. No sólo no añaden efecto invernadero sino que, por el contrario, reflejan parte de la luz del sol hacia el espacio. Así, (más…)

Read Full Post »

El texto que sigue corresponde a un artículo escrito por amable invitación de la revista Mientras Tanto, que he dividido en cinco entregas y al que he añadido algunas ilustraciones. Recomiendo además la lectura de los demás artículos del ejemplar, dedicado a ‘Los límites del crecimiento: Crisis Energética y Cambio Climático’, a cargo de Antonio Turiel, Roberto Bermejo, Hermann Scheer y Richard Heinberg. Acceso a capítulos anteriores –  [Actualización 26/03: Ver texto completo en una sola página]

El pensamiento sistémico requiere de una adecuada comprensión de la diferencia entre flujos y acumulaciones, conceptos que muy a menudo se confunden. Incluso personas del mayor nivel intelectual reflexionan erróneamente violando, por ejemplo, el principio de la conservación de la masa. En un conocido ensayo realizado a estudiantes y doctores del Massachussets Institute of Technology, particularizado al ámbito climático, se confirmó un buen número de estudios anteriores realizados sobre personas altamente cualificadas, incluyendo responsables de grandes empresas. En ellos se puso de manifiesto la dificultad de la mayoría de ellas para analizar correctamente el funcionamiento del sistema climático en sus aspectos más elementales cuando se solicitaba una reflexión cualitativa y no se les permitía emplear las herramientas analíticas y matemáticas convencionales (6). Así, el comportamiento de la mayoría de las personas analizadas llevaba a deducir que éstas creían que, mientras las emisiones siguieran aumentando, el cambio climático empeoraría pero que, si las emisiones dejaran de crecer, el clima se estabilizaría.

Cuando se les permitía hacer uso de un simulador con el que analizar las consecuencias de sus acciones, los que eran capaces de establecer estrategias correctas de contención sólo lo hacían cuando estaban muy cerca del límite de tiempo disponible (7). Se evidenció así la dificultad de percibir los tiempos de retardo de los sistemas en general, y del climático en particular y, con ello, la baja probabilidad de realizar acciones correctivas con anticipación, cuando su coste es inferior. De modo que en la realidad, dados los inevitables márgenes de incertidumbre en el caso climático, la probabilidad de creerse erróneamente a tiempo de actuar es, pues, significativa. (más…)

Read Full Post »

El texto que sigue corresponde a un artículo escrito por amable invitación de la revista Mientras Tanto, que he dividido en cinco entregas y al que he añadido algunas ilustraciones. Recomiendo además la lectura de los demás artículos del ejemplar, dedicado a ‘Los límites del crecimiento: Crisis Energética y Cambio Climático’, a cargo de Antonio Turiel, Roberto Bermejo, Hermann Scheer y Richard Heinberg –  [Actualización 26/03: Ver texto completo en una sola página]

Cuando pronuncio conferencias sobre cambio climático siempre comienzo señalando que nos encontramos frente a un tema maldito. Es maldito por las limitaciones físicas, atávicas, psicológicas y culturales que nos impiden, no tanto la comprensión de sus mecanismos, sino la propia percepción del problema (1). Es maldito por la gran cantidad de malentendidos que residen incluso en personas con cierto conocimiento de los orígenes, dinámica y eventuales respuestas a la cuestión. Es maldito porque las únicas respuestas con alguna verosimilitud de eficacia significan un cambio tan sustancial en el status quo que requerirían, previamente, incluso una reconsideración de los valores fundacionales de nuestra civilización. Finalmente, en un vano intento de autojustificación, me refiero a la maldición del conferenciante. Desde luego una parte de los oyentes escuchará de mí aseveraciones que no quiere oír, pero que debe conocer. Pero otra, la ecologista, puede levantar también, frente a algunas de mis afirmaciones, sus defensas intelectuales. Ambos serán movidos por la emoción antes que por la razón. Al final, mis conclusiones serán (probablemente) apreciadas, pero afirmaciones tan extraordinarias habrían requerido fundamentaciones extraordinarias por lo que, inexorablemente, no tendré bastante con el tiempo que los organizadores me han adjudicado a pesar de mis denodados esfuerzos de síntesis. Confío que la longitud que me han otorgado para este texto y la posibilidad de incluir referencias permita salvar este inconveniente, siquiera de forma parcial.

Me propongo aquí mostrar la incorrección de las siguientes afirmaciones: (más…)

Read Full Post »

”When reality is changing faster than theory suggests it should, a certain amount of nervousness is a reasonable response” – The Economist, 24/09/2011

"Así pues, si bien en el escenario "fin del mundo" abundarán horrores inimaginables, creemos que el período previo estará repleto de oportunidades de negocio sin precedentes."

El documento Environment and Development Challenges: The Imperative to Act (en adelante Bru2012) que hemos descrito aquí y aquí, ofrece un diagnóstico muy duro de la situación. Dada la categoría de los firmantes, todos ellos galardonados con el premio Blue Planet, es de esperar que sea leído – otra cosa será atendido – por los principales representantes del poder económico y político, a quienes sin duda está dirigido.

Una primera pregunta que podemos hacernos es por qué motivo el documento no ha sido firmado por todos los laureados con el Blue Planet. Hay otros 20, aunque sólo 15 con vida (1). Una segunda, por qué motivo Bru2012 es tan moderado a la hora de establecer los objetivos de emisiones. Por ejemplo, uno de los firmantes, James Hansen, el climatólogo principal de la NASA, ha publicado que la reducción tiene que ser del 6% anual durante 30 años empezando el año próximo (más reforestación masiva de todo lo reforestado hasta ahora), lo que supone haber reducido las emisiones en un 90% en 2050 (2). En cambio, en Bru2012 se apunta a un objetivo de reducción del 60%, lo que significaría reducir sólo un 2,5% si empezamos mañana. (más…)

Read Full Post »

“El desarrollo sostenible implica un cambio sustantivo de paradigma de implicaciones globales sin precedentes.”

La segunda parte del documento Environment and Development Challenges: The Imperative to Act (en adelante Bru2012), cuya presentación y primera parte dedicada al diagnóstico comentamos aquí, trata de las respuestas que los autores estiman necesarias para abordar el problema de la sostenibilidad. Que es necesario un cambio de paradigma está ya bastante claro para todo el mundo salvo para los fundamentalistas. Veamos hoy qué nos aconsejan estos laureados autores para alcanzar el paradigma alternativo basado en el mercado que nos proponen, y dejemos los comentarios para la próxima y última entrada de esta serie.

Bru2012 establece en primer lugar los objetivos a alcanzar:

“En 2050, el mundo deberá haber reducido los niveles absolutos de emisiones por un factor mínimo de 2,5, lo que requiere una reducción de las emisiones por unidad de producto de alrededor de 8 si la economía fuera en 2050 tres veces la actual … Para estabilizar el cambio climático es preciso que la intensidad energética se reduzca a nivel global a un ritmo del 3-4 % anual.”

Incide además en la necesaria preservación de la biodiversidad, concepto que recorre todo el documento en paralelo al cambio climático:

“La biodiversidad y los ecosistemas naturales son fundamentales (foundational) para resolver la crisis climática, pues su conservación puede atenuar el ritmo de avance del cambio climático, aumentar la capacidad adaptativa de las personas y los ecosistemas, salvar vidas, y mantener el sustento de múltiples formas a medida que el clima de la Tierra va cambiando.”

A la hora de señalar un camino, Bru2012, y tras el aviso de que atender sólo al requerimiento de las emisiones no es solución, establece la condición previa: (más…)

Read Full Post »

“Frente a una emergencia absoluta y sin precedentes, la sociedad no tiene otra opción que tomar acciones drásticas para evitar el derrumbe de la civilización. O bien cambiamos de caminos y construimos un nuevo tipo de sociedad global, o bien serán cambiados sin nuestra intervención.”

De esta contundente forma se expresan los autores en el muy importante y reciente documento promovido por la Universidad de Stanford y titulado Environment and Development Challenges: The Imperative to Act (en adelante Bru2012), firmado por 16 eminencias Blue Planet Laureates lideradas por Gro Harlem Brundtland. El texto, de 23 páginas, está dividido en dos partes: diagnóstico y actuaciones. Vayamos hoy por lo primero.

La importancia del documento de cara a Rio+20 viene dada, naturalmente, por la autoridad de los firmantes, comenzando por la propia Gro Harlem Brundtland. Recordemos que el concepto actual de desarrollo sostenible, término que se ha convertido en cotidiano y que tanta veces se emplea indebidamente, tiene su origen precisamente en un informe que emitió la ‘comisión Brundtland’ en 1987, titulado “Nuestro futuro común”. Este informe estuvo en la base de las deliberaciones, la terminología y las conclusiones de la Cumbre de la Tierra de Rio de Janeiro en 1992. Por cierto que Brundtland, que fue por tres veces primera ministra de Noruega, y que atiende a las reuniones del Club Bilderberg, fue objetivo militar del fundamentalista cristiano Anders Behring Breivik en su asesinato masivo del año pasado. Escapó por poco.

(más…)

Read Full Post »